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Imagen tomada de burgoshabla.blogspot.com |
Lo de que el orden de los factores no altera el producto es
una propiedad que se cumple, y no siempre, en el ámbito de las matemáticas; en
el escenario político, como en el rebozado, sí varía el resultado en función de
qué vaya antes y qué después. Entre otras cosas porque el ‘después’ puede periclitar
por culpa de un ‘antes’ dudoso. Que se lo digan si no a Silvia Clemente, a
quien ahora sus excompañeros ponen a caldo no solo por el hecho en sí de la
fuga, también por todo aquello oscuro que ahora parecen recordar, los mismos
hechos que antes negaban haciéndose cruces tras escucharlos. Supongo que S.C. antes
de iniciar la metamorfosis de charrán a naranja contaba con esa despedida
hostil, lo que igual le ha descuadrado más es el recibimiento. Debe de ser que planeando
en las alturas se pierde la perspectiva, que desde allí arriba se entiende como
loa hasta los vituperios. Cuando bajó a pie de calle para agradecer el
recibimiento escuchó con claridad aquello de ‘quién no te conozca que te compre’.
A partir de ahí, el esperpento. Ciudadanos organiza un proceso de votación
telemático en el que alguien, o álguienes, veremos quién, o quiénes, muestra a
la par sus lados impúdico y torpe: hace trampa jugando al solitario y la hace
tan mal que le pillan.
Pese a todo, sorprende que casi 500 afiliados, poco menos de
la mitad, hayan votado a la recién llegada frente al clásico por propio Igea.
Descontando algunos que pudieran tener un interés particular, se puede concluir
que más de 400 militantes naranjas respondieron ‘lo que usted mande’ al ser
preguntados sobre cuánto suman dos más dos, que cuatro centenares de adultos
voltearon el orden de los factores para apoyar los factores del orden, esto es,
lo que diga el jefe.
La experiencia ‘ciudadana’ nos deja dos víctimas amén de la
propia organización. Por un lado, el modelo de votación, ya que se ha
alimentado la sospecha de que es sencillo manipular; de otro, la propia Silvia
Clemente quien, tras morder el polvo, ha pasado de disfrutar la tierra de sabor
a paladear el sabor de la tierra. Y no, no es lo mismo.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 14-03-2019
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