Valladolid presume de ciudad cinéfila pero rara vez vez ha sido elegida como escenario en el que se desarrolle alguna película. Uno de los pocos casos en que podemos reconocer las calles de nuestra ciudad en una pantalla de cine lo tenemos en 'Hola, ¿estás sola?', la cinta con la que Icíar Bollaín debutó detrás de la cámara. Y como si se tratase de una recreación de lo que ocurre en la realidad, Valladolid es el escenario del que se parte, la ciudad de la que salen dos chicas de apenas veinte años que huyen del pasado sin destino preciso. Candela Peña (Trini) y Silke (la Niña) son dos mujeres desarraigadas y, como tales, expuestas al albur del viento. Una de las ventoleras las lleva a la Costa del Sol y allí encuentran trabajo como animadoras en un hotel. Trini, menos ilustrada pero con más desparpajo, organiza un juego alrededor de una piscina. Divide a los 'guiris' en dos grupos, al primero, los de su derecha, les dice: «Vosotros sois el equipo A». Mirando las caras de los turistas comprende que no le han entendido nada y pregunta a su amiga: «¿Cómo se dice esto en inglés?». «Tim ei» [Team A]. Solucionado el conflicto lingüístico, Trini se yergue orgullosa y vuelve a dirigirse, uno tras otro, a ambos grupos «los de este lado sois el 'timei A' y los de este otro el 'timei B'».
Blog sin más pretensión que la de poner un poco de orden en mi cabeza. Irán apareciendo los artículos que vaya publicando en diversos medios de comunicación y algunas reflexiones tomadas a vuelapluma. Aprovecharé para recopilar artículos publicados tiempo atrás.
domingo, 18 de diciembre de 2011
lunes, 12 de diciembre de 2011
PUCELA Y PUCELITA
En una de ellas podemos leer que Mrs. Adams, una de sus profesoras en los años de Bachillerato y ahora jubilada, también se encuentra en Sevilla y sufre el mismo problema con el lenguaje. Ella, una mujer muy religiosa, visita una excavación arqueológica en la que, entre otras muchas cosas, se podía ver una estatua de Hércules en miniatura. Al terminar se dirije ufana al guía para contarle lo maravillosa que ha sido la excursión y remata diciendo que, sin duda, el momento de mayor disfrute se produjo cuando le enseñaron «Herculito». Huelga decir que provocó la carcajada de sus acompañantes.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Los duelistas
Se retaron a duelo en aquellos mejores días por un quítame aquellas pajas, dos decenios han pasado desde entonces. Hoy tienen su domicilio en la Segunda División, pero como en el escalafón del fútbol pesan los galones, ambos lucen el grado de oficiales y el respeto -que no miedo- de los oponentes. Aunque sobre todo comparten la mutua necesidad de mantener viva una vieja rivalidad que esconde la degradación bajo una mano de nostalgia
El Pucela y el 'Dépor', aunque nunca dejaron de pelearse, jamás se hicieron daño real. Simplemente se cruzaban por el camino, la culpa es tuya, empezaste tú, apelaban a su honor y se revivía el duelo. Una y otra vez, ahora en liga, ahora en copa; otrora en lo alto, hoy con ganas de volver. Siempre buscándose, eternamente apelando a la muerte para sentir que aún la vida fluye. Cuando Joseph Conrad publicó 'Los duelistas' utilizó lo que aún era casi reciente historia, las guerras napoleónicas, para contar el duelo entre los tenientes Feraud y D'Hubert. Nadie recordaba el origen de la disputa, pero todos conocían la rivalidad y en el fondo les envidiaban porque habían encontrado un motivo.
sábado, 3 de diciembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
¿Qué es Pucela? Me preguntas
El chaval caminaba sobre los acantilados en los
que el mar golpeaba produciendo sonidos como de viejo con carraspera.
Había salido, sin más, a dar un paseo. Andaba pausado, tratando de
aspirar todo el oxígeno que el reflujo del mar traía consigo, tropezó
por no mirar al suelo. Al agacharse pudo ver que no era una piedra sino
un libro el objeto que a punto estuvo de enviarle al suelo. Miró la
tapa. Química. Lo abrió por una página indeterminada, leyó, nitrato de
plomo, y levantó la cabeza. La agachó de nuevo, pasó de golpe un puñado
de hojas y volvió a leer, nitrato de cobre. Repitió la operación una
vez, nitrato de plata, y otra, nitrato de hierro. Cerró de golpe el
libro y lo lanzó al agua. «Si no trata de nada, vaya mierda de libro».
Imagino que leer el acta que haya podido escribir el árbitro produce una
impresión semejante. Goles, ni trato; tarjetas, ni trato; incidencias,
ni trato. Si en vez de por el acta, el juicio se realiza tras haber
visto el partido, deja de ser impresión para convertirse en
constatación: el partido fue para los amantes del fútbol lo que una
película de Ozores para la Seminci.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Sisi 'El Niño' y los Rustlers
Le falta el pañuelo al cuello y el sombrero polvoriento, pero tiene la misma cara de niño. Nuestro protagonistas provenían de una región depauperada y tuvieron que buscar fortuna en tierras, si no más fértiles, sí más prosperas. Se hicieron hombres mucho antes de lo que era habitual en sus épocas, al fin y al cabo eran muchos los jínetes que galopaban por las praderas en las que se desarrollaban su vidas y solo unos pocos lograban sobrevivir.
Billy murió, eso cuentan, sin llegar a la veintena, escaso tiempo para cualquiera, pero suficiente para que él forjase una leyenda. Sisi 'el Niño' también vive deprisa y ha tenido que cambiar de domicilio y hasta de identidad -Sisinio indica ahora su camiseta- pero ya es el jefe de la banda en el doble sentido del término. Tomando la primera acepción, podemos decir que suya es la parte de la pradera que limita a su izquierda con el límite del campo aunque eso no evita, no hay ley ni esquema táctico que le coarte, que haga incursiones en territorio ajeno. Tomando la segunda, vemos que es el alma del equipo, el entusiasmo contagioso, el chorro de gasolina que, a mayores, entra en los cilindros del motor del Valladolid, un vehículo que tiene una peligrosa tendencia a moverse al ralentí. Un equipo que funciona con las mismas pautas que los Rustlers, cuando dormitan, Sisi da cuatro voces en forma de ejemplo y los demás siguen el ritmo o mueren entre cactus.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
¿En qué idioma hablan?
Un
paisano se encuentra perdido en el aeropuerto de Londres. Había tenido que
acudir a la capital del Reino Unido debido al fallecimiento de un familiar.
Consigue encontrar la salida y monta en un taxi. Ya dentro del coche, saca una
hoja del bolsillo de su chaqueta y con un tono elevado silabea dirigiéndose al
conductor: 'TRA-FAL-GAR-ES-CUA-RE'. El taxista, con el mismo tono y el mismo
ritmo, le responde: «allá vamos». Durante el trayecto, el paisano va soltando
la lengua y cuenta al taxista la razón de su viaje. Que si ha muerto el hijo de
una prima carnal viuda, que si he tenido que sacar el billete de un día para
otro, que si estuve a punto de no llegar a tiempo porque me perdí en
Valladolid. El conductor, insisto, todo a voz en grito y con una estruendoso
silencio entre sílaba y sílaba, pregunta ¿de dónde es usted? y se produce el
siguiente dialogo:
-De Peñafiel, ¿y usted?
-De Madrigal de las Altas Torres. ¿Lo conoce?
-Claro... pero, ahora que lo pienso, si los dos somos españoles
¿qué hacemos hablando en inglés?
lunes, 7 de noviembre de 2011
Viaje en pos de un deseo
Tres chavales belgas han decidido ponerse el
mundo por montera. Como a Julio Iglesias, les gustan las mujeres y les
gusta el vino. Aunque en esto se diferencian del cantante, que abusaba
del segundo para olvidar a las primeras, ellos nunca tuvieron la
posibilidad de borrar el recuerdo de ninguna mujer por el simple hecho
de que jamás ninguna saltó del plano del deseo al terreno de la
realidad. Para remediar tal situación organizan una excursión por España
con el sueño de dejar aquí su virginidad. Nada les arredra, ni siquiera
las dificultades que por añadidura tienen por el hecho de ser ciego, el
uno; con problemas de movilidad, el segundo, o con la necesidad de
utilizar una silla de ruedas, el tercero. Podrían llamarse Nafti, Víctor
Pérez u Óscar.
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