sábado, 30 de abril de 2011

Mejor con los padres

A mediados del siglo XVII, tras las sucesivas muertes de Richelieu y de Luis XIII, el duque de Lavalle pretende hacerse con el poder. El rey tenía apenas 10 años y su madre, Ana de Austria, la reina viuda, llama a los mosqueteros para poner coto a la rebelión. En el fragor de sus años mozos, D'Artagnan y sus tres compañeros habían cobrado merecida fama valientes, diestros y leales pero ahora sienten que sus huesos pesan más que los espadas que empuñan y envían a sus hijos a cumplir la misión encomendada. Con este hilo arranca la película 'los hijos de los mosqueteros' que Lewis Allen dirigió, para mayor gloria de Maureen O'Hara y Cornel Wilde, en 1952.

viernes, 29 de abril de 2011

El pilar fundamental para la sociedad debe ser la participación

Entrevista realizada a JOAQUÍN ROBLEDO DÍAZ, por LORENZO PICICCO


Originario de Rasueros (Ávila), Joaquín Robledo Díaz es profesor de apoyo escolar, imparte clases particulares de matemática, física, química y ejerce de periodista (quiere subrayar que no lo es), colaborando con El Norte de Castilla.
Desde siempre activo en la esfera de lo social – ha participado en el movimiento asociativo estudiantil Alternativa Universitaria y Pacifista (MOC) –, ha colaborado en diversos medios de comunicación, tanto en el sector radiofónico con Punto Radio, como en lo de la prensa escrita con El Mundo y El Día de Valladolid.
Fue el impulsor y el primer director de la Oficina de la Paz en Valladolid; es también miembro de la ONG Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP) desde sus inicios, donde ahora ocupa el cargo de Vicepresidente.
Participa también en la vida política local ya que es miembro de la dirección de Izquierda Unida en Castilla y León y – desde 2008 – coordinador provincial de esta organización en Valladolid.
Desde febrero de este año ha vuelto al mundo radiofónico, pero esta vez en calidad de presentador, tomando parte al proyecto de la nueva emisora online Radiocastillayleón.com.

domingo, 24 de abril de 2011

Parados por seguridad




El modelo social europeo se caracterizaba, hablo en pasado, por haber tallado la palabra seguridad en el frontis de su edificio. Esa certeza, lejos de servir como trampolín, está siendo la piqueta que la destruye porque para los humanos es más fuerte el impulso por mantener lo poco logrado que el anhelo por seguir avanzando. Si uno hace memoria de los hechos que han provocado grandes movilizaciones, cae en la cuenta de que solo llegaron cuando se cernía un recorte severo planteado, además, de forma grosera. Así, con miedo, hemos visto como la sociedad callaba cuando la merma era mínima, siempre era más aplaudida la posibilidad de perder un poco que cualquier futurible.
Esta pauta de comportamiento se repite por mímesis en las competiciones deportivas. Los que hemos seguido, tumbados en el sofá, los Tours de Francia que concatenaron Indurain, Amstrong y, si el clembuterol lo permite, enlazará Alberto Contador, comprobamos como son raros los esfuerzos del resto de los ciclistas por enfrentarse a ese orden, que sin ser natural, lo llega a parecer. Los que secundaban a los citados en las clasificaciones dedicaban su esfuerzo a no ser desplazados del lugar que ocupaban. Bien es verdad que, a pocos kilómetros para el final de las grandes etapas, había alguna escaramuza, pero lo cierto es que ninguno llenó el bidón de épica en pos del mayor botín. Arriesgar es ganar pero también poder perder. Cuando el pódium, un puesto entre los cinco primeros, el honor de ser el mejor clasificado de un país, estaba al alcance, ponerlo en cuestión era considerado una osadía que frenaba cualquier embestida. El segundo, en vez de atacar al primero, se cuidaba del tercero. El tercero del cuarto…

lunes, 18 de abril de 2011

Justicia divina


A veces Dios castiga a los malos de la forma más cruel: dándoles la razón a sus argumentos pero impidiéndoles conseguir sus objetivos. La corriente dominante impele a conseguir los objetivos al precio que sea. A priori, y al margen de cualquier análisis ético o estético, puede tener sentido aquella consigna 'si pretendes algo no pares hasta conseguirlo, caiga quien caiga'. El problema empieza cuando se defiende la habitación destruyendo la casa. Y la morada común es el fútbol.
En la segunda mitad de los años ochenta, el fútbol italiano era el más pujante, el que conseguía mejores resultados y, como si fuese una pasarela, por allí desfilaban las estrellas más rutilantes del firmamento. Las demás ligas se alimentaban de las sobras.