A principios de los
años setenta, gimnasia y rítmica eran en España dos palabras que nadie entendía
que pudieran ir unidas, nadie excepto Félix Fernández, el Presidente de la
Federación Española de Gimnasia, empeñado en introducir esa disciplina en nuestro
país y, para ello, nada mejor que empezar apuntando alto: quería que España
albergase el mundial de 1975. Pero esa aspiración no podría ser cumplida si no
había una base, por pequeña que fuese, y decidió que una representación debería
acudir al mundial previo, el que habría de celebrarse en Rotterdam. Dado que
nadie practicaba ese deporte, se hacía imprescindible una actuación urgente. Se
contrataron dos entrenadoras de prestigio internacional que realizaron el
primer curso nacional de entrenadoras de GRD con una selección de 50 profesoras
de Educación Física y, finalmente, tras otros cursos, eligieron a tres de ellas.
Una de esas tres, fue es nuestra protagonista: Teresa de Isla. Quedaron
penúltimas en la ciudad holandesa pero se consiguió el objetivo a corto plazo,
el mundial se celebraría en España, y otro que aún permanece superando con
creces cualquier sueño de los federativos de entonces, la gimnasia rítmica se
ha consolidado y sigue proporcionando éxitos al deporte español. En este
segundo apartado, Tere de Isla también ha marcado un camino, su labor como
formadora ha contribuido de forma decisiva para que varias generaciones de
chicas conocieran los entresijos de este deporte.
Blog sin más pretensión que la de poner un poco de orden en mi cabeza. Irán apareciendo los artículos que vaya publicando en diversos medios de comunicación y algunas reflexiones tomadas a vuelapluma. Aprovecharé para recopilar artículos publicados tiempo atrás.
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miércoles, 16 de enero de 2013
miércoles, 5 de diciembre de 2012
COMO UN CHINO MARCANDO UN GOL EN EL NOU CAMP
Un
aforismo inglés dice que el fútbol es un juego de caballeros jugado por
villanos y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros. Esta
última parte se pone de manifiesto cuando observa cómo los mismos
individuos que en el campo pelean entre ellos como locos por avanzar un
metro, toman una copa juntos al final de los partidos. Además, al menos
en Valladolid, el rugby llegó a través de los colegios de pago. Niños
bien, cubiertos de barro. José Luis Moral ‘Cano’ formó parte de esa
generación de pioneros que consiguió colocar a Pucela en la ciudad de
referencia del rugby español.
domingo, 28 de octubre de 2012
TRIPLE CONDENA
La
fuerza del fútbol, la misma que la de la vida, radica en que está lleno
de imperfecciones, se juega en campo abierto y por tanto la lluvia, el
aire o el frío actúan como condicionantes. Los errores son
consustanciales a la propia existencia, ahí radica buena parte de su
grandeza. En el fútbol hay quinielas y la vida es, como cantara Marisol,
una tómbola. El árbitro forma parte de ese conjunto de factores
imperfectos que afectan al desarrollo y, por tanto, más que
posiblemente, al resultado final. En nuestro particular parlamento
abrimos un hueco para que se siente un exponente de este colectivo
vejado pero siempre imprescindible, los árbitros, un mal necesario.
Nuestro protagonista debe de ser masoquista, en él se unen tres de las
tareas menos apreciadas en nuestra sociedad, a la condición de árbitro,
hay que añadir que ejerce como abogado y es representante político en
uno de los municipios más poblados de la provincia. Julián Rodríguez
Santiago sonríe mientras recuerda y lanza una pregunta que suena a
resignación ¿de qué vivirían, dice, los periódicos de no ser por
nosotros?
jueves, 28 de octubre de 2010
Fabricar de cuatro o pedalear sobre dos (ruedas)
En
aquellos tiempos en los que el poder de los medios audiovisuales era
menor, el éxito se conseguía tras muchos años de ímprobo esfuerzo. Hoy,
la repercusión mediática permite que una anécdota se convierta en
categoría o que se eleve a los altares de la fama (que no del prestigio)
a una horda de iletrados. En aquellos tiempos, no hace tanto, había que
dar muchos pedales para sobrevivir. En estos, comprar un solomillo en
mala hora puede convertirte por un tiempo en referente imprescindible de
los noticieros. Y es que, para muchos, José Luis López Cerrón no es una
de las personas que más ha aportado al ciclismo, primero como corredor,
posteriormente como mentor y director para terminar organizador de
eventos. Es, simplemente, ese señor que llevó el solomillo con
clembuterol a Alberto Contador. Sin embargo hay muchos kilómetros
detrás.
lunes, 2 de noviembre de 2009
El dueño de las llaves, el guardián de los secretos
En
la segunda mitad de los ochenta, los que aún eran niños pudieron seguir
una serie de animación en la única televisión que por entonces emitía.
Dicha serie popularizó a un personaje: el Amo del Calabozo, el tutor de
los protagonistas, el encargado de mantener el equilibrio aunque para
ello no siempre hiciese lo que le pedían sino lo que entendía como más
conveniente. Él era quien hablaba con todos y a cada cual le daba los
consejos o recomendaciones pertinentes, era quien escuchaba los
lamentos, ponía oídos a las dudas, atemperaba los enfados y reducía los
calentones.
domingo, 1 de noviembre de 2009
SABER ESTAR, SABER LLEGAR
Los
más viejos del lugar recordamos a Pilar corriendo y recogiendo
medallas. Pareciera que toda su vida se hubiera encauzado a través del
atletismo cuando, en realidad, llegó a este deporte demasiado tarde para
lo que suele ser habitual y con la vida demasiado encauzada. Para
entonces se había licenciado en filología hispánica, trabajaba como
profesora de lengua y literatura, había cumplido los veintisiete y era
madre de dos hijos.
Diez
años antes, jugaba al baloncesto en el Medina SF a pesar de la
oposición de su padre que no veía ‘decente’ que una chica tan joven
viajase tanto. Con este club llegó a actuar en la primera división. Allí
estuvo hasta los 24 años aunque su periplo fue guadianesco: un año
jugaba, otro se apartaba de la competición por estar embarazada. Dejó
definitivamente el baloncesto cuando no consiguieron el ascenso a la
división de honor.
jueves, 29 de octubre de 2009
TEJIENDO BRAZADAS
Buena
parte del camino entre la capital y Sardón discurre paralelo y
contracorriente a la línea de agua que es, a la par, el eje que vertebra
el campo de cigarras castellano y su excepción. Ese tramo adolescente
del Duero acompañó las fantasías de la niña que habría de hacer del
agua, troceada en ocho calles, la línea por la que transita su vida.
Esos escasos treinta kilómetros eran la frontera, una puerta entre la
jaula y la libertad que Henar Alonso-Pimentel franqueaba siempre que
estaba en su mano acudir al pueblo que adoraba. La niña Henar practicaba
todos los deportes porque todos le gustaban aunque lo suyo, creía, era
el baloncesto. Nada extraño para una chica tan alta y con tal
capacidad de coordinar, en la tierra y en el aire, los movimientos de
su cuerpo. Sin embargo, una prima le invitó a una piscina cubierta y el
agua, también, se enamoró de su sincronía. Tenía apenas diez años.
Poco después ganó una prueba de cincuenta metros mariposa. Parecía que
el noviazgo se consolidaba pero, como en toda historia de amor que se
precie, surgieron esas pruebas que rompen o cuajan una pareja. Una
neumonía rompe, durante un año, la incipiente relación. El señor
Alonso-Pimentel, por otra parte, no aprueba -ni impide, eso sí- la
decisión de su hija. Prefiere que se dedique a un deporte de equipo.
EL TRIENIO LITUANO
Fue
el momento en que el CB se quiso hacer grande y puso para ello el mejor
de los pilares: Arvydas Sabonis, junto a él fueron llegó Homicius al
que luego sustituyó Tikhonenko. Tres años duró el intento, un trienio en
el que, con Javier Casero al frente de la nave, el CB Valladolid
consiguió un sexto, un séptimo y un octavo puesto con unas excelentes
actuaciones de Reyes, hasta el punto de encontrar plaza en la selección
española en la que jugó ocho veces. Miguel Ángel lo quita valor ‘en
realidad jugué porque (el seleccionador Antonio) Díaz Miguel se aburría,
antes de que acabasen las eliminatorias finales llamaba a una selección
B y se pasaba el día entrenando.
Pero
la realidad volvía a imponerse a las expectativas, Sabonis fue a Madrid
y la plantilla se desmanteló. Miguel Ángel volvió a la capital pacense.
‘La oferta económica era muy buena y podía volver a casa ‘pero el
regreso no fue, al menos al principio, como lo hubiera deseado, fue el
peor año de mi carrera’. Estuvo allí dos años más, en el primero de
ellos consiguieron un hito en la historia del deporte cacereño, acabar
en el quinto lugar de la clasificación. En Cáceres comenzó a jugar de
tres (alero alto) siguiendo la estela de Andrés Jiménez ‘ahí te das
cuenta de que estás entre tres y cuarto y cuatro menos diez, te falta
cuerpo para ser un cuatro pero no tienes la destreza para ser un tres’.
De Cáceres fue a Vitoria, a un Tau que empezaba a ser lo que es.
Consiguió una Recopa de Europa (por mor de los enfrentamientos entre la
FIBA y la ULEB ese año se denominó Copa de Europa). En aquel equipo
lanzaba sus primeros tiros a canasta un barbilampiño Jorge Garbajosa.
Sin
salir del norte fue a Torrelavega, al Caja Cantabria. Se salvaron por
un punto de disputar el play-off por evitar el descenso pero ‘desde el
punto de vista deportivo fue mi mejor año’. El entrenador de ese año fue
un antiguo compañero en el Forum: Quino Salvo. Nueva escala en
Valladolid bajo el manto de Gustavo Aranzana. Terminada la temporada
99-00, Miguel Ángel emprende su última aventura, esta vez sus maletas
viajaron a León. El año empezó muy bien pero, a partir de una gripe no
volvió a ser el mismo ‘tenía molestias contínuas y estaba cansado y
cascado’. Lo dejó en este punto. Cierto es que jugó un mes más, fue en
Salamanca y por un compromiso adquirido.
Hoy,
después de trabajar tres años en el campo de las inversiones
artísticas, es el responsable comercial en Castilla y León y Cantabria
del Biotecnology Institut, una empresa que ofrece sistemas de implantes
dentales. El gusanillo del baloncesto lo mata jugando algún torneo de
veteranos. Junto con Mike Hansen y Mateu, pretenden crear un equipo de
veteranos del CB Valladolid.
Muchos
kilómetros, tantos que, ante la falta de raíces físicas, tuvo un
asiento más humano: se enamoró muy joven y Cuca, su mujer, le ha
acompañado en todas estas plazas ‘a cambio ahora vivimos en su ciudad,
en Palencia, me gusta porque es muy tranquila, me recuerda a Cáceres y
estamos a un paso de Valladolid’.
‘Tenemos
tres hijos, Alejandro tiene dieciséis años, Álvaro trece y el Alonso
seis’. Los dos primeros juegan al Baloncesto, el mayor ha estado esta
temporada en el equipo Junior del Baloncesto Valladolid y está muy
ilusionado porque hará la pretemporada en el primer equipo con Porfi
Fisac. Su hermano juega el infantil de CB Palencia y el pequeño, de
momento, da guerra en casa.
La descendencia de los Reyes de la estirpe de Miguel Ángel parece asegurada. Tendrán que seguir preparando maletas.
miércoles, 28 de octubre de 2009
ENTRE TRES Y CUARTO Y CUATRO MENOS DIEZ: MIGUEL ÁNGEL REYES
Los
deportistas de élite son árboles que arraigan en el aire. Tienen
siempre preparadas las maletas para trasladar su residencia de una
ciudad a otra, además, entre semana, su constante trajín les impide
asentar el día a día: Van, juegan, vuelven. Días duros dentro de años
intensos pero que merecen muy mucho la pena ‘lo que se siente en una
cancha es una experiencia que no se va a repetir en ninguna otra
actividad de tu vida, el placer de jugar no se puede comprar’.
A
Miguel Ángel Reyes se le iluminan los ojitos mientras va extrayendo
recuerdos del baúl. En su caso, este traqueteo le trajo a Valladolid
desde Cáceres. Sus doscientos y pico centímetros no pasaron inadvertidos
para los hermanos Moratinos y este chico que jugaba en el Colegio de
San Antonio se le abrieron las puertas a un sueño: el de ser profesional
del Baloncesto. Corría el año 1985. Un año después debutaba en la Liga
ACB, enfrente el OAR Ferrol del mítico Anicet Lavodrama. A pesar de lo
dicho, la incorporación al equipo profesional fue progresiva y hasta dos
temporadas después no se consideró jugador del primer equipo ni estuvo
seguro de que convertiría en profesión a su afición. Retrotraerse a esos
años es recordar a un cuarteto de pivots que siguen en la memoria de
cualquier buen aficionado: Silvano Bustos, Mike Phillips y el gran
Juanito de la Cruz, ‘del Lagarto me impresionó su ambición, podría
pensarse que venía con una carrera hecha pero tenía las ganas de un
juvenil’. En aquella época su entrenador era Mario Pesquera y recuerda
la enorme presión a la que se veían sometidos. Después llegó la corta
etapa de Pepe Laso, ‘sólo estuvo un año pero fue el mejor de mi carrera,
me dio plena confianza al igual que a otros jóvenes como Lalo García’.
CÓMO CREAR UNA ESCUELA SIN PROPONÉRSELO
El
azar es un chico travieso que disfruta cambiando la letra de los planes
bien trazados. Por eso, cuanto más cerrados los tengamos, más sencillo
lo tendrá. Manu Martín, salmantino de origen, se fue haciendo hombre en
Rentería. Jugaba al balonmano casi por obligación. A principios de los
setenta el fútbol era un monocultivo, había poco margen para otra cosa. A
pesar de ello, en Guipúzcoa, el Balonmano iba construyendo su propio
hueco. Varios colegios se empeñaron en sembrar contra la corriente
deportiva hegemónica. El Sagrado Corazón de Rentería era uno de esos y,
aunque le tiraba más el pie que la mano, el niño Manu tuvo que elegir
entre balonmano y balonmano. Eligió y no le fue mal.
Tras
despuntar en el colegio se incorporó al J.D.Arrate de Eibar en el que
se terminó de formar como jugador. Sus planes le llevaban a estudiar
INEF y seguir haciendo carrera en su tierra de adopción que, en
realidad, era ya la suya. Pero se le cruzó la mili. Iba a ser un año de
paréntesis mientras esperaba la plaza en el INEF y, después, vuelta a la
normalidad. Primera parada León. Maniobras y espera de destino. José
Carlos Muñoz aparece entonces en su vida. Le convence para que juegue en
el recién nacido ACD Michelin. Suponía bajar una categoría pero existía
un proyecto, una idea, un sueño que, con quebrantos, dura hasta hoy.
Manu Martín es uno de sus cimientos. Vino a Valladolid, sólo quien viene
de fuera sabe lo duros que suelen ser los primeros pasos en esta
ciudad, para completar la dichosa mili e hizo escuela y vida. El equipo
ascendió a la máxima categoría y pospuso la vuelta. Lo merecían, dice en
dos palabras que resumen causa y efecto: la fuerza del colectivo
permitió el logro y el logro reforzó al colectivo. Lo merecían los
gestores del club, lo merecían sus compañeros, lo merecía él mismo y
siguió un año más a pesar de los esfuerzos de Juancho Villarreal por
llevarle de nuevo a Guipúzcoa, al Bidasoa de Irún.
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