miércoles, 29 de diciembre de 2021

EL VIENTO DEJÓ LO QUE

Como el niño petulante que tras el enésimo regate frustrado se escuda en que le hacen muchas faltas, nuestro presidente cogió el balón, miró de arriba abajo y lanzó un ‘ahí os quedáis’ que segundos después remató, ‘que el balón es mío, pobretones’. Como el anciano cascarrabias cuando creyó que el reparto le venía malo, Mañueco dio un puñetazo sobre la mesa y desbarajustó la partida. Al poco, aparentando calma tras secarse el sudor de la frente, levantó la vista con aires de dominio, ‘se vuelve a repartir’. 

Se vuelve a repartir pues y será el 13 de febrero. No piensen mal, que si el frío desmovilizador, las aturdidoras Navidades o el futuro judicial imperfecto que se le avecina, no; ‘don Alfonso ni décimo ni sabio’ eligió tal fecha para disponer de regalo original en la romántica cena del día después, noche de los enamorados. Mientras, aderezará los vermús prometiendo lo que, cuando pudo, ni intentó. Y hablando de Madrid. Como si el mismo traje valiese para cuerpos tan diferentes.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

PERO NI UN PASO MÁS

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, mantuvo un encuentro con el Papa Francisco. La visita, por más de un motivo, causó cierto asombro, estupor, pasmo. Me extrañó la cantidad de gente que aún se sorprende porque pueda haber buena sintonía entre personas autodefinidas de izquierda y/o comunistas y representantes de la Iglesia, por muy ministra o Papa que sean. Como si toda la izquierda fuera una cosa, como si toda la iglesia fuera cosa una.

Basta con repasar la historia reciente de España para cerciorarse de la enorme cantidad de espacios de intersección en los que unos y otros –y muchos que eran a la vez lo uno y lo otro- ponían en común sus aspiraciones y trabajaban por ellas. A un amigo, joven nonagenario, se le escapaba una sonrisa cómplice recordando la frase de un brindis de confraternización en tiempos de clandestinidad que reflejaba a la perfección este vínculo: “juntos hasta la muerte, pero ni un paso más”.  

domingo, 12 de diciembre de 2021

TE PERSIGUEN POR AQUÍ, TE ESPERAN POR ALLÁ

Hay ratos en que te encuentras en una tesitura endiablada. Por un lado de la calle te persiguen; por el otro, te esperan. A veces, sin tener arte ni parte, como en las fiestas en las que el azar te cruzaba con un chulito que, deseoso de extender su metafórica cola de pavo real, te preguntaba si su novia te parecía guapa. Malo. Digas lo que digas, cobras. Si la respuesta es que sí, zas por mirar;si es que no, pum por haberla considerado fea. Otras, sin siquiera haber ido a la fiesta. Porque de fiesta estaba Plata, pero en la encrucijada se encontró Pacheta. Tomara la decisión que tomara, estaba condenado a equivocarse. Si sí o si no, voces habría que se levantaran en contra. Bien es cierto que –mal designio de los tiempos– con uno u otro veredicto, la razón o la condena se la daría el resultado final. Se ganó, bien hizo Pacheta en no convocarlo. De haber perdido, se le habría reprochado menguar voluntaria e irresponsablemente el equipo. Al contrario, si Plata hubiera jugado bordándolo, habría habido mayor predisposición al olvido; con un mal partido, sin embargo, la grada le recordaría con feos epítetos lo del alcohol y la farra.

sábado, 4 de diciembre de 2021

PERDER, PERDER

En algún lado leí que durante los años de la posguerra era casi imposible encontrar café. No había engaño, bien se sabía que, tras el anuncio de 'café', el género ofrecido no pasaba de sucedáneo, generalmente achicoria. Para diferenciarse, los pocos establecimientos que podían acceder al lujo del producto genuino anunciaban 'café, café'. Ha habido y habrá partidos en que el Pucela pierda. Lo del de Huesca, sin embargo, no admite paliativos ni monsergas del pelo de «esta derrota sirve para crecer». Con la lógica cafetera, el Valladolid perdió, perdió. Su salida al campo me recordó a los chavales que arrancan el curso pensando que con su capacidad les da de sobra para aprobar y que, para cuando se quieren poner, ya han suspendido el primer control y el temario les desborda. Los primeros veinticinco minutos fueron un muestrario de carencias, un compendio de horrores. Sin aparente tensión, sin juego, sin contundencia...

miércoles, 1 de diciembre de 2021

DIME QUE ME HAS ESPERADO

La recurrente cita de Ramón de Campoamor ‘nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira’ pudo tener vida en ‘el mundo traidor’ del siglo XIX, pero hoy, fallecida de puro candor, yace bajo la lápida que cubre los despojos de las frases desactualizadas. En el tiempo transcurrido nos ha crecido el resabio de tal manera que, en vez de nada, todo nos resulta a la vez verdad y mentira.

Ya no es el subjetivismo, ni siquiera el relativismo, la pose que cuestiona la existencia de una verdad absoluta. Ambas corrientes entienden que los diferentes colores de la lente nos impelen a observar el mundo de maneras diversas, pero que existe el reconocimiento de la verdad como aspiración. Incluso negándola, que no es más que otra forma de asumirla.