jueves, 29 de marzo de 2018

LOS DOS LIBROS DE LA CONCHITA


Andan ya un poco desvaídos por el paso de los años, pero aún conservo los dos primeros libros que tuve, de obligación, que leer en el colegio. La Conchita, que así, con artículo y todo, llamábamos a la profesora de Lengua y Literatura, nos prescribió, examen mediante, la lectura de ‘La tesis de Nancy’ y ‘El acalde de Zalamea’. No sé si la buena mujer, y estupenda maestra, era consciente, pero con esa doble elección nos estaba facilitando dos perfectos instrumentos para indagar primero, diseccionar después y comprender más tarde parte de los elementos idiosincrásicos de esta España sobre la que cabalgamos. Dos instrumentos que multiplican su fuerza si se leen en paralelo.

jueves, 22 de marzo de 2018

UN LAVAPIÉS AL LINDE

Tener un periódico entre las manos me produce una sensación parecida a la de abrir las puertas de la despensa. En algún caso, como si fuera la hora de la merienda, tengo  la intención de ir directo a una noticia concreta para saciar un apetito informativo. Voy directo al chorizo sin apenas percatarme del resto de alimentos que se guardan, preparo el bocadillo y asunto resuelto. La mayoría de las veces, sin embargo, pretendo cocinar. Observo, doy vueltas en la cabeza a las distintas posibilidades sobre qué puedo preparar, selecciono los productos adecuados y me pongo a ello. Este proceso permite encontrar en noticias sin aparente relación la clave de una sabrosa fusión culinaria. Hoy, por ejemplo, disponemos de los ingredientes precisos para preparar un suculento ‘Lavapiés al Linde’.  

martes, 20 de marzo de 2018

SE NON È VERO, È VEN TROVATO

A lo largo de la historia, la mentira siempre fue utilizada como arma de guerra. Tan es así, que ya en los inicios de la Grecia clásica, y hace de ello más de dos mil quinientos años, el dramaturgo Esquilo de Eleusis dejó escrito que «La verdad es la primera víctima de la guerra». La mentira bélica tenía como objeto que el enemigo tomase decisiones erróneas al creer que las cosas eran de manera distinta a la que en realidad eran. Con engaños de este pelo, Alejandro Magno cruzó el Hidaspes y venció a las tropas del rey Poros o las tropas aliadas pudieron desembarcar en las playas de Normandía.

jueves, 15 de marzo de 2018

LA SANGRE DE LA QUE NACIMOS

Imagen tomada de elpais.com

La sangre de la que nacimos nos vuelve a dar vida. Las calles de nuestras ciudades, venas de agua, vías de tránsito entre dos puntos de la nada cotidiana, las mismas que parecían muertas o aletargadas, vuelven a ser espacio de encuentro y reivindicación, a mostrar pulso y aportar impulso. En ellas se oye de nuevo el ruido propio de miles de personas que no quieren callar más. Voces que ya saben que el silencio suena a un dejar hacer, que han comprendido que quien detenta el poder confunde –-siempre y de forma intencionada–- el ‘callar’ con un ‘otorgar’ que entienden a su favor. A su favor y en beneficio de quienes no necesitan gritar para ser escuchados en Palacio porque los palacios son suyos.
Ellas, la sangre de la que todos nacimos, tomaron las calles el ocho de marzo. Millones de mujeres, de voces, de experiencias, de formas de sentir; millones de aspiraciones, mitad comunes, mitad diversas; millones de mensajes a veces contradictorios pero suyos, de ellas, de todas ellas, que denunciaban lo que nosotros ni hemos sido capaces de ver. La fusión de todas esas voces nos pide abrir los ojos y derribar esos esquemas mentales con pirograbados de un mundo macho. Como hijo, exmarido, pareja, amigo… me siento interpelado. Quiero seguir escuchando para seguir aprendiendo; quiero seguir aprendiendo para seguir creciendo.

lunes, 12 de marzo de 2018

DE ACUERDO EN EL ‘QUÉ’

Vamos a lograr qué, vamos a erradicar cuál. Sustituyamos el ‘qué’ del primer arranque por un deseo socialmente deseable, no sé, el pleno empleo; reemplazemos el ‘cuál’ del segundo por un lastre colectivamente detestable, se me ocurre, la corrupción; y así, con un semblante impostado que transmita un aire de buena voluntad y un poco de aditamento retórico para adornar,  un estadista puede construir un discurso con el que recogerá el aplauso unánime de buena parte de la población. Vacío, puro vacío. Cualquier propuesta pergeñada a partir de una serie de ‘qués’ o ‘cuáles’ no tiene más objeto que acariciar nuestros oídos, que seducirnos para lograr  que nuestras  defensas se relajen. Cuando el mismo truco se ejecuta por enésima vez, aquella posible ilusión inicial, tras haber atravesado el desierto del tedio, ha mutado en desafecto. Nadie se cree nada y se da por descontado que lo que se dice no tiene valor.  A esto, con cierta generosidad, lo llamamos política. No es más que un error conceptual que viene forzado por la costumbre: de tanto verlo así hemos llegado a asumir que ‘política’ solo pueda ser así.  Asumida esa forma de hacer y hastiados de tanta promesa incumplida, la desafección política llega sola tirando por el camino de enmedio con ‘qués’ y ‘cuales’ aun más grandes. La política, sin embargo, se cimenta en los ‘cómos’. Al fin y al cabo, los anhelos de una gran mayoría de la población coinciden en lo sustancial. Nadie, por seguir con los ejemplos, va a negar que sería formidable que hubiera suficientes puestos de trabajo para que nadie tuviera miedo de perder el suyo. Ninguna persona en su sano juicio, salvo que sea beneficiaria, dejará  de celebrar el advenimiento de un modelo de gobernanza impermeable a la corrupción. El reto se sitúa en ‘cómo’ conseguirlo, en definir los pasos que habría que dar y diseccionar las dificultades potenciales que a buen seguro surgirían. En ese ‘cómo’ es donde se marcan las diferencias entre unas propuestas y otras, en ese debate es donde habita la política con mayúsculas.

jueves, 8 de marzo de 2018

PONER EL CASCABEL AL GATO


Siempre me dio miedo el miedo, tanto el miedo propio como el ajeno. Me asusta porque actúa como una fuerza centrífuga que lanza cualquier atisbo de razón fuera de pista. Me asusta más porque en este momento no hablo de un miedo teórico, sino de un reflejo que ejerce la labor de piedra angular en el devenir de nuestros días. Es el miedo el que habla, el que va tomando cuerpo, el que marca la pauta de nuestro comportamiento social. Miedo a lo conocido por ser de sobra conocido y a lo desconocido por no conocerlo. Un miedo que poco a poco, pero inexorablemente, va mostrando sus aristas menos amables. Un miedo que parte del desasosiego, de la incertidumbre, y que nos arrastra a la periferia por la que ya caminaron nuestros abuelos. 

martes, 6 de marzo de 2018

LA TEORÍA DE CUERDAS Y LOS UNIVERSOS PARALELOS

Foto El Norte de Castilla
La teoría de cuerdas, ese modelo de la física teórica cuyas entrañas se conforman con una serie de arcanos que nos resultan ininteligibles a la mayoría de los comunes, viene a decir que las partículas no están formadas por materia sino por vibraciones de un filamento. O algo así. Vamos, que aunque parezca que haya cuerpos materiales, en realidad estamos formados por ondas que vibran con una determinada frecuencia, como si fuésemos música o ruido. A partir de estas remotas conjeturas de las que no conocíamos ni el nombre hasta que la serie de televisión ‘Big bang theory’ lo introdujo en nuestras casas a traves de Sheldon Cooper, su excéntrico protagonista, cabe lanzar un órdago a la grande y suponer la existencia de universos superpuestos, mundos que ocupan el mismo espacio físico. Hasta ahora, cuando pensamos en la existencia de esas otras realidades, las suponemos en lugares colosalmente alejados.

jueves, 1 de marzo de 2018

AHORA, AHORA, AHORA, QUINI, AHORA


Existen personas a las que su grandeza les permite transgredir los límites que en principio marcan su tiempo y sus hazañas. Son ya para siempre, se han convertido en propiedad de todos. Quini es una de esas personas. Mirar ahora una foto suya, traslada a toda mi generación a la infancia, a aquellos tiempos en que la radio era la conexión con el mundo, a aquellos domingos en los que pasábamos la tarde girando y girando la antena o ajustando el dial para evitar las malditas interferencias.
Cuesta explicar a los niños de hoy en día que el Barça era un equipo mucho menor que ahora, un eterno aspirante, la historia de una pretensión de grandeza que se le escapaba, de vanos esfuerzos por ser algo más chafados por una fatalidad que siempre se interponía en su camino. Quini fue la esperanza de que esa maldición concluyese. Cuesta explicar a los niños de hoy que aquellas ligas las podía ganar la Real Sociedad o el Athletic de Bilbao.