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lunes, 3 de junio de 2024

ASCENSO SALVAJE, MAL VENENO

Además de a la novela en que Miguel Delibes, valiéndose de las andanzas de un crío, 'el Nini', y su padre, el 'Tío Ratero', narra el mísero vivir de los habitantes de un pueblo castellano sojuzgado por los dueños de las tierras, 'Las ratas' da título a uno de los seis cortometrajes insertos en la película de 2014 'Relatos salvajes' dirigida por el argentino Damián Szifron. En un lugar tan alejado del bullicio de las grandes urbes como el pueblo 'delibesiano', un restaurante de carretera; con una protagonista, la cocinera, tan sabia como 'el Nini', aunque, a diferencia de los del niño, los saberes de esta proviniesen del resabio, aunque se adecuasen a su afán justiciero; en presencia, también, de un tío ratero, aunque de otra calaña, de la cuarta acepción, un ser bajo, vil, despreciable en el que la mesera reconoce al individuo que antaño ocasionó un deterioro en su entorno familiar que culminó con el suicidio de su padre; se teje una venganza inocua para el señalado, pero cuyas bifurcaciones amenazan a no concernidos.

lunes, 8 de abril de 2024

DE CUMPLE PADRE A CUMPLE MADRE

Antaño, para estimar la medida de cualquiera de las magnitudes físicas del elemento a calibrar, nuestros antepasados se servían de algún artilugio que tuvieran a mano para convertirlo en patrón. Una vara, un pie, una legua, un grano, los diferentes múltiplos de este... Al ardid, además de para computar longitudes, masas, superficies o capacidades, se recurría para medir el tiempo. Un huevo, en el reloj de mi abuela, no se cocía en nueve o diez minutos sino 'en un rosario'. El credo o la salve también le servían de patrón temporal. Esta manera de proceder se expandió desde su sentido literal hasta invadir terrenos del figurado, de forma que el lenguaje se enriqueció con símiles para denotar 'celeridad' –tarda menos que un cura loco en persignarse–, o un largo tiempo de espera –ocurre de higos a brevas–. De higos a brevas, no de brevas a higos, que el par de cosechas que producen las higueras, algunas, no reparten  el año en partes iguales. Los higos se producen a finales del verano. Ocurre que los primeros fríos otoñales impiden la maduración de los frutos pendientes. Comienza el ciclo largo. Estos higos, en vez de malograrse, hibernan hasta que les despiertan allá por mayo los calores de una bien entrada primavera en que se ofrecen convertidos en brevas. Poco hay que esperar, sin embargo, para la siguiente temporada de higos.

domingo, 15 de octubre de 2023

A POR SEIS O MEDIA DOCENA

De un tiempo a esta parte –tal vez el asunto lleve años asentado y no me había percatado– encuentro en el supermercado, compartiendo estante con las históricas cajas de docena, huevos empaquetados en envases de diez. Será, me malicio, una treta –en realidad, una forma de autoengaño– para aparentar una reducción de precio o encubrir la carestía. Será, entro en modo aritmético, un intento de adecuación al imperante sistema decimal. Me lo niego, el 'doce' resistirá como referente contable, siquiera sea para referirnos a pasteles, cervezas o huevos, porque admite el reparto en partidas de dos, tres, cuatro... o seis, tan es así que hasta hemos anclado en nuestro cerebro el concepto 'media docena'.

jueves, 17 de julio de 2014

DOLOR CINCELADO EN LA PIEL

Un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo, dictó la Jefa de Gobierno israelí Golda Meir. Una tierra sin pueblo. Les echaron y no habían existido. En Palestina se teje el futuro con el hilo de la memoria, Israel, cual Penélope nocturna, descose las costuras.

Ahí mismo, un poco al este, un pueblo lamenta su desdicha. Cada día, desde hace casi sesenta años, el ejército israelí traza una esquirla en ese mapa. La historia reciente de Palestina es una alegoría del quebranto que sólo el ser humano es capaz de infligir a sus semejantes, pero a su vez el pueblo palestino ha escrito páginas de dignidad. Es la historia reciente de un pueblo que sobrevive porque de su acervo histórico supieron extraer una enseñanza: un colectivo es más que la suma de sus individualidades. Les mintieron, expulsaron de sus casas, redujeron su territorio, esquilmaron sus tierras, arruinaron sus medios de subsistencia, sufrieron la traición de los que consideraban suyos. Muchos se fueron con la esperanza de un próximo retorno, nunca volvieron. Otros con idéntica esperanza tomaron el mismo camino del exilio, siguen esperando. Aprendieron. El resto no se irá. Saben que sería el triunfo definitivo de quienes usurparon su pasado para esquilmarles el futuro. En su reducto resisten, es la esperanza ardiendo a la que se agarran.