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miércoles, 16 de enero de 2013

UNA CINTA LANZADA AL AIRE



A principios de los años setenta, gimnasia y rítmica eran en España dos palabras que nadie entendía que pudieran ir unidas, nadie excepto Félix Fernández, el Presidente de la Federación Española de Gimnasia, empeñado en introducir esa disciplina en nuestro país y, para ello, nada mejor que empezar apuntando alto: quería que España albergase el mundial de 1975. Pero esa aspiración no podría ser cumplida si no había una base, por pequeña que fuese, y decidió que una representación debería acudir al mundial previo, el que habría de celebrarse en Rotterdam. Dado que nadie practicaba ese deporte, se hacía imprescindible una actuación urgente. Se contrataron dos entrenadoras de prestigio internacional que realizaron el primer curso nacional de entrenadoras de GRD con una selección de 50 profesoras de Educación Física y, finalmente, tras otros cursos, eligieron a tres de ellas. Una de esas tres, fue es nuestra protagonista: Teresa de Isla. Quedaron penúltimas en la ciudad holandesa pero se consiguió el objetivo a corto plazo, el mundial se celebraría en España, y otro que aún permanece superando con creces cualquier sueño de los federativos de entonces, la gimnasia rítmica se ha consolidado y sigue proporcionando éxitos al deporte español. En este segundo apartado, Tere de Isla también ha marcado un camino, su labor como formadora ha contribuido de forma decisiva para que varias generaciones de chicas conocieran los entresijos de este deporte.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

COMO UN CHINO MARCANDO UN GOL EN EL NOU CAMP

Un aforismo inglés dice que el fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros. Esta última parte se pone de manifiesto cuando observa cómo los mismos individuos que en el campo pelean entre ellos como locos por avanzar un metro, toman una copa juntos al final de los partidos. Además, al menos en Valladolid, el rugby llegó a través de los colegios de pago. Niños bien, cubiertos de barro. José Luis Moral ‘Cano’ formó parte de esa generación de pioneros que consiguió colocar a Pucela en la ciudad de referencia del rugby español.

domingo, 28 de octubre de 2012

TRIPLE CONDENA

La fuerza del fútbol, la misma que la de la vida, radica en que está lleno de imperfecciones, se juega en campo abierto y por tanto la lluvia, el aire o el frío actúan como condicionantes. Los errores son consustanciales a la propia existencia, ahí radica buena parte de su grandeza. En el fútbol hay quinielas y la vida es, como cantara Marisol, una tómbola. El árbitro forma parte de ese conjunto de factores imperfectos que afectan al desarrollo y, por tanto, más que posiblemente, al resultado final. En nuestro particular parlamento abrimos un hueco para que se siente un exponente de este colectivo vejado pero siempre imprescindible, los árbitros, un mal necesario. Nuestro protagonista debe de ser masoquista, en él se unen tres de las tareas menos apreciadas en nuestra sociedad, a la condición de  árbitro, hay que añadir que ejerce como abogado y es representante político en uno de los municipios más poblados de la provincia. Julián Rodríguez Santiago sonríe mientras recuerda y lanza una pregunta que suena a resignación ¿de qué vivirían, dice, los periódicos de no ser por nosotros?

jueves, 28 de octubre de 2010

Fabricar de cuatro o pedalear sobre dos (ruedas)

En aquellos tiempos en los que el poder de los medios audiovisuales era menor, el éxito se conseguía tras muchos años de ímprobo esfuerzo. Hoy, la repercusión mediática permite que una anécdota se convierta en categoría o que se eleve a los altares de la fama (que no del prestigio) a una horda de iletrados. En aquellos tiempos, no hace tanto, había que dar muchos pedales para sobrevivir. En estos, comprar un solomillo en mala hora puede convertirte por un tiempo en referente imprescindible de los noticieros. Y es que, para muchos, José Luis López Cerrón no es una de las personas que más ha aportado al ciclismo, primero como corredor, posteriormente como mentor y director para terminar organizador de eventos. Es, simplemente, ese señor que llevó el solomillo con clembuterol a Alberto Contador. Sin embargo hay muchos kilómetros detrás.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El dueño de las llaves, el guardián de los secretos

En la segunda mitad de los ochenta, los que aún eran niños pudieron seguir una serie de animación en la única televisión que por entonces emitía. Dicha serie popularizó a un personaje: el Amo del Calabozo, el tutor de los protagonistas, el encargado de mantener el equilibrio aunque para ello no siempre hiciese lo que le pedían sino lo que entendía como más conveniente. Él era quien hablaba con todos y a cada cual le daba los consejos o recomendaciones pertinentes, era quien escuchaba los lamentos, ponía oídos a las dudas, atemperaba los enfados y reducía los calentones.

domingo, 1 de noviembre de 2009

SABER ESTAR, SABER LLEGAR

Los más viejos del lugar recordamos a Pilar corriendo y recogiendo medallas. Pareciera que toda su vida se hubiera encauzado a través del atletismo cuando, en realidad, llegó a este deporte demasiado tarde para lo que suele ser habitual y con la vida demasiado encauzada. Para entonces se había licenciado en filología hispánica, trabajaba como profesora de lengua y literatura, había cumplido los veintisiete y era madre de dos hijos.
Diez años antes, jugaba al baloncesto en el Medina SF a pesar de la oposición de su padre que no veía ‘decente’ que una chica tan joven viajase tanto. Con este club llegó a actuar en la primera división. Allí estuvo hasta los 24 años aunque su periplo fue guadianesco: un año jugaba, otro se apartaba de la competición por estar embarazada. Dejó definitivamente el baloncesto cuando no consiguieron el ascenso a la división de honor.

jueves, 29 de octubre de 2009

TEJIENDO BRAZADAS

Buena parte del camino entre la capital y Sardón discurre paralelo y contracorriente a la línea de agua que es, a la par, el eje que vertebra el campo de cigarras castellano y su excepción. Ese tramo adolescente del Duero acompañó las fantasías de la niña que habría de hacer del agua, troceada en ocho calles, la línea por la que transita su vida. Esos escasos treinta kilómetros eran la frontera, una puerta entre la jaula y la libertad que Henar Alonso-Pimentel franqueaba siempre que estaba en su mano acudir al pueblo que adoraba. La niña Henar practicaba todos los deportes porque todos le gustaban aunque lo suyo, creía, era el baloncesto. Nada extraño para una chica tan alta y con tal capacidad de coordinar, en la tierra y en el aire, los movimientos de su cuerpo. Sin embargo, una prima le invitó a una piscina cubierta y el agua, también, se enamoró de su sincronía. Tenía apenas diez años. Poco después ganó una prueba de cincuenta metros mariposa. Parecía que el noviazgo se consolidaba pero, como en toda historia de amor que se precie, surgieron esas pruebas que rompen o cuajan una pareja. Una neumonía rompe, durante un año, la incipiente relación. El señor Alonso-Pimentel, por otra parte, no aprueba -ni impide, eso sí- la decisión de su hija. Prefiere que se dedique a un deporte de equipo.

EL TRIENIO LITUANO

Fue el momento en que el CB se quiso hacer grande y puso para ello el mejor de los pilares: Arvydas Sabonis, junto a él fueron llegó Homicius al que luego sustituyó Tikhonenko. Tres años duró el intento, un trienio en el que, con Javier Casero al frente de la nave,  el CB Valladolid consiguió un sexto, un séptimo y un octavo puesto con unas excelentes actuaciones de Reyes, hasta el punto de encontrar plaza en la selección española en la que jugó ocho veces. Miguel Ángel lo quita valor ‘en realidad jugué porque (el seleccionador Antonio) Díaz Miguel se aburría, antes de que acabasen las eliminatorias finales llamaba a una selección B y se pasaba el día entrenando. 
Pero la realidad volvía a imponerse a las expectativas, Sabonis fue a Madrid y la plantilla se desmanteló. Miguel Ángel volvió a la capital pacense. ‘La oferta económica era muy buena y podía volver a casa ‘pero el regreso no fue, al menos al principio, como lo hubiera deseado, fue el peor año de mi carrera’. Estuvo allí dos años más, en el primero de ellos consiguieron un hito en la historia del deporte cacereño, acabar en el quinto lugar de la clasificación. En Cáceres comenzó a jugar de tres (alero alto) siguiendo la estela de Andrés Jiménez ‘ahí te das cuenta de que estás entre tres y cuarto y cuatro menos diez, te falta cuerpo para ser un cuatro pero no tienes la destreza para ser un tres’. De Cáceres fue a Vitoria, a un Tau que empezaba a ser lo que es. Consiguió una Recopa de Europa (por mor de los enfrentamientos entre la FIBA y la ULEB ese año se denominó Copa de Europa). En aquel equipo lanzaba sus primeros tiros a canasta un barbilampiño Jorge Garbajosa.
Sin salir del norte fue a Torrelavega, al Caja Cantabria. Se salvaron por un punto de disputar el play-off por evitar el descenso pero ‘desde el punto de vista deportivo fue mi mejor año’. El entrenador de ese año fue un antiguo compañero en el Forum: Quino Salvo. Nueva escala en Valladolid bajo el manto de Gustavo Aranzana. Terminada la temporada 99-00, Miguel Ángel emprende su última aventura, esta vez sus maletas viajaron a León. El año empezó muy bien pero, a partir de una gripe no volvió a ser el mismo ‘tenía molestias contínuas y estaba cansado y cascado’. Lo dejó en este punto. Cierto es que jugó un mes más, fue en Salamanca y por un compromiso adquirido.
Hoy, después de trabajar tres años en el campo de las inversiones artísticas, es el responsable comercial en Castilla y León y Cantabria del Biotecnology Institut, una empresa que ofrece sistemas de implantes dentales. El gusanillo del baloncesto lo mata jugando algún torneo de veteranos. Junto con Mike Hansen y Mateu, pretenden crear un equipo de veteranos del CB Valladolid.
Muchos kilómetros, tantos que, ante la falta de raíces físicas, tuvo un asiento más humano: se enamoró muy joven y Cuca, su mujer, le ha acompañado en todas estas plazas ‘a cambio ahora vivimos en su ciudad, en Palencia, me gusta porque es muy tranquila, me recuerda a Cáceres y estamos a un paso de Valladolid’.
‘Tenemos tres hijos, Alejandro tiene dieciséis años, Álvaro trece y el Alonso seis’. Los dos primeros juegan al Baloncesto, el mayor ha estado esta temporada en el equipo Junior del Baloncesto Valladolid y está muy ilusionado porque hará la pretemporada en el primer equipo con Porfi Fisac. Su hermano juega el infantil de CB Palencia y el pequeño, de momento, da guerra en casa.
La descendencia de los Reyes de la estirpe de Miguel Ángel parece asegurada. Tendrán que seguir preparando maletas.

miércoles, 28 de octubre de 2009

ENTRE TRES Y CUARTO Y CUATRO MENOS DIEZ: MIGUEL ÁNGEL REYES

Los deportistas de élite son árboles que arraigan en el aire. Tienen siempre preparadas las maletas para trasladar su residencia de una ciudad a otra, además, entre semana, su constante trajín les impide asentar el día a día: Van, juegan, vuelven. Días duros dentro de años intensos pero que merecen muy mucho la pena ‘lo que se siente en una cancha es una experiencia que no se va a repetir en ninguna otra actividad de tu vida, el placer de jugar no se puede comprar’.
A Miguel Ángel Reyes se le iluminan los ojitos mientras va extrayendo recuerdos del baúl. En su caso, este  traqueteo le trajo a Valladolid desde Cáceres. Sus doscientos y pico centímetros no pasaron inadvertidos para los hermanos Moratinos y este chico que jugaba en el Colegio de San Antonio se le abrieron las puertas a un sueño: el de ser profesional del Baloncesto. Corría el año 1985. Un año después debutaba en la Liga ACB, enfrente el OAR Ferrol del mítico Anicet Lavodrama. A pesar de lo dicho, la incorporación al equipo profesional fue progresiva y hasta dos temporadas después no se consideró jugador del primer equipo ni estuvo seguro de que convertiría en profesión a su afición. Retrotraerse a esos años es recordar a un cuarteto de pivots que siguen en la memoria de cualquier buen aficionado: Silvano Bustos, Mike Phillips y el gran Juanito de la Cruz, ‘del  Lagarto me impresionó su ambición, podría pensarse que venía con una carrera hecha pero tenía las ganas de un juvenil’. En aquella época su entrenador era Mario Pesquera y recuerda la enorme presión a la que se veían sometidos. Después llegó la corta etapa de Pepe Laso, ‘sólo estuvo un año pero fue el mejor de mi carrera, me dio plena confianza al igual que a otros jóvenes como Lalo García’. 

CÓMO CREAR UNA ESCUELA SIN PROPONÉRSELO

El azar es un chico travieso que disfruta cambiando la letra de los planes bien trazados. Por eso, cuanto más cerrados los tengamos, más sencillo lo tendrá. Manu Martín, salmantino de origen, se fue haciendo hombre en Rentería. Jugaba al balonmano casi por obligación. A principios de los setenta el fútbol era un monocultivo, había poco margen para otra cosa. A pesar de ello, en Guipúzcoa, el Balonmano iba construyendo su propio hueco. Varios colegios se empeñaron en sembrar contra la corriente deportiva hegemónica. El Sagrado Corazón de Rentería era uno de esos y, aunque le tiraba más el pie que la mano, el niño Manu tuvo que elegir entre balonmano y balonmano. Eligió y no le fue mal. 
Tras despuntar en el colegio se incorporó al J.D.Arrate de Eibar en el que se terminó de formar como jugador. Sus planes le llevaban a estudiar INEF y seguir haciendo carrera en su tierra de adopción que, en realidad, era ya la suya. Pero se le cruzó la mili. Iba a ser un año de paréntesis mientras esperaba la plaza en el INEF y, después, vuelta a la normalidad. Primera parada León. Maniobras y espera de destino. José Carlos Muñoz aparece entonces en su vida. Le convence para que juegue en el recién nacido ACD Michelin. Suponía bajar una categoría pero existía un proyecto, una idea, un sueño que, con quebrantos, dura hasta hoy. Manu Martín es uno de sus cimientos. Vino a Valladolid, sólo quien viene de fuera sabe lo duros que suelen ser los primeros pasos en esta ciudad, para completar la dichosa mili e hizo escuela y vida. El equipo ascendió a la máxima categoría y pospuso la vuelta. Lo merecían, dice en dos palabras que resumen causa y efecto: la fuerza del colectivo permitió el logro y el logro reforzó al colectivo. Lo merecían los gestores del club, lo merecían sus compañeros, lo merecía él mismo y siguió un año más a pesar de los esfuerzos de Juancho Villarreal por llevarle de nuevo a Guipúzcoa, al Bidasoa de Irún.