jueves, 20 de septiembre de 2018

TÚ, TÚ, TÚ Y TÚ, A LA VIÑA

Imagen tomada de elindependiente.com
No se me ocurre chantaje más cruel. ¿Quieres comer? ¿Quieres que tus hijos coman? Mata o ayúdanos a matar. Dicho más finamente: haz lo que te mandemos y mira para otro lado.  En el fondo, quien eso plantea se maneja con las mismas claves que un secuestrador. En el otro lado de la línea, la docilidad se impone. ¿Quién puede reprocharle a alguien que vaya cada mañana al tajo a fabricar corbetas aun sabiendo que cada euro ingresado no es más que la compensación indulgente del matón al que le afilas la navaja? Una sumisión que siempre encuentra subterfugios para justificarse. Si no lo hago yo, lo hará otro, nada cambiará.

lunes, 17 de septiembre de 2018

EL TESORO ESCONDIDO

Foto El Norte
Para bien y para mal, me tocó cursar la EGB. Para bien, porque de ella salí con un buen bagaje y ganas de aprender más; para mal, porque es prueba fehaciente de que de aquellos años ha pasado mucho tiempo. Pero a lo que vamos, cada curso, siempre en época prenavideña, el colegio organizaba una velada en la que parte del alumnado representaba alguna obra –vamos a llamar con cierta generosidad– teatral. El programa siempre se completaba mezclando algún sainete que provocase las risas del resto de los compañeros con alguna obrita de ínfulas moralizantes. A mí me tocó actuar en varias pero recuerdo especialmente un año en que formé parte del elenco de una de las del segundo grupo. No vayan a creer, no tengo un singular recuerdo de aquella noche debido a la profundidad del texto representado o por la huella que pudiera haber dejado en mí la correspondiente moraleja sino porque en una escena tuve que salir al escenario en calzoncillos y pasé días convencido de que no iba a ser capaz. Al final me las apañé para que fuera un discreto sí pero no que puso en salvaguardia mi pudor preadolescente.

jueves, 13 de septiembre de 2018

FUTUROS NUNCA PERFECTOS


Acabó agosto y, como de costumbre antes de arrancar cada curso, cogí la bici y me alejé todo lo que un tren permite. Quiso la casualidad que el rincón que correspondía visitar este año fuese Cataluña, así que allí anduve, por toda la línea  de costa que va desde el Delta del Ebro hasta Barcelona, pedaleando durante los días previos y el propio de la Diada. El visitante no percibe hostilidad por llegar de donde llega. Las conversaciones son fluidas sobre cualquier tema que pueda salir a colación, pero del 'asunto', ni palabra. Supongo que el magma fluye por debajo de forma imperceptible para quien está de paso. 

miércoles, 29 de agosto de 2018

EL PERFUMERÍAS, QUÉ DEMASIAO

Jugará este año en el equipo salmantino de División de Honor pese a que iba para futbolista, pero una tarde lluviosa y fría cambió su vida

Foto El Norte
La flechana Andrea Serna, (4-5-2001), emprenderá a partir del próximo mes de septiembre la aventura que le puede llevar a la cúspide del baloncesto español. Tras varios años subiendo peldaños en clubes tanto de su localidad como de la capital vallisoletana, Serna disputará su última temporada en la categoría junior en el potente Perfumerías Avenida salmantino a la vez que compartirá entrenamientos con las jugadoras de la primera plantilla.
Al igual que el macarra de ceñido pantalón retratado por Joaquín Sabina en su 'Qué demasiao', Andrea Serna 'aún no tiene años pa votar'. En todo lo demás, no busquen parecido alguno. Mientras aquel, a esa tempranera edad, 'ya pasaba del rollo de vivir', nuestra protagonista, con la sonrisa siempre puesta, va comiéndose la vida a bocados, disfrutando de cada uno de ellos, digiriéndolos y preparándose para engullir los siguientes, los que están por venir. El de ahora no es pequeño, a su puerta ha llamado el todopoderoso Perfumerías Avenida salmantino de baloncesto para incorporarla a sus filas. Entrenará con las mismas mujeres que hasta ayer eran sus referentes.

lunes, 27 de agosto de 2018

LOS HOMBRES SUBTERRÁNEOS

Foto El Norte
El camino les parecía despejado, alzaban la vista y sentían que ningún peligro se cernía al menos en toda esa línea horizontal que se les dibujaba en el horizonte. Nada aparentemente podría malbaratar su tarde de juego y paseo. De repente, como si fueran una suerte de topos agresivos que esperasen el momento oportuno de la salida para, una vez fuera, abrir los ojos, recuperar la vista y amargar una plácida noche sabatina, una oncena de futbolistas blanquivioletas brotaban aleatoriamente e ininterrumpidamente desde las entrañas de la tierra con la intención de robar el juguete de aquel rico virtuoso que no esperaba más que disfrutar del expediente semanal. La tierra se abría y en cada hueco uno, dos, tres blanquivioletas aparecían de súbito para frenar una acometida, para cerrar una línea de pase, para emborronar el trazo diseñado en el cuaderno de uno de los primeros de la clase. No solo eso, una vez fuera, una vez robado el juguete, los hombres subterráneos emprendían con vigor una carrera con la intención de descuadrar cualquier presupuesto de rivales, neutrales e, incluso, de aquellos propios que no quisieron hacerse ilusiones. En un tris estuvo, mucho más cerca de lo que dirán estadística y hemeroteca cuando pasado un tiempo se ponga el ojo en esta fecha.

sábado, 18 de agosto de 2018

CARÁCTER ÁSPERO EN UN TERRENO DESCONOCIDO

Foto El Norte
No es cuestión citar el nombre del pueblo, no vaya a ser que, en un exceso de susceptibilidad, alguien se me haga el ofendido, pero en aquel entorno comarcal, los paisanos de Isabel la Católica tienen, o al menos así era antes, cierta fama de ásperos. No es que de normal fuesen desabridos en el trato, que no es el caso, sino que su espoleta activaba la carga explosiva con suma facilidad. Vamos, que cualquier pretexto les parecía buena razón para desatar una tormenta. No sé cuánto hay de cardar la lana y cuánto de llevar la fama, desconozco si esa teoría del muelle flojo responde a una realidad o no es más que una leyenda urbana; pero lo cierto es que la primera (y si la memoria no me falla, última) vez que fui a las fiestas de la villa donde dejó de respirar Fray Luis de León casi me tocó salir por piernas. Este menda, copa bien agarrada con la mano izquierda, antebrazo derecho apostado en la barra del bar, charlaba con una amigo. De repente, sentí el contacto de alguien que culeaba pretendiendo hacerse un hueco a mi espalda. Cuando ha conseguido su primer objetivo, ese alguien coloca su brazo por debajo del mío. Me sorprendió pero lo dejo estar, oye, cosas de las aglomeraciones de barra. Hasta que el tipo me dio un leve codazo como para marcar territorio. Me giré, tenía ante mí un rostro desafiante que, antes de que yo pudiera abrir la boca, dejó claro, a mí y al resto de la concurrencia, que no tenía intención de bailar conmigo.

viernes, 6 de julio de 2018

LOS ESQUIMALES Y LA ÓSMOSIS

Dibujo cedido a ACPP por Jacobo Gavira
para la campaña pro refugiados
En uno de sus monólogos, el polifacético Luis Piedrahíta ironizaba a su particular manera sobre la llegada y el posterior asentamiento del homo sapiens en los gélidos territorios polares. - Hay comportamientos del hombre que no tienen explicación; por ejemplo, todos sabemos que el ser humano apareció en África. Posteriormente los homínidos fueron poblando el planeta. Así, llegaron a Mesopotamia buscando tierras más fértiles, continuaron por Altamira, pasaron por París... El popular humorista hacía una pausa en su narración del relato, aprovechaba para cambiar el gesto, lo que le permitía mostrar una pose de fingida sorpresa. -Mi pregunta es: ¿qué coño vieron los esquimales para quedarse allí? Esos tíos no aparecieron allí, no. Atravesaron todo el planeta, no les gustó, llegaron al hielo y dijo uno: “aquí, ¿no?”. Visto así, claro, tiene razón Luis Piedrahíta. Determinados movimientos migratorios no tendrían explicación, parecerían motivados por un simple capricho. Pero más allá de la humorada, las cosas nunca sucedieron así. El ser humano se desplazó, es cierto, los movimientos de grandes masas de seres humanos fueron dando forma a nuestro planeta. Pero el mismo homo sapiens también permaneció en el mismo territorio si en él se daban las circunstancias idóneas para desarrollar una vida en condiciones y asegurar el futuro de su prole. Nada ha cambiado en ese sentido salvo la dirección de los flujos. En esas seguimos, balanceándonos en la dualidad nómada-sedentario que siempre nos caracterizó. Cuando la realidad nos permite permanecer, permanecemos; cuando nos arrastra a desplazarnos, nos desplazamos. Un arrastre que, milenio tras milenio, se ha debido a dos causas: hambre y guerra. Al final, el territorio solo se abandona para caminar en pos de algo mejor o para huir de algo peor.

jueves, 28 de junio de 2018

LA EFÍMERA ILUSIÓN DEL VERANO

Imagen tomada de fotourbana.com

Mis padres llevan unos días con la sonrisa puesta. Una sonrisa que se habrá borrado allá por el veintitantos de agosto. Será por aquellas fechas cuando mi madre me llame, o la llame yo a ella, y en su voz sentiré de nuevo su pesar, el mismo que el del año pasado, que el del anterior o que el del otro, al poner el pie sobre idénticas páginas del calendario. El sol para entonces habrá frenado su ímpetu, se acostará visiblemente más temprano; el cereal habrá desaparecido de la vista, ya dormirá almacenado, mientras la uva aguardará impaciente el momento de su recolecta. El verde castellano será ya un recuerdo y una esperanza; el amarillo, ese paisaje tórridamente pajizo en el que, hasta visto en foto, resuena el canto de las chicharras, caerá en breve derrotado por el marrón otoñal. La jarana habrá cesado, el telón de las fiestas habrá caído, la ausencia de ruido revelará la presencia de un futuro imperfecto.

miércoles, 20 de junio de 2018

QUÉ TIEMPOS AQUELLOS

Imagen tomada de oncenoticias.hn
¡Qué tiempos aquellos los de la hipocresía! Aquellos buenos tiempos en los que, para sentirse socialmente respetado, era necesaria la consciencia de las propias miserias que todas las personas albergamos, era imprescindible esconder detrás de la palabra los comportamientos a los que la debilidad humana nos arrastraba, era indispensable una referencia básica, mínima, comúnmente aceptada, sobre lo que se entendía por buen hacer. Los eufemismos se convertían en el verbo amable que pretendía revestir de dignidad lo que tenía poco de digno; la preposición ‘pero’ merodeaba en las conversaciones tratando de unir el proceder con la palabra. Tras, sea por caso, un ‘no soy racista, pero…’, justificase esto lo que justificase, se dejaba claro que el racismo era una actitud despreciable.