domingo, 27 de octubre de 2024

HEIN, HENO CON ESPIGA DE ORO

Cinco años antes de que 'El secreto de sus ojos', película dirigida por Juan José Campanella en la que Ricardo Darín encarna a Benjamín Espósito, un pesaroso agente judicial jubilado, asistido por Pablo Sandoval, un subalterno de curda perenne, obtuviese el Oscar a la mejor película extranjera; Ricardo Darín alzó la espiga correspondiente al mejor actor de la Seminci de 2004 por su interpretación en 'Luna de Avellaneda', película dirigida por Juan José Campanella, en la que el porteño encarna a Román Maldonado, un decaído –y aun así empedernido– adalid del club que da título a la cinta, respaldado por Amadeo Grimberg, su colega de perenne curda.

miércoles, 23 de octubre de 2024

LA HUMANIDAD QUE NO LLEGA




El paso de los días despliega los aconteceres como los vendedores ambulantes las prendas de vestir en un baratillo: amontonados, superpuestos, unos se solapan con otros. Agarras alguno con la intención de reflexionar para vestirlo en tu próximo artículo y, al alzarlo, descubres otro más sugerente, que te atrae más porque se adapta a tu estilo, a tu carácter, a tu idiosincrasia, a tu corazón. A veces, como un pantalón vaquero, el acontecer es atemporal, lo nuevo no es sino una solapa de una prenda añosa: la escritura de nuevas páginas sobre un ‘lo mismo’ infinito que se añaden, tomando el título de Borges, a la historia universal de la infamia.

La noticia del fallecimiento de Mayra Gómez Kemp entierran, más si cabe, mi infancia. Materia para escribir. Mi cabeza viaja a aquel viernes en que justo antes de cenar, justo antes del ‘Un, dos tres…’, mi padre me apercibió: “Cena y a la cama”. Sorprendido -el viernes era el único día en que mis hermanos y yo veíamos la tele por la noche- pregunté el porqué. Él, serio, me devolvió una pregunta: “¿Qué le has dicho a Mundo esta tarde?”. Lo entendí todo. Otros tiempos, otros espacios. Mundo pastoreaba sus ovejas al lado de la era de Ferino, donde jugábamos al fútbol. Me llamó para pedirme que le fuera a comprar un paquete de tabaco. Le respondí que estaba jugando, que si acaso, un acaso que no se produjo, iría más tarde.

Descarto la idea, la infamia eterna -los vaqueros- destaca en el mercadillo. Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, asume los postulados de Giorgia Meloni y sugiere subcontratar países para construir en sus territorios centros de detención de emigrantes en situación irregular.

Descarto la idea que descartaba la anterior. Sansón, en estas mismas páginas, en su viñeta del miércoles dieciséis, plasmó todo lo que al respecto cabe plasmar. Nada cabe añadir. Vuelvo a Mayra, a aquel viernes. Cené y, esperando una clemencia que no llegó, me fui  triste a la cama.


Publicado en "El Norte de Castilla" el 22-10-2024

domingo, 20 de octubre de 2024

LA LEY DEL CENTÍMETRO

Que la trama va a ir de límites queda atestiguado ya en el título, 'La ley de la frontera', de la película que Adolfo Aristarain estrenara en el 95. Tan de límites que la acción arranca en 1900, en esos días de la centuria previa aledaños al siglo veinte, cuando a unos pasos de Galicia, pero en Portugal, ve la luz João y, en paralelo, a unos pasos de Portugal, pero en Galicia, viene al mundo Xan. Los dos nacen con las páginas del destino rebosantes de designios que subordinaban sus respectivos futuros: el primero estaba incardinado a la vida religiosa; el segundo, condenado a batallar en una guerra tras escapar de otra pena, la de picar piedra de por vida en una cantera. Ambos, llegado el momento, se empeñan en rasgar unas directrices que les condicionaban, en huir de un porvenir que les asfixiaba. Huir en sentido literal: en sus entornos todo conspiraba para imponer el camino señalado. Huir al otro lado, a donde cada uno aspiraría a caminar sin más imposición que la de sus propios pies. A João -Pere Ponce- y a Xan -Achero Mañas-, la frontera se les convierte en línea de separación entre el aliento del perseguidor y el terreno expedito para extender las alas, entre la vida y la muerte. En sus evasiones cruzadas caminaron hacia un inexorable encuentro que nunca podría satisfacer a la vez a los dos.

martes, 8 de octubre de 2024

Y LOS PLATOS SIN FREGAR

Se define la entropía como la magnitud física con que se tasa la organización de un sistema termodinámico. Pues bien, el segundo principio de la termodinámica revela que los procesos espontáneos producen aumentos de la entropía. Vaya, que la entropía siempre crece; que los sistemas son irreversibles y muestran una tendencia al desorden; que al llegar a casa uno nunca encuentra limpios los platos que antes de salir había amontonado en el fregadero.  

Las organizaciones políticas, paradigmáticos sistemas termodinámicos, responden fielmente a este principio. Aparentemente, advertimos lo opuesto: cada vez existe más orden, menos enfrentamiento, apenas discusión. En realidad, tales circunstancias no son sino síntomas de una afección: el vaciamiento del artículo sexto de la Constitución. Por cinismo unos, otros por resignada animosidad, con la excusa de ‘la unidad’, con el señuelo de no perjudicar al partido en unas siempre cercanas próximas elecciones, han tornado en mera herramienta al servicio de camarillas empoderadas al “instrumento fundamental para la participación política”. De que “su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”, por obvio comentario, ni hablo. 

domingo, 6 de octubre de 2024

LA PROPIA NATURALEZA

A estas alturas, nadie desconoce la fábula del escorpión y la rana. De su desenlace nos enseñaron a extraer un efecto aleccionador referido a la maldad intrínseca de algunas personas: se nos advierte de su incapacidad para obrar idóneamente pese a que su malicioso desempeño incube funestas consecuencias incluso para ellas mismas. Sin embargo, de esta parábola cabe recolectar una reflexión más orientada a la aplicación particular de la enseñanza sobre la condición humana en general: conviene asumir la incapacidad de renegar de los imperativos de nuestra propia naturaleza, nos cuesta horrores cambiar y –por más que luego abjuremos, maldigamos la decisión tomada o (nos) insistamos en que esta ha sido la última vez– respondemos de manera similar ante estímulos semejantes.