jueves, 10 de octubre de 2013

EL MINUTO DE GLORIA


El vacío ocupa cada vez más espacio. Lo aparente se consolida como alternativa a la realidad. Las cosas dejaron de ser lo que eran para convertirse en lo que parecen ser. Se cuenta que Arquímedes afirmó que con un punto de apoyo sería capaz de mover el mundo. Un punto de apoyo, un fulcro, un algo que multiplique la fuerza ejercida. No hay nada más ineficaz que aplicar fuerza sobre una palanca sin sustento, apoyarla en ese vacío que se abre campo. Se dilapida el esfuerzo propio y se corre el riesgo de dar con la barra de la palanca a quien está al lado.
Lo real en este caso son las miles de mujeres a las que quieren quitar el derecho a elegir cuándo quieren ser madres o si quieren serlo; lo sustantivo es que una parte de la sociedad con base en un prejuicio ideológico o en una concreta visión religiosa pretende imponer sus planteamientos a quienes no los comparten, anhela recrear aquel ‘Tiempo de silencio’ en que unas se desangraban en los sucios arrabales mientras otras compraban aseados billetes a Londres. Las palancas bien apoyadas de muchas mujeres, su esfuerzo colectivo y continuado, permitió que el libro de Luis Martín-Santos reposara en las estanterías como testigo de un pasado doliente que parece empeñado en querer volver. Gallardón es la imagen de la vuelta atrás y las mujeres del colectivo Femen el exponente de ese presente vacuo que esconde pero, por suerte, no evita el trabajo serio y concienzudo de los colectivos menos interesados en salir en la tele y más en garantizar que la maternidad no sea una imposición. El lema que las de Femen llevaban pintado en sus cuerpos ayer en el Congreso, el aborto es sagrado, muestra hasta dónde llega la pérdida de razón. De sagrado a obligatorio hay un paso. Pero han salido en la tele, que es de lo que se trata. Se han autoproclamado redentoras y así han despreciado la labor constante de todas las demás. Aunque hayan recibido aplausos espero que más reflejos que reflexionados. Lo sagrado es el derecho, el aborto es un mal que solo se elige cuando cualquier alternativa es peor. 

Publicado en "El Norte de Castilla" el 10-10-2013

5 comentarios:

  1. También se desnuda la gente por causas animalistas o ciclistas bajo el lema "Desnudos ante el trafico" pero como lo hacen de manera asexuada todo queda en anécdota. Cada uno reacciona ante lo que considera injusto como puede y ademas de un acto de rebeldia, esto no deja de ser una performance, una puesta en escena y todo aquel que se sube a un escenario se merece un respeto y porque no, un aplauso. No creo que desprecien la labor de otros colectivos de mujeres. Un palo es muy versatil: puedes usarlo como palanca y tambien como arma.

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  2. A mí llamó poderosísimamente la atención el lema elegido; "el aborto es sagrado". El aborto no es sagrado, joder, es una putada. El derecho al aborto sí debería ser sagrado.
    Y al hilo de esto me permito una reflexión adicional. Mi defensa del derecho al aborto en las mejores condiciones no admite fisuras ni matices. Mi defensa al derecho a la maternidad, tampoco. Y hay millones de mujeres a las que por circunstancias laborales o económicas se niega en España ese derecho. Mucho me temo que el movimiento feminista ha dejado de lado este asunto, tan importante o más que el primero. A mí me escandaliza que se diga que el aborto es sagrado.

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  3. Sarastro, en un torso a lo mejor no les daba para ser tan torrectas con el léxico, y omitieron la palabra derecho, nada más, pero se entiende el mensaje igualmente. me da pena que constantemente cuestionemos y critiquemos a los que de un modo u otro, más o menos acertado, se manifiestan, se mueven y no se callan, y encima los criticamos desde la barrera, desde el inmovilismo. Señor Robledo quizá haya mujeres que han hecho en el pasado y sigan haciendo cosas con más fondo , más importantes y más meditadas que una simple protesta en bolas, pero las mujeres de Femen ya han hecho algo más que usted o que yo, que es organizarse y tener presencia a nivel internacional de sus actos y de sus reivindicaciones. Quizá sólo buscan provocarnos y despertarnos. Ante la reforma de la ley del aborto, había visto a colectivos feministas y de mujeres manifestarse en Madrid, no recuerdo si una o dos veces, no mucho más. Al menos, no salieron más en los MMCC. Con sus camisetas y sus consignas. ¿Es más legítima esa manifestación que ocupó un minuto de telediario, que esta otra en el Congreso con mucha más repercusión?¿No ccriticaban ambas lo mismo?¿ No es también el Congreso hoy una institución muy cuestionable? ¿Por qué no irrumpir en él, porque es la sede de la soberania?También es el lugar donde se están saltando nuestros derechos constitucionales a la torera. No me infunde ningún respeto hoy día los que ocupan el Congreso, así que una falta de respeto ajena tampoco me va a parecer tan mal. ¿No se han convocado manifestaciones anteriormente con sloganes como ocupa el congreso? Es el símbolo de la decadencia de la política, y supongo que Femen por eso lo escogió, y porque de ahí saldrá impunemente aprobada la reforma, seguramente. Yo sinceremente, no entiendo las críticas a Femen en España y las peticiones de libertad para las Pusy Riot en otros países a la vez, menos cuando vienen repito, de gente que no luchamos en las calles por el aborto o la desigualdad de la mujer.

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    1. Hola Isaac, tu comentario daría para un sosegado debate pero hay una cosa en la que no me doy por aludido, yo sí me he organizado (desde hace más de veinte años participo en colectivos de diversa índole) y alguno de estos movimientos ha tenido repercusión a nivel mundial. Pero la repercusión no es todo, la pregunta que me haría es: ¿este tipo de acciones consiguen que más gente se incorpore, siquiera empáticamente, a la reivindicación? Gracias por el comentario.

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    2. Suscribo lo que Joaquín dice, ya que hemos corrido delante de la policía (de azul y de marrón) antaño por la causa antimilitarista, incluso también hemos sido procesados (por lo militar) por ocupar dependencias militares, nos libramos de ir a la cárcel por los pelos; y yo me tuve que tragar unos años en libertad condicional por negarme a hacer la 'mili'. Con los años nos distanciamos y pasamos por diferentes colectivos, pero de inmovilistas poco se nos puede acusar. Ahora en el presente nos movemos menos, pero no permanecemos quietos. Ya que la mejor forma de no conseguir nada es haciendo nada. Y si hay unas minorias activas que hacen algo, pues nuestro agradecimiento, más que criticas, es lo que deberían recibir como mínimo por nuestra parte.

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