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Imagen tomada de diariodelviajero.com |
Durante unos pocos días al año, en cada pueblo de estas tierras, dos
pueblos se superponen: el de ‘el Nini’ y el de ‘el Mochuelo’; el de ‘Las ratas’
y el que emprendió ‘El camino’; el que en realidad es y el que, aunque en
alguna ensoñación aparezca, nunca pudo haber sido. Este segundo, en términos
numéricos, se impone de forma abrumadora, aunque tan solo en esos pocos días
hacen sentir su presencia. El resto del tiempo, la gran parte del año, el silencio
sin más recorre las calles. Un silencio locuaz que no para de repetirnos que no
está ahí por sí mismo, que su presencia no es más que la ausencia del ruido de
la vida.