A mí me gusta el fútbol. Eso que comienza cuando el árbitro toca el
silbato y con el mismo toque, repetido tres veces, concluye. Y sin embargo
convertimos en protagonistas a los gil de turno. Necios avalados por el dinero
que están convencidos de que el dinero todo lo compra. Casi siempre es así, y
por ello cuando algo se torna inaccesible a sus pecunias el sentimiento de
frustración es superior a la del resto de los mortales. Es entonces cuando su
lenguaje de casquería mana a borbotones y encuentra acomodo en los medios de
comunicación en detrimento de la información de lo que sólo es fútbol. Se
presentaron con un discurso oportunista y demagogo, consiguieron el fervor de
gentes que necesitan el narcótico de la ilusión, oír a alguien que les hable de
futuros esplendorosos. Pero todo acaba. Se puede engañar a uno mucho tiempo, se
puede engañar a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el
tiempo. Los gritos de los aficionados del atleti y del Compostela a sus
presidentes pueden ser el fin de una pesadilla.
Blog sin más pretensión que la de poner un poco de orden en mi cabeza. Irán apareciendo los artículos que vaya publicando en diversos medios de comunicación y algunas reflexiones tomadas a vuelapluma. Aprovecharé para recopilar artículos publicados tiempo atrás.