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viernes, 6 de agosto de 2004

CARRUSEL DEPORTIVO

La verdad, cuando alguien, atañéndose al fútbol, balbuce el manido argumento del “pan y circo” consigue sacarme de mis casillas. En una simplificación podemos decir que la sociedad no necesita el narcótico del fútbol para tornarse indolente. Esa desidia es un hecho que tiene que ver con el acomodo de clases satisfechas, no busquemos excusas. Cierto es, por otra parte, que para muchos esas dos horas que dura un partido son un bálsamo de Fierabrás, ciento veinte minutos sin pensar en los recibos pendientes, en las discusiones familiares, en cualquier infamia de las que se repiten inexorablemente en nuestro maltrecho globo azul. Dos horas para el regocijo de una pasión inofensiva, de un fervor inodoro, de un ardor eterno en dos partes de cuarenta y cinco minutos, de autoenajenación dispuesta a fundir lo trascendente con la nada. Pero hay momentos que no permiten seguir las peripecias de unos señores que se disputan un balón, que la cabeza está pendiente de las últimas noticias que llegan desde algún lugar del mundo. Por eso se agradece que, sin respetar a dios gol, una emisora de radio interrumpa la narración de un partido y las voces serias de los noticieros expandan el hedor de una situación podrida que se acerca al último estertor. La barbarie israelí en Palestina, asumo el cien por cien de lo declarado por Saramago,  bien merece la interrupción del carrusel deportivo. Colocando en su sitio cada cosa. Se agradece.

jueves, 5 de agosto de 2004

MINUTO DE SILENCIO

El mito de la invulnerabilidad ha sido derribado en forma de torres hermanas. Significaban más que eran y su caída es más que su desplome. Es odio condensado, veneno que hervía en las venas de los suicidas, cianuro con nombre de religión volando hasta incrustarse en diez mil edificios. Es una guerra pero no empezó ayer, es consecuencia, es una indecente gestión del dolor ajeno. Es dolor engendrando dolor y en el parto una persona sufre, mil, un millón de dolores que se engendran oliendo a muerto y clamando justicia y engendrando más dolor. Es prepotencia criando cuervos, esculpiendo un bumerang, es billete de ida y vuelta. Nada hay más vulnerable que un ser humano odiado por otro ser humano, más vulnerable que una torre, que una religión, que un imperio forjado en miles de seres torturados. El invierno, imperecedero para muchos, ha depositado sus copos de nieve donde el sol tenía su guarida.


Hoy estamos de luto, todos los días el odio nos sirve motivos para ello. Silba el árbitro, comienza el partido.

domingo, 21 de diciembre de 2003

CUENTO DE NAVIDAD

Una derrota pudo ser el detonante. El ánimo, ese chófer borracho, me acercó a un brumoso paraje donde la niebla mortificaba mi espíritu con juegos visuales. Los mitos históricos del club, inaccesibles a mi memoria, trenzaban un juego rebosante, exquisito, procaz, voluptuoso... con el que otros, en otros tiempos que nunca fueron, se solazaron como yo no puedo gozar ahora. La envidia creó una desazón que tiñó de azabache al rojo de mi sangre. Ya no era capaz de recrearme en ese pasado sólo torturarme con las caras de quienes me arrebataron ese milagro. 

sábado, 8 de noviembre de 2003

CUMBRES EN EL SUBSUELO

Un español mesetario esconde una pelota, intentan arrebatársela un holandés errante y un francés negro zaino, un italiano equivocado desplaza el balón, éste termina en los pies de un argelino crecido en un arrabal marsellés que marca un gol a un argentino despistado. No sé si eso es interculturalidad, multiculturalidad, globalización o una ruina táctica “armonizada” por un nasón catalán y un aquiescente castellano. Ese instante define con precisión quirúrgica al espectáculo surrealista previamente presentado como cumbre futbolística europea (quizá porqué pretenden repartir el pastel entre dos o por el desprecio implícito que supone para los demás equipos, para los demás partidos o porque creen que son dueños del futuro y los que protestan nunca les serán alternativa) y que más bien fue un duelo decimonónico en el que dos viejos aristócratas, tras noventa minutos de ficticia pelea, asumen que el laurel ya no les pertenece, que sus floretes, lejos de pretéritos brillos, rezuman oxido y que el único daño que pueden infligir al enemigo es un esguince de tobillo si éste se tropieza. Son dos murciélagos que vuelan ciegos en un viaje a la nada. Uno está muerto, el otro agoniza. Carne para los leones. Tras los muros de hormigón que impusieron se oyen voces, unas gritan Betis, otras Valencia, otras Depor. Los dinosaurios las desprecian por no alzarse unísonas, no comprenden que todas nacen del mismo sueño: aquí jugamos todos o no juega ni dios.

lunes, 22 de septiembre de 2003

REAL CASA C.F.

A punto de cerrarse el plazo para la confección de las plantillas, el Real Casa está a punto de realizar su último fichaje por esta temporada. Los recelos que despierta entre la siempre maleable afición han pospuesto la firma del millonario contrato. Unos no creen que se adapte a las necesidades del equipo, otros que se debería apostar por la cantera nacional, algunos que no aparecen títulos en su currículum e incluso se oye que la responsabilidad del equipo cuando se retire el actual capitán no debería caer en quién caerá sino en quién nació antes ocupando así Marichalar el puesto del futuro fichaje. Por el contrario los que defienden tal contratación argumentan que viene avalado por el jugador del equipo con el que compartirá habitación y la decisión corresponde a los técnicos ya que las aficiones se guían más por el corazón que por la cabeza. Lo único cierto es que la, hasta ahora, creciente afición del club ha surgido de los éxitos aparentes del equipo y que, por su evanescencia, una racha de mal juego puede que pueble las gradas del equipo rival: el Atlético República. 

jueves, 18 de septiembre de 2003

RESPIRASTE LIBERTAD

Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado”.  Cuando el estómago aglomera el dolor presente a mi pluma sólo le queda como recurso recurrir a mis clásicos y recordar.



En el taller, un recorte de prensa que narraba aquellos goles al Madrid de Lasala, Juanco y Coque que condujeron al Valladolid a la final de Copa, en la mesilla el calendario de la nonata liga y en la buhardilla la primera cabecera de “El País”. Gozar con el fútbol  y respirar libertad sin que la hubiera.  Un virus criminal no permitirá que tu nieto mame bondad viajando por el norte de España conociendo gentes y sufriendo, a fuerza de costumbre cada vez menos, con los goles encajados por el Pucela. Me queda el consuelo de que nada se pierde, en el aire quedas y tu rebeldía emana de tu memoria. Memoria viva. Lucharé por ser libre y disfrutaré del fútbol. ¡vaya que sí!. Tú te despides como Miguel Hernández: “Adiós hermanos, camaradas y amigos, despedidme del sol y de los trigos”.

domingo, 7 de septiembre de 2003

CELOS

Los futbolistas tienen hipertrofiado el sentido de la competitividad. Su esencia es competir y la en la competición eyaculan salvajemente tras un deseo convertido en adicción y que ha sido indisimuladamente estimulado. Aquí radica la respuesta a las preguntas que nos hacemos todos. ¿Qué necesidad tiene un futbolista de imponer una mejora en un contrato que hace bien poco fue revisado al alza?, ¿por qué es capaz de peregrinar haciendo perder calidad de vida a su familia por un incremento en las cifras de su contrato? El simple aumento no es respuesta convincente cuando nos acercamos a montos que, muchos de ellos, son incapaces de plasmar en un papel. Asocian, no sólo verbalmente, el cariño y el reconocimiento del club al que rinden sus servicios con las cantidades de su contrato. Más que la cuantía les preocupa la comparación con el sueldo de su compañero-rival. Tantos millones son pocos si alguien gana más. Los celos entre “estrellas” nunca estuvieron ausentes del orden del día de cualquier club.  

lunes, 1 de septiembre de 2003

NUEVO CURSO

Con el rugido de los motores de un millón de coches resuena el esbozo de un re-inicio, esos trazos difusos con los que se perfila un curso que en todas las mentes se aventura como feliz y que mes a mes se tiñe de más de lo mismo, de círculo vicioso, de dejà vu. Es un perpetuo, inmarcesible y pertinaz astillado de nuestras vidas esperando a un Godot, persiguiendo a un futuro perfecto que nunca llega. Y mientras, competimos, consumimos y permitimos hacer.
Septiembre es el primer mes del año real, los días se decoloran y muestran el paisaje herrumbroso de una jornada laboral. En agosto hablamos de nosotros mismos como si fuésemos una plantilla de fútbol “he aprovechado el verano para descansar, para renovarme, para prepararme, para afrontar con garantías la próxima temporada”. Pero septiembre es el pórtico al frío invierno, al abrigo, al hielo. Unos días de falso sol, de ferias y fiestas son el frontispicio; el lado externo de una puerta condenada a permanecer tercamente cerrada los próximos once meses.  Once meses dejando jirones de existencia en la fábrica o en la oficina para insatisfacer tanta estupidez creada artificialmente y llamarlo realización. Ya hemos perdido; hemos organizado nuestras vidas para el trabajo, guarderías para aparcar al niño mientras trabajamos, asilos para almacenar al viejo improductivo, planes de estudio que forman empleados dóciles, ciudades para que el coche nos conduzca a la fábrica y al comercio. Sin espacio, sin tiempo... sin alternativas. Vendimos nuestra libertad a la empresa a cambio de un salario. Vendimos nuestra libertad.

domingo, 31 de agosto de 2003

¿EN QUÉ PRUEBA?

En un sábado agosteño en un hospital de Ávila los segundos se suceden agónicos; tan exhaustos como yo mismo cuando enfilo el camino a la casa de mis padres. Dos besos, mañana hablamos. La cama que me abrazó a diario en mi niñez me recoge. El silencio, sinfonía de los ausentes, se torna en bálsamo para los rescoldos de mi cuerpo. Mi padre enciende la tele, su oído también envejece,  y el sonido se esparce por la casa. Oigo “medalla de plata para una atleta palestina”. Mientras invitaba al sueño a que me venciese intentaba adivinar en qué prueba habría conseguido la medalla. Quizá en vallas, acostumbrada a sortear obstáculos cotidianamente, a lo mejor en lanzamiento de peso o jabalina tras repetido entrenamiento durante la intifada, podría ser en una prueba de resistencia muchos años ensayada hasta convertir su fuerza en entrega fanática, quizá en marcha acostumbrada a caminar sola y desamparada a pesar de las múltiples promesas de apoyo nunca recibidas. Con esa duda me levanto, Alicia había dejado el periódico en la mesilla, lo abro y leo “medalla de plata para una atleta palentina”.  

martes, 26 de agosto de 2003

TÁCTICA: COMPROMISO

Ya retumban las pisadas de los caballos sobre la pradera. Se avistan las primeras luces de una nueva aurora futbolística. Concluye la pretemporada. Se han preparado para representar actuaciones colectivas encaminadas a conseguir los objetivos marcados a priori. Manejan las alternativas que ofrece una manta corta, si te tapas los pies te desabrigas la cabeza. Con el 5-3-2 pertrechamos la defensa pero el portero contrario será un referente utópico, si los laterales suben y se convierten en extremos creamos más peligro pero nuestro portero pasará al listado del martirologio local. Si apostamos por el 4-4-2 nos perseguirá el mismo dilema, doble pivote o rombo, interiores o exteriores... Allá por junio, con el ocaso de la temporada, no estarán más satisfechos los que hayan optado por el mejor sistema (no lo hay) sino los que lo hayan sabido ejecutar mejor el sistema elegido. Compromiso, implicación y esfuerzo de los jugadores marcarán el éxito o el fracaso. Así lo han entendido los trabajadores de Sintel. Su temporada ha sido un éxito. Enhorabuena.

martes, 19 de agosto de 2003

EL HOMBRE QUE ENCARCELÓ A UN TIRANO

Anda el juez Garzón de caza mayor, pretende abatir judicialmente a esa jauría de bestias que domeñaron al pueblo argentino, como en su día lo intentó con la serpiente chilena o como nunca pudo hacerse con las fieras propias, alguna de las cuales retoza entre mares de chapapote. Es el suyo un esfuerzo volitivo, al margen de cualquier razón práctica o teórica, a contracorriente. Pretende subvertir con la laya de la ley el vago concepto de una globalización en la que el mercado sustituye a la política (globalismo*) por otra en que la conciencia de vivir en una sociedad interrelacionada (globalidad*) sitúe los hitos de la convivencia y  las fronteras nacionales no sean cortapisas en el camino de la justicia. Ardua tarea ahora que el poder de los estados se apuntala contra la libertad de sus ciudadanos (a la par que se debilita ante los intereses económicos). En sus sueños, Garzón, cómo en los del senador Rance en El hombre que mató a Liberty Valance, se entierra a un mundo. Pero echa en falta a un John Wayne, exponente y sepulturero del viejo orden, que le auxilie en el empeño, y eso no parece cercano.


*  Definiciones recogidas en el libro de Dámaso J. Vicente Blanco “La libertad del dinero”, Germanía, p. 13, tomadas a su vez de Ulrich Beck “¿Qué es la globalización?” Paidós, pp 27-29 

domingo, 17 de agosto de 2003

ARZOCUENTAS

Frank de Boer ha visto cómo su sanción por dopaje ha sido reducida de doce a dos meses. Según atestiguan los tribunales de la UEFA se dopó pero sin ser consciente. A partir de ahora vigilará su alimentación con el mismo escrúpulo que Delicado Baeza sus arzocuentas. El primero se escuda imputando la responsabilidad a su selección y su club, el otro niega la mayor “no es cierto que se hayan extraviado los dineros que los fieles aportaron en el cepillo”, (cepillo, diminutivo de cepo). Ambos tienen algo en común: lanzan balones fuera, sobrevuelan como moscas en muladar. Se escudan en la malicia de otros (médicos o brokers) que supieron aprovecharse de su inconsciencia Ingerir pastillas sin cerciorarse de su composición o ceder la gestión de tu dinero mirando hacia otro lado cuando puede estar siendo invertido en paraísos fiscales (quizá en armas o en condones) es pecado, al menos, por omisión. Y a tal pecado, tal penitencia. Uno dos meses de sanción, el otro una merma en sus futuras colectas. Uno ya tiene castigo el otro bastante castigo tiene.

lunes, 11 de agosto de 2003

UNO MÁS UNO SON SIETE

Los chicos de la orquesta arrancaban de sus instrumentos, con más entusiasmo que destreza, los acordes de una cancioncilla de verano. Se me acerca uno de los pocos que permanecerán en el pueblo cuando los músicos recojan y el jolgorio estival dé paso a diez meses de un crepúsculo abrumadoramente mudo. Manolo, perdido entre la marabunta de desertores del arado que bailamos en la plaza de Rasueros, me dice “Juaqui, mecagüen la leche, tó la vida oyendo que una más uno son dos y va éste, suelta que son siete y se hace millonario”.
Quizá esa frase no sea un chascarrillo, quizá el resultado de cualquier cuenta no sea otro que el que más interese  repetir y de ahí el empeño del gobierno en mentir, en sumar a la inversa.
Durante el espacio temporal de ese oasis de vida en los pueblos que es el verano, una ola de calor ha matado –o ayudado a morir- a más de cinco mil personas en Francia, a cerca de dos mil en Portugal y así erre que erre. Menos en España que con el ábaco del gobierno hemos contado cien muertos escasos. Es tal el complejo de culpa del PP que se defienden hasta de lo que no se les ataca. Pero algo sabemos, cuando hablan mienten, cuando suman restan. Uno más uno son siete.

martes, 29 de julio de 2003

NACER, MORIR...

De nuevo esta ventana se ve atravesada por el hachazo invisible y homicida; otro de los imprescindibles referidos por Bertold Brecht, Chuchi Pereda, yace en las profundidades de la nada, resuena en el paraíso de la memoria, en el aire de Valladolid, en las recias aguas del Cantábrico. En su epitafio podremos leer palabras de lucha desde la clandestinidad hasta ayer mismo, versos de dignidad en la vida y ante la muerte. Porque la muerte siempre llega, podemos triunfar en mil batallas pero al final perderemos la guerra; sólo siendo consciente de eso, sobreponiéndose a la angustia del límite cercano, se puede soñar con la amanecida del día siguiente. Su muerte deja un rastro de dolor y un aliento como referente. Dolor para quienes paladearon su presencia, tanto más cuanto más cotidiana. Referente para la izquierda que camina, como en un bolero, perdida, sin rumbo y sola; una izquierda que debe transformar desde lo que existe, tan flexible para adaptarse como inflexible con sus principios.
Llegó el invierno definitivo a la guarida de Chuchi. Su último recorrido lo hizo acarreado por el enorme cuerpo de su hermano; el mismo que, mañana mismo hace tres años, condujo a mi hijo en su primer viaje a mis brazos. Principio y fin. La muerte como corolario de la vida.

lunes, 30 de junio de 2003

COMPLEJO DE MADRASTRA

El eco que escupe el espejo, cuando le abordamos con las legañas aún pegadas a los ojos, nos recuerda que no somos los más guapos, ni los más altos, ni los más listos. Buscamos, pues, ese ideal inaccesible, esa persona que anhelamos aparezca en el cristal cuando lo miramos. Creamos referentes ideales, seres admirados, cuando, en realidad, pretendemos ser parte de ellos, ser ellos mismos. La sublimación de esa admiración nos genera infelicidad: deseamos ser porque no somos.
De ese reflejo multiplicado surge un icono social, una persona que se convierte en referente de multitudes. Analizar el hálito que desprenden nos proporciona un plano de nuestra sociedad. Hoy, en España, al margen de los bufones televisivos, Florentino Pérez, con su aura de triunfador, es esa persona. Poco importa si miente –“never, never, never” fue su respuesta a la pregunta sobre el fichaje de Beckham-, si juega con ventaja obteniendo activos por sus influencias –480 millones de euros obtenidos de una dudosa recalificación en este momento de hipersensibilidad tras el escándalo de la Asamblea de Madrid-,  si incumple la ley –negocia con jugadores cuyo contrato está en vigor a espaldas de sus clubes-. Poco importa, consigue lo que se propone y guarda las apariencias encubriendo sus actos en el verbo gótico de Jorge Valdano. Es el mapa de nuestros valores, la imagen que soñamos refleje nuestro espejo.

sábado, 28 de junio de 2003

¿QUIÉN SALE BENEFICIADO?

Nuestro sistema electoral cojea. Por un lado elegimos en listas cerradas y bloqueadas a los representantes en cualquier institución y, por otro, la representatividad de cada electo es individual e intransferible. Ambos condicionantes unidos hacen un pan como unas hostias. Votamos a un partido del que conocemos la voz, como mucho, de quien encabeza la lista y dejamos en manos de una sarta de advenedizos la responsabilidad de gobernarnos. Si el sistema electoral reconoce la libertad inviolable por mandato imperativo de cada cargo público, que se abran las listas, que podamos conocer a priori quién es y qué opina cada uno de nuestros representantes. Si, por el contrario, hemos de votar a listas de desconocidos, estos se deberían limitar a obedecer las indicaciones de cada partido; sería una democracia sesgada, pero es la que tenemos. Lo intolerable es lo de ahora, individuos que se esconden en el anonimato protector de unas siglas y que asumen para sí el poder otorgado por el voto de quienes no les conocen. Terreno abonado para cualquier corruptor. Caldo de cultivo para asumir el poder negado por las urnas. En cualquier caso, ¿por qué a los emporios inmobiliarios les interesa tanto que el PP gobierne las instituciones? ¿Por qué el precio de los pisos se ha disparatado?

lunes, 23 de junio de 2003

TRABAJADOR DE LA CULTURA

El resoplido con el que sello cada artículo se avino el pasado lunes con el estertor, con la última nota de esa canción que fue la vida de Compay Segundo. Hijo póstumo de la Cuba española, hermano del sueño mil veces enterrado de los barbudos; nos deja en herencia una sublime definición de revolución “el capital más grande de un hombre es poder alegrar a otros hombres”. Una patada con ritmo de son en los huevos de nuestro confortable espíritu mercenario. Cada lágrima derramada ante su infinita quietud es el sudor de las alegrías repartidas al por mayor a lo largo de su siglo de presencia.

Podría haber escrito sobre el asalto a la democracia que es el silencio del gobierno, la negativa a ser siquiera preguntado en el Parlamento acerca de cada uno de sus mil frentes de mentira. O sobre esa historia de espías y venas cortadas a resultas de la manipulación con que se nos abocó a la guerra. O de ese misterio insondable que es comprobar, para los que sufrimos la información basura del dúo Urdaci-Arenas en la TV pública española, como otra cadena, también pública, la BBC inglesa, cuestiona abrigada de independencia el papel de su gobierno.  

Pero no, no me quemaré –ni les quemaré- la sangre; escribo paladeando un roncito, seducido por la música de Compay y como penúltimo homenaje impediré que nada ni nadie perturbe hoy mi felicidad, esa magia difundida por un trabajador de la cultura.

lunes, 16 de junio de 2003

NOSTALGIA CONTRA NOSTALGIA

Andan los días y los mundos podridos de religión. Nada es nuevo. Padecemos esa enfermedad autoinmune que lleva a unos órganos a enfrentarse contra otros dentro del mismo cuerpo que es la humanidad. Me atormenta imaginar la burda sonrisa de quienes hacen negocio trenzando señuelos de supuestos más allás eternamente felices en compañías de dioses, profetas o huríes.
Mueren los que sufren la nostalgia cotidiana de una tierra de promisión soñando edificar sobre fangales de sangre la nueva Jerusalén, y matan. Matan a quienes secularmente habitaron las ásperas tierras del Jordán. Y matan mucho más allá del talión. Mil ojos por ojo, por diente los dientes de familiares y de los que por allí pasaren. Y para todo un pueblo hambre, a falta de pan buenos son obuses.
Es sólo un ejemplo, un síntoma del mal que aquí, lejos de sanar, se infecta. España abandera la pretensión de muescar a la futura constitución europea con otra nostalgia, la  del cristianismo imperial. Olvidan que el sueño de una Europa libre y justa mana de las luces enciclopedistas en que ardieron las supersticiones religiosas. Además, en vez de estudiar eso, en nuestras escuelas impartirán catequesis. Nostalgias de un pasado que nunca fue. Ceguera.

lunes, 9 de junio de 2003

MORIR SOLO, SÓLO MORIR

Arsenia y Amalio pudieron haber muerto allá por el año 25 del siglo pasado, cuando nacer y seguir vivo era arte de funámbulos, pero sobrevivieron. Hasta el otro día. Quizá mucho antes habían dejado de existir y la fuerza que arrastraba sus pies no era sino el reflujo del último estertor. Pero de su muerte física nada supe hasta antes de ayer. Podrían haber muerto en esa guerra traidora en la que jugaban a esquivar obuses o en esos exangües años posteriores de estómago vacío, a todo ello resistieron. Por un miserable chusco llenaron de llagas sus manos y así, año tras año, hasta que la maquinaria les echó de las prosperas fincas del señorito. En la capital, con tantos como ellos, encontraron cobijo bajo una chapa, entre cuatro tablones. Sólo varios años después, incontables horas de trabajo después, compraron una casa digna de tal nombre. En ella criaron a sus cinco hijos, en ella invocaban a esos axiomas de la unidad familiar. Pero a su alrededor las viejas estructuras se derrumbaban antes de construir las nuevas. Dos días atrás aparecieron muertos en su vieja casa, seis días llevaban sin que nadie les hubiese echado de menos; mas su muerte se produjo mucho antes, cuando se despeñó la única institución en que los humildes podían creer: los que tenían cerca. 

lunes, 2 de junio de 2003

PADRES ENTIERRAN A HIJOS

Los anhelos de compartir mesa y mantel con la superpotencia se han convertido en el polvo que ya es aquel avión desvencijado que dejó en su camino la vida de 74 personas. De doce apenas nada sabemos, no eran de aquí; en los noticiarios vende menos el sustantivo “persona” que los adjetivos “español” o “militar”. Cuando, además, ambos se asocian el calamar chorrea el chapapote de la quintaesencia de la patria.
Decía que los sueños de grandeza de las Azores no son sino otra más de esas eternas campañas de imagen que pretenden que veamos lo que no es. Megalómanos discursos que esconden un vacío de capacidad. Declaraciones de guerra mientras los aviones caen por su propio peso. No es cebarse ante la adversidad, es, simple y llanamente, el fracaso de una concepción de la política. Ésa que aparenta un gran pilotaje en las rectas pero que suelta el volante cuando el camino se curva.
Al final se han llenado páginas enteras explicando lo que ocurrió o con generalidades humanitarias como excusa. Pero la gran pregunta que nadie responde es qué necesidad existe de enviar soldados a pacificar si previamente no se crea una guerra.
Ahora queda un amasijo de hierros, las lágrimas de unos hijos, el dolor eterno de unos padres... la ausencia para sus parejas.