miércoles, 25 de marzo de 2026

AÑORADA MONOTONÍA

 

Foto: El Norte

Las páginas del periódico se disocian, se desapegan o como quiera que se denomine ese efecto consistente en desligar las partes que confluían modelando un todo armónico. Sí, cada sección se diferenciaba del resto, pero uno, al abrir el diario, tenía la sensación de enfrentarse a una realidad conformada como una sucesión de círculos concéntricos, redondeles de más diámetro cuanto mayor fuera el ámbito narrable, pero anclados al mismo punto. A las noticias referidas a una colisión sin víctimas o a las declaraciones del alcalde de turno desplegadas en ‘local’ o ‘provincia’ le sucedían las que daban cuenta de la rutina cuasi administrativa de la política autonómica o de algún hecho de cierta enjundia sucedido en provincias de la comunidad. Inmediatamente saltábamos a las más floridas páginas de ‘España’, distintas, pero no tan distantes. Y a ‘internacional’ donde leíamos sobre algún conflicto lejano, alguna amenaza imperial - EE.UU lleva en guerra la práctica totalidad de su existencia, no puede sobrevivir sin alimentar el conflicto-, los acuerdos y desacuerdos en la burocrática y fingidamente cándida UE... Sumemos algún sobresalto de cuando en vez, un poco (o un mucho) de ’Deporte’, la arrinconada ‘Cultura’ y el periódico se volvía a doblar con un “mañana será otro día”.

De repente, un hilo roto descose la cotidianeidad de unas secciones de la tenebrosidad de otras. Un abismo separa la construcción de la estación de trenes o los vericuetos de las negociaciones ‘mañuecas’ de la encrucijada civilizatoria en Irán a la que nos han (hemos) sometido. Un mismo periódico, dos existencias paralelas.

Tras décadas de aprendizaje, en esta parte del mundo, al respecto de lo que las cosas deberían ser, nos asalta la realidad que efectivamente es; nos enseñaron que se cruza cuando el semáforo está en verde sin prevenirnos de, aun así, mirar previamente no vaya a ser que un coche se lo salte. El todo vale para obtener lo que se pretende se va de las manos, en lo del ‘todo vale’ y ‘en lo que se pretende’. 

“Comeremos mierda”, concluían los optimistas. ¿Ya habrá para todos?, interpelaban los (no tan) agoreros. Y doblamos el periódico sin certezas de que mañana vaya a ser otro día.

Artículo publicado en El Norte de Castilla el 24-03-2026