jueves, 25 de mayo de 2017

PASABA (DOS VECES) POR AQUÍ

Imagen tomada de elperiodico.com
Si fuera sincero consigo mismo, complacido por su fortuna caminaría tarareando al son de Aute ‘Si yo solo pasaba por aquí’. Ya sabemos por estas tierras que más vale llegar a tiempo que rondar cien años. No cabe duda de que Pedro Sánchez tiene el don de la oportunidad, por dos veces supo pasar por ahí en el momento propicio. Hace tres años -la hora fue, sin duda, lo que me hizo subir al ver la luz aún encendida-, Sánchez atisbó un leve centelleo en la escalera que da acceso al poder, miró el reloj, hizo un gesto de que sí, se atusó el pelo y comenzó a esculpir la figura necesaria para subir. Con un escoplo dejó impresa en su frente la palabra ‘provisional’, bagaje suficiente para recabar el apoyo de la nobleza de su partido. Ganó.

lunes, 22 de mayo de 2017

ANTES QUE EL ÚLTIMO DE LA FILA

Seguro que se acuerdan de aquellos años en que cada día en la portada de los periódicos de esta ciudad, de cualquier ciudad, aparecía la foto de un alcalde o un presidente de la Comunidad inaugurando un puente, un aparcamiento o unos kilómetros de autovía. Sí, venga, hagan memoria, no hace tanto. Se acuerdan, seguro, de cuando en los presupuestos de cualquier institución sobraban los ceros a la derecha y todo se podía hacer o, al menos, hacer creer que se podía. La ciudad que no tenía aeropuerto pedía uno; la que no tenía línea del AVE, la exigía –tenemos derecho, decían, faltaría más-. Los debates que se lanzaban entonces al aire eran más de índole geográfica que económica, la cuestión no era si se necesitaba y por cuánto nos saldría un, pongamos por caso, palacio de congresos sino cuál sería la ubicación ideal o, en todo caso, cómo tendría que ser de grande. Seguro que, de la misma manera, recuerdan que en las vísperas electorales, el sentir que se palpaba era de una aquiescencia general que se transmitía con aquellas frases que se repetían como coletillas en cada rincón: “El alcalde habrá hecho cosas mal, pero ¡qué bien ha dejado el centro!, ¡qué limpia tiene la ciudad!”. Los prebostes exhibían ufanos su balance constructor y volvían a ser reelegidos una y otra vez. De tanta palmada real o metafórica, buena parte de ellos llegaron a creerse su propia mentira, la de que gestionaban bien. En realidad, simplemente, administraron la abundancia y sobre ese hecho circunstancial, unos medios más que adecuados, se deberían realizar los balances. Quienes llegaron después a ocupar los sillones de las distintas alcaldías, por el contrario, tuvieron que lidiar con la escasez y con las nuevas limitaciones legales que coartaban buena parte de la autonomía municipal. Comparar un gobierno con otro basándose sin más en lo que se construyó en cada época resulta, por tanto, ridículo. Cuando este modo de cotejo parte de la boca de algún regidor anterior es, llanamente, patético. 

jueves, 18 de mayo de 2017

QUÉ LARGO SE HA HECHO

Imagen tomada de www.nomepierdoniuna.net
Han pasado seis años, solo seis años, desde aquel 15 de mayo en que las plazas dizque espontáneamente empezaron a llenarse de gentes dizque indignadas. A hechos de este pelo debió de referirse Albert Einstein cuando en la formulación de su teoría de la relatividad anticipó el fenómeno de la dilatación del tiempo, porque echando la vista atrás tengo la sensación de que ha transcurrido una eternidad. Tan largo se ha hecho que apenas recordamos el nimio detalle de que a la par que se ocupaban las plazas, se iniciaba el proceso que habría de vaciar posteriormente las calles. Eso sí que fue una moción de censura en toda regla, la neoindignación se postuló con éxito convirtiéndose en el elemento axial de la respuesta política. El 15M lo era todo y no era nada. Al poco, como no puede ser de otra manera cuando detrás no existe propuesta compartida, el movimiento se diluyó como la vida del replicante de Blade Runner, como lágrimas en la lluvia.

domingo, 14 de mayo de 2017

HAY ALGO, LLEGA EL MIEDO

No es extraño que en la mayoría de los cuentos clásicos, esos que se transmiten oralmente de generación en generación, entre el elenco de personajes aparezca ‘el lobo’ o ‘el ogro’. No se trata de ogros o lobos cualesquiera, no;  lobo y ogro se presentan precedidos de un artículo determinado, ese ‘el’ que les dota de entidad propia. Así, ‘el lobo’ y ‘el ogro’ dejan de ser un animal o un gigante inconcreto para encarnar en un solo ser la esencia de la maldad, la maldad misma, que acecha.
 No es extraño, decía, que en casi todos los cuentos aparezca uno u otro. En estos relatos fantásticos, recreaciones de la mente humana, se condensan buena parte de sus emociones y entre ellas, en un lugar de privilegio, siempre encuentra acomodo el miedo. Ambos personajes son los encargados de jugar ese papel, el de advertir de los peligros, Caperucita, Pulgarcito, si camináis solos por el bosque...  

jueves, 11 de mayo de 2017

LOS LEONES SÍ TIENEN QUIEN LES ESCRIBA

Imagen de Tomás Arthuzzi, tomada de Revista Galileu
José Luis Sampedro dejó escrito que existen dos tipos de economistas: “los que trabajan para hacer más ricos a los ricos y los que trabajamos (sic) para hacer menos pobres a los pobres”. Marcaba esa raya tan solo entre los de esa profesión porque era la suya. Cabría estirar esta línea separadora más allá del espacio de los fríos números hasta alcanzar el territorio más cálido de las letras. Allí también, en el primer grupo, trabajan cohortes de profesionales de la palabra cuya labor amanuense tiene por objeto escudriñar el diccionario para encontrar esos términos que habrán de ser los puntales retóricos sobre los que se asientan los intereses de los grupos dominantes. Toman, perfilan, afilan y embellecen las palabras para justificar la bondad de que las cosas sean como son; para hacer creer que las medidas que se toman siguen las pautas de una lógica neutra; para ocultar que el trasfondo de esas decisiones responde al patrón de una ideología disgregadora.

lunes, 8 de mayo de 2017

PALABRAS EROSIONADAS

Hay instantes en los que  somos testigos de un hecho aparentemente nimio por su nula repercusión social, pero que encierra los elementos necesarios y suficientes para  plantear una serie de reflexiones que bien podrían servir como materia para desarrollar en un examen de filosofía o como núcleo de reflexión para encauzar una tesis en el campo de la ética. Una de esas situaciones se produjo ayer cuando el reloj apenas había descontado once minutos del partido que en tierras andaluzas enfrentaba al Pucela con la UD Almería.
El blanquivioleta De Tomás  y Casto, el portero rival, corrían en sentidos opuestos en pos de un balón que avanzaba inexorablemente hacia un punto intermedio entre la posición de ambos. Una situación límite de esas en las que, si llega antes el atacante, podríamos dar el gol casi por seguro. Si, por el contrario, es el portero el que vence en la pugna, malbaratará la ocasión y resuelto el problema que se le presentaba. Una décima de segundo, todo lo más, es el filo que dirimirá si es uno u otro quien conseguirá su propósito. En este caso, fue Casto quien logró alcanzar el objetivo, pero por un margen tan exiguo que no consiguió golpear el balón en la dirección, ni con la contundencia que hubiera deseado. De Tomás, por lo ajustado del lance –y también porque los delanteros cada vez apuran más en estos trances con el consiguiente riesgo para los porteros– no evitó el contacto con su rival. Así las cosas, la pelota cayó en los pies del blanquivioleta Moyano que veía la portería almeriense desguarnecida. Casto, desubicado, pretendió evitar el riesgo agitando los brazos como aspas de molino mientras gritaba exagerando su dolor. El ligero golpe, los exagerados aspavientos,  el sereno caminar nada más levantarse, hacen pensar que el portero fingió y lo hizo con un doble propósito: presionar al árbitro para que señalase falta y apelar a la ‘deportividad’ del oponente poniéndole ante la fea tesitura de rematar a puerta con el portero lastimado en el suelo. Sucedió lo primero, el árbitro señaló una falta que seguramente fue, pero el silbatazo no resta pertinencia a las reflexiones propuestas.  

jueves, 4 de mayo de 2017

LA PLAYA SUCIA

Imagen tomada de compromisorse.com
La realidad política actual se parece demasiado a una playa después de haber sufrido un temporal. Pasada la tempestad, llega una calma que nos muestra un manto de basura recubriendo la superficie arenosa. La inmundicia que ahora aparece en la playa, claro está, no se la ha inventado el mar, el temporal simplemente saca a la luz un pequeño catálogo de todo aquello que las aguas fueron tragando. El paisaje que se abre ante nuestros ojos es desolador: el mar, de golpe, nos ha devuelto en forma de vómito una pequeña parte de todo aquello que ha deglutido en el periodo de calma anterior. Es entonces cuando surge la preocupación ante un problema que era el mismo poco antes pero que no veíamos o no queríamos ver.
La concatenación de casos de corrupción en esta playa ha generado un clima de desencanto hasta el punto de haber convertido este modo de latrocinio en la segunda causa de preocupación en la sociedad española. Intranquiliza ahora que parece imposible mirar hacia otro lado. Sin embargo, cuando el mar se estaba llenando de mierda, la preocupación no era tal.

lunes, 1 de mayo de 2017

LA LLUVIA LLEGÓ TARDE

El día nació raro. Tanto, tanto, que caía agua del cielo. Los más viejos del lugar, una vez habían encontrado cobijo para ellos y sus proles en las zonas cubiertas del estadio, se afanaban en relatar olvidadas historias de antaño a las criaturas. Con la ternura propia de quien se enfrenta a unos ojos absortos ante lo desconocido y la suficiencia que da el saberse escuchado por unos oídos abiertos de par en par, les explicaban que ese fenómeno se conocía como lluvia y que era muy buena para el campo. “Abuelo, entonces -se le ocurrió decir a algún mocosete- si es bueno para el campo, el partido será mucho mejor”. Hubieron de explicar los mayores que con la palabra ‘campo’ no se referían al terreno de juego sino a ese espacio situado entre dos carreteras en el que crecen los tomates, las lechugas y las demás cosas que sirven para preparar una ensalada. 

domingo, 30 de abril de 2017

LA MALDICIÓN DE LOS CÍRCULOS

Uno de esos chistes tan candorosos como malos que nos contábamos cuando éramos niños relataba las peripecias de un ladrón en su intento de huir del policía que le perseguía. El raterillo en la carrera a campo abierto había tomado cierta distancia, pero al ver un árbol se puso a dar vueltas a su alrededor. Sorprendido, un viandante que por allí pasaba le preguntó que qué hacía. Nuestro ladrón, sin dejar de correr, le explica que huye de ese policía que se estaba acercando.  «Hombre de Dios –inquiere el transeunte– ¿no ve que el policía está cada vez está más cerca y si usted no deja de dar vueltas él le va a alcanzar?».  «No se preocupe –replica confiado nuestro protagonista– le saco más de diez vueltas de ventaja». 

sábado, 29 de abril de 2017

LA PRIMERA VEZ QUE ES LA SEGUNDA VEZ

Imagen tomada de imosver.com
Eran otros tiempos. Hoy, cualquier cosa que tenga un poco de éxito, entendido como sinónimo de rentabilidad, se repite hasta que la ubre queda seca. Lo que no, se deja morir. A principios del siglo XVII no debía ser tan así, por eso a Cervantes le costó tanto publicar la segunda parte de su Quijote. La primera había tenido una acogida fuera de lo común y eran muchos los que le pedían una continuación. Como respuesta, Cervantes torcía el morro. Tal vez por pereza o miedo a defraudar, ‘el Manco’ no se arrancaba. Hasta que un intruso, el que firmara como Avellaneda, publicó una segunda parte. Esa usurpación fue suficiente estímulo para vencer sus reticencias. Un año después, la segunda parte de las aventuras del enjuto hidalgo pasaban por imprenta. Cervantes, terco como una mula, quiso dejar claro que si la había escrito era, de alguna manera, por una mezcla de orgullo y obligación. Le fue suficiente con una frase puesta en boca del Bachiller Sansón Carrasco: “Nunca segundas partes fueron buenas”. Toda una genialidad, una crítica a las segundas partes en la segunda parte. Un zasca en toda la boca, que diría hoy la chavalería; una patada en su propio culo para patear las nalgas del osado (Cervantes creyó que era Lope) que se atrevió a tomar el nombre del Quijote en vano.

jueves, 27 de abril de 2017

TABACO O BRONQUITIS

En la mismísima Francia, va ya para tres siglos, nació Jean Baptiste Lamarck, el autor ‘Filosofía zoológica’, la primera teoría de la evolución biológica, uno de los cimientos teóricos sobre la que se ha sustentado la Biología. En ese texto, Lamarck afirmaba que las diferentes especies que habitaban el planeta eran la consecuencia de un recorrido evolutivo que partía desde seres mucho más simples. Vamos, que las actuales formas de vida no eran creaciones ni siempre habían sido así. Este biólogo resumió sus postulados con una sentencia: “La función crea el órgano y la necesidad, la función”.  Parece que en el campo de la sociología política, la evolución responde a pautas similares a las de este postulado. Cuando parece que el cuerpo (político) no responde a las necesidades del momento, se genera una nueva función, la de dar cobijo a esa ola de desafectos. Esta función, a su vez, engendra inexorablemente unas organizaciones que sirven como altavoces de dicha desafección.

domingo, 23 de abril de 2017

CHAS Y APAREZCO A TU LADO

Hemos entrado en un bucle infinito, ese ciclo que se repite una y otra vez sin ser capaz de encontrar el camino de salida. Lo que hace una semana parecía negro se emblanquece de la misma manera que entonces se ennegreció lo que llegaba pareciendo blanco. Gira de nuevo el carrusel y cambia otra vez  la perspectiva que se abre delante de nuestros ojos. Da otra media vuelta la noria y nos volvemos a ver cerca del cielo, estiramos la mano, parece que está ahí, que lo rozamos, que las estrellas están a mano. La historia, de tantas veces contada, debería habernos convertido en refractarios a cualquier tipo de ilusión; pero aquí estamos y nadie podrá robar la esperanza, ese mirar la clasificación y contar con los dedos, ese fabular con lo que puede pasar todavía. Hace treinta años –ya treinta años– el dúo Álex & Cristina nos hacía saber que «los sueños no se pueden dominar» y, añado, si son buenos, ¿qué necesidad hay de hacerlo? Puede que lo sensato sea no construir castillos en el aire, vivir presentando el carnet de descreído. Puede, claro, así lo prescribe la razón y lo sugiere la experiencia; sin embargo, es demasiado aburrido.  La verdad es que, bien visto, lo del Real Valladolid tiene su punto de gracia, se está convirtiendo en previsible su imprevisibilidad. Año tras año y no para de tararear el estribillo de la canción citada «cuando crees que me ves, cruzo la pared. Hago ‘chas’ y aparezco a tu lado, quieres ir tras de mí, pobrecito de ti, no me puedes atrapar». Con este equipo ya no sabe uno a qué atenerse. Cuando parece todo perdido, cuando les ves realizar un partido infame, cuando no encuentras argumentos para pensar en logros mayores, hacen ‘chas’, se sueltan un partido por encima de regular, se imponen por insistencia, y aparecen al lado de la promoción. Ahora, esta semana, lo veremos con otros ojos, los del optimismo. Así ha sido varias veces en la última época. Lo malo es que después, al intentar asentar esas buenas maneras, siempre llegó un bofetón. Es como si el alcanzar uno de esos puestos de privilegio le fuera imposible, como si al acercarse demasiado, la promoción le sonriese maliciosamente, se girase esquiva y le recordase que nunca lo conseguirá. Pero ‘nunca’ es una palabra que hace referencia al pasado. Que algo nunca hubiese ocurrido, no implica que no pueda ocurrir. Nunca nadie pisó la Luna es algo que solo se pudo decir hasta que Armstrong pudo lograrlo. Si algo nos enseña el fútbol es precisamente el poder de reilusionarse, de levantarse tras un batacazo, de encontrar un nuevo aliciente. Su historia, la de cada equipo, está plagada de decepciones que no pudieron derrumbar la esperanza de que algún día no fuera a ser así.

jueves, 20 de abril de 2017

EL NINI MUERTO Y EL MOCHUELO PUESTO

Imagen tomada de diariodelviajero.com
Durante unos pocos días al año, en cada pueblo de estas tierras, dos pueblos se superponen: el de ‘el Nini’ y el de ‘el Mochuelo’; el de ‘Las ratas’ y el que emprendió ‘El camino’; el que en realidad es y el que, aunque en alguna ensoñación aparezca, nunca pudo haber sido. Este segundo, en términos numéricos, se impone de forma abrumadora, aunque tan solo en esos pocos días hacen sentir su presencia. El resto del tiempo, la gran parte del año, el silencio sin más recorre las calles. Un silencio locuaz que no para de repetirnos que no está ahí por sí mismo, que su presencia no es más que la ausencia del ruido de la vida.

lunes, 17 de abril de 2017

SIETE PALABRAS

Imagen tomada de Iglesia en Valladolid
No sé por qué, ando barruntando que jamás voy a recibir el encargo de pronunciar el Sermón de las Siete Palabras. Ya, ya sé que no obra en mí ninguno de los atributos requeridos, pero oye, tampoco juego a la lotería y, a veces, cuando el fin de mes acecha con el martillo, pienso que un pellizco me ayudaría a dar ese gran salto que lleva de la penuria a la simple pobreza. Bueno, para eso también pienso en dejar de fumar. A lo que íbamos, dado que nunca me podré encaramar sobre lo alto de una peana en la Plaza Mayor de la capital para este menester, aprovecharé esta ocasión que se me brinda:

jueves, 13 de abril de 2017

EL TREN DE SCHRÖDINGER

Si Erwin Schrödinger hubiera vivido en algún pueblo por el que discurre la línea férrea Valladolid-Salamanca, habría situado su paradoja en el interior de uno de los trenes que vería circular. El físico austriaco, para introducirnos en los misterios de ese arcano que es la física cuántica, explicaba el principio de la superposición –que de forma simultánea, un objeto pueda tener varios valores diferentes de una misma magnitud- con un sencillo ejemplo. Se encierra un gato en un bunker en el que se ha colocado una frágil ampolla llena de gas venenoso. Pasado el tiempo, la ampolla puede haberse roto -y el gato muerto- o no. En esas circunstancias, desde la perspectiva de la mecánica cuántica, el gato estará vivo y muerto a la vez. Hasta que se abre la caja, entonces el gato estará vivo o estará muerto. Pero no las dos cosas.

lunes, 10 de abril de 2017

NI DESCANSO, NI PAZ

No son pocos los que pretenden tomarse a broma su propia muerte y dejan constancia de ello con epitafios mordaces inscritos en sus lápidas, pero ninguno ha sido capaz de superar el humor tan sintético como corrosivo de la primera persona que decidió dedicar a un cadáver la fórmula del ‘descanse en paz’. Con tan solo tres palabras tuvo de sobra para definir la vida por contraposición: ese escaso tiempo que tenemos en el que el descanso es efímero; la paz, inconstante y la posibilidad de realizar el uno con la otra, una quimera. Vamos, que el desconocido autor de ese DEP, en el trance de la cercanía de su fallecimiento, bien podría haber escrito un AOQ –ahí os quedáis–, y haber añadido «que yo, por mi parte, terminé de sufrir». Bien pensado, sin embargo, no es malo que la vida sea así, una continua zozobra, un ir y venir compartiendo camino con lo inesperado. Precisamente por eso, siempre me sorprendieron dos afanes humanos aparentemente opuestos pero que respiran el mismo aire contaminado: la visión estática de la sociedad. Tanto da los que defienden el modelo en el que viven entendiendo que sus fallas son un mal menor como los que presentan una alternativa ideal a la que se aspira a llegar para, una vez alcanzada, permanecer en ella eternamente. Los primeros pretenden poner puertas al campo; los segundos, cambiar la fisonomía del campo para vallarlo después. Pero no hay tal; por más que Kant teorizase tratando de encontrar pautas que sirviesen para alcanzar una paz perpetua, la realidad demuestra que en la práctica no existe nada imperecedero, que los seres humanos no nacen aprendidos, que los logros sociales hay que reconquistarlos cada día y cada día de diferente manera, que lo que ayer valía, como el ábaco, hoy solo sirve para rellenar espacio en un museo antropológico. 

jueves, 6 de abril de 2017

LA VIDA ESPULGADA

Imagen de Luis Grañena, ctxt.es
Susan Sarandon interpretó el papel de la señora Prejean, una monja estadounidense que vive empeñada en la abolición de la pena de muerte, en una película de Tim Robbins que en España se tituló, precisamente, ‘Pena de Muerte’. En ella no se gasta apenas un fotograma en alentar el sentimentalismo, no hay espacio para debates coyunturales. La condena capital no es cuestionada por su irreversibilidad en caso de error, no; la discusión se plantea ‘a pelo’ sobre lo que supone institucionalizar la venganza, sobre lo que significa el hecho de que una sociedad se arrogue la potestad de quitar la vida a una persona por más que sus actos hayan sido perversos. Para lograr este objetivo se nos presenta a Matthew Poncelet, un condenado a muerte maravillosamente recreado por Sean Penn, que no deja ni un solo resquicio para la lástima, no admite compasión. Se debate en términos éticos sobre el derecho a la vida de una persona dejando al margen cualquier grado de empatía.

lunes, 3 de abril de 2017

SEGUNDO PRINCIPIO DEL DESBARAJUSTE

Imagen tomada de aliciagalvan.com
Los que de química saben mucho dirán que no es exactamente así, pero los profanos en la materia asociamos el término ‘entropía’ al desorden. El resultado de esta medida indica cuánto hay de desbarajuste en un sistema. Cuanto más caos, mayor será su valor. La habitación de un adolescente, por ejemplo, tendría una entropía muy alta. Claro, lo complicado es encontrar la forma de medir ese desorden. Esta variable lo hace en función de medidas probabilísticas –de azar, vamos–, de forma que cuanto más probabilidades haya de que algo ocurra de forma natural mayor será la entropía. Y de forma natural todo el mundo sabe que una habitación por sí misma no se ordena. Una pena, pero es así. Lo malo es que en cualquier sistema aislado, la entropía no deja de aumentar hasta que llega al equilibrio, esto es, a la posición que cuenta con mayor número de probabilidades. Esta noticia tampoco es buena para las personas que se encargan de apilar latas en los grandes almacenes, pero intuitivamente ya lo saben: es fácil que las latas de tomate frito apiladas en forma de pirámide caigan al suelo, rueden y se repartan a su libre albedrío por todos los pasillos, pero muy complicado tirarlas a los pasillos y que ellas solas, en algún momento, se apilen formando una pirámide. El Universo se comporta de forma parecida a la habitación del adolescente o  a la pila de latas, lo que da lugar al segundo principio de la termodinámica, el que afirma que su cantidad de entropía crece, crece...

jueves, 30 de marzo de 2017

LOS PROFETAS DEL CAOS

El miedo evita el miedo. El temor a los otros, el conocernos demasiado bien a nosotros mismos, ha sido uno de los pilares sobre los que se ha ido asentando el edificio de la convivencia. Nos aterroriza la posibilidad de sufrir en nuestras carnes lo que sabemos que seríamos capaces de realizar si nos encontrásemos en un contexto adecuado. Ese miedo provoca un acuerdo, no hacer para no recibir, que tranquiliza las calles, armoniza la vida en común, relaja el ánimo y, por fin, espanta el miedo. Cuando sentimos que ese pacto quiebra, el miedo regresa y penetramos en un túnel que nos traslada a otra dimensión, a otros tiempos. Cada noticia de un atentado en cualquier ciudad europea nos introduce en ese territorio oscuro. Si a uno le sucede otro y otro, se extiende un pánico difuso por injustificado que sea desde la perspectiva estadística. Más aun si la muerte es anónima, casual y se disfraza de cotidianidad.  

domingo, 26 de marzo de 2017

NASTI DE PLASTI


Alucina, vecina. Para flipar en colores. Llegas crecidito, partiendo la pana por el subidón de haber ganado fuera aunque fuese de chorra y toma jeroma pastillas de goma: el Nastic te da ‘pal’ pelo. Efectiviwonder, nos las prometíamos muy felices, dábamos por cerrada la crisis, mirábamos de nuevo para arriba. Guay del Paraguay. Con la defensa de cinco, el padre Herrera parecía haber descubierto el truco del almendruco. A los pocos minutos de que el árbitro diese el OK Makey, parecían confirmarse los mejores presagios, el Pucela estaba jugando dabuten. Los de Tarragona, qué nivel, Maribel, no daban dos pases seguidos medianamente bien. Por el contrario, ver como movían el balón los centrocampistas pucelanos molaba cantidubi, el gol llamaba a la puerta, habría de llegar pronto. Y llegó, pero fue en contra. Incrédibol. Un balón cruzado sin aparente peligro, del que los defensas, el uno, el otro, maroto y el de la moto, pasan porque Becerra sale como diciendo «esta es ‘pal’ menda lerenda» pero nanay de la china, no logra atajarlo y hasta luego Lucas. El central visitante Perone se encontró con toda una portería para él y, oye, debió pensar, voy a meter la pelotita dentro. Este año, vaya usted a saber por qué, el portero local tiene más peligro que una piraña en un bidé. Demasié pal body de un público tan harto que inmediatamente lanzó un mensaje silbado al portero: «La cagaste, Burt Lancaster». Por si no tenía ya mermada su confianza el bueno de Isaac, esta semana le tocará tragar estopa porque me da que va a haber leña al mono que es de goma.

jueves, 23 de marzo de 2017

VOZ DE ULTRATUMBA

Valdeón-Maíllo. Imagen tomada de salamanca24horas.com
Una infausta tarde del pasado septiembre, Rosa Valdeón, vicepresidenta en ejercicio de la Junta, ‘ex’ de varias cosas más, escribió, sin ser consciente de que lo hacía, la penúltima página de su carrera política. No arruinó su carrera -que al fin y al cabo ahí está, que el pasado no se puede mover- simplemente la truncó. Un golpe de volante fue el prematuro coitus interruptus que le privó del placer de un futuro político que se presagiaba dorado.
Ahora, en plena refriega interna del Partido Popular, cuando siente que podría haber sido ella la elegida, escribe el epílogo con la sangre que mana de esas heridas del alma aún abiertas de par en par. Pasó lo que pasó, no lo niega, pero no todo lo que inmediatamente se publicó que pasó. Así, la última página de su biografía, la diferencia entre uno y otro relato,  fue dictada a sus amanuenses -clama Valdeón- por el coordinador general del PP Fernando Martínez-Maíllo con la delicadeza de quien coloca veneno en un vaso. Cuando el relato real tuvo eco, el cuerpo político de la protagonista ya no era más que un conjunto de restos mortales.

lunes, 20 de marzo de 2017

MOMENTO DE CAMBIO

Hay momentos en la vida en que te cambia la perspectiva. Duran un instante, un apenas nada que te sitúa en otro plano diferente a ese en que, aunque fuese por simple inercia, tú mismo te ubicabas un segundo antes. Una frase sencilla, una imagen fugaz que te atraviesa el cerebro, son suficiente empujón para voltear tu punto de visión. Uno siente que ha dejado de ser un niño ese día que, con trece o catorce años, estás jugando un partido de fútbol sala y alrededor merodean unos mocosos. Hace nada tú eras uno de esos, les miras con cierta displicencia, te sabes mayor que ellos pero sientes que son de tu categoría. De repente, se les escapa la pelota con la que juegan y cae cerca de ti. Uno de los mocosos te avisa: «Eh, señor, por favor, nos puede acercar el balón». Ese ‘señor’ atruena en tu cabeza. Un rato antes tu padre te había reñido por cualquier cosa; ahora se dirigen a ti con un ‘por favor’, tratándote de ‘usted’ y llamándote ‘señor’. Los niños ya no te ven como uno de los suyos, ya no eres uno de los suyos.

jueves, 16 de marzo de 2017

LOS GATOS DE LA TELE

Cuando el escritor gallego Ramón María del Valle-Inclán publicó ‘Luces de bohemia’ se acuñó el término ‘esperpento’ para definir el género literario en el que se encasillaba la obra. Ahora, casi un siglo después, se puede catalogar dentro de este mismo epígrafe a una serie televisiva, ‘La que se avecina’. Desde diversos atrios ha sido tachada de racista o machista debido a algunas de las expresiones que en ella se repiten o al comportamiento de sus personajes. Lo que en ella vemos, sin embargo, es una deformación grotesca hasta llegar a la caricatura de los comportamientos que se repiten en nuestra sociedad. Esperpento, puro. En la serie, ficción sobre ficción, uno de los actores encarna a un actor que a su vez da vida a un médico en un culebrón. Uno de sus pacientes padece el síndrome de Hunterton Recklinghausen. Una enfermedad ficticia pero real en ese culebrón. Llegado un momento de apuro, otro protagonista finge padecer dicho falso mal para recaudar dinero y así hacer frente a un inminente desahucio. Le salió mal, como es habitual. La razón, la propia periodista que concede la entrevista comprueba que todo es una triquiñuela.

domingo, 12 de marzo de 2017

LA CASILLA DE LA CALAVERA

Cuando aún no se presentaba en actos sociales como ‘marqués’, antes, incluso, de haberse incorporado como miembro de pleno derecho al inane mundo del colorín, Mario Vargas Llosa escribió una serie de libros que formarán parte, sin duda, de cualquier antología que aglutine las mejores novelas del siglo XX. A pesar de que la chavalería de la generación de mi hijo le asocie con los protagonistas de las páginas del ‘corazón’, es tan destacada la categoría literaria del autor de ‘La ciudad y los perros’ que en un futuro, cuando él ya no esté, el escritor que fue sepultará a ese personaje construido que ahora refulge en los saraos y, de tanto en tanto, aprovechando el prestigio antaño acumulado, escribiendo lisonjas, reseñas hiperbólicas sobre la actualidad política que le permiten coleccionar los aplausos que le dedican en los cenáculos del poder. Entonces, ya digo, se pasará por alto la paja de sus avatares vitales para centrarse en el grano de la calidad de una obra que trataba, literatura mediante, de encontrar respuesta a los interrogantes que atormentan a una mente lúcida como la suya. Una de esas preguntas, pegada –no podía ser de otra forma– a su realidad más cercana, la de su tierra de origen, servía como motor de arranque de ‘Conversación en La Catedral’, una de sus obras maestras, que publicó  el año mismo en que yo andaba entretenido en nacer, 1969. En su primer párrafo, Mario Vargas Llosa ubica la figura de un meditabundo Santiago Zavala, uno de los protagonistas de las ‘conversaciones’, ante la puerta de un periódico. El hombre, absorto en sus pensamientos, buscaba en el pasado un instante preciso: «¿En qué momento se había jodido el Perú?». Conocido el justo punto, sería más fácil realizar un diagnóstico de la enfermedad y, quizá, solo quizá, encontrar el tratamiento que pudiera poner remedio a los diversos males que asolaban al país andino o, al menos, paliarlos, frenar la hemorragia que desangraba al paciente.

jueves, 9 de marzo de 2017

LOS TRES CAMINOS

Imagen tomada de Diario 16
Cuando se trata de agradecer un favor recibido con solo palabras, ningunas mejores que las que transmiten un buen deseo. En estas tierras de avutardas tenemos una fórmula que nos sirve para estas ocasiones: “Que Dios te lo pague con un buen novio”. Como la expresión es suficientemente añeja ha habido tiempo para acuñar una respuesta que, con cierta sorna, matiza el deseo: “Mejor un buen marido, que de novios todos son buenos”. Este chascarrillo dialogado esconde tras su gracieta una cierta dosis de sabiduría: una misma persona es capaz de mostrar rostros muy diferentes, no solo por los cambios que uno vive a lo largo de los años, sino también por las distintas coyunturas en las que la realidad le sitúa.  

lunes, 6 de marzo de 2017

OLÍMPICAMENTE DESCALZO

Para conocer los orígenes del vocablo ‘atleta’ hay que viajar hasta la antigua Grecia donde encontramos la palabra ‘athlos’ que viene a significar combate o competición. El atleta es, por tanto, la persona que compite frente a otras. Hay quien asocia ese ‘athlos’ con ‘athlon’, premio recibido por los combatientes destacados. Atleta, atendiendo a este par de interpretaciones, podría ser el simple competidor o el que busca el premio material en dicha contienda. Aunque lo cierto es que, en aquellas primeras competiciones, el premio de los atletas que resultaban victoriosos era, nada más y nada menos, la gloria eterna que se simbolizaba en el momento presente mediante la aclamación popular y la coronación con un tocado adornado con motivos vegetales.       

EXTRAÑOS MAMÍFEROS

La primera cuenta de dientes está condenada a una vida fugaz, es su sino. Como los teloneros cuya actuación antecede a la del grupo estelar, preparan, guían y estimulan. Sirven de estación intermedia, aves de paso para que el ambiente se vaya caldeando, para que el cuerpo se adapte a la nueva circunstancia de forma gradual. Un paso que sabemos tan obligatorio como efímero. Esos dientes de leche, dentición decidua que dicen los técnicos, aparece de forma paulatina desde que sobrepasamos la frontera de los seis meses de vida, permanece unos años y, como fueron saliendo, van cayendo empujados por una nueva retahíla dental que va llegando para quedarse.

jueves, 2 de marzo de 2017

LA LEY NO ES IGUAL PARA TODOS

Imagen tomada de httpvoltairevigoblogspotcom.blogspot.com
No corren buenos tiempos para la imagen de la justicia. A pesar de ello, personalmente, confío en los jueces. No en todos, ni por sistema, pero sí en la mayoría de ellos. Lo que no voy a pedir, ni mi ingenuidad me permite pensar, es que exista en el gremio un alto porcentaje de aspirantes a héroes. Los hombres y mujeres que firman sentencias saben a qué se enfrentan y dónde están sus límites.

lunes, 27 de febrero de 2017

¿QUÉ QUIEREN QUE LES DIGA?

La realidad es algo complejo que se explica –siempre a posteriori–,  de una forma simple. Pero no debe ser tan fácil entenderla. La prueba es que nadie, salvo por casualidad y en contadas ocasiones, adivina lo que va a acontecer en los días posteriores. No es tan fácil porque el material con el que se teje lo complejo está formado por tantos hilos que es imposible  saber la forma y el color hasta que no vemos el paño. Después, ya digo, cuando tenemos el producto elaborado delante de nuestros ojos, resulta sencillo explicar por qué ha resultado así. La economía, sirva de ejemplo, es una de estas materias enrevesadas. Quienes se dedican a su estudio se desenvuelven con absoluta maestría en esta materia de intentar adivinar, errar y, sin ponerse ‘coloraos’, explicar de forma convincente, pero más tarde, las razones por las que no atinaron en sus predicciones.  La culpa de esa distorsión entre lo aventurado y lo producido se debe siempre, faltaría más, a  un factor imprevisto, ese hilo con el que nadie contaba, que se presenta en la fiesta sin que nadie le hubiera llamado.

jueves, 23 de febrero de 2017

A UN LADO, PUENTES; AL OTRO, NADA

Con agradecimiento a Carlos Arranz por la foto
carlosarranz.blogspot.com
En el desarrollo de cualquier sociedad alguna cosa sucede porque sí, pero estas son verdaderamente pocas. Normalmente, lo que ocurre responde a una decisión previa. Ahí radica el sentido de la política, en la toma de decisiones que sirven para configurar el mapa social del ámbito en el que se actúa. Hace treinta años llegué a Valladolid. Una ciudad que a lo largo de su historia fue creciendo de norte a sur saltando progresivamente los límites que marcaban las Esguevas y de oeste a este -dejando a sus espaldas la frontera natural del Pisuerga y avanzando desde el siglo XIX hasta la frontera artificial de la vía del ferrocarril-. Ambos límites se franquearon para dar espacio a los que fuimos llegando.

domingo, 19 de febrero de 2017

A MAMÁ Y A PAPÁ

Desde bien pequeñajos nos trampean con esos juegos que presentan dilemas irresolubles, bien porque no tenemos respuesta, bien porque sabemos que definirse a las claras por cualquiera de las dos alternativas acarrearía severos problemas. El primero en la frente es aquel que te pone en la tesitura de elegir entre las querencias a tu mamá y a tu papá. La respuesta obvia, amén de políticamente correcta, es la que no hace distinción y busca una salida por la tangente. «A los dos igual», decimos. Y nos insisten:_«Ya, pero ¿a quién quieres un poquito más?». Nos ponemos un poco ‘coloraos’ y tratamos de salir de esa cámara de tortura. Sin embargo, parece que en vez de aprender de aquella circunstancia, según vamos creciendo nos hacemos más torpes. Ya talluditos, cuando nos someten a estas disyuntivas, en vez de decir que ambos caminos son compatibles, nos vemos impelidos a tomar una posición. Los humanos, tan orgullosos de su situación dominante, del ‘sapiens’ que apellida a los de su especie, en realidad actúan con frecuencia de manera gregaria. A principios de la década de los cincuenta del siglo pasado, el psicólogo estadounidense Salomon Asch realizó una serie de experimentos sociales en los que demostró que la presión de los miembros de una sociedad tenía poder suficiente para que un individuo modificase sus pensamientos iniciales, asumiendo los de la mayoría del colectivo al que pertenecía. En unos casos, ese cambio se producía por convicción; en otros, simplemente, el investigado decía lo que entendía que su grupo quería escuchar aunque fuera lo contrario a lo que pensaba. Lo cierto es que, más allá de ser dirigidos por la masa, parece que llegados a adultos nos sentimos obligados a alistarnos en alguno de los bandos que las preguntas nos ofrecen. Una vez alistados, claro, eliminamos la posibilidad de los espacios intermedios y ubicamos a los que hayan elegido la otra opción en el territorio enemigo.

jueves, 16 de febrero de 2017

EL ESPECTÁCULO DEBE CONTINUAR

Aún se mantiene, aunque al parecer en menor grado, aquel viejo uso de permitir a las chicas el acceso gratuito a las discotecas o, en todo caso, exigir un precio menor del que se cobra por entrar a los chicos. Esta práctica no se impulsó, naturalmente, por la generosidad del dueño del local de turno. La mujer no pagaba porque era convertida, al estilo de la caza, en el reclamo que habría de atraer más clientes. Una certera frase, válida para otras facetas, definía la situación: “Si no pagas por un producto, el producto eres tú”.
Las teles, que cobran ingentes cantidades de dinero a las empresas que en ellas se publicitan, cubrieron el fin de semana pasado buena parte de sus parrillas con la información referida a las reuniones catárticas, cada una a su modo, del Partido Popular y de Podemos. Ninguna de las dos organizaciones pagó el tiempo dedicado a la promoción de su producto, lo que señala que, en realidad, ambos partidos fueron el envoltorio de dos productos televisivos. Los partidos políticos ­–el instrumento fundamental para la participación política, según marca la Constitución- se han convertido en meros espectáculos televisivos. Sus peleas, sus cuitas internas, sus circunstancias, de nuevo al estilo de la caza, son un reclamo para aumentar los índices de audiencia.

lunes, 13 de febrero de 2017

CALLOS INDIGERIBLES

No discuto que pueda haber genios de la cocina con pericia suficiente para convertir el cocido en un lujo gastronómico. Lo indiscutible es que nadie es  capaz, por torpe que sea, como es mi caso, de desgraciarlo. Por mal que se den las artes culinarias, es imposible ponerse a preparar un cocido y que no te salga, al menos, ‘apañao’. Otra cosa son los callos, estos no se pueden apañar. Aquí no caben términos medios, o son un manjar –¡ay! aquellos que preparaba Nieves los días de fiesta en el Bar Manolo de mi pueblo­– o no hay forma de hincarlos el diente. Será por la poca calidad de la pieza, la escasa limpieza del producto o la mala preparación del guiso; si unos callos no salen bien, salen muy mal y no hay cristiano que los digiera. Por eso nunca pido una ración en un sitio del que no tenga referencias, corro el riesgo de ponerme a blasfemar al llevarme el primer trozo a la boca.

jueves, 9 de febrero de 2017

ÚLTIMO REFUGIO

La patria, para los dueños de esas bocas que no dejan de repetir dicha palabra, nunca es la patria entendida como tal, nunca es ese concepto casi aséptico que define la RAE. El vocablo ‘patria’, pronunciado así, como con cierto aire litúrgico, se refiere siempre a una visión de ella, un modelo que actúa como un tamiz por el que muy pocos pasan. Y los que no pasan, sobran. Donde ‘sobran’ no es más que un eufemismo.
Poco problema habría si lo dicho en el párrafo anterior permaneciese en el ámbito teórico, pero como siempre que vienen mal dadas, ese concepto atávico de la patria vuelve a escena con papel de protagonista. Puede que en otras latitudes -en aquellos territorios que fueron dependientes, bien política, bien económicamente, de una metrópoli colonial- esta apelación tenga un sentido liberador; pero en nuestro occidente, desde hace mucho, escuchar repetidamente la palabra ‘patria’ es sinónimo de ponerse a temblar.

lunes, 6 de febrero de 2017

SI EL GUIONISTA ES EL TIEMPO...

Sucede cuando el despertador no suena o cuando sí lo hace pero el sueño es tan profundo que no te permite oírlo. Son entonces los rayos de sol los que ejercen de sustituto tardío cumpliendo el cometido de abrirte los ojos. Pero vas ya fuera de hora. Miras el reloj casi con el único objetivo de confirmarlo, con la esperanza muchas veces vana de que el desaguisado sea solventable. Desde ese momento dejas de ser el guionista de tu vida, ahora vas a rastras, es el día el que te lleva a ti. La situación, claro, propicia todos los errores posibles: los que podrían darse en cualquier otra circunstancia y los pueriles provocados por las prisas, por zancadillearte al querer ir más deprisa que tú mismo. En muchas profesiones, ese desajuste se puede solucionar buscando los minutos perdidos en el cajón que alarga las jornadas. Llego más tarde, termino después y así completo mi cometido. En otras, el tiempo derramado, simplemente, no se pude recoger. El deporte de competición pertenece a este segundo grupo. Con un agravante añadido: si te has quedado dormido, siempre aparece tu rival dispuesto a despertarte arrojándote un caldero de agua helada sobre la cara. Vas tarde y además te levantas calado hasta los huesos y muerto de frío.

miércoles, 1 de febrero de 2017

LO QUE DIGA EL MÉDICO

Aviso de antemano: si en una de estas me da un vahído en plena calle y me encuentran por ahí tumbado, no me importa que ustedes se reúnan formando asamblea, que se alineen, se dispongan en círculo o en romboide; que pretendan interpretar qué me ha podido ocurrir para desvanecerme de ese modo y aporten sus hipótesis, si pudo ser un infarto de miocardio, un episodio de epilepsia, un ataque de ansiedad o, incluso, un mareo derivado de un supuesto embarazo; que lancen al aire las recomendaciones, ya saben, una pastilla de nitroglicerina debajo de la lengua, un palo en la boca para que no me asfixie o un poco de tranquilidad que ya se pasará; que voten entre las opciones propuestas, ya sea en la misma papeleta o en votaciones separadas, sobre qué es lo que me ha ocurrido y cuál es el mejor tratamiento… De verdad, no me importa todo eso, pero por favor, si por una de estas me encuentran inconsciente, desmayado en la calle…hagan caso a lo que dice el médico.

domingo, 29 de enero de 2017

LA MALDITA ETIQUETA

Saltaba. Cerraba el puño y agitaba el brazo. Se mostraba exultante y no era para menos. Había llegado ese momento que tanto había ansiado, ese instante con el que había fantaseado una y otra vez pero que el destino le hurtaba: el trance colectivo del que solo él tiene la llave para salir y él, transmutado en superhéroe, evita el apuro provocando un giro en el guion para que la película tenga un final feliz. Pau Torres, en el último segundo, había logrado salvar dos puntos para su equipo cuando ya se daban por perdidos. Ahora, exultante, saltaba, cerraba el puño y agitaba el brazo en un gesto de reivindicación propia y ante sus compañeros. El tiempo, y más en el fútbol, es relativo. Para el que juega con frecuencia, dos años pueden pasar sin apenas percibirlos; pero si no es el caso, si el banquillo se ha convertido en tu hábitat, ese mismo intervalo se convierte en eterno. Cuando no juegas, las semanas son interminables y caen como losas. Se te añade, además, una etiqueta: suplente. Estás ahí solo por si acaso y terminas percibiendo que los demás te miran así; no eres uno más, eres, simplemente, el suplente. Mucho peor si encima eres portero. Intuyes que la única forma de revertir la situación pasa por que tu compañero lo haga mal o se lesione. Tu bien, que tus anhelos se cumplan, procede del fracaso colectivo de tu grupo, del daño individual de tu compañero. No quieres verlo así pero a veces la tentación te vence y te sientes mala persona.

jueves, 26 de enero de 2017

DE DAVOS A COBLENZA

En los apenas 600 kilómetros que separan Davos de Coblenza se dibuja el camino recorrido por nuestras sociedades desde aquellos días en que todo parecía ir bien hasta hoy en que parece no haber más salida que los puñetazos en la mesa y ‘esto lo resuelvo yo en dos guantás’.  Mientras en la suiza Davos se reunía la Asamblea Anual del Foro Económico Mundial -una fundación que aglutina a los líderes mundiales ahora en decadencia, esos mismos que pretendían marcar las pautas que habría que seguir para transitar la senda de la globalización- en la alemana Coblenza, los que se habían citado eran los líderes de diversas organizaciones de esas a las que antes se llamaban de extrema derecha y que en breve podríamos ver gobernando –o al menos con altas cotas de poder- en varios países de la vieja Europa. Las dos localidades son las esquinas del cuadrilátero en el que combaten el veterano campeón un poco sonado por los golpes recibidos y el pujante joven dispuesto a desarbolar a aquel en un par de asaltos.

domingo, 22 de enero de 2017

CARNE, CARNE, CARNE...

Cuando cuento que estuve interno en un colegio de frailes, siempre aparece alguien que encuentra en el despecho la causa de mi forma de pensar y apostilla «claro, es por eso que ahora no pisas una iglesia». Respondo que se equivoca por dos motivos: sigo pisando iglesias –casi todas las que me voy encontrando en mis rutas bicicleteras– porque son depositarias de buena parte de nuestro acervo cultural y, sobre todo, no puedo sentirme despechado por haber tenido la suerte de vivir en un colegio que fue determinante para que hoy piense lo que pienso y sea lo soy. Que este ‘yo’ no lo es por reacción sino que se nutre de lo que allí empecé a intuir. Entre los frailes de ese ‘San Juan de Dios’ de Palencia, que tal era el sitio, estaba, por ejemplo, Miguel Pajares, un toledano al que nada se le había perdido en Liberia pero allí estaba cumpliendo con su voto de hospitalidad pese a la amenaza del virus del ébola. Una amenaza tan real que fatalmente se concretó.

jueves, 19 de enero de 2017

LOS COPOS DE NIEVE

El pasado sábado, en Česká Třebová, una pequeña ciudad checa situada en la región de Pardobice, en medio del triángulo que forman Praga, Ostrava y Brno las tres grandes ciudades de este país centroeuropeo, un grupo de chavales jugaban un partido de hockey sala en el polideportivo local. Un escaso centenar de personas disfrutaban del juego. De repente escuchan un alarmante crujido y, pies para qué os quiero, en unos segundos nadie quedó allí. Al poco, el techo se fue viniendo abajo al no poder resistir, eso parece, el peso de la nieve que se había ido acumulando. Un copo apenas pesa nada, ni dos, ni… 

sábado, 14 de enero de 2017

PINGÜINOS EN CÁDIZ

Los gaditanos exhiben con orgullo el título virtual de ser la ciudad más antigua de occidente. Presumen de existir desde el siglo XII o XIII A.C., que ya ha llovido. Por indicar una referencia temporal o porque los números dicen poco cuando hablamos de tan atrás, la costumbre sitúa ese momento del nacimiento de la urbe gaditana tomando en relación a otro hecho que tiene más de leyenda que de realidad: la guerra de Troya. Esta visión mítica otorga a Cádiz solo ochenta años menos que los sucesos que siglos después Homero relató en la Ilíada y la Odisea. En realidad,  nada existe que atestigüe dicha antigüedad. Las primeras alusiones documentales sobre la existencia de un núcleo urbano  nos remiten ya al siglo XI A.C., aunque los arqueólogos, por más que han picado, no han sido capaces de encontrar vestigios que nos retrotraigan más allá del VIII A.C. Lo cierto es que ese espacio tan estrecho como privilegiado, ese mirador de tres continentes, esa puerta al Mediterráneo,  ha albergado a diferentes civilizaciones, ha visto llegar unos y partir a otros de forma sucesiva. Cada uno de esos pueblos celebraría las cosas a su manera y de todos ellos algo habría de quedar. Sumando tradiciones festivas se fue consolidando un acervo que sirvió para cocer el caldo al que posteriormente se habría de incorporar la carne propia de los días previos a la celebración cristiana de la Cuaresma. Con todo ello, el guiso de los Carnavales estaba servido ya desde el siglo XVI. Y los gaditanos, hijos de mil madres, lo hicieron a su manera: riéndose de sí mismos. Podrá haber Carnavales más antiguos, los de Venecia; con más prestigio, no sé, los de Río de Janeiro; pero no creo que ninguno acentúe tanto el carácter irónico, mordaz y crítico con el poder como los gaditanos. Seguramente sean también los más largos, que era septiembre cuando –intentando conocer aquello con mi bici pasé por la vecina Barbate, o puede que fuera Zahara­– vi unas sillas dispuestas frente a un escenario. Pregunté, ingenuo de mí, mi interlocutor me miró como si fuera de otro planeta y me dijo que era para una actuación de las comparsas del Carnaval. En septiembre, ya digo. Aquí, en la estepa castellana, somos más secos, más de Cuaresma que de Carnaval, pero también tenemos lo nuestro: alardeamos de frío y, precisamente, cuando más hace, nos llegan oleadas de moteros que con una guasa más propia del sur se autodenominan ‘Pingüinos’.

viernes, 13 de enero de 2017

ADJETIVOS INOCUOS Y FRUSTRADORES

Los adjetivos son esas palabrejas que sirven para calificar al sustantivo. Según qué función realicen en la oración podemos amontonarlos en diferentes estanterías. Se les puede dividir también por su valor, por lo que aportan al nombre. Así, unos tendrían una labor explicativa, los que se limitan a expresar la cualidad del objeto; otros, especificativos, aquellos que sirven para diferenciar dicho objeto del resto de los de su especie en función de la facultad señalada.  Otra subdivisión de los adjetivos haría referencia al grado. Los positivos se limitan a indicar la cualidad; los comparativos sirven para valorar la cualidad de un objeto frente a la misma de otro y los superlativos que expresan el mayor grado posible del adjetivo.

sábado, 7 de enero de 2017

NO ES FALTA DE RESPETO

Va para una docena de años desde ese 20 de febrero en que fuimos convocados a un referéndum en el que se nos pidió nuestro parecer sobre si el Parlamento español debería ratificar aquel remedo que se presentaba como Constitución Europea. El Gobierno, una vez realizado el recuento, se felicitaba porque, según decían, el 77% de los españoles habían votado afirmativamente. Con afirmaciones semejantes aparecieron, también, diversos titulares en la prensa. La aseveración, sin embargo, tropezaba con un hecho   que no parecía frenar el entusiasmo: seis de cada diez personas con derecho al voto habían decidido quedarse en casa, cada cual por sus motivos. Algunas no entenderían la diferencia entre una opción y otra, a otras les daría exactamente igual. Tanto da, esas personas parecían no contar en las valoraciones oficiales. Item más, hace apenas un par de meses, en el centro del imperio se celebraron elecciones presidenciales. Ganó Donald Trump, nada que no sepan, y sobre ese resultado se han escrito miles de textos hermenéuticos con la pretensión de descifrar las motivaciones que han llevado a los norteamericanos a votar lo que votaron. La realidad es que, para no perder su costumbre, poco más de la mitad de quienes estaban llamados acudieron a las urnas . La otra ‘casi mitad’ no fue digna de análisis alguno. Como si no fueran parte del mismo cuerpo al que se estudia.

jueves, 5 de enero de 2017

SORPRENDENTE Y DEPRIMENTE

La rivalidad entre la nostalgia y la creencia en el avance lineal del tiempo siempre se desarrolló en los mismos términos: ocupan espacios vecinos, no dejan de mirarse con desdén, se mienten mutuamente y, lo que es peor, se engañan a sí mismas haciéndose ver mejor de lo que son. La nostalgia se dice, y nos viene a decir, que cualquier tiempo pasado fue mejor. Estudiar un poco de historia, solo un poco, sin embargo, desmiente el aserto. Las luces y las sombras se intercalan como los números racionales y los irracionales: siempre es posible encontrar una luz entre cualquier par de sombras por muy cercanas que estén, y viceversa. La añoranza por los tiempos pasados solo puede emerger gracias a ese talento tan humano para domesticar la memoria de forma que esta pueda difuminar los aspectos más negativos a la par que enaltecer los que nos fueron gratos.