jueves, 27 de diciembre de 2012

¿Y SI NADIE NOS MANDA?


Aceptamos ser esclavos a cambio de un salario, el salario fue menguando pero ya habíamos aprendido a ser esclavos que no es otra cosa que pensar con la cabeza de otros. En la película de Eliseo Subiela ‘El lado oscuro del corazón’, la muerte representada por Nacha Guevara responde a Oliverio, un poeta que deambula buscando a la mujer con quien volar, ‘sería espantoso descubrir que cumplo órdenes que nadie ha dado’.
La muerte, poco acostumbrada a ser interpelada, ve en este caso cómo se la enfrentan, cómo su interlocutor -solo podía ser poeta quien así encara- no asume la fatalidad, las cosas no son así, están así. ‘No sos una muerte torera, sos una muerte de barrio y programas de televisión, una muerte mediocre, anónima, cobarde’. Ella había arrancado la conversación pretendiendo reprimir, acongojar, mostrar un mundo plagado de lugares comunes, un mundo entristecido porque su población había interiorizado que ese era el camino recto, que la madurez es la asunción de una realidad opaca. ‘Oliverio, aunque te portes como un niño ya no eres un niño’. Hazte mayor, espabila, obedece, no seas ingenuo, no creas en el hombre, te irá mejor.
Ahora, acorralada, la muerte se defiende: ‘Yo no existo por mí misma, soy un instrumento. Si no te llevo es porque todavía decís algunas palabras que impiden que te lleve, y mientras las sigas diciendo tengo prohibido tocarte. Me echas en cara cosas como si yo fuera la responsable de todo y yo solo cumplo con mi papel. ¿Por qué no vas y le preguntas al responsable de todo?’
Él insiste: ‘¿Y cómo voy? Dame una tarjeta para verlo de parte tuya, vos lo conocés’.
-Yo trabajo para él, yo no lo conozco
-¿Trabajás para él?
-Creo que sí, sería horrible darse cuenta…
Sería horrible darse cuenta de que obedecemos sin ser mandados, de que somos instrumentos de la nada, de unos cuantos que ya no necesitan decirnos qué hemos de hacer porque, tras décadas de susurrarnos al oído que las cosas solo pueden ser así, hemos terminado creyendo que su lógica era la única posible. 

Publicado en "El Norte de Castilla" el 27-12-2012

domingo, 23 de diciembre de 2012

SUTIL MECANISMO

El complejo mecanismo de la vida de vez en cuando embarranca y nos enfrenta al espejo que todos sabemos que tenemos en casa, pero al que no queremos escuchar porque nos recordaría nuestra vulnerabilidad, nuestro carácter efímero. El cuerpo es el milagro inexplicado de la evolución y encierra en alguna parte de sí dos depósitos invisibles, en uno se atesoran los recuerdos, del fondo del otro brotan las ilusiones. Con el material de ambos se amasan las emociones. Pero no dejamos de ser un conjunto de reacciones químicas que se realizan sobre una base de agua. Dicen que la medicina no es una ciencia exacta, pero nada menos cierto, simplemente no existe el conocimiento suficiente para comprender los arcanos de una maquinaria tan impecable como sutil. Tan sutil que está expuesto a miles de vicisitudes que en algún momento pueden desengranar cualquier cadenilla y terminar afectando a todo el montaje. Estamos enfermos, buscamos soluciones, química que recomponga la química. Salvo que la enfermedad se llame cáncer, entonces agachamos la cabeza y tememos lo peor, la palabra viene a despertar nuestros miedos atávicos y la asociamos a algo parecido a una condena a muerte. Ya no es así, la medicina demuestra que sí es ciencia y va desentrañando parte del misterio pero el miedo sigue latente, al cáncer y a ser nosotros los señalados. Quizá por eso, porque no hay criterios que garanticen la inmunidad, todos sufrimos al saber que que alguien está señalado por esa cruz del destino.

sábado, 22 de diciembre de 2012

LA HISTORIA ES PLANA…EPPUR SI MUOVE

Nuestros padres eran más cerrados que nosotros y nuestros abuelos iban más a misa que nuestros padres. Así visto, así parecía, cada generación daba un paso más en una línea recta. Nos convencieron de que la historia permanece inmóvil y somos nosotros los que avanzamos sobre ella. Sin vuelta atrás, sin parapetar lo conseguido, sin miedo, por tanto, a perderlo, sin consciencia, sin memoria. De repente, vuelta atrás. Y ahora nos preguntamos cómo hemos llegado hasta aquí, hasta un punto desconocido que, sin embargo, se parece demasiado a lo descrito en las novelas del pasado. Fortunata busca en los contenedores mientras los hombres cercanos a Jacinta ejercen de dueños de todo, de todos y de todas.

Volvemos, digo. La parte de la sociedad que se denomina ‘indignada’ reclama algo tan ‘revolucionario’ como transparencia, exige algo tan ‘radical’ como que los gobernantes cumplan lo que proponen en los programas electorales, reivindica algo tan ‘rompedor’ como participar. Todo aquello que ya creíamos tener, todo aquello que nunca pensamos que se pudiera perder. De nuevo a la casilla de salida, de nuevo con la puerta cerrada. De nuevo a la calle para pedir lo elemental, un decálogo de buenas intenciones, no robarás, no matarás. Nada por soñar, nada por transformar. Demasiado y, a la vez, demasiado poco. Las mil revoluciones pendientes siguen pendientes porque, entre otras cosas, están en la carpeta de asuntos para más tarde, como si la historia fuera lineal, como si después de esto fuera a llegar necesariamente lo otro, como si no tuviésemos, ya, nada nuevo que decir, nada distinto que proponer, ningún camino más allá en el que luchar.  

Publicado en "Último Cero" el 22-12-2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

EL CORO MENGUA CADA TRES SEGUNDOS


Cuatro filas de niños, perfectamente alineados, impecablemente vestidos. El Coro Infantil de Wuppertal está dispuesto para comenzar su función. Los padres y madres, intranquilos, emocionados, esperan en la platea una actuación para enorgullecerse, para presumir. Del piano brotan los primeros acordes de una vieja canción de Tears for Fears, Mad World. ‘Todo a mi alrededor son caras conocidas, sitios gastados, caras gastadas’.
De repente un crío abandona el escenario. Se encontrará mal, piensan sus padres, vaya, precisamente hoy. Tres segundos después otro niño hace mutis. Tres más tarde, otro toma el mismo camino y así sucesivamente. El público mira absorto. Los que quedan siguen cantando: ‘Listas y despiertas para sus carreras diarias hacia ningún sitio. Sus lágrimas empañan las gafas inexpresivas’.
Media docena permanece aún. ‘Resulta duro aceptar, cuando la gente camina en círculos, un mundo desquiciado’. Cuatro, tres, dos… queda uno, finaliza la canción, ‘mundo loco, mundo loco’. Silencio. Un segundo, una eternidad. Levanta la cabeza, mira al frente y habla: “Cada 3 segundos el mundo pierde un niño por causas que podrían haberse evitado“. Hambre hija de la injusticia, guerras hijas del ansia de dominio, ausencia de medicamentos hija del cómodo letargo. Sobrinas del olvido, de las mil corazas con las que nos justificamos. Pueden no ser nuestras víctimas, no al menos de la mayoría de nosotros, pero permanecemos inmóviles ante el genocidio.
Miramos alrededor, la calle de abajo tiene cada día más hijos comiendo de la placenta de los contenedores. La necesidad cercana esconde otra que, hija de los mismos padres, mayor, desde hace más tiempo, vive un poco más allá.
La fuerza de la tele, la otra calle por la que transitamos, nos arrastra a Connecticut, vemos una treintena de víctimas, la mayoría criaturas. Cruento, perversamente espectacular. Fijamos allí nuestra retina. Treinta víctimas, como en minuto y medio. Menos de las no evitadas en lo que se lee este artículo. ‘Mundo loco, mundo loco’.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 20-12-2012

martes, 18 de diciembre de 2012

LA MUSA Y LA CADENA


A Pablo Picasso se le atribuyen dos frases aparentemente contradictorias pero que en el fondo no lo son. Dicen que una vez afirmó, al ser preguntado acerca del método que utilizaba para buscar la inspiración, que él no buscaba, simplemente, encontraba. Así dicho, parecía un canto a la improvisación, una forma de ‘ir de genio’ que desdeñaba el trabajo dejando todo en manos de un instante de iluminación.
En otra ocasión, el pintor de origen malagueño respondía que las musas existen, pero que cuando llegan te tienen que encontrar trabajando. Ahora se empeña en recalcar la importancia de la insistencia, valora las horas que, pincel en mano, pasó sin dar el visto bueno al resultado, reconoce la necesidad de esos miles de metros cuadrados de lienzo convertidos en una pelota y pateados hacia alguna papelera antes de culminar cualquiera de sus obras.

jueves, 13 de diciembre de 2012

LOS DÍAS CALABOBOS


No son muchos los días de los que tenemos recuerdo cuando echamos la vista sobre el tiempo pasado. En realidad, son solo unos pocos los que permanecen anclados en algún lugar de nuestra memoria. El resto, la gran mayoría, fueron sucediendo uno tras otro y fueron olvidados porque no contenían nada aparentemente reseñable. Sin embargo estos últimos son como una lluvia fina, un calabobos que nos hace ser como somos sin haber percibido que la camiseta se mojaba. Podemos recordar los chaparrones veraniegos que súbitamente inundaron nuestro corazón y refrescaron nuestra cabeza o las granizadas que helaron nuestra alma, podemos traer a la memoria sin apenas esfuerzo el primer día de algo o el último de alguien. Son como estacas que sirven para trazar una línea, pero el camino lo conforman los tramos que unen aguacero con aguacero.
Más que los hitos, son esos pasos continuos los que nos conducen al resabio o a la bondad, al desengaño o a la esperanza, los que forjan viejos pétreos o ancianos luminosos. Ken Loach se encuentra entre estos últimos. Con más de tres cuartos de siglo a sus espaldas y después de haber indagado en sus películas sobre las conductas humanas en las circunstancias más adversas, de haber reflexionado sobre las relaciones que establecen las personas en el marco de sociedades hostiles, de haber denunciado el inexorable derrumbe ético de un modelo económico que genera abismos de desigualdad en el epicentro y guerras en la periferia, sigue mostrando más ganas de acariciar que de odiar y así lo transmite en cada nuevo trabajo. El último, ahora en cartelera, se titula ‘La parte de los ángeles’, un cuento que desborda humor y esperanza, en el que el proceso de elaboración del whisky se convierte en metáfora. El tiempo, solo el tiempo, convierte al líquido en sublime, soles y lunas sucesivas trabajando en silencio, decenas de años que terminan con un trago, un único trago que se lo lleva. Ken Loach se está haciendo viejo, pero los días le han calado para bien.   

Publicado en "El Norte de Castilla" el 13-12-2012

domingo, 9 de diciembre de 2012

MIRANDO AL LADO OSCURO


A los locos hay que contarlos para saber que están todos encerrados, que ninguno escape de los límites del psiquiátrico en el que se los encierra. Si falta uno salta la alarma, pero la sorpresa llega cuando se llega al 33 donde debería haber 32. Este loco de más  acude al despacho del doctor Julio Denis, quien, de vuelta de todo, sin mueca de estupefacción, escucha la historia que narra Rantés, el nuevo paciente. Con esta lana Eliseo Subiela empieza a tejer su película ‘Hombre mirando al sudeste’. Rantés dice haber llegado de otro planeta, que su cuerpo no es más que una especie de holograma y que no tiene sentimientos. El psiquiatra, por supuesto, no le cree, pero, poco a poco, va entrando en su juego debido a que el comportamiento de Rantés le desconcierta, ¿un genio?, ¿un loco?, ya que no encuentra argumento médico que justifique su actitud. Sin embargo, Denis cree vislumbrar una falla en la argumentación de Rantés: este había dicho que no tenía sentimientos pero sus actos, sumamente generosos, parecían desdecirlo. Rantés rechaza la tesis, él no responde a sentimiento alguno sino a la más pura racionalidad, son los humanos los que, al actuar impelidos por los sentimientos,  provocan las injusticias. Lo humano, viene a decir, discurre entre lo excelso y lo ruin, y ambas facetas parten de lo más alejado a la razón, la emoción.

jueves, 6 de diciembre de 2012

PERJUDICA GRAVEMENTE SU SALUD

Lejos quedan ya aquellos hombretones cuyos cuerpos eran utilizados para anuncios de tabaco, incluso en las películas es imposible encontrar ahora esos tipos duros desprendiendo testosterona mientras aspiran nicotina. El tabaco mata y, por si se nos ocurre olvidarlo, tenemos una nota en cualquier paquete que lo recuerda. Es tan nocivo que está prohibido fumar en cualquier espacio cubierto. Salvo prohibirlo, los últimos gobiernos han hecho de todo para preservarnos del humo maldito, aunque, todo hay que decirlo, la medida más eficaz no ha sido ninguna de las represivas sino la subida de precios. Por mi parte no se lo recrimino, bueno, lo de los precios sí. Entendieron que un buen sistema de salud se cimenta evitando tener que curar, o sea, la medicina preventiva. Esta filosofía reúne dos virtudes: mejora la salud de un buen número de personas y reduce el costo del sistema ya que lo hoy gastado en prevención es mucho menos de lo que se ahorra en quirófanos futuros.
España gozaba, hablo en pasado, de un sistema que, aun con sus fallos, era envidiable. En primer lugar, por ser universal y en segundo por ser más eficaz de lo que reconocíamos (quizá mediatizados por House, olvidando que la realidad en otros países está más cerca de la del niño protagonista de Mejor…imposible). Resulta, además, que era de los más baratos entre los países desarrollados. La clave de su buen hacer no se basaba en un gasto suntuario sino un agregado de pequeños detalles y la entrega de todo el personal implicado. Cada recorte elimina uno de esos detalles y desmoraliza a los trabajadores. Vamos, un pan como unas hostias, pero lo peor es que cada medida de las que se están tomando dificulta más el acceso a la sanidad, ralentiza los procesos y, por tanto, anula la posibilidad de la prevención o de la rápida intervención. Entre eso y la desatención consecuente de la política actual, España, por primera vez, ve como cae la esperanza de vida. Habrá que empaquetar a los responsables de estas medidas con un aviso: El gobierno mata.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 06-12-2012

miércoles, 5 de diciembre de 2012

COMO UN CHINO MARCANDO UN GOL EN EL NOU CAMP

Un aforismo inglés dice que el fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros. Esta última parte se pone de manifiesto cuando observa cómo los mismos individuos que en el campo pelean entre ellos como locos por avanzar un metro, toman una copa juntos al final de los partidos. Además, al menos en Valladolid, el rugby llegó a través de los colegios de pago. Niños bien, cubiertos de barro. José Luis Moral ‘Cano’ formó parte de esa generación de pioneros que consiguió colocar a Pucela en la ciudad de referencia del rugby español.

martes, 4 de diciembre de 2012

LA VIDA EN UN HILO


Vemos a Mercedes caminando como aturdida por el andén de una pequeña estación de tren. Hace pocos días vio enterrar a Ramón, su marido. Repasa los días con él. Nada tiene que reprocharle porque nada malo queda apuntado en el debe del difunto. Pero nada malo no es lo mismo que algo bueno. Todos esos años se pueden resumir con una palabra: tedio. Cuando Mercedes se levantaba sabía, más o menos, cómo iba a discurrir el día, en la vida con Ramón era impensable  que sucediera algún hecho que rompiera la monotonía. Ahora la vemos montada en el tren, toma asiento, enfrente una apacible anciana. Entablan conversación. Doña Tomasita, que así se presenta, tiene el poder de conocer el pasado. En su viaje atrás en el tiempo hace parada en un día de lluvia. Mercedes espera un taxi que no llega, Miguel Ángel, un joven que pasa a su lado, le ofrece compartir el viaje, Mercedes se niega. Poco después, víctima del frío y con el agua incrustada en el alma, tiene menos remilgos y acepta la misma invitación de Ramón. La historia con este la conocemos, doña Tomasita desvela a Mercedes cómo hubiera sido su vida de haber aceptado la primera invitación. Ella sonríe recreando la vida feliz e intensa que nunca tuvo. Aquel ‘no’ vino condicionado por las apariencias, el ‘sí’ posterior lo fue mascullando mientras el agua calaba sus huesos. Piensa que puede torcer el futuro para revivir ese pasado, pero nunca es así. Lo cuenta Edgar Neville en ‘La vida en un hilo’, una película que después de su éxito fue adaptada como obra de teatro. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Entrevista a Juan Torres


"Lo que ha ocurrido en el mundo es una quiebra fatal del capitalismo"

Él ve luz al final del túnel. Juan Torres, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, nos atiende después de plantear sus tesis en las jornadas de economía ‘Hay alternativas’ organizadas por el Ateneo Republicano con la colaboración de la Universidad de Valladolid. El mismo título de las jornadas coincide con el de una de las últimas publicaciones en que ha colaborado.

jueves, 29 de noviembre de 2012

ERE EN PORTALBELENOSA

Vamos perdiendo la cuenta, con tanto ERE, uno tras otro, uno a la vez que otro, miles de personas están quedando a la intemperie. Al ser tantos, pasa lo que pasa con todo lo que se convierte en habitual, que lo damos por descontado, que deja de ser noticia. Así ocurre salvo que haya alguna circunstancia tan particular que aporte el color suficiente para hacer que destaque uno de esos expedientes entre tantos que se mueren en el triste archivo de cualquier juzgado.
Tras cientos de años con un contrato eventual, apenas un mes de trabajo cada año, tras varios siglos soportando los rigores del invierno en un puesto de trabajo casi al aire libre, el buey y la mula han sido víctimas de un ERE en Portalbelenosa que no presagia nada bueno. Ambos, metidos en años, sin la fuerza de su época moza, por más vueltas que lo dan, no encuentran ninguna alternativa. Dejaron la labranza por este trabajo, pero ha sido tal el cambio que se ha producido en el campo que su generosidad no puede competir con el motor de los tractores. Su salario, ya dije que el trabajo era eventual, eran magro aunque les permitía vivir todo un año, con muchas apreturas, pero todo el año. Ahorrar era imposible por más que ahora les digan que comieron heno por encima de sus posibilidades.
Caminan despacito, hablan, van deshojando sus miles de recuerdos, añoran cada rincón de los millones de casas en las que estuvieron, pero ya no se les considera útiles, fuera. De vez en cuando hacen un alto, se sientan a un lado del camino y comen las pocas hierbas que han ido recogiendo. En la sobremesa continúan la conversación. Cuando de la boca de la mula sale el nombre de un tal Benedicto, el buey se pone en pie, levanta digno la cabeza: ‘es lo que tiene poner al frente de la empresa a un alemán, vienen a decirnos cómo tenemos que hacer las cosas sin tener en cuenta nuestras costumbres’. ‘No, amigo buey’, replica la mula, ‘no te engañes, los gestores de aquí están tan felices, hacen lo que en realidad quieren y pueden escudarse en que se lo mandan desde arriba’. 

Publicado en "El Norte de Castilla" el 29-11-2012

domingo, 25 de noviembre de 2012

MANZANA PELADA Y FURTIVA


La línea que separa la genialidad de la impostura es demasiado tenue, al menos mientras no haya nadie capaz de desenmascarar al impostor. Es tan porosa la frontera que aún hoy no sabría decir si Tony Leblanc tomó el pelo a media España o demostró que el hambre estaba arraigado en el imaginario colectivo del español medio cuando se atrevió a sentarse delante de una cámara con un cuchillo y una manzana y, sin más, pelar y comer la fruta. La gente reía a carcajadas. Probablemente él rio más. El ver la cara de un hombre feliz ante la tesitura de llenar el estómago, o satisfecho tras hacerlo, produjo en los espectadores una hermosa empatía, una sonrisa complaciente que ponía de manifiesto la sensación de que los tiempos del hambre parecían haber pasado. 


jueves, 22 de noviembre de 2012

PAISA, PAISA, ESPAÑA BARATA


El Marqués de Villena levanta la copa. Comparte mesa con Pedro Girón y el arzobispo Gordillo que le acompañan en el brindis. A menos de cien km., también en un palacio, se produce una escena similar. Aquí el que levanta primero el vino es Enrique IV de Castilla y los que le siguen son Beltrán de la Cueva y Diego Hurtado de Mendoza. Con las copas al aire, brindan todos: ¡¡¡Por Castilla!!! Se aprestan a disputar una partida de ajedrez en la que las piezas son los habitantes de sus dominios. Castilla se desangra.  Muchos mueren en el campo de batalla, todos sufren las hambrunas que siempre suceden a las guerras. Ellos, los principales, están a salvo mientras desangran Castilla. Hemos podido ver estas imágenes recreadas en la serie televisiva ‘Isabel’.
Castilla, para los que brindan, son ellos, sus intereses, una bandera en la que se envuelven, un enemigo para justificar su avaricia, un pueblo obligado. Lo llaman patria pero la venden en cuanto encuentran ocasión, se erigen en adalides pero solo defienden lo suyo. No hace tanto, lo recordamos, llegaron a España miles de personas en busca de un futuro, traían sus manos prestas para trabajar y se les negaba el pan y la sal. Conseguir el permiso de residencia, el salvoconducto para entrar por las puertas de la ciudadanía, era un imposible si antes no se conseguía un contrato de trabajo. Ahora, los que se llenaban la boca hablando de las esencias quieren ponerlo más ‘fácil’, se regala comprando un piso por más de 160.000 euros: “Paisa, paisa, España barata”. La soberanía ya la vendieron, los pisos, ya mismo, también.
Enrique IV Rajoy y la banca Villena no necesitan escenificar ningún desencuentro, brindan todos juntos por esas medidas que pretenden aumentar la demanda para no abaratar la oferta. Tras la puerta alzan las copas: ¡¡¡Por España!!! Mientras, los españoles pagan las consecuencias de tamañas imposturas propiciadas por de los que se definen a sí mismos como patriotas y según van cayendo por el precipicio se lamentan recordando aquel viejo chiste: ¡Por gilipollas!

Publicado en "El Norte de Castilla" el 22-11-2012

lunes, 19 de noviembre de 2012

TIEMPOS DE SILENCIO


Los tiempos de silencio tienen capacidad para cambiar el sentido de la historia que se está contando. Pueden durar cuarenta años aunque Luis Martín-Santos sea capaz de condensarlos en unas pocas páginas que recorren un Madrid convertido en metáfora de aquella España gris conformada con una burguesía arribista, una clase media depauperada, un ambiente cultural tan embebido en sus disquisiciones retóricas como ciego ante una realidad que le pillaba a escasos metros y un submundo marginal bárbaro. 

Pero los tiempos de silencio pueden durar un instante, una minúscula pausa, y aun así ser capaces de aportar diferentes significados en función de cuando se produzcan. Sin ir más lejos, las mismas sílabas, separadas de distintas formas, aportan informaciones diversas. Hace poco más de un lustro, Telemadrid, el mismo canal que durante la víspera de la huelga del pasado miércoles grabó uno de sus comentaristas informando de lo que había ocurrido el día después, no gozaba –eso decían las encuestas– de mucho prestigio entre su potencial audiencia y emprendió una campaña de publicidad para revestirse de credibilidad. El eslogan elegido decía: ‘Espejo de lo que somos’. Instantáneamente alguien propuso que cambiásemos el lugar de los silencios y escribió como réplica: ‘Espe jode lo que somos’. 

jueves, 15 de noviembre de 2012

ROCA EN POTENCIA


La vida es una enfermedad crónica que, inexorable ella, nos guía hacia la muerte. Incluso la ‘no vida’ conduce a la nada, una piedra, más pronto o más tarde, será arena diseminada. Al menos los seres racionales tenemos una potestad: sabiendo que la vida es limitada podemos optar por desgastarla nosotros mismos o esperar, como la piedra, a que sea el poder infinito del agua y el viento el que nos vaya convirtiendo en tierrilla. A veces el aire y el agua desgastan tanto que, aunque aparentemente veamos una roca, a poco que presionemos con los dedos, se desmigaja arrojándose por un balcón. Un muerto aquí, una muerta allá, y otro, y otra. Muertos que, contados de uno en uno, generan conmoción pero no crean alarma en la atmósfera que pretende, implacable, seguir con su juego erosionador. Una mala forma de remate a unas vidas que se lanzaron al suelo de la desesperación, un vuelo a la nada que solo se puede tomar cuando al futuro dibuja láminas en negro.
Quizá, eso que pensamos que son los elementos de la naturaleza, no son más que cuatro convenciones y somos nosotros los que hemos asumido que las cosas solo pueden ser así. Pero, a lo mejor, pueden ser de otra manera. Para comprobarlo no hay más que echar la vista atrás y recordar frases tan lapidarias como las que ahora asocian huelga y hecatombe. Hace menos de medio siglo, en USA, ante una convocatoria similar la patronal decía: “¿Pagar el mismo salario a mujeres y negros? Las empresas no pueden sobrevivir si las leyes del Gobierno nos ahogan”.
Por eso ayer se había convocado una huelga, para que antes de ser arena podamos, al menos, elegir en qué orilla del río queremos estar, para que la roca que se vuelva a formar a partir de nosotros sienta de nuevo la vida y pueda poner al aire y al agua en su sitio. Para no ser granos de arena solitarios sino una roca en potencia. Al fin y al cabo, si la normalidad siempre acaba en muerte ¿por qué insistir tanto en ser parte de ella?

Publicado en "El Norte de Castilla" el 15-11-2012 

lunes, 12 de noviembre de 2012

DE VÍCTIMAS VIVIMOS MEJOR


Cuando algo no ha funcionado como debería, giramos los ojos buscando en quien cargar la culpa, alguien que acarree con las previsibles consecuencias de todas las iras que pretenden escaquearse. Hay quien dice que es parte de la idiosincrasia española, pero me temo que se podría generalizar de forma casi universal. Para ello, uno de los  recursos más sencillos, pero con eficacia probada, es el convertirse a uno mismo en víctima. Un buen manejo del lenguaje, una memoria selectiva y pocos escrúpulos son los condimentos necesarios para articular un lenguaje que deje poco margen para la confrontación de los hechos. Es lo que se conoce como victimismo. Decía que suele ser un recurso eficaz aunque esa eficacia sea poco duradera ya que la insistencia en este tipo de conductas pierde valor en la medida en que se repite y, sobre todo, impide la autocrítica imprescindible para seguir creciendo como personas (o como sociedades).


jueves, 8 de noviembre de 2012

EL PODER DE LAS MANOS CON CALLOS



El 'poder', como la crisis o el Dios de los católicos, es uno y múltiple. Y no, no me refiero a esa ingenua separación clásica que lo divide en tres, legislativo, ejecutivo y judicial. El poder, el de verdad, trabaja de la misma manera que los directores teatrales: no aparece cuando llega el momento de la representación, pero ha marcado las pautas que seguirá todo el elenco cuando el público no estaba delante.

Ese poder es básicamente económico, por más que pueda vestir toga, sotana, birrete o uniforme. Hacernos pensar que está en manos de los políticos es parte de ese juego de mistificación. Y caemos en la trampa. Ahora, cuando se desacredita todo lo relacionado con la política, muchas voces reclaman, por ejemplo, que se limite el tiempo que un político puede permanecer en un cargo. No creo que falte buena intención en quienes esto sostienen, sin embargo yerran el tiro. Puedo estar de acuerdo en los segundos, terceros y cuartos escalones políticos, pero no en el primero. Ese tope supondría, en muchos casos, la imposibilidad de llevar a cabo verdaderas transformaciones sociales ya que, para ello, se necesita un poder político fuerte para contrarrestar las resistencias del poder económico. No es casualidad que en los EE.UU. se tomase esta medida tras el fallecimiento del único presidente que ganó cuatro elecciones, F.D. Rooselvelt. Este, uno de los presidentes mejor valorados por el conjunto de la población, fue repudiado por el poder económico del momento, al que no le hizo ninguna gracia eso del New Deal.

¿Existe algún resquicio de poder en manos de la gente común? ¿Es el voto cada cuatro años ese resquicio? El propio Rooselvelt atinó con la clave cuando, al ser preguntado por su decisión ante las medidas que la sociedad civil le proponía, respondió: “Si vosotros queréis ver aplicar estas reformas, salid a la calle y obligadme a hacerlas.” Claro, esto obliga a pensar que la solución no es labor de otros, que algo está en nuestras manos, al menos obligar a que el poder político frene los excesos del económico. 

Publicado en 'El Norte de Castilla' el 8-11-2012

martes, 6 de noviembre de 2012

LA SOLEDAD DEL QUE ESTÁ SOLO


Son más de veinte personas sentadas en una sala de pocos metros cuadrados, más de veinte soledades que esconden su cara con ambas manos tratando de esconderse de los demás, pretendiendo modificar el pasado. El silencio suena como un estruendo cuando nadie habla porque ninguno de los allí presentes encuentra la palabra precisa. En cada cabeza bulle un instante, un error con el que habrán de cargar, una decisión inoportuna, un golpe de infortunio, un escaqueo, un ‘si hubiera llegado antes’, un reproche, un ‘por qué no haría aquello’. Pero los hechos son testarudos, precisamente, porque no tienen vuelta atrás.
El caso es que todos, hasta hace unos minutos, se imaginaban nadando, el agua les llegaba al cuello pero se sentían fuertes, sus brazos respondían a las órdenes de la cabeza aunque la orilla aún quedara lejos. Pero un golpe de mar, cuando la luz parecía más clara, ha vuelto a sumergir, una semana más, la cabeza que tanto cuesta sacar. Todos se sienten solos, pero no todos lo sufren igual, porque no es la misma soledad la del que se siente culpable, que la del que se evade, la del que rebusca las causas entre los demás o la del que, simplemente, se siente solo.
Hace cinco años, Jaime Rosales dirigió una película titulada precisamente así, ‘La soledad’. Dos mujeres de dos generaciones diferentes, Adela y Antonia, ven como las pequeñas estructuras sobre la que asientan sus vidas se desmoronan. A partir de ahí, lágrimas y culpa, mucha culpa. Lágrimas por la pérdida y culpa por no haberla evitado por más que en ningún caso tengan nada que reprocharse, a pesar de que, poco antes, celebraban unos pasos adelante en sus vidas.
Poco antes Kike Sola veía como el balón se dirigía hacia él, la portería parecía enorme. Remató, y cuando ya celebraba el gol, surgió del aire la mano de Dani para evitar el gol. Más pendientes de lamentar la mala suerte que del propio juego, lanzaron un córner sin convicción. El balón llegó a los pies de Óscar, lo condujo magistralmente hasta que encontró el momento oportuno para hacérselo llegar a Omar, este levantó la cabeza y, de forma tan inmediata como precisa, lo cedió a Ebert que aparecía por el otro lado. Allí acabó todo, un toque sutil de este torete rubio superó al portero y desentrañó el partido. Óscar y Omar, protagonistas de la jugada de una película en la que ni habían participado, permitieron que Ebert asestara una puñalada, quizá la última, a Mendilibar.
Todos continúan sentados y en silencio. Rubén se dice que podría haber frenado antes para evitar la expulsión, Andrés que podría haber retrocedido un par de pasos...Pero uno, solo uno, está solo y cuenta las horas. Huele a RIP. Sufre tanto como lo que, no hace tanto, hizo que disfrutásemos. Se merece que le deseemos todas las venturas.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 05-11-2012

jueves, 1 de noviembre de 2012

LA HISTORIA, UN MUERTO VIVIENTE


Los sepultureros de la historia tienen prisa por enterrar el  reciente pasado que parece morir ante sus ojos. El politólogo norteamericano Francis Fukuyama raudo se aprestó a inhumar, allá por el 92 del siglo pasado, los despojos de la historia; un escritor, Eduardo Jordá, no esperó ni 24 horas para arrojar tierra sobre el cadáver de Miguel Delibes, asegurando que su mundo se había extinguido mucho antes que la vida del literato. 
Pero ambos se quedaron cortos de tierra porque la historia recompuso sus cenizas, salió de la tumba y ahora vuelve a aparecer como muerta viviente o como viva muy viva.  “El gran éxito de la película ‘Los santos inocentes’ se debió a que todos comprobamos con alivio que el mundo de Delibes ya había desaparecido para siempre” dice Jordá. No se sentirían tan aliviados los que pensaban como él si tuvieran a bien levantar la vista para comprobar que los desprecios de los dueños del cotarro al saberse inexpugnables, los distintos servilismos asumidos por los muchos Alfredo Landa que no aciertan a ver otro camino que les garantice un plato caliente, ya no son retahílas contadas por un abuelo pesado, sino escenas cada vez más cotidianas.
Lejano e incomprensible le parecía también ‘Las ratas’. Será porque no ha visto a nadie con los brazos cruzados, muerto de miedo ante la penuria que acecha, esperando que caiga del cielo el agua o un trabajo o temiendo el pedrisco del despido. Cuenta que él nunca había visto a nadie comer ratas. Pero sí, a pesar de la mala prensa de su nombre, las ratas de agua han matado muchas hambres. En el mismo libro, Delibes cuenta como un furtivo destruye las camadas, mata por capricho. Hasta ahí podíamos llegar, el tío Ratero, otro ser primitivo y antisocial de manera similar a Azarías en Los Santos inocentes, pone fin a la vida del usurpador ante la estupefacción de los que siguen sin entender lo que pasa. Y lo que pasa es que la historia no muere aunque la quieran enterrar porque siempre fue cíclica, va y viene, viene y va.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 01-11-2012

martes, 30 de octubre de 2012

Ser lo que se es


No hay nada más difícil que ser como uno es. Bueno, sí, ser como uno quiere ser. Porque para ser como uno es hay que saltar los mil obstáculos que cada día esperan al salir de casa, e incluso dentro de ella. Mil obstáculos distintos unos de otros, colocados unos por los que te quieren mal, otros por los que no ven en ti más que a un enemigo y alguno, los menos pero quizá los más altos, por los que más te quieren  debido a su afán por tratar de reconducir lo que nadie les pidió que condujesen o, simplemente, porque el camino elegido no es fácil de digerir, de compatibilizar. Pero para ser como uno quiere ser, necesita, además, conocerse y cuestionarse; analizarse y aprender, reflexionar y estar dispuesto a conocer los propios límites,  asumir los errores y, sobre todo, se precisa una potente dosis de valor para enfrentarse a uno mismo, para no creerse el centro del mundo imponiendo sus deseos, sus apetencias, como patrones por los que se tienen que mover los demás.
La intención, imprescindible para ese empeño, no es suficiente porque cuando llegan los momentos duros dudamos hasta de lo que somos, de lo que queremos, y nos quedamos a expensas del viento. En esos tiempos dejamos de ser y pretendemos demostrar; en vez de  vivir con naturalidad, estamos pendientes de las opiniones externas, de lo que piensen o digan los demás. Javi Guerra ha sido el bastión bajo el que se ha guarecido el Real Valladolid durante los dos últimos años, pero algo se torció al comenzar este. Sobrepasada la treintena y con una carrera futbolística más que digna, no ha conseguido marcar ni un solo gol en la Primera División. No lo hizo mal en los primeros partidos pero el gol no llegó. Manucho ocupó su puesto en el equipo titular y, para sorpresa de casi todos, tuvo un rendimiento de notable alto. Guerra dejó de ser pilar, perdió la titularidad y ahora se ahoga en la duda. Si lo que soy no vale tendré que demostrar algo más, pero ese algo más no está en el catálogo de sus virtudes. La presión se le agolpa en el costado y, hasta el balón, desobedece sus instrucciones. Cuanto más se obceca, Javi es menos Guerra. Cuanto menos atención preste a lo anecdótico, ese primer gol, antes llegará y vendrá con hermanos. 
Lo agradeceremos todos, porque el Pucela se empieza a parecer a aquel chaval que disfrutaba del sexo casi todos los días, casi los lunes, casi los martes...Los partidos de fuera casi se empatan y los de casa casi se ganan. Y así, entre casi y casi, el Valladolid vive cómodo gracias al colchón de las dos primeras jornadas, desde entonces casi, tras casi, cinco puntos en siete partidos, números rojos. Si Javi vuelve a ser el que es, el Pucela volverá a reencontrarse y podrá caminar con garbo y taconeando, digan lo que digan los mediocres que se esconden en sus voces.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 30-10-2012 

domingo, 28 de octubre de 2012

TRIPLE CONDENA

La fuerza del fútbol, la misma que la de la vida, radica en que está lleno de imperfecciones, se juega en campo abierto y por tanto la lluvia, el aire o el frío actúan como condicionantes. Los errores son consustanciales a la propia existencia, ahí radica buena parte de su grandeza. En el fútbol hay quinielas y la vida es, como cantara Marisol, una tómbola. El árbitro forma parte de ese conjunto de factores imperfectos que afectan al desarrollo y, por tanto, más que posiblemente, al resultado final. En nuestro particular parlamento abrimos un hueco para que se siente un exponente de este colectivo vejado pero siempre imprescindible, los árbitros, un mal necesario. Nuestro protagonista debe de ser masoquista, en él se unen tres de las tareas menos apreciadas en nuestra sociedad, a la condición de  árbitro, hay que añadir que ejerce como abogado y es representante político en uno de los municipios más poblados de la provincia. Julián Rodríguez Santiago sonríe mientras recuerda y lanza una pregunta que suena a resignación ¿de qué vivirían, dice, los periódicos de no ser por nosotros?

jueves, 25 de octubre de 2012

ENSALADA DE NADA



En épocas de hambre nadie sueña con ensaladas. Y esta es época de hambre de política. Puede parecer, a tenor del desprecio generalizado a todo lo que evoca este término, que no es hambre sino hartazgo; pero no es así. Lo que se palpa es un descrédito a las formas de política que nos han traído hasta aquí basadas en la reiteración de mensajes caducos e insustanciales, unido a prácticas agrestes que decoloran, con prisa y sin pausa, el catálogo de derechos sociales.
Las elecciones del pasado domingo en Galicia y Euskadi, a pesar de la aparente disparidad de los resultados, dejan una reflexión común: el desplome de los referentes del PSOE en ambos territorios. Una caída que ni empieza ahora, ni es exclusiva de nuestro país.
Mi hijo, que juega al fútbol de portero, escucha muchas veces a su entrenador que tiene que tomar decisiones, que ha de optar entre salir o quedarse en la portería. Un axioma clásico que nunca escucharon en las sedes del partido que, cuando el balón vuela, se define como socialdemócrata amenazando con salir, pero que ante cualquier envite, recula quedándose a medio camino. Quizá no tengan otra posibilidad, quizá lo que falla es el sentido mismo de la socialdemocracia (un híbrido que asume los principios del capitalismo tratando de poner algún parche en los agujeros que genera), quizá han pretendido contentar un poco a todos y no han conseguido ilusionar a ninguno. Muchos “quizá” por resolver en un partido que empezó prometiendo el cambio y es, en el peor sentido, más de lo mismo: una estructura de poder dirigida por una cúpula inaccesible, blindada y sorda, una maquinaria cooptada por el poder financiero.
En épocas de hambre nos volvemos timoratos o temerarios, nos conformamos con la sopa o soñamos con manjares. No hay espacio para un plato con la lechuga del nacionalismo, la escarola del centralismo, un poco de sal de la izquierda, aceite republicano y vinagre monárquico. Todo ello, eso sí, servido en platos de porcelana conservadora.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 25-10-2012

domingo, 21 de octubre de 2012

A LA SEGUNDA, JOAQUÍN


Cada generación que llega pone en entredicho a la anterior pese a ser, siempre, demasiado parecida por el simple hecho de que la vida obliga a los que ya no son jóvenes a mirar desde otra perspectiva. Cuando fueron hijos quisieron romper las viejas estructuras que representaban sus padres, era lo natural y así se lo parecía. Años después son ellos los padres, sus hijos quieren romper, es lo natural, pero ya no se lo parece. Entonces leen que «los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros» y lo suscriben. ¿Ves?, dicen, no soy el único que lo piensa. Hasta que descubre que la cita tiene casi dos mil quinientos años y pertenece a Sócrates.
Cada generación que se incorpora aporta cambios, es obvio, pero en lo sustancial todas repiten algunos patrones que se pueden resumir en dos apartados. Por una parte, han de derribar las puertas que abren la estancia de los adultos y eso no se puede hacer sin ruido, y por otra necesitan experimentar en propia carne lo que hasta hace bien poco tenían prohibido. El cuerpo, además, genera energía suficiente para pelear en ambas contiendas.

jueves, 18 de octubre de 2012

LA LUZ DE LA LUNITA BUENA


Quizá fuese en casa de su abuela Remedios, porque de labios de esta, al calor de la lumbre, había podido escuchar el fragmento del Evangelio atribuido a Lucas que relata cómo Jesús, en presencia de sus apóstoles, levantó la mirada y vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo. Jesús, le decía la abuela, observó también cómo una viuda pobre ponía dos pequeñas monedas de cobre en el mismo lugar y dijo a los que le seguían que esta mujer había dado más que nadie, porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella dio todo lo que tenía para vivir.
Tal vez hubiera sido paseando por la orilla del canal de Castilla porque pudo oír a su tía Fernanda las viejas historias de sus camaradas que dejaron de lado una vida cómoda para poner fin a una dictadura, que se jugaron el tipo para mejorar las condiciones de vida de sus compañeros. Pudo ser en una de esas caminatas porque le explicó que la solidaridad no es ayuda sino compromiso, la capacidad de sentir lo que siente el otro y actuar, por tanto, como si uno mismo lo sintiese.
Por eso, por haber sabido escuchar, sacó sus propias conclusiones, y cuando la profesora de Sociales le preguntó de dónde provenía la luz que llegaba a la Tierra, Miguel respondió con toda la convicción de sus 9 años que llegaba del sol y de la luna. Y añadió que, sin duda, la de la luna es mucho más importante porque, aunque sea poca, nos permite ver por la noche; la del sol, sin embargo, aun siendo mucho mayor, es menos necesaria porque se emite de día, cuando ya hay luz suficiente.
La profesora rio y trató de explicar a Miguel que toda luz viene del Sol, pero el niño seguía pensando en las palabras de su abuela y de su tía. El sol da lo que le sobra, la lunita buena entrega todo lo que tiene. Y con estas cosas rondándole por la cabeza volvía a casa buscando con su mirada al sol acaparador. Pero el día estaba nublado. 

Publicado en "El Norte de Castilla" el 18-10-2012

jueves, 11 de octubre de 2012

CHÁVEZ HASTA EN LA SOPA


Hemos escuchado mil veces ese postulado físico que afirma que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Un postulado que, después de Einstein, sigue vigente si consideramos que la masa es, también, energía. La rotundidad de la frase parece contradecir a quienes pretenden poner de manifiesto que existe un problema energético.  Si es cierto que la energía no se destruye ¿dónde está el problema? En no saber diferenciar energía de energía válida para ser utilizada como herramienta, en no entender que cuando la energía se almacena en forma de calor hemos pasado de tener una solución a tener un problema. No es energía lo que falta sino capacidad para que solvente las necesidades de una sociedad desarrollada con la premisa de que la energía era infinita.
El descubrimiento del fuego, de la rueda, de la máquina de vapor, la domesticación de animales para que realizasen labores agrícolas o de carga, las aplicaciones de los hidrocarburos, son considerados, con razón, hitos en la historia de la humanidad porque sirvieron para multiplicar la energía que el hombre podía, por sí mismo, desarrollar. Hoy cuesta menos sudor transportar miles de toneladas de uno a otro continente que antaño mover unos kilogramos de una cueva a la vecina, trabaja menos mi hermano labrando muchas más hectáreas que mi abuelo con su par de mulas.
Pero no todo iba a ser ventajoso, la brutal necesidad de energía para poner en marcha a diario todos los engranajes, nos ha convertido en sociedades dependientes del petróleo. Sin él no habría nada de lo que vemos a nuestro alrededor, nos veríamos obligados a reinventarnos. Pensar en ello parece descabellado, catastrofista, pero analizando los movimientos geoestratégicos de las grandes potencias podemos dar como ciertas las hipótesis de esos científicos agoreros que alertan del fin de una era. En fin, conclusiones a las que uno llega cuando trata de entender por qué hay más páginas dedicadas a las elecciones venezolanas que a las gallegas.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 11-10-2012 

domingo, 7 de octubre de 2012

TESTIGO DE CARGO


La letras de este artículo van tomando posesión de su terreno mientras Manuel Galiana protagoniza en el Teatro Zorrilla ‘Testigo de cargo’. La obra creada por Agatha Christie sirvió al maestro de maestros, Billy Wilder, para impartir otra de sus lecciones cinematográficas. El argumento parece simple, un treintañero atractivo es acusado del asesinato de una rica viuda con la que tiene una relación a medio camino entre una simple amistad y los amoríos que se podía permitir una dama de tal condición en la Inglaterra victoriana. Un abogado, probablemente el más reputado del reino, a punto de retirarse obligado por la edad y la poca salud, asume la defensa convencido de la inocencia de su cliente. Todas las pruebas parece que están en contra pero son circunstanciales, ninguna le puede condenar por más que siempre haya un hilo de sospecha. El fiel de la balanza permanece en todo lo alto y solo hay una persona, la mujer del acusado, que puede hacerla inclinar a uno u otro lado. En una doble y medida intervención, primero llamada a instancias del fiscal y después del defensor, consigue que el jurado obre según sus intenciones. Una frase final del abogado resume la dialéctica que late en toda la película: justicia y ley no van necesariamente de la mano. Es más, a veces la justicia y los procesos judiciales son como una tesis y su antítesis. 


La justicia no puede ser otra cosa que una aspiración humana porque no está al alcance del hombre el conocimiento de toda la verdad ni tiene potestad de llegar al corazón de todas las personas para conocer las causas que propiciaron el delito. Visto así, cualquier sociedad solo puede aspirar a crear un sistema lo menos injusto posible pero siempre falible. Por esto es mejor un sistema garantista que prefiera un culpable en la calle a un inocente en la trena a todo lo contrario. Por esto sería bueno que la sociedad pudiera cuestionar (aceptando) las decisiones judiciales partiendo de los argumentos desgranados en los autos y nocivo que se atacase a los jueces cuando el resultado de sus deliberaciones no coincida con nuestros deseos. Pese a todo, existen circunstancias que imposibilitan el acercamiento siquiera al ideal de justicia, el más nítido se explica a partir de la distinta capacidad económica de los ciudadanos ya que quien tiene más medios podrá esquivar las consecuencias penales de sus actos al poder contar con un buen equipo de abogados que será capaz de entorpecer, mediatizar e influir en el resultado de una sentencia. Ya conocen el aforismo, es más fácil ir a la cárcel por robar una gallina que por saquear un banco desde los puestos de dirección.

Un partido de fútbol es, también, una pequeña sociedad con su normativa y sus jueces. Partiendo de la base de la falibilidad de estos, Borbalán no dio ni una, lo cierto es que hay equipos cuya estrategia se basa más en el estudio de los límites del reglamento, de las argucias para caminar sobre su filo, de la pericia para condicionar al juez, recordemos, un ser humano, que en las facetas propias del juego aunque sin olvidar estas. El Espanyol de Pochettino es uno de ellos. Al menos de momento es un equipo que no propone sino que imposibilita encrespando, que no busca el juego sino que lo evita, que conoce la cobardía de la mayoría de los colegiados para sentirse impune. Si el fiscal, llámese R.Valladolid, no está fino será incapaz de condenarle con la pérdida del partido. Con o sin justicia.



Publicado en "El Norte de Castilla" el 07-10-2012

jueves, 4 de octubre de 2012

«Endeudarse para financiar bancos que han actuado mal es absurdo»

El profesor de Economía Aplicada de la UAB Arcadi Oliveres recuerda en Valladolid que el porcentaje de población en situación de pobreza ha crecido en los últimos años en España.


El profesor de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona Arcadi Oliveres ha visitado Valladolid invitado por el Área de Cooperación de la Universidad de Valladolid. Este economista, miembro de Justicia y Pau y uno de los impulsores de ATTAC, se caracteriza por el uso de un lenguaje que acerca la economía al común de los mortales. «Un dato, en 1986, Caritas publicó un informe sobre la pobreza en España y advirtió de que la pobreza afectaba a un 20% de la población, que en aquel momento era de 40 millones de habitantes. De eso hace más de 25 años. Esta pobreza existía, escondida pero existía. Ahora se ha puesto más de relieve y el porcentaje ha pasado hoy al un 26% o un 27%. La situación se ha agravado pero existía antes», apunta Oliveres.
–¿Ha hecho la banca algo distinto de lo que podíamos esperar?
–Había un elemento relativamente tramposo y era que en el mundo de la relación entre el banco y el cliente se establecían unos falsos vínculos de confianza que han sido muy rentables para los bancos y muy perjudiciales para los ciudadanos.
–Sin embargo lo que observamos es que todos los responsables de la banca salen de rositas.
–Es inconcebible que en esta situación, los bancos hayan sido ayudados públicamente y que ni un solo banquero, ni un solo responsable, haya sido procesado. Se han dado casos en otros países en los que los banqueros han sido juzgados, como es el caso de Islandia.

–Se habla de la deuda como uno de los factores que han desencadenado la crisis. ¿Hasta qué punto esta deuda es legítima?
–Endeudarse para aumentar las pensiones o las prestaciones de la Seguridad Social, me guste o no me guste, me compromete a pagar a los bancos que me hayan dejado el dinero, pero para financiar a los bancos cuya actuación haya sido incorrecta o para financiar la intervención en algo tan absurdo como la guerra de Irak, no tiene sentido, lo que hace falta es una auditoría de la deuda para saber en qué medida la deuda es legítima o inmoral. ¿Cuál es el problema?, que en agosto de 2011 los partidos mayoritarios se burlaron de la ciudadanía mediante un acuerdo para modificar la Constitución. En este acuerdo se consagraba que lo primero que hay que pagar son las deudas de carácter financiero antes que las responsabilidades sociales.
–Es experto en gastos militares ¿se están produciendo recortes en la misma medida o se siguen manteniendo los mismos gastos?
–Los presupuestos de Defensa engañan a los ciudadanos. En 2012 todos los ministerios sufrieron recortes innecesarios, el Ministerio de Defensa también pero no es así en el gasto final porque los ministerios reciben complementos de presupuestos. Hace tres semanas pude leer que tendrá un incremento de 1.800 millones de euros, esto significa que su presupuesto aumenta un 28% respecto al año anterior, esto no ha ocurrido en ningún otro ministerio.
–España, en el contexto de la Unión Europea, o la propia UE están en un proceso en el que se reinventan o mueren por inanición. ¿Es posible vislumbrar el futuro con optimismo?
–Con la actual UE no. Antes era una aspiración, cuando en mi juventud, en el franquismo, de Pirineos hacia arriba se encontraba la libertad que aquí no teníamos. Pero la verdad es que esta ilusión se ha acabado, hoy, esta UE es decepcionante.
–El mensaje no puede ser más pesimista
–Pese a lo dicho yo soy optimista, porque con la voluntad de los ciudadanos cambiarán las cosas.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 04-10-2012