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Foto "El Norte de Castilla" |
-Aquí no le podemos ayudar, esto es la Facultad de Derecho.
Impotente, a nuestro hombre solo le quedó lamentarse.
-No puede ser que haya una Facultad para cada huevo.
Bien, el Pucela lleva un año recibiendo un balonazo tras otro
en la entrepierna. Tanto golpe ha hecho mella en su cuerpo que aparece
postrado, dolorido, yerto, como plano. Como Plano. Por momentos, en la primera mitad de anteayer,
también parecen planos el encefalograma y el electrocardiograma. Equipo muerto.
¿Irremediable? No, porque a diferencia de un ser vivo, un equipo, tarde más o
tarde menos, tiene el poder de renacer. Ahora bien, ¿a quién acudir para que
esto ocurra?, ¿quién tiene el remedio?
Sea Sergio especialista en el huevo que sea, su Pucela tiene
hinchados los dos. Los males le llueven a pares. En estas crisis, el eslabón
que primero rompe es el del técnico. Entre otras cosas porque es el que está
más a mano, el cambio más sencillo. Justo, no es; pero esto no va de justicia.
¿Bueno?, pues no se sabe. Se han dado casos de todo y de cada cosa su contraria.
El riesgo del cese está en que el remedio sea peor que la enfermedad. Más que
nada porque en el fútbol el factor azar, el dar con la tecla, es más importante
de lo que parece. En realidad, dentro de la escala media de entrenadores, bien
formados, profesionales diligentes, no cabe una separación entre buenos y malos
sino entre adecuados y no adecuados. Y ese ‘adecuado’ depende de tantos
imponderables que un entrenador solo merece tal adjetivo a cojón visto.
Lo cierto es que Sergio parece demasiado pendiente del dedo del César. Conformó el once alineando a su guardia pretoriana. No jugó Moyano porque no estaba (y Luis Pérez, en el primer gol, no le quitó la razón). Ese volver a los orígenes, consciente o no, no deja en buen lugar la labor del director técnico: de lo que ha traído, por fas o nefas, solo utilizó lo esencial. El asunto salió mal. Agarrarse a la Segunda Parte sería engañarse a uno mismo, la eterna excusa del conservador para el que ‘nunca es el momento’ de un cambio porque siempre hay un algo a lo que agarrarse, cuando no es una baja, es un error puntual, o un intervalo de buen juego...
Publicado en "El Norte de Castilla" el 04-11-2020
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