Hace unos días, charlando de no sé qué,
empleé la expresión 'es bueno' para denotar la calidad de alguna mercadería. Me
recordaron que ese mismo enunciado
lo utilizaba algún miembro de mi familia de la generación anterior a la mía.
Asentí. En casa –recordé–, referido a alguna de esas compras sustanciosas y,
por tanto, con pretensión de durabilidad, se lo había escuchado en más de una
ocasión a mis padres. La cama –como el armario, el frigorífico, la
televisión...–, si admite el 'es buena', habrá de acompañarnos durante sus
buenos decenios. 'Tempus fugit', y aquella forma de entender el mundo se ha
desvanecido. Nuestra –o ya no tanto– era se asocia al nombre de la
multinacional de raíz sueca consagrada a la fabricación y venta de innumerables
tipos de objetos prácticos para el hogar. Objetos ofertados a un precio
asequible, presentados sin más finalidad ornamental que la requerida por la
propia utilidad, armonizados estéticamente al margen del lugar del mundo en que
se vayan a vender, desechados en cuanto –por aburrimiento o necesidad de
mudanza– la ocasión lo requiere. Objetos que al fin resuelven, sin más, un
problema sobrevenido durante un tiempo limitado. Objetos entendidos de la misma
forma que Víctor Orta, vicepresidente deportivo del Pucela, comprende el papel
de los futbolistas que incorpora a las plantillas que gestiona: piezas a un
precio que –en este caso– un bolsillo parco pueda permitir, aparentemente
útiles para formar un equipo con la aspiración de sobrevivir y que duren aquí
lo que tengan que durar antes de ser sustituidos por los siguientes.
La última característica de este
formato advierte que consigna el artefacto desmontado e impone el «hazlo tú
mismo». Un «tú mismo» que Orta delega en el entrenador. Y parece ser que
Escribá no ha leído el manual de instrucciones, las piezas no se ajustan al
montaje indicado o, vaya usted a saber, Orta efectuó la compra en un chino, en
uno de esos bazares en los que terminas adquiriendo, sin mayor cargo de
conciencia porque asumes la inconsistencia por asociación con la baratía,
incluso género del que desconocías su existir.
De esta forma, tras las permutas
del mobiliario, el hogar blanquivioleta ha resultado demasiado parecido al que
se pretendía sustituir. Por ejemplo, el efecto que diluye a Chacón se asemeja
demasiado al germen que licuó la temporada pasada a Chuki. Ítem más, tras idas,
vueltas y remolinos, ante el Oviedo, Escribá recurre a la arandela Juric, al
tornillo Latasa, para apuntalar las patas de un diván que no se sostenía, que
no se sostiene. Así, año tras año, decepción tras decepción, cinco jornadas han
sido suficientes para que la afición haya asumido que el intento parece
fallido, que este mueble 'no es bueno', que corresponde clamar por la
supervivencia mientras exige medidas para romper este marasmo autocomplaciente.
A ver si por fin... Aunque, cabe que –tal y como indica la frase referida a los
estadounidenses falsamente atribuida a Winston Churchill y recordada el pasado
sábado en este nuestro 'El Norte' por el periodista zamorano Agustín Remesal–:
«Siempre puedes contar con este Pucela para hacer lo correcto, después de haber
intentado todo lo demás».
Artículo publicado en El Norte de Castilla el 14-09-2026