Las elecciones vienen a ser como la aplicación de la medicina preventiva. Cada cuatro años se realiza una revisión completa, una especie de análisis de sangre, de orina y demás para saber en qué situación se encuentra el cuerpo y, llegado el caso, qué medicina se le prescribe. De estas que se celebrarán el próximo domingo, las dudas que surgen se refieren tan solo a qué tipo de mal se padece y qué solución se aplicará: nadie duda que alguna enfermedad existe. Hasta el partido en el gobierno, que de natural tiende a exponer las virtudes de su logro, no habla de la salud del paciente, sino que reconoce la enfermedad de este cuando se refiere, a secas, a la recuperación que parece apuntar. No digamos para el resto, para los que han pasado años postulándose, la enfermedad era grave y ha empeorado.
Blog sin más pretensión que la de poner un poco de orden en mi cabeza. Irán apareciendo los artículos que vaya publicando en diversos medios de comunicación y algunas reflexiones tomadas a vuelapluma. Aprovecharé para recopilar artículos publicados tiempo atrás.
jueves, 17 de diciembre de 2015
lunes, 14 de diciembre de 2015
PARA HONRADA, MI MADRE
Algunas palabras, aparentemente halagadoras, esconden tras de sí un reverso cargado de perversión. En ese querer mostrar los aspectos positivos de alguien reside el intento por esconder las miserias individuales o colectivas. Sucede cuando, para enaltecer, se apela a ese elenco de características que se deberían dar por supuestas en quien ejerce determinada función, como si fuesen las que definiesen las virtudes esenciales requeridas para ello. En épocas electorales, por ejemplo, no es infrecuente encontrar voces que, para resaltar la capacidad de su ‘líder’, se refieren a su honradez o su enorme capacidad de trabajo. Cada vez que oigo algo así, y, ya digo, no son pocas, pienso para mí que, de poder replicar, diría al panegirista que, si ese es su criterio, presento la candidatura de mi madre para la Presidencia del Gobierno. Ella, honrada a carta cabal y con esa desmedida capacidad de trabajo común a casi todas las mujeres que fueron niñas en la posguerra, no desmerece, es más, desborda con holganza a cualquiera de los candidatos potencialmente referidos. Podía ser, sin más, una gracieta, pero el asunto va más allá: reclamar como factor diferenciador lo que debería venir en el lote se convierte en una denuncia a la situación del cuerpo descrito. Decir que tal candidato es honrado, solo tiene sentido cuando se sobrevive en tiempos deshonestos. Estas virtudes, a las que los teóricos llaman prepolíticas, deben ser el suelo sobre el que se sustenta el edificio, pero nunca el edificio mismo.
jueves, 10 de diciembre de 2015
ES SOLO PERSPECTIVA
Confiamos demasiado en nuestra vista. Tanto, que otorgamos la categoría de cierto a todo lo que vemos. Olvidamos la sentencia que ya dejara escrita Marco Aurelio, el último del quinteto de los buenos emperadores romanos, hace casi dos mil años: “Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad”. Y lo que no es la verdad, puede, perfectamente, ser una gran mentira. Mentir, por tanto, ya no es (solo) contar algo distinto a lo que ocurre, sino mostrar únicamente el lado que interesa, bien al medio, bien a los participantes, ocultando todos los demás. Viene esta reflexión al caso tras haberse sucedido - transmitidos por la televisión- una serie de debates entre aspirantes a la presidencia del gobierno. Debates que son mentira, por mostrar una perspectiva desde la que se ve con distorsión, desde la presentación: en el modelo español no se elige directamente a quién vaya a ocupar tal cargo y bien pudiera ser que esta responsabilidad recayese en manos de alguien que ahora ni se sospecha.
domingo, 6 de diciembre de 2015
PUCELA Z
Todos los capítulos eran aproximadamente iguales o al menos así los recuerdo, pero puede que la memoria me falle, bien porque han pasado cerca de cuarenta años o porque la percepción de un crío de apenas nueve años tiene más que ver con lo que disfruta que con lo que en realidad ocurre. El caso es que en el año en que se iba a aprobar la constitución, los niños de aquel entonces esperábamos con ansia la llegada de la sobremesa del sábado. Ese día comíamos con ansia para después tomar como postre una nueva aventura de Mazinger Z. El enorme robot diseñado por el anciano Juzo Kabuto y pilotado por su nieto Koji luchaba a brazo partido frente a la fuerzas del mal impulsadas por el perverso doctor Hell. Es imposible , como sabemos, derrotar definitivamente al mal, porque este, con la misma fuerza que muere, resurge para acompañarnos eternamente. La victoria de Mazinger era un imposible metafísico. Todo lo más, podría obtener un triunfo temporal, una alegría cuyo efecto habría de ser de muy corto alcance: al día después tendría que volver a empezar. La batalla de los Kabuto parecía, vistas así las cosas, una quimera: nunca podrían vencer. Una quimera, sin embargo necesaria.
jueves, 3 de diciembre de 2015
ASÍ NO SALEN LAS CUENTAS
El ser humano es tan arrogante, tan pegado a su visión de que es el centro de todo lo que da vueltas, que ha sido incapaz de valorar el espacio en el que vive, ese planetita al que llamamos Tierra, infligiéndole el mayor de los desprecios: pensando que estaba ahí como fuente inagotable, dispuesto a ofrecernos de todo sin más límite que los que imponía nuestra capacidad de extracción, sin riesgo de sufrir modificaciones en su devenir por más que alterásemos las condiciones. Tan arrogante es el ser humano que le costó reconocer, que se lo digan a Galileo, que este satélite del Sol que nos da cobijo no era un casoplón en medio de la plaza, sino un modesto piso en las afueras. Aun así, una vez asumida parte de nuestra pequeñez, pasamos de un teocentrismo según el cual Dios era el centro de todo y nosotros su obra magna, a colocar al hombre como medida de todas las cosas. Ahora hemos vuelto a depositar las esperanzas en otra religión: la que otorga a la ciencia el papel de dios redentor que vendrá a salvarnos de los malos augurios que difunden las profecías catastrofistas. A pesar que de esas profecías, valga la paradoja, se sustentan en la misma ciencia en la que confiamos. O sea, que no creemos lo que la ciencia demuestra y sí en que todo lo resolverá.
lunes, 30 de noviembre de 2015
UN GRAN PASO
La dificultad no radica en saber a dónde se quiere ir, sino en explorar los caminos que permiten llegar. Rara vez suele darse el acierto a la primera, se indaga, se camina, se cae, se vuelve y toca comenzar de nuevo. Incluso, cuando el camino elegido parece el correcto, habrá que solventar las dificultades que aparecerán, corregir errores y repensar de nuevo, porque las dudas persistirán en su empeño de enmarañarnos para, si vamos deshaciendo nudos, permitirnos crecer.
El destino suele ser simple, muy simple, se define con pocas palabras. En la respuesta al qué queremos estamos todos, cosa arriba, cosa abajo, más o menos de acuerdo. El asunto, ya digo, es saber el cómo. Miremos en otra escala y veremos que se repite la secuencia: escuchamos a los dirigentes políticos ahora que andan en campaña –bueno, cuando no andan, también-, leemos los programas, y volvemos a la sencillez del destino: todos dicen querer, cosa arriba, cosa abajo, más o menos lo mismo. Mejores coberturas sociales, mejores servicios públicos, todo mejor. Falta, sin embargo, casi siempre, especificar el cómo, explicar de qué manera lograrlo, qué camino transitar, con qué dificultades podemos topar. Las cartas a los Reyes Magos están muy bien hasta que descubres que no existen, que la historia de los juguetes que aparecen en el poyo de la ventana es mucho más prosaica, que no llegan desde oriente, sino que se pudieron comprar gracias al esfuerzo y la ilusión de unos padres.
jueves, 26 de noviembre de 2015
TRAGEDIA Y TRÁGICA FARSA
Existe una práctica unanimidad, entre los que han estudiado aquellos años, en trazar un hilo que une el Tratado de Versalles y el ascenso del Partido Nazi al poder en Alemania. Aquel tratado con el que se oficializó el fin de la I Guerra Mundial impuso unas condiciones leoninas a la derrotada Alemania, hasta el punto de socavar cualquier esperanza de recuperación. Un caldo de cultivo ideal para que un discurso amparado en el odio pudiera incubar. E incubó hasta que no hubo remedio. La historia –ya dejó escrito K. Marx en el 18 Brumario de Luis Bonaparte- se repite dos veces, primero como tragedia, después como farsa. Lo cierto es que, en esta segunda ocasión, el nazismo llega de oriente y allí es, sobre todo, donde perpetra sus felonías.
lunes, 23 de noviembre de 2015
LAS PUERTAS DEL PARAÍSO
Los libros sagrados son un totum revolutum incoherente con ellos mismos porque pretenden, y consiguen, tocar todos los palos del ser humano y este es, en esencia, contradictorio. Cualquiera de nosotros arranca un día con ganas de mimos y al otro, vaya usted a saber por qué, se levanta con el pie cambiado y todo parece molestar. Quizá esto explique la longevidad de estos textos, sirven para un roto y un descosido. Quizá ahí radique también que haya servido para dar cobertura a formas de pensamiento radicalmente opuestas, que en el nombre del mismo Dios se hayan perpetrado los actos más viles y escrito las respuestas más dignas. Nada distinto de lo que ocurriría si no hubiera habido quien sacralizase página alguna. Al menos, en este segundo caso, nos evitaríamos el sonrojo de contemplar el recurrente recurso a lo sagrado para justificar la propia miseria de la que están plagados los libros de historia.
jueves, 19 de noviembre de 2015
LOS DUEÑOS DEL RELATO
La realidad, cada realidad, de puro compleja, se torna inabarcable. El intento de comprenderla en su totalidad es, por tanto, un esfuerzo vano. En paralelo a esa imposibilidad, reside el deseo de entender lo que nos rodea. De ambas circunstancias, querer y no poder, surge el relato: una narración creíble de lo que acontece que asienta sus pies en cada espacio cultural y que, de esta manera, está preñada de cada forma apriorística de ver el mundo, de identidades y mitologías. En un relato se entremezclan los saberes con los deseos, los hechos con las visiones interesadas. Siempre, eso sí, simplificando el número de piezas, acomodando cada una de ellas a lo que de antemano sabíamos, identificando con un solo nombre una multitud de matices, omitiendo las contradicciones propias y ajenas. Un relato también sirve para exculpar, para justificar, para adecuar lo ocurrido a lo que nos conviene escuchar.
Cuando un hecho sobresalta y destroza la rutina buscamos, de inmediato, incluirlo en un relato de forma que este nos ayude a sobrellevar nuestro día a día. Nos aporta una falsa sensación de seguridad porque creemos que sabemos algo cuando, en realidad, es ese propio relato el que esconde las causas reales de lo que ocurre. Lo que vemos no son más que visiones parciales de un conjunto colosal de acontecimientos relacionados.
Hemos escuchado con frecuencia eso de que la primera víctima de una guerra es la verdad. Es cierto, incluso, desde el día antes: no hay guerra que no se haya amparado en algo digno. Por desgracia, este axioma se puede extender a tiempos menos bélicos: la verdad perece en cuanto los intereses aparecen. Ahí, en este deseo de falsear la verdad para obtener algún tipo de rédito, en ese afán propagandístico que esconde bajo la alfombra de los valores la basura de sus intereses, radica la necesidad de esta panda erigida en líderes mundiales de contarnos que el mundo es como ellos necesitan que sea y de que les creamos. Son capaces de volver en su favor la desgracia de los desgraciados, el dolor de los doloridos, la maldad de los desalmados.
Las realidades son demasiado complejas, pero todas tienen algo en común que ayuda a poderlas descifrar, sigan el rastro del dinero, también del suyo.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 19-11-2015
Suscribirse a:
Entradas (Atom)