![]() |
Imagen tomada de politicas-pi.com |
Cuando un grupo de personas pretenden poner en marcha un
proyecto colectivo, lo hacen reuniéndose al cobijo de una pregunta: ¿qué es lo
que queremos? En realidad, esta cuestión ya venía medio planteada desde la
calle; fue la propia necesidad compartida, ese ‘querer’ común y en común, el
que ejerció de biela y destino. Biela para que la idea que flotaba comenzase a
rodar; destino, para tener medianamente claro y acordado el lugar al que se
pretende llegar.
A partir de ese momento iniciático surge el interrogante
esencial, el que dota de sentido al esfuerzo por venir: ¿qué es lo que podemos?
La respuesta dada vendrá en consonancia con la capacidad de avituallamiento,
con el material del que se dispone para emprender la marcha o del que se puede
disponer a lo largo del camino.
Hasta ahí, saber qué se quiere, analizar hasta dónde se
puede, el asunto suele ser fácil. La dificultad del caminante arranca con la
tercera y definitiva cuestión, la que aparece en paralelo con las dificultades
propias del viaje: ¿qué es lo que podemos ahora? Es esta una pregunta que no
admite como respuestas los discursos vacuos trufados de demagogias. El problema
es ‘en este momento’ y es en este momento cuando hay que tomar una decisión.
Las organizaciones políticas no están, de inicio, exentas de
trazar esta trayectoria. Pero tienen una diferencia que aparece tras
dar respuesta a la primera pregunta y que mediatiza todas las demás: en el
texto de esa primera respuesta siempre añaden una obvia adenda en la que se
deja claro que, dado que para conseguir tal objetivo necesitamos el poder, el
primer ‘qué queremos’ habrá de ser dotarnos de tal poder. La fuerza de esta
conclusión es tan desmesurada que todo lo demás va paulatinamente perdiendo
fuste. Al final, ese conseguir el poder se convierte en el primer, el segundo y
el tercer objeto del deseo hasta hacer olvidar la razón que se adujo para
acometer el camino.
Así, el ‘qué podemos’ se convierte en qué podemos hacer para
conseguir más poder y el ‘qué podemos ahora’ se convierte en un manual de
supervivencia expuesto a las coyunturas del momento. Como cada ‘ahora’ es
distinto, exige distintas respuestas. Tan distintas que a veces se contradicen
con las anteriores. De esta manera se puede entender los caminos en zigzag, los
‘donde dije digo’, el aparente sinsentido de algunos movimientos. Incluso, que
lo que ayer era inimaginable por nocivo, hoy se aplauda
con las orejas.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 07-06-2018
No hay comentarios:
Publicar un comentario