miércoles, 29 de enero de 2025

OS VEMOS

 




Así están las cosas, ¿quién me hubiera dicho, cuando empecé a mezclar materias para componer estos textos, que en algún momento habría de recurrir a los Hombres G para describir el panorama? Pues bien, no se me ocurre frase que sintetice mejor el modelo discursivo de las fuerzas parlamentarias que aquel machacón “Has sido tú, te crees que no te he visto” que progubernamentales, antigubernamentales y diletantes de un interesado que sí que, que no que, arrojan al auditorio con la pretensión de que calen sus respectivos mensajes culpabilizadores del oponente. Trágala y sabotaje, haz y envés, dos caras de una misma forma de hacer política más basada en la narración que en el contenido.

domingo, 26 de enero de 2025

EL PESO DE UN VASO

La escena, a buen seguro, no les resulta desconocida. Se habrán topado con ella en algún relato, artículo, película o serie de televisión. Tanto da si se emplaza a un aula o a una sala en la que se desarrolla una sesión de terapia de grupo. La persona, docente o terapeuta, que dirige la palabra al colectivo alza un vaso con un poco de agua, interrumpe su disertación, calla por unos segundos. Las presentes, auspiciadas por el inesperado silencio, murmuran entre ellas pretendiendo demostrar a las más próximas que han adivinado la voluntad inquisitoria del orador. 'De fijo –cuchichean– ahora nos preguntará si encontramos el vaso medio lleno o medio vacío y nos dará la chapa al respecto de la importancia de la motivación, la necesaria significación del optimismo frente a su perverso gemelo, el pesimismo, la trascendencia que otorgamos a las tesituras que nos rodean, a la diferente visión que se nos encara si nos apoyamos en las herramientas de las que efectivamente disponemos u optamos por lamentar las que faltan en nuestra caja'.

domingo, 19 de enero de 2025

MISMA DISTANCIA, MEJOR SITUACIÓN

El fracaso, la decepción, la frustración, el yerro, el dolor consecuente... germinan de la vida como las ramas brotan de los árboles, de manera consustancial. Por más que los libros de autoayuda se empeñen en mostrar rutas que esquivan los pedregales, itinerarios que eluden las arenas movedizas, sendas que inapelablemente nos encaminan a verdes valles, la realidad termina imponiendo su deseo de lacerar nuestro cuerpo, tanto en lo externo como en lo profundo, con algunas de sus afiladas aristas. Justamente, en la asunción de la propia vulnerabilidad, en la certidumbre de que en la vida, inherentes, se insertan dosis de sufrimiento,  incluso de crueldad, se encuentra la humana potestad de progreso, de evolución. Uno de los personajes –tiro de memoria, no me pregunten cuál– que transitan por 'El mural', película dirigida por Héctor Olivera que refiere el tiempo de la creación por parte del pintor mexicano  David Alfaro Siqueiros del mural del sótano de la bonaerense quinta Los Granados advertía «sin la certeza de la muerte, el futuro no existiría». El tiempo nos resultaría un concepto carente de un contenido definitivo, nada nos apremiaría salvo eludir algún malestar siempre transitorio.

miércoles, 15 de enero de 2025

JAQUE PASTOR




Observo este nuestro mundo con intención de conservar su impronta: percibo que, en menos tiempo del pude imaginar, nada salvo nuestra memoria va a ubicar la realidad que fue hasta anteayer. Y no me refiero a escenarios apocalípticos consecuentes directos del cambio climático sino a la muda de la vertebración del poder global. Nuestra Europa, antiguo centro del universo -hasta en nuestro mapamundi mental aparece ordenando el todo-, camina entre anonadada y ensimismada recibiendo bofetadas por doquier. Deslocalizó su defensa sin cuestionar el modelo que subcontrataba, ‘encargó’ a China el engorro de fabricar olvidando lo efímero de la prosperidad. Torres más altas han caído, decimos aquí. Bastaría recordar que los de mi generación vimos a Marco abandonar los Apeninos destino los Andes. Que luego se produjo una emigración inversa. Debimos haber aprendido que estos flujos no son unidireccionales. Que el carrusel puede volver a girar, de nuevo, hacia los Andes o al sur del Atlas.

Mientras, al otro lado del Atlántico, el futuro presidente desoye viejas reglas, consigna las suyas: ‘hacer a EEUU grande otra vez’ no se limita a la metáfora, incluye la potestad de aumentar el tamaño: Groenlandia, Canadá, Panamá, Mexico si tal. Con petulancia, olvidando la historia, se califica la idea de ocurrencia, al autor de excéntrico, cuando el aviso responde inapelablemente a una lógica de poder. El envite obligará a los aspirantes al cetro mundial -Putin, Jinping- a jugar una partida en la que ahora tienen peores cartas. A una lógica y cultura asimilada, la doctrina Monroe: ‘América -y por extensión el mundo- para los americanos’, entendiendo como ‘América’ a ‘América’, como ‘americanos’ a los estadounidenses. Mientras, Europa se traslada a la periferia, el concepto ‘occidente’, arrogante oxígeno de un Viejo Continente ciego, aligera su influencia. Buscará cómo acomodarse a la nueva situación.

Adaptación darwiniana, no los mejores, ni los más fuertes, sino los que se amoldan. Basta contemplar lo gordos que están ahora los gorriones. Aunque les cueste volar. Aunque esa adaptación al corto plazo entrañe la posterior desaparición del ser. Y nos reímos de Trump.


Publicado en "El Norte de Castilla" el 14-01-2025

domingo, 12 de enero de 2025

CONTANDO GOLONDRINAS

El humano con demasiada frecuencia se muestra demasiado propenso al embeleso. Tanto como a la desilusión. Transforma cualquier acontecer en indicio, en augurio de lo venidero, como si la ventura o la fatalidad establecieran relaciones que a la fuerza encadenarán los sucesos por acontecer. Desde bien antiguo, por tanto, ya hubo voces que alertaron del riesgo a dejarse arrastrar por el desmedido entusiasmo provocado por una minucia. En su 'Ética a Nicómaco', Aristóteles escribió: «Porque una golondrina no hace verano, así tampoco hace feliz a un hombre un solo día». En tono grave, porque de forma más ligera, Cratino y Aristófanes, en clave de comedia, habían hecho referencia al fútil sentido de interpretar el vuelo de una golondrina solitaria.

miércoles, 1 de enero de 2025

QUE LA VIDA CONTINÚE

Foto: Óscar Chamorro
Año nuevo, año viejo. Dicho así, con resonancia en el título de aquella serie de los setenta, ‘Hombre rico, hombre pobre’. El uno, elegante, ilusionado, con la ambición intacta, con un sueño como referencia; el otro, zarrapastroso, hosco, desgastado, molido a golpes, desesperanzado. Al menos, en esa estética asentamos la presentación: en el deseo de un feliz año mientras amontonamos el que termina en el desván de los anhelos inconclusos, cuando no en el cesto de la ropa pendiente de zurcir. Año nuevo, año viejo, como si apenas hace 52 semanas el viejo no hubiera sido nuevo. Hombre rico, hombre pobre, como si se tratase de una elección, como si no hubiera condicionantes que desbrozan unos caminos, que enfangan los otros.