Mostrando entradas con la etiqueta Artículos varios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos varios. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de noviembre de 2024

UN OPORTUNO PRIVILEGIO, GRACIAS

A mediados del convulso, muy convulso, siglo XIX, para variar con un pelín de retraso en España, una serie de cambios empezaban a modificar el paisaje político, social, económico e intelectual. Y también el natural, por supuesto. Desde tiempo atrás, se apuntaban transformaciones del modo de observar la realidad, de los instrumentos que posibilitaban la fabricación o el comercio. Con la máquina de vapor de Watt, la evolución aceleró de forma tal que el mundo ¬–en principio nuestra parte del mundo- se mostraba irreconocible para los ojos que unos decenios antes lo habían observado. Aquella Primera Revolución Industrial había abierto la mayor secuencia transformadora de la humanidad. Si cualquier residente del XIX hubiera lanzado la vista atrás, reconocería el mundo de sus padres, el de los padres de sus padres, el de los padres de los padres… Supondría que en unas generaciones el mismo mundo sería diferente, pero reconocible. Ni las prodigiosas imaginaciones de Verne o Wells pudieron aventurar el desarrollo desencadenado. Atisbaron pero se quedaron muy cortos. El británico, supongo que horrorizado, un año antes de su muerte pudo comprobar que la realidad en Hiroshima y Nagasaki superaba amplísimamente cualquiera de sus ficciones.

martes, 14 de junio de 2022

SOMOS HISTORIA Y MUSEO

Repetimos asiduamente una frase del filósofo George Santayana, “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”. Pero, quizá por clasismo, la traemos a colación en sentido inverso al que fue enunciada, arguyendo que el simple hecho de haber estudiado evita el peligro de volver a las andadas. El humano, como el escorpión, no puede dejar de actuar en contra de su naturaleza: generación tras generación, repetirá inexorablemente sus comportamientos. Conviene tener en cuenta un matiz, con su aforismo, Santayana se limita a plantear los comportamientos deleznables -de ahí ese ‘condenados’-, pero la historia también está repleta de momentos, actuaciones y procederes que merecen ser conocidos precisamente para poderlos repetir.

Lo que en realidad en estas tierras impide repetir la historia es la falta de protagonistas jóvenes. Bastante tienen buena parte de nuestros municipios con esperar dignamente el final como para andar pensando en recrear aventuras históricas. En recrear de verdad, digo; que para rememorar y representar sí nos da. Nuestra meseta, con sus diversas denominaciones, con sus líneas fronterizas móviles, exuda historia hasta el punto de que resulta imposible acordarnos de todos los nombres, de todos los hechos. Nos ocurre como a la señora que hacía de guía en la iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava cuando de niño la visité por primera vez. La mujer, entre historias de Jorge Manrique, tablas de Pedro Berruguete y un calvario de la escuela de su hijo Alonso, olvidaba algún dato. Para mantener la dinámica de su relato memorístico, convertía al autor olvidado en anónimo y pasaba sin más a la siguiente obra.

Somos historia. Con solo mirar a nuestro alrededor observamos que ella misma ha conformado un museo inabarcable, que en cada municipio hay una Iglesia o parte de ella, un castillo o lo que queda de él, que dan fe de lo ocurrido. Pero que den fe no es sinónimo de que se les haya hecho mucho caso. Un inventario de lo perdido superaría a otro en el que se listara lo que queda. Mantener todo ese acervo es un deseo comúnmente repetido, pero siempre nos queda la abierta la posibilidad de ir más allá, de no solo mantenerlo sino de mostrarlo, de obtener rédito del pasado y de sus vestigios. En buena parte se ha conseguido, aunque siempre parezca poco. Al fin y al cabo esta época es -como definió la monja agustina del Monasterio de Nuestra Señora de Gracia de Madrigal de las Altas Torres que me mostró ese edificio en que nació Isabel I de Castilla- la del turismo. Y este trasiego de visitantes, convertido en industria, siempre parece poco.

Quizá cabe aspirar a más, pero no a mucho más. No son pocas las veces que escuché que no sabemos vender lo propio. Como contraejemplo, el de Tazones (Asturias)- simplemente porque Carlos I desembarcó allí- lo celebran en agosto y acuden miles de personas. O en la otra punta del mapa, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), sacan más rédito al supuesto de que desde allí Isabel I viese por primera vez el mar que Madrigal a su nacimiento. No extraña, casi nadie recuerda que en un derruido monasterio de esta misma localidad, Fray Luis de León fue elegido provincial de Castilla de los agustinos y poco más de una semana después falleció allí mismo.

En cualquier caso, no es demérito. El turismo cultural nunca será de masas. Y cuando acuden muchos –Tazones, Sanlúcar- es porque al lado está la playa. Podrán decir que Madrid no la tiene, ni París, ni Roma, ni Berlín. Pero son grandes ciudades con una inmensa oferta de ocio, epicentro del gran turismo.  

Es verdad que si nos ponemos, nos ponemos. Si se trata de valorar lo nuestro, sea esto como sea, el ejemplo es Rágama. Allí, en la población en que las intrigas del que sería Juan II de Aragón condujeron al secuestro de Juan II de Castilla, se alza un pequeño monumento donde se resalta la figura del local  Francisco de Carvajal, ‘el Demonio de los Andes’, participante en “la empresa de España en Indias” porque “hizo gala de crueldad”. Eso sí, “una crueldad acompañada de un peculiar sentido del humor”. El que no presume es porque no quiere. 


Publicado en el suplemento Municipalismo de El Norte de Castilla

sábado, 12 de diciembre de 2020

HEREDERO SIN SABERLO

El cielo en lo alto, tan lejos de Castilla, no hubo forma humana de desentrañarlo. Como el empellón democrático llegó a España después que los tractores, el señor Cayo ya había tenido tiempo de quedarse solo. El medio rural había casi completado la primera fase de la despoblación, las generaciones más jóvenes, las fértiles, habían buscado futuro y acomodo en el País Vasco, Cataluña o Madrid. La segunda toma forma de cuenta atrás, “en Martos (quedan) cinco. Aguarde, digo mal, cuatro, el Baudilio falleció el mes pasado”. Así, hasta que el último apague la luz.

Porque ‘El disputado voto del señor Cayo’ va de eso -ni importa el voto, ni hay disputa por él. De hecho, el único encontronazo, y digo encontronazo porque para pelea son necesarias dos partes, del que se da cuenta en las páginas del libro, se nutre del rencor previo. El sentido del voto del anciano no tiene rango ni de excusa-, de la inexorable muerte de un mundo que se va apagando en silencio delante de nuestros ojos aunque no acertemos a verlo.

viernes, 25 de enero de 2019

LA BUENA Y MALA DESCONFIANZA


Nada pues hay aquí secreto que no se deba manifestar; ni cosa alguna que se haga para estar encubierta, sino para publicarse.  Marcos 4:22


Foto "El Norte"
Si tuviésemos que hacer una lista de virtudes y otra de defectos, en principio no nos parecería una tarea ardua. En principio, porque una vez paramos a pensar nos damos cuenta de que existe cierto grado de coincidencia. La palabra ‘bondad’, intuitivamente, caería en el primer cajón. Dándolo otra vuelta recordaríamos que alguna vez dijimos, en referencia a algún amigo, aquello de ‘es tan bueno que parece tonto’. Algo similar ocurre con ‘desconfianza’. Inicialmente, a quien así tildamos, le imaginamos con una cara agria, con un aire de desairada suspicacia. En una segunda vuelta nos hacemos conscientes de que esa desconfianza nos permite estar prevenidos ante quien puede usar su posición para engañarnos; es más, esa misma desconfianza es la esencia de una sociedad democrática en la que los poderes y contrapoderes existen para -otra cosa es que lo hagan- vigilarse mutuamente.

miércoles, 29 de agosto de 2018

EL PERFUMERÍAS, QUÉ DEMASIAO

Jugará este año en el equipo salmantino de División de Honor pese a que iba para futbolista, pero una tarde lluviosa y fría cambió su vida

Foto El Norte
La flechana Andrea Serna, (4-5-2001), emprenderá a partir del próximo mes de septiembre la aventura que le puede llevar a la cúspide del baloncesto español. Tras varios años subiendo peldaños en clubes tanto de su localidad como de la capital vallisoletana, Serna disputará su última temporada en la categoría junior en el potente Perfumerías Avenida salmantino a la vez que compartirá entrenamientos con las jugadoras de la primera plantilla.
Al igual que el macarra de ceñido pantalón retratado por Joaquín Sabina en su 'Qué demasiao', Andrea Serna 'aún no tiene años pa votar'. En todo lo demás, no busquen parecido alguno. Mientras aquel, a esa tempranera edad, 'ya pasaba del rollo de vivir', nuestra protagonista, con la sonrisa siempre puesta, va comiéndose la vida a bocados, disfrutando de cada uno de ellos, digiriéndolos y preparándose para engullir los siguientes, los que están por venir. El de ahora no es pequeño, a su puerta ha llamado el todopoderoso Perfumerías Avenida salmantino de baloncesto para incorporarla a sus filas. Entrenará con las mismas mujeres que hasta ayer eran sus referentes.

viernes, 1 de diciembre de 2017

EL MUNDIAL DEL BARRIO

Pues ya hemos visto el sorteo de los grupos del Mundial y nos ha quedado muy de las Delicias, de la Rondilla, de los Pajarillos, de la Victoria: resulta que en el grupo B, las selecciones de Marruecos, Portugal y España compartirán sus esperanzas. Irán será el cuarto en discordia, esperemos que no les dé a los persas por convertirse en la sorpresa y permita que las dos plazas clasificatorias se repartan por aquí. Pero a lo que iba, en muchos barrios de nuestras ciudades va a hacer más calor del habitual cuando llegue el estío. Sus calles, desde hace años, son compartidas por personas de muchas raíces pero, cosas de la vecindad, las gentes originarias de Marruecos y Portugal abundan. De esta forma, los partidos serán casi derbis, se sentirán en las calles, harán que los corazones de los barrios latan con fuerza, con sístoles y diástoles en todos los sentidos.

lunes, 1 de mayo de 2017

LA LLUVIA LLEGÓ TARDE

El día nació raro. Tanto, tanto, que caía agua del cielo. Los más viejos del lugar, una vez habían encontrado cobijo para ellos y sus proles en las zonas cubiertas del estadio, se afanaban en relatar olvidadas historias de antaño a las criaturas. Con la ternura propia de quien se enfrenta a unos ojos absortos ante lo desconocido y la suficiencia que da el saberse escuchado por unos oídos abiertos de par en par, les explicaban que ese fenómeno se conocía como lluvia y que era muy buena para el campo. “Abuelo, entonces -se le ocurrió decir a algún mocosete- si es bueno para el campo, el partido será mucho mejor”. Hubieron de explicar los mayores que con la palabra ‘campo’ no se referían al terreno de juego sino a ese espacio situado entre dos carreteras en el que crecen los tomates, las lechugas y las demás cosas que sirven para preparar una ensalada. 

sábado, 29 de abril de 2017

LA PRIMERA VEZ QUE ES LA SEGUNDA VEZ

Imagen tomada de imosver.com
Eran otros tiempos. Hoy, cualquier cosa que tenga un poco de éxito, entendido como sinónimo de rentabilidad, se repite hasta que la ubre queda seca. Lo que no, se deja morir. A principios del siglo XVII no debía ser tan así, por eso a Cervantes le costó tanto publicar la segunda parte de su Quijote. La primera había tenido una acogida fuera de lo común y eran muchos los que le pedían una continuación. Como respuesta, Cervantes torcía el morro. Tal vez por pereza o miedo a defraudar, ‘el Manco’ no se arrancaba. Hasta que un intruso, el que firmara como Avellaneda, publicó una segunda parte. Esa usurpación fue suficiente estímulo para vencer sus reticencias. Un año después, la segunda parte de las aventuras del enjuto hidalgo pasaban por imprenta. Cervantes, terco como una mula, quiso dejar claro que si la había escrito era, de alguna manera, por una mezcla de orgullo y obligación. Le fue suficiente con una frase puesta en boca del Bachiller Sansón Carrasco: “Nunca segundas partes fueron buenas”. Toda una genialidad, una crítica a las segundas partes en la segunda parte. Un zasca en toda la boca, que diría hoy la chavalería; una patada en su propio culo para patear las nalgas del osado (Cervantes creyó que era Lope) que se atrevió a tomar el nombre del Quijote en vano.

lunes, 6 de marzo de 2017

OLÍMPICAMENTE DESCALZO

Para conocer los orígenes del vocablo ‘atleta’ hay que viajar hasta la antigua Grecia donde encontramos la palabra ‘athlos’ que viene a significar combate o competición. El atleta es, por tanto, la persona que compite frente a otras. Hay quien asocia ese ‘athlos’ con ‘athlon’, premio recibido por los combatientes destacados. Atleta, atendiendo a este par de interpretaciones, podría ser el simple competidor o el que busca el premio material en dicha contienda. Aunque lo cierto es que, en aquellas primeras competiciones, el premio de los atletas que resultaban victoriosos era, nada más y nada menos, la gloria eterna que se simbolizaba en el momento presente mediante la aclamación popular y la coronación con un tocado adornado con motivos vegetales.       

martes, 13 de diciembre de 2016

CANASTA DE CONCEIÇÃO

Quizá fuese el silencio más estruendoso de la historia del deporte. El uruguayo Ghiggia, cuando comprobó que Barbosa, el portero brasileño, en su intento de cerrar la línea de pase, había dejado al descubierto un espacio entre él y el primer palo, golpeó virulentamente el balón que terminaría alojándose en la red. Maracaná, 200.000 personas, que eran todo Brasil, festejando lo que a buen seguro habría de ser, súbitamente calló.
Esa máquina brasileña de hacer fútbol hubiera tenido suficiente con un simple empate: aquel partido no era propiamente una final del mundial, sino el último encuentro de una liguilla de cuatro, un simple formalismo previo a la recepción de la copa de campeón. No es que lo esperado fuese la victoria, es que el público asistió para celebrar el avasallamiento a los uruguayos. Obdulio Varela, el ‘Negro Jefe’ de la celeste, así lo reconocía: “…si ese partido lo jugábamos otras 99 veces las perdíamos, pero ese día nos tocó el cien”.

lunes, 7 de noviembre de 2016

ALBERT CAMUS Y LA VIDA...




Hoy se cumplen 103 años desde que naciera Albert Camus. Él escribió la frase que ilustra este texto. Muchas veces me han preguntado que por qué me gusta tanto el fútbol, otras tantas me han dicho que el fútbol sirve para alienar a la sociedad (una especie de opio del pueblo). En esta frase está la respuesta....porque todo eso que ocurre en la vida lo veo mimetizado en un terreno de juego y ver fútbol, analizar lo que acontece en el rectángulo y en el entorno, por tanto, me ayuda a comprender mejor al ser humano. No es sorprendente, claro, que el propio Camus, el mismo que escribió esta frase, escribiese también que "todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol" entre otras cosas porque “pronto aprendí que el balón nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me sirvió mucho en la vida”.

miércoles, 3 de agosto de 2016

FIRMAD AQUÍ SI…

Tras el entierro de mi abuela Jacinta fuimos a su casa del pueblo. La tarde anterior, como todas, había terminado las faenas del piso de Madrid donde vivía con sus hijas. Cuando estas llegaron, mi abuela, 93 años, dijo que se sentía un poco mareada. Se sentó en el sofá y expiró. Ahora, las lágrimas asaltaban los rostros. Algunos se sentaron disponiendo la cara entre las manos, otros deambulaban de la cocina al salón, del salón a la cocina. Me levanté, me acerqué a la camilla y sobre ella coloqué un bolígrafo y un papel. Firmad aquí -dije- quienes queráis una vida y una muerte como la de la abuela. Una vida larga, con sinsabores como no puede ser de otra forma si es vida -y más si es larga- pero plena, un legado que recordaremos. Una muerte dulce, por sorpresa, en pleno uso de sus facultades físicas y mentales; una muerte venida en un momento en el que, aun pudiendo haber sido un poco más tarde, no se le puede decir temprana. Irguieron la cabeza, afloró alguna sonrisa, todos queríamos. Natural.

viernes, 22 de julio de 2016

UNA “PEQUEÑA” HISTORIA DE VALLADOLID

La Historia, así, en singular y con mayúscula, no existe. Lo que llamamos ‘Historia’ no es sino el relato de grandes hechos secuenciados bajo el que se esconden miles de esas historias que se escriben con minúscula. Personas, lugares, momentos -miles de diminutos hilos que se entrelazan, que nacen y mueren- que en su viaje acompasan sus pasos a la vida del entorno en que se desarrollan. Una de estas historias, la de la churrería ‘La Pequeña’ que luego fue mesón, tras más de sesenta años, imprime hoy su punto final.

Estamos en el Valladolid de mediados de los cincuenta del siglo pasado. La FASA acababa de establecerse, otras industrias estaban aún por llegar para modificar abruptamente el mapa de una ciudad que en unos pocos años habría de duplicar su población. En aquel bullicioso 1955, un joven, Rafa Nieto San José, auspiciado por su primo Argimiro, decide abrir una churrería en un local al otro lado del Puente Mayor, pegado a la carretera que une Salamanca con Burgos, Francia con Portugal. El local era tan chico, apenas 25 metros cuadrados, que la churrería no podía tener otro sobrenombre: La Pequeña. El recinto se convirtió en punto de encuentro de camioneros, unos que iban, otros que venían; en el lugar en el que se reunían mozos buscando un jornal cargando o descargando esos mismos camiones; en el café y el orujo de aquellos obreros –sí, entonces decirse obrero no sonaba peyorativo- para ponerse a tono antes de acudir a la fábrica. Tal era el valor como referencia del local que la parada del autobús de la compañía que cubre la línea Valladolid-Palencia tomó su nombre y aun hoy lo lleva: Estación, Plaza Poniente, La Pequeña...

lunes, 18 de abril de 2016

ZORRILLA Y EL RUGBY, AMANCEBADOS

Los juegos dejan de ser juegos en cuanto los que lo practican son conscientes de que alguien los está mirando. Sucede, de alguna manera, algo similar a lo que enunciara Werner Heisenberg allá por 1925 en su ‘principio de Incertidumbre’. Este físico alemán demostró que no existe la posibilidad de medir experimentalmente, con precisión y de forma simultánea, algunos pares de magnitudes -como la posición y la cantidad de movimiento de una partícula- ya que cuando se consigue medir la primera se perturba la segunda, lo que modifica su valor.  Aquellos ojos vigías, con su sola presencia, perturban, de la misma forma, el contexto y subvierten el orden de las motivaciones de quienes antes pretendían divertirse en primera instancia y después, si podía ser, ganar. A partir de ese instante, el simple entretenimiento adquiere un carácter secundario y vencer, imponerse, mostrar que uno es mejor que el otro, pasa a ser el objeto principal. El deporte puro, más allá de algunos juegos de niños, por tanto, no existe; está contaminado por los ojos que lo ven.
La segunda subversión llegó en el momento en que los ‘mirantes’ empezaron a ser muchos más que los que los practicantes, en que la razón de ser del juego no tenía más sentido que el deleite de las muchedumbres. Para ello, para albergar a ese cúmulo de personas, fueron construidos los templos de esta nueva religión. Allí los fieles, de tanto en tanto, se convierten en el músculo que da vida a unas estadios que sin ellos no serían más que, como dijera Mario Benedetti, un esqueleto de multitudes. Cuando se llenan, sin embargo, destilan vida.

sábado, 14 de marzo de 2015

EL VIEJO TONTO QUE REMOVIÓ LAS MONTAÑAS

 “Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
una esparcida frente de mundiales cabellos,
cubierta de horizontes, barcos y cordilleras,
con arena y con nieve, tú eres uno de aquellos”.
Al soldado internacional caído en España
Miguel Hernández

La primera foto fue tomada en la primera mitad de la década de los setenta. Un chaval que no ha cumplido los veinte años se incorpora a la Joven Guardia Roja, la rama juvenil del Partido Comunista de España (Internacional) que poco después cambiaría su nombre por el de Partido del Trabajo. En su cara se refleja el entusiasmo, podemos ver como levanta la vista convencido de encontrar más adelante una tierra en que pone libertad. La segunda tiene apenas mes y medio, está tomada de noche. El protagonista es aquel mismo chaval y aparece hablando con idéntico entusiasmo. En sus ojos se refleja una emoción que se transmite por todo su cuerpo y a su vez la transmite al pequeño grupo de gente que le rodea. Acababa de conocerse el resultado de las elecciones legislativas en Grecia y de saberse que la coalición de izquierdas había conseguido mayoría suficiente para formar gobierno. Pero aunque el brillo en los ojos de Miguel Ángel Blanco sea idéntico en ambas fotografías, aunque el entusiasmo permaneciese, a pesar de seguir siendo capaz de emocionar y de emocionarse, las fuerzas ya no eran las mismas. A pesar de ello, seguiría cavando hasta el último aliento, sin cejar en su decisión primera, como en el protagonista de aquella antigua fábula china que reseñara Mao titulada “El viejo tonto que removió las montañas”. Miguel Ángel, aquel chaval, sabía de sobra que había removido mucha tierra, que desearía remover toda, pero que no el tiempo se le agotaba. No era excusa, él siguió hasta el último instante porque un revolucionario no tiene miedo a nada ni a nadie.
Entre una y otra fotografía habían transcurrido cuarenta años, toda la vida adulta de Miguel Ángel, toda una vida en que sus principios fueron innegociables. Fueron cambiando sus ideas - que no son sino el camino para dar forma a los principios- según iban cambiando los tiempos; fue modificando su apuesta estratégica porque lo que ayer era útil iba dejando de serlo y un hombre audaz no se empeña en mantener instrumentos que ya no servían, ni se arredra por poner en marcha los nuevos. Así, en los años setenta tocaba jugarse el tipo por derribar un régimen dictatorial y tocaba poner un grano de arena para lograr una sociedad más justa y libre. Pues desde sus tiempos de estudiante en la Facultad de Medicina de la Complutense puso su grano a través su militancia y activismo político en aquella Joven Guardia Roja y en el Partido del Trabajo, en el que militó hasta su disolución en 1980. Tocaba crear y fortalecer un tejido social en el ámbito que correspondiese por duro que fuese. Pues si duro era el ejército de entonces, se incorpora a la ilegal Unión Democrática de Soldados asumiendo tareas dirigentes y realiza el servicio militar en Huesca con la intención de extender la militancia en la organización y así propagar una visión democrática del ejército.
Los ochenta fueron los años del activismo social, de aspiraciones de cambio que luego resultarían frustradas, de creación de colectivos que miraran el mundo de forma global, que denunciaran lo injusto del sistema económico apuntando a sus causas y tratando, en la medida de lo posible, de paliar algunas de sus consecuencias, fueron los años de las luchas antimilitaristas del “OTAN no, bases fuera” que supuso el punto de partida de Izquierda Unida. Pues Miguel Ángel, por una parte, milita en esta organización política, es el responsable del área de Paz y Solidaridad, forma parte del Consejo Político Federal. Por la otra, participa en la creación del ARSA (Asamblea antimilitarista SA) o de la Asamblea Pacifista desde la que organizan los proyectos de solidaridad " 1.000.000 de Lápices para Nicaragua" y la campaña "Barco por la Paz para Nicaragua". Una campaña que no elige Nicaragua por que sí: el país centroamericano, su revolución sandinista, la última de las revoluciones, estaba en el punto de mira del poder imperial que no podía permitirse que a cuatro pasos de sus puertas, en lo que siempre había considerado su patio trasero, brotase el germen de una nueva sociedad. En ese contexto, con los primeros acuerdos de paz suscritos por los cancilleres centroamericanos en Esquipulas sobre la mesa, el “Barco por la Paz” fue un símbolo del apoyo político a las gestiones pacificadoras del gobierno nicaragüense que zarpó con la vocación de defender el derecho a la Paz y el Desarrollo de los pueblos del (entonces llamado) Tercer Mundo. En las bodegas, el barco transportó los materiales necesarios para la supervivencia de los más elementales planes de asistencia sanitaria, educativa… Porque la paz, sin desarrollo, es una cáscara hueca. Porque el desarrollo es imprescindible para que los planes de paz tengan viabilidad.
Los años noventa son los del desencanto social, los del adormecimiento, los de la desmemoria con respecto al pasado y la ceguera ante lo que ocurría un poco más allá de nuestras narices. Pero también son los años de las acampadas del 0,7, del despertar de una parte de la sociedad, de las huelgas generales en las que Miguel Ángel participó activamente enarbolando la bandera del sindicalismo de clase, una bandera irrenunciable que defendió desde CCOO hasta el último día. Fueron también los años de la primera Guerra del Golfo y de la respuesta en forma de movilizaciones sociales. Miguel Ángel y la Asamblea Pacifista estuvieron entre los impulsores de los movimientos de repulsa y de ahí surge el fuego que le permite imaginar, proponer e impulsar lo que fue su gran legado, la Asamblea de Cooperación por la Paz. Una organización que es social y es política si es que ambas cosas pueden separarse. Un proyecto que mira al mundo de forma global y extiende su actividad por Oriente Medio, Centroamérica, Caribe, Colombia, por el Magreb y África Occidental, con el mismo anhelo que el joven Miguel Ángel de la primera fotografía: la defensa de un mundo más justo y más igualitario y con el mismo brillo en los ojos del Miguel Ángel ya enfermo de la segunda: el del viejo tonto que remueve montañas. Una organización que carecería de sentido si en su labor no se hubiera encontrado con otras gentes, de aquellos lugares en los que trabaja, que luchan en pos del mismo sueño emancipatorio a través de organizaciones sociales hermanas.
Una organización que hubiera sido irrealizable sin su presencia constante, un proyecto ahora huérfano que se ve obligado a imaginar cómo será la vida sin su fundador y su espíritu, sin Miguel Ángel. Pero se la imaginará porque Asamblea de Cooperación por la Paz ya es mayor de edad y tiene preparación suficiente para emprender ese camino, para continuar por ese camino de ‘los principios’ tan bien trazado. Al fin y al cabo, el propio Miguel Ángel inculcó el mismo espíritu del viejo tonto de la fábula: “…después que yo muera, seguirán mis hijos; cuando ellos mueran, quedarán mis nietos, y luego sus hijos y los hijos de sus hijos, y así indefinidamente”. Asamblea de Cooperación por la Paz cuenta con una ventaja: la fuerza del recuerdo, el recuerdo de la fuerza, de “aquella voz tendida que Miguel Ángel hizo corazón”*.

*Adaptación de un verso de Adolfo Burriel del poema “Es el tiempo" escrito para Miguel Ángel Blanco

domingo, 13 de abril de 2014

POR UNA SOCIEDAD DE HOMBRES Y MUJERES LIBRES: VIVA LA REPÚBLICA

Hace 83 años un runrún de libertad atizaba el aire de la primavera, una mueca cómplice de alegría se dibujaba en la mirada de mujeres y hombres que oteaban futuro tras un pasado de penurias, de sombras, de tiranías, de caciques y curas trabucaires. A la vez, pero no entre ellos, las gentes de orden, los apellidos de siempre, sentían en sus cogotes el miedo a perder los privilegios propios que no son otra cosa que derechos ajenos usurpados.

Quiero recordar, pero no para rememorar a secas, sino como ejercicio de vinculación con los valores republicanos. Los mismos que ayer cuajaron y que más temprano que tarde han de volver como hecho porque nuestros corazones los ansían y nuestras manos siguen disponibles.  

domingo, 16 de marzo de 2014

UCRANIA TAMBIÉN VIVE EN VALLADOLID

Pasean a diario por las mismas calles que nosotros, sus hijos acuden al mismo colegio que los nuestros, la crisis económica de nuestro país hace mella de igual manera en su día a día, pero estos días tienen una preocupación añadida. En su tierra natal se juega una partida de esas que si es difícil saber cómo han empezado, resulta imposible adivinar el rumbo que va a tomar. Iuliia Andriyevska, Tatiana Zhuravska, Oksana Guryn, Bogdan Marchuk y Vadim Bondarenko son cinco de los más de doscientos ucranianos que viven en Valladolid. Han querido compartir con El Norte de Castilla sus reflexiones y exponernos sus temores.   



Van llegando de uno en uno, en cada rostro se vislumbra la preocupación, esa forma de miedo inconcreta, de temor a no se sabe qué cuando la mirada al frente no aventura nada bueno. Al entrar en el bar en el que estábamos citados me encuentro a Oksana Guryn que ya estaba esperándonos sentada en un taburete en la barra. Le acompaña Chema, su marido, un vallisoletano con quien tiene dos hijos, los saludo y les presento a Iuliia Andriyevska. Oksana muestra su sorpresa: “¿También eres ucraniana?” Iuliia es la camarera que les ha atendido y no se había percatado de que eran paisanas. Se ríen y se elogian mutuamente el nivel de castellano. El punto de partida de Oksana es Staryi Sambar, una ciudad atravesada por el río Dnister situada apenas a veinte km de la frontera con Polonia; el de Iuliia está en la localidad de Skvyra, a poco más de cien km al este de Kiev, el epicentro del terremoto ucraniano. A continuación entran Bogdan Marchuk y Vadim Bondarenko, dos chicos que recién acaban de sobrepasar la mayoría de edad. Ellos llegaron a Valladolid siendo todavía unos niños, pero no han perdido los lazos con la tierra de origen de sus padres, son miembros de esa segunda generación que eternamente padecerá la enfermedad del doble desarraigo, forasteros aquí y extraños allá. La última en incorporarse es Tatiana Zhuravska. Al igual que Oksana, lleva años afincada en Valladolid, aquí conoció a quien hoy es su marido y aquí nacieron sus dos hijos.  Ellos dejaron Ucrania en su día, las cosas en la joven república no parecían sencillas y eligieron emprender un camino cuyo destino tenía una escala, en algún caso, si esto se puede afirmar alguna vez, puede que definitiva, en Valladolid.

martes, 5 de marzo de 2013

LA EUROVEGAS DE CASTILLA

Os dejo el artículo completo que escribí para Interviú sobre el 'megaproyecto' de Montealegre y que han publicado un poco recortado en la revista. Este artículo complementa el que firma Rosa Martínez y que también podéis encontrar allí. Además hay un estupendo reportaje gráfico de Dani Amo




ESPEJISMO DE FUTURO


Desde el pie del castillo de Montealegre de Campos, podemos observar como se abre de par en par  un inmenso mar de cereal en el que solo destacan las torres de las iglesias de los pueblos que salpican la llanura. Es la Tierra de Campos. Un conglomerado de pequeños municipios apenas distantes entre sí que llevan siglos viviendo de la agricultura. Cada generación repetía lo que había aprendido de la anterior, hasta bien avanzado el siglo XX. En Montealegre, poco más de 35 km al norte de la capital vallisoletana, se han encontrado los restos de lo que llegó a ser una ciudad vaccea, un pueblo prerromano que se asentó en el siglo III a.c.  en la Meseta Norte. Desde ese momento, hasta el inicio del siglo pasado, la agricultura evolucionó menos de lo que lo ha hecho en los últimos sesenta años. Al menos si medimos esa evolución relacionando el producto obtenido y la superficie cultivada  o, sobre todo, si contamos el número de manos necesarias para labrar una hectárea. No solo eran necesarias menos personas para cultivar la misma cantidad de terreno, además con la generalización del uso del automóvil, ya ni siquiera era necesario vivir en el mismo municipio dónde se llevaban a cabo las faenas agrícolas. Visto de esta manera, es fácil comprender como los pueblos han ido perdiendo población hasta el punto de encontrarse en trance de desaparición.

jueves, 19 de abril de 2012

ARROJO PIDE EL POETA


¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

Estos versos que están arrancados de España En Marcha, de Gabriel Celaya. Siempre se entendieron como el fin de una arenga en la que se reclamaba dejar la comodidad de la casa y pisar el asfalto uniendo esfuerzo al de otros. Digamos que se leían en el sentido literal, donde el poeta escribió calle, se leía calle. Pero leídas y releídas, saboreadas y deglutidas, en cada letra hay un grito que reclama valentía y superación, en las más difíciles acepciones de ambos términos. Pide el poeta que se elija fracasar, si hay que fracasar, pero habiéndolo intentado. En esencia, que no esperemos, que vayamos a buscar. Solo en este contexto tienen sentido versos posteriores: “digo que seremos mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo”.

martes, 24 de enero de 2012

BADENES, DE DI STÉFANO A MESSI

El escudo del Real Valladolid se deja ver un par de veces dando color a dos nombres que aparecen en el listado de los máximos goleadores de la Primera División. En ambos casos ese trofeo fue compartido con jugadores de otros equipos. El más reciente, lo recordamos quienes tenemos bastantes muescas en el DNI, lo consiguió el uruguayo Jorge ‘Polilla’ Da Silva con los mismos goles que el madridista Juanito. Aquello ocurrió en la temporada del 84, mítica en el imaginario pucelanista porque en ella se consiguió el único trofeo oficial depositado en la sala de trofeos del club, la Copa de la Liga.
Para encontrarnos con el otro Pichichi vestido de blanco y violeta hay que desplazarse mucho más allá en el tiempo, hasta la temporada 57-58. Ese año no dejó un gran sabor de boca a orillas del Pisuerga ya que, tras diez sesiones completas e ininterrumpidas en el primer peldaño, los huesos del Real Valladolid fueron a golpear en la Segunda División. El consuelo tuvo el nombre de Manuel Badenes quien, a pesar de lo infausto de la temporada, consiguió que nadie marcase más goles que él aunque hubiera dos que metieran los mismos: el valencianista Ricardo Alós y (pónganse de pie) Alfredo Di Stéfano.