Mi madre, como tantas de su generación, trabajaba más horas de las que tenía el día. A esas mujeres y a sus maridos, les debemos casi todo lo bueno que ha ocurrido en este país. Más allá de relatos sobre el franquismo y la transición, lo cierto es que es al esfuerzo sin límite de esas generaciones al que debemos el progreso que las camadas siguientes hemos podido disfrutar. Pero ese esfuerzo pudo haber sido baldío si no hubiera estado acompañado de una visión absolutamente certera del futuro que venía y ellas, aquí sobre todo ellas, demostraron su tino. Supieron hacernos ver que ese esfuerzo tenía que tener continuidad por nuestra parte y, sobre todo, que había que ponerlo en valor estudiando. No necesitábamos más motivación porque nos lo habían inculcado a sangre y fuego: estudiar era el camino. Para que así fuera, estaban dispuestas a hacer lo que fuese y durante las horas que fuesen necesarias. Lo consiguieron y aquí, mal que bien, estamos.
Blog sin más pretensión que la de poner un poco de orden en mi cabeza. Irán apareciendo los artículos que vaya publicando en diversos medios de comunicación y algunas reflexiones tomadas a vuelapluma. Aprovecharé para recopilar artículos publicados tiempo atrás.
viernes, 15 de septiembre de 2017
lunes, 11 de septiembre de 2017
PARTIDO DE PARTIDOS
El Pucela se impuso en los entretiempos en los que los leoneses tomaban oxígeno.Hubo tiempo para el disgusto y la desilusión; lo hubo para la alegría y el regocijo.
El objetivo casi siempre parece claro. Lo verdaderamente difícil es
dilucidar primero y recorrer después el camino para llegar a él. Por eso es tan
fácil la realización de discursos que se centren en lo primero y un sutil mutis
por el foro del propio orador cuando de lo segundo se trata. De esto han hecho
arte los políticos y los publicistas, valga la redundancia, de prometer un
paraíso si les votas o les compras el producto sin abordar cómo vamos a trazar
la vereda ni cómo sortearemos las miles de piedras que siempre aparecen en el
camino. Claro, decir que lograr algo costará esfuerzo –que incluso ese esfuerzo
puede ser infructuoso- no entra en ningún plan de comunicación. Pero nada hay
que merezca la pena que antes no haya costado. No es, como dice el refranero,
que entre el dicho y el hecho haya mucho trecho. Es que una sociedad que no
quiera pasar por infantilizada desea conocer el trecho para admitir como válido
el dicho.
lunes, 4 de septiembre de 2017
La visión del cuerpo completo nos permite, a primera vista, intuir una cierta tensión entre sus partes. Parece que las piernas hablan de una cosa; mientras los ojos, a la par, se empeñan en contradecirlas y lanzan un mensaje completamente opuesto. Las primeras, según van sintiendo que se doblan, se afanan en evitar la caída, en volverse a erguir. Los segundos, elevados, como ausentes, siguen mirando al frente como si el resto del cuerpo estuviera en plena disposición de ejecutar las órdenes que, auspiciado por esa visión, el cerebro se empeña en enviar.
lunes, 28 de agosto de 2017
ESTO ES CON LA CABEZA
La comunicación se torna imposible cuando dos personas, en sus sucesivos papeles de emisor y receptor, dotan al mismo significante de significados tan diferentes que a veces parecen opuestos. Ocurre cuando el deseo de los interlocutores no apunta tanto en la dirección del acuerdo o en el cuestionamiento de las propias certezas cuanto en el objetivo de imponerse. Los que detestan el fútbol, por ejemplo, lo pretenden ridiculizar reduciendo su complejidad a «22 tíos en calzoncillos dando patadas a una pelota». Podrías responderles que eso es una simpleza y que, de igual manera, estarías en disposición de encontrar una definición que ningunease hasta la más bella de las Bellas Artes. Pero, piensas pero callas, ¿para qué rebatir? Todo lo más para dar inicio a una estéril sucesión de lugares comunes que suele terminar con un «claro, tú lo defiendes porque te gusta».
jueves, 17 de agosto de 2017
PRESENTACIÓN "TIEDRA, UN VIAJE CASUAL"
Título: TIEDRA, UN VIAJE CASUAL
Autores: obra coordinada por Javier Campelo y Joaquín Robledo, con textos de Jesús Anta Roca, Javier Barrio, Javier Campelo, Ernesto Escapa, Joaquín Robledo, Carlos Sanz, Marcelino Sobrino y Javier Yepes.
Género: Narrativa breve; Historia; Periodístico; reportaje fotográfico
Tamaño: 15,5 x 23 cm.
Formato: cosido
Encuadernación: tapa blanda con solapas
Sinopsis:
Tiedra, un viaje casual es el acercamiento de un viajero al pueblo de Tiedra, en Valladolid, y el recorrido espacial, y también vital, que realiza. A través de los ojos de este ciclista romántico conoceremos la historia antigua del pueblo, desde su inicio vacceo y romano, pasando por Edad Media y modernidad, hasta la actualidad y lo que el devenir de los tiempos supuso.
También hay lugar para captar la realidad del presente con una sección fotográfica y dar paso a la narrativa de ficción y al pensamiento. El objetivo final, participar en la pervivencia de nuestra tierra y sus costumbres mediante la cultura y la memoria.
Lanzamiento: agosto de 2017
Libro que pudo realizarse gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Tiedra.
www.editorialparamo.com
domingo, 16 de julio de 2017
jueves, 29 de junio de 2017
38 GRADOS, ESO ES FIEBRE
Una de las primeras lecciones que aparece en cualquier manual de economía
elemental muestra la diferencia entre ‘déficit’ y ‘deuda’; que, de hecho, puede
existir el uno sin la presencia de la otra y viceversa. El primer concepto indica
que los ingresos de una unidad económica son menores que sus gastos. El segundo,
que esa unidad ha dispuesto de un bien en el pasado -o en el presente- cuyo
pago se efectuará de forma diferida con ingresos futuros.
Déficit sin deuda puede existir cuando, además de los ingresos
corrientes, se dispone de un colchón, una cantidad ahorrada que permite cubrir
la diferencia negativa. Claro, si el déficit se mantiene a lo largo del tiempo
no hay colchón que aguante. Deuda sin déficit, cuando se adquiere un bien que
no se puede pagar completamente en el momento de la compra pero la diferencia
positiva entre ingresos y gastos permite afrontar los pagos comprometidos.
Cuando ambas, sin embargo, van de la mano, la situación es insostenible y
termina, tarde o temprano, explotando.
jueves, 22 de junio de 2017
¡QUÉ LISTOS ERAN LOS ROMANOS!
| Imagen: Rosi Casares |
Cuidado que el ser humano ha descubierto cosas desde que es ser humano,
pero ninguna, ninguna, le ha influido tanto en lo consciente y en lo
inconsciente como el invento del automóvil. En poco más de un siglo, el ‘coche’
ha trastocado, para bien y para mal, todos los órdenes de nuestras vidas. Si miramos
a nuestro alrededor podemos comprobar cómo ha influido en todo lo que nos rodea,
lo cercano y lo lejano. En principio, tras su aparición, las ciudades se fueron
moldeando para darles cabida: hubo que ensanchar las calles para que los coches
pudieran pasar y, en paralelo, se fue arrinconando a los peatones para que no incordiasen.
Los edificios que molestaban se derribaron. Ya lo advirtieron Faemino y
Cansado: “Qué listos eran los romanos, que cuando hicieron el Acueducto de
Segovia dejaron huecos para no convertirlo en obstáculo y que los coches
pudieran pasar el día de mañana”. Así, las trazas urbanas cambiaron
meteóricamente. Posteriormente, con el coche interiorizado, la distribución de
los usos de las ciudades le convirtió en obligatorio. Nada, ni público ni
privado, se diseñó sin el coche entendido como condición previa. Todo -el
hospital, la nueva vivienda, el puesto de trabajo, el comercio- , de repente, estaba más lejos. Mucho más
lejos pero, eso sí, a cinco minutos en coche.
miércoles, 14 de junio de 2017
SOBRAN TERMITAS, FALTAN PLANOS
Las sociedades, a pesar de ser cuerpos abstractos, también envejecen.
Ocurre porque, aunque se vayan renovando los componentes -unos mueren, otros se
incorporan- las estructuras que las sustentan permanecen y se ven afectadas por
ese mal del tiempo que enunciara a principios del siglo XX Robert Michels y que
es conocido como ‘la ley de hierro de la oligarquía’. El sociólogo alemán venía
a decir que los partidos políticos -se puede generalizar a cualquier estructura
de poder- sufren un proceso por el cual terminan inexorablemente en manos de
una minoría que es la que decide. Un camino que siempre se inicia con un
proceso de burocratización. Las estructuras recaen en manos de unos pocos
‘expertos’ que se adueñan de la
organización al convertirse en imprescindibles. Estos transforman lo que es un
simple instrumento –la organización política- en su propia fuente de poder. Así
lo moldean a su antojo hasta convertir su mantenimiento en el fin último de su
labor. Entre esos pocos siempre es necesario un líder que aglutine y que se
identifique, al menos inicialmente, con lo que la organización dice
representar. Ese líder conserva la estructura y la estructura sustenta al
líder.
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