martes, 15 de septiembre de 2026

ESPERAR HASTA DESPUÉS DE INTENTAR TODO

 

Foto: R. Jiménez


Hace unos días, charlando de no sé qué, empleé la expresión 'es bueno' para denotar la calidad de alguna mercadería. Me recordaron que ese mismo enunciado lo utilizaba algún miembro de mi familia de la generación anterior a la mía. Asentí. En casa –recordé–, referido a alguna de esas compras sustanciosas y, por tanto, con pretensión de durabilidad, se lo había escuchado en más de una ocasión a mis padres. La cama –como el armario, el frigorífico, la televisión...–, si admite el 'es buena', habrá de acompañarnos durante sus buenos decenios. 'Tempus fugit', y aquella forma de entender el mundo se ha desvanecido. Nuestra –o ya no tanto– era se asocia al nombre de la multinacional de raíz sueca consagrada a la fabricación y venta de innumerables tipos de objetos prácticos para el hogar. Objetos ofertados a un precio asequible, presentados sin más finalidad ornamental que la requerida por la propia utilidad, armonizados estéticamente al margen del lugar del mundo en que se vayan a vender, desechados en cuanto –por aburrimiento o necesidad de mudanza– la ocasión lo requiere. Objetos que al fin resuelven, sin más, un problema sobrevenido durante un tiempo limitado. Objetos entendidos de la misma forma que Víctor Orta, vicepresidente deportivo del Pucela, comprende el papel de los futbolistas que incorpora a las plantillas que gestiona: piezas a un precio que –en este caso– un bolsillo parco pueda permitir, aparentemente útiles para formar un equipo con la aspiración de sobrevivir y que duren aquí lo que tengan que durar antes de ser sustituidos por los siguientes.

La última característica de este formato advierte que consigna el artefacto desmontado e impone el «hazlo tú mismo». Un «tú mismo» que Orta delega en el entrenador. Y parece ser que Escribá no ha leído el manual de instrucciones, las piezas no se ajustan al montaje indicado o, vaya usted a saber, Orta efectuó la compra en un chino, en uno de esos bazares en los que terminas adquiriendo, sin mayor cargo de conciencia porque asumes la inconsistencia por asociación con la baratía, incluso género del que desconocías su existir.

De esta forma, tras las permutas del mobiliario, el hogar blanquivioleta ha resultado demasiado parecido al que se pretendía sustituir. Por ejemplo, el efecto que diluye a Chacón se asemeja demasiado al germen que licuó la temporada pasada a Chuki. Ítem más, tras idas, vueltas y remolinos, ante el Oviedo, Escribá recurre a la arandela Juric, al tornillo Latasa, para apuntalar las patas de un diván que no se sostenía, que no se sostiene. Así, año tras año, decepción tras decepción, cinco jornadas han sido suficientes para que la afición haya asumido que el intento parece fallido, que este mueble 'no es bueno', que corresponde clamar por la supervivencia mientras exige medidas para romper este marasmo autocomplaciente. A ver si por fin... Aunque, cabe que –tal y como indica la frase referida a los estadounidenses falsamente atribuida a Winston Churchill y recordada el pasado sábado en este nuestro 'El Norte' por el periodista zamorano Agustín Remesal–: «Siempre puedes contar con este Pucela para hacer lo correcto, después de haber intentado todo lo demás».


Artículo publicado en El Norte de Castilla el 14-09-2026