jueves, 26 de diciembre de 2013

¿EL ÚLTIMO PUNTO?

Los pinceles de Goya no sentían ningún respeto por esa persona de mirada gélida que posaba rodeado de su extensa familia. Mientras acariciaban ese lienzo destinado a trasladar a lo largo de los siglos las caras y los gestos de quienes se saben dueños de las haciendas y las vidas del sus súbditos, en las calles se empezaba a pronunciar, muy por lo bajo, eso sí, palabras que al norte de los Pirineos eran ya de uso común. Carlos IV, ese rey heredero de rey que a su vez fue heredero de otro y así casi hasta el comienzo de los tiempos, no podía sospechar que su línea era quebrantable, que su poder no se basaba solo en la fuerza económica o militar disponible para defenderse de sus ‘iguales’, sino, también, en algo tan etéreo como el crecimiento de unos conceptos que, incubados muchos siglos atrás, estaban empezando a tomar cuerpo.

domingo, 22 de diciembre de 2013

HAMBRES Y HAMBRES

En vísperas de la Nochebuena aparecen imágenes de menús que simulan los manjares que la tradición indica, pero que se realizan con mucho menos ‘glamour’, u ocurrencias del mismo estilo como pintar ojos en los fideos para que parezcan angulas. Humor negro que no llega, como siempre ocurre con la ficción, ni a los tobillos de esa realidad que esconde en las casas de nuestra provincia ‘hambre y cebolla, hielo negro y escarcha grande y redonda’. Quince niños en Tordesillas, otros pocos en Mota y Medina, supongo que más de lo mismo en cualquier otro sitio que se mire, se sientan delante de la pizarra de clase tarareando para sí las Nanas de la cebolla de Miguel Hernández ‘en la cuna del hambre mi niño estaba’, miran a los ojos de sus profesores sin haber desayunado. Hambre que es hambre de la de verdad, de esa que quien la sufre piensa que nunca podrá ser vencida mientras limita sus sueños a estar en la mesa de las cervantinas bodas de Camacho para sentir el estómago saciado. 

jueves, 19 de diciembre de 2013

HAY SI TANTOS DICEN QUE HAY


Cuando llegábamos a casa con alguna brecha, echábamos la culpa a otro de haber dado inicio a una pelea que nosotros, buenecicos que éramos, nunca hubiésemos empezado. Nuestras madres, mientras tiraban de mercromina, nos miraban con cierto desdén y usaban siempre el mismo latiguillo inculpatorio: dos no se pelean si uno no quiere. En parte no les faltaba razón, pero solo en parte. En primer lugar, porque si uno hostiga lo suficiente no hay fuerza humana que evite la colisión y, sobre todo, porque siempre somos capaces de ver ese hostigamiento que nos justifica y nos permite aparecer, ante los demás y ante nosotros mismos, como seres beatíficos que hicimos lo que no nos quedaba más remedio que hacer. Cabe otra posibilidad: saber que hay alguien que se siente molesto por algo de lo que nos acusa y negar la mayor diciendo que no ha pasado nada. El otro recalcará la ofensa y nos negaremos a hablar con él, porque insistiremos en que lo que dice es falso, que no hay conflicto alguno. Pero lo hay, sea cierta o falsa la acusación, desde que alguien cree que tiene motivos para plantear un conflicto, el conflicto existe, y negarlo solo impide una solución pacífica y serena.

martes, 17 de diciembre de 2013

CAMBIO DE OPINIÓN

Haciendo una somera recopilación de las ventajas que el alcohol aporta a quien lo consume, el gran Leo Harlem nos explicaba en uno de sus monólogos cómo el exceso etílico nos provoca raudos cambios de opinión: ‘aquella chiquilla que no parecía gran cosa, después de seis pelotazos cómo se ha puesto la princesa’. En esta sociedad en la que estamos anclados, no necesitamos esa media docena de copazos para pasar de defender airadamente una cosa a, poco más tarde, postular tercamente por la contraria. Al final, bebidos o no, nos conducimos socialmente como borrachos, curveando la trayectoria, empecinados en una trazada incorrecta y manteniendo un equilibrio inestable hasta caer definitivamente. Es tan fácil el acceso a la información, es tan inabarcable la que se nos ofrece, que al final sentimos la carencia de una visión global que nos permita impregnarnos de unos valores más sólidos y estamos más expuestos a la propaganda y, por ende, a la manipulación. El filósofo polaco Zygmunt Bauman definió a nuestra época como la de la modernidad líquida en la que las opiniones tienen la misma vigencia que las camisas, estas para esta temporada, aquellas para la que viene. Esperando que los ‘gurús’ de la moda nos digan cuáles son estas y cuáles aquellas.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

EL ESTADISTA PEOR QUE MALO

En aquella Francia aún sin preñar de revolución, el aristócrata François de la Rochefoucauld escribió un libro titulado Reflexiones o sentencias y máximas morales. Una de esas sentencias afirma que la hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud. O sea, que aparentar lo bueno aunque se actúe de forma opuesta es el reconocimiento implícito de que se está obrando mal. A vista de pájaro, mientras volaba sobre Melilla camino de Johannesburgo, Mariano Rajoy pudo vislumbrar esa valla que su gobierno decidió adornar con cuchillas con la intención de desactivar la voluntad de saltarla, pero la voluntad puede más y las cuchillas siegan extremidades. El avión aterrizó y su presencia allí, en la lejana Sudáfrica, quería ser, o eso se daba por supuesto, un homenaje a ese hombre que, durante casi treinta años, apenas pudo ver el sol porque se lo habían robado. Nelson Mandela nació siendo negro y optó, sin dejar de serlo, por ser rojo, por ser de un rojo que abarcase todos los colores del arco iris menos los que sirvieran como excusa para cercenar la libertad del último hombre, de la última mujer. Allí, homenaje que rinde el vicio, estaba el hombre de las cuchillas.

jueves, 5 de diciembre de 2013

BATUTA BUFONA


El diario oficial de la Ciudad del Vaticano, L`Osservatore Romano, recibió algo mal la noticia de que el Premio Nobel de Literatura de aquel 1997 había caído en las impías manos de Darío Fo. Tan mal, que no tuvieron recato en cuestionar los merecimientos del dramaturgo italiano del que escribieron que no llegaba ni a escritor, que era, simplemente, un bufón. Fo, lejos de sentirse molesto por el supuesto desprecio, agradeció esas palabras, vino a decir que eran muy certeras y que, aun involuntariamente, le piropeaban de la mejor manera posible. Un bufón, explicaba el recién premiado, se dedica a hacer gracias ante los poderosos, a sacarles a estos unas carcajadas, sí. Pero precisamente por eso tienen el poder de transportarlos a la realidad, de hacerles sentir, siquiera por medio de la risa, seres tan mundanos como los demás. Los bufones eran los únicos capaces de ridiculizar a los mismos a los que hacían reír, los únicos que no tenían miedo, porque el humor les servía como salvoconducto para adentrarse en el territorio de la verdad.

domingo, 1 de diciembre de 2013

VIAJES ÚTILES

Imagino la cara de aquel joven ginecólogo que, apoyado en la barandilla del balcón, habla por teléfono con su hermano. ‘Bien, bien’, dice, ‘ha merecido la pena viajar hasta aquí’. Recordaba la primera (y única) vez que atendió un parto en su provincia, tiró con tal fuerza del niño que le ‘arrancó’ de su madre produciendo en esta una hemorragia con fatales consecuencias. Con tanto vigor tiró que, a resultas del propio impulso, el bebé se le resbaló de las manos y voló hasta que encontró un freno en la cabeza de su propio padre. Ambos murieron en el acto. Con el auricular en la mano, el médico sonreía satisfecho. Lejos, aunque no hubiera pasado tanto tiempo, quedaba aquel día en que el Colegio de Médicos le había expedientado y él decidió irse a otro lado. Ahora estaba en ese otro lado hablando con su hermano. ¿Cómo te está yendo? Bien, bien, ha merecido la pena viajar hasta aquí, ya he atendido un parto y he conseguido que sobreviviera el padre.

jueves, 28 de noviembre de 2013

MENOS CULTOS, NO PEORES

Ambiciones y Reflexiones - Belén Esteban
En algún momento de la historia alguien dijo o dejó escrito que si las personas fuésemos más cultas inmediatamente nos convertiríamos en mejores personas y desde entonces estas palabras, u otras parecidas, se repiten como si de un axioma matemático se tratase. Nada más lejos de la realidad. Más cultura individual nos convertiría en más cultos uno a uno; más cultura en una buena parte de la sociedad convertiría a esta en una sociedad más culta y ese sería el único beneficio seguro. No habrá quien pueda garantizar que esa hipotética sociedad vaya a ser más justa, ni más digna, ni más democrática. Ni siquiera es cierto que un colectivo mejora necesariamente si quienes le gobiernan son personas brillantemente formadas. No hace falta más que analizar el nivel cultural de los jerarcas nazis para darse cuenta de ello, no hace falta más que ver esa película de Jonh Frankenheimer titulada ‘El tren’ para comprender esta posibilidad.

sábado, 23 de noviembre de 2013

LETRAS DE IDA Y VUELTA

Este país, en el que lo trascendente pasa de puntillas pero a la vez se entretiene discutiendo hasta lo inverosímil sobre lo accesorio, ha encontrado otro elemento de discordia en el nombre de un centro cultural. Importante es la política cultural que camina de la evanescencia hacia la nada (la política cultural, no la cultura). Asunto menor, por más que haga frontera con el delicado terreno de lo simbólico, es el de las letras que dan nombre al espacio. Lo primero viene ocurriendo sin que por ello suenen más que unas pocas voces que se convierten en alarmas insuficientes; pero algún responsable del ayuntamiento madrileño decide que se retire el letrero del Teatro Fenán Gómez para renombrarlo posteriormente y la noticia llena páginas en los medios, origina revuelo en algunos corrillos, mofas en otros y solivianta esas tabernas actuales llamadas redes sociales.

jueves, 21 de noviembre de 2013

UN DURO POR SUBIR AL ÁRBOL


Seguro que recuerdan aquellos patéticos primeros chistes que nos contábamos. Tenían todos como protagonista a Jaimito. Uno de ellos relata cómo una chiquilla le dice a otra que Jaimito le ha ofrecido un duro por subirse a un árbol. La segunda niña le responde que lo que pretendía el chaval era verle las bragas. La primera sonríe con aire de ingenua ambigüedad y le replica que eso ya lo sabía y que, para evitarlo, se las había quitado antes.

No soy capaz de poner rostro a ese Jaimito etéreo que es el poder económico que todo lo puede, que decide por nosotros. Pero consigue su propósito con creces, porque por menos de un duro ha logrado que varios de nuestros gobernantes accedan a sus peticiones y suban a un árbol mostrando impúdicamente sus vergüenzas. El problema es que el árbol es tan alto que lo vemos todos. Desde allí arriba, el Ministro del Interior muestra que bajo sus calzones tiene un proyecto de ley de seguridad ciudadana (¡anda qué!) cuyo único propósito es blindar las calles para reprimir, ley en mano, cualquier tipo de protesta imponiendo sanciones que sonarían ridículas si se tratase de un chiste, pero estamos hablando de nuestra realidad.

jueves, 14 de noviembre de 2013

QUE CORRA EL MOËT

Nada ha cambiado desde ayer, simplemente queda un día menos para no se sabe qué. Pero la crisis oficialmente ha terminado. Usted, pardillo, aún no se ha dado cuenta porque no tiene estudios en Cambridge, pero si Emilio Botín o César Alierta, que ellos sí saben de lo que hablan, lo anuncian a los cuatro vientos ¿qué razones quedan para dudar? Piénselo, no se deje abatir por el clima de pesimismo. No permita que los agoreros le engañen, la crisis ha terminado, extienda el mensaje en su círculo más íntimo. Comuníqueselo, por ejemplo, a su hija, sí, a la mayor, la ingeniera que trabaja en Birminghan en una hamburguesería. Seguro que cuando esta tarde le vea sonreír a través del Skype se va a llevar un alegrón.

lunes, 11 de noviembre de 2013

SABER HACIA DÓNDE

La asociación de estos datos, dejados caer así, por su peso, puede resultar estremecedora pero son solo dos datos puestos a la misma altura. Dato uno: El número de personas desempleadas en Alemania el año de la víspera del ascenso al poder de Adolf Hitler rozaba los 5.6 millones. Hay que añadir que la población total sobrepasaba los 67 millones. La vieja noche de la Belle Epoque era un vago recuerdo, la gran depresión hundía las economías de los países occidentales y el motor de Europa, sin haberse rehecho de la puñalada que supuso la derrota en la I Guerra Mundial, gripaba. El resto de la historia, más o menos, ya la conocemos. Dato dos: El número de parados registrados este pasado octubre en esta España de 47 millones de habitantes, supera los 5.9 millones. Otra crisis internacional, cebada en lo local con argumentos propios, castiga con crudeza al corazón de la Península Ibérica. Unan los dos números y empiecen a temer. Lo sorprendente, sin embargo, es que si un amnésico o un extranjero desinformado pasease por cualquiera de nuestras calles no sería consciente de los dramas que se esconden entre las paredes. Los analistas foráneos lo flipan, ¿cómo es posible, se preguntan, que estando las cosas como están tanta gente continúe sin moverse? Lo cierto es que si uno pone la oreja al tanto, igual da en un bar o que en la puerta de un colegio, en la sala de espera de un ambulatorio o en cualquier tertulia improvisada alrededor de un banco en el parque, escucha siempre la misma coletilla: algo hay que hacer. Pero ese algo no se hace porque nadie sabe lo que es.

jueves, 7 de noviembre de 2013

LA PATA OSCURA


El lobo no había conseguido su propósito en el primer intento, pero no se dio por vencido. Caminó hasta el molino y allí pudo blanquear la pata metiéndola en un saco de harina. Ahora sí, pensó, Regresó ufano a la casa de los siete cabritillos. Una vez allí golpeó dos veces la aldaba, escuchó el estruendo de la chavalería e imposto la voz.

-Abrid la puerta hijos míos, soy vuestra madre.

Los cabritillos, advertidos tras el primer intento, desconfiaban. Antes enséñanos la pata, dijeron. El lobo les mostró la pata enharinada y las ingenuas criaturas se convencieron de que era su madre quien estaba detrás. El resto del cuento de Perrault ya lo conocemos.

En su primer intento, el ministro Wert llamó a la puerta de los ‘Erasmus’, pero estos le pidieron que enseñara la pata. Wert se la mostró. Es parda, no eres nuestra madre, le dijeron. El ministro, incrédulo, se la tuvo que mirar. Cuando comprobó que, efectivamente, su pata no parecía blanca se sorprendió.

domingo, 3 de noviembre de 2013

JUSTICIA DE PANA

A la justicia se le representa como una mujer con los ojos vendados portando una balanza en una mano y una espada en la otra. Como mujer en honor a la diosa griega Themis y a su secuela romana Iustitia. La venda, pásmense, pretende transmitir la idea de que no tiene ojos, de que todos somos iguales ante ella. La balanza simboliza el equilibrio, las pruebas y los argumentos se pesan antes de valorar. Con la espada se explica que el veredicto se ha de cumplir por las buenas o por la fuerza. En realidad, si nos atenemos a lo que dicta el refranero, podríamos asegurar que la justicia es hombre y zamorano seguro ya que en su atuendo no falta el pantalón de pana con remiendo en el culo. No puede ser de otra forma, ropa vieja cuyos pliegues se adapten a nuestro cuerpo y remiendos que vayan cubriendo los agujeros por donde entra el frío y asoman las vergüenzas.La justicia tiene (debe tener) un sentido armonizador en las sociedades, por lo que siempre porta un sustrato cultural, la forma con que cada grupo humano valora lo que es bueno y lo que no lo es en los comportamientos individuales y la manera de organizar la propia sociedad. Pero no es suficiente con una serie de sobreentendidos, para poder hablar de justicia es imprescindible que lo dicho anteriormente se articule, se codifique y que haya personas encargadas de administrarla con rigor e imparcialidad. 

jueves, 31 de octubre de 2013

EQUIPO EN ORDEN


Con la cena sin apenas digerir, en cuanto hayamos comido la última uva al ritmo del reloj de la Puerta del Sol, se cumplirá el medio siglo de aquella sarta de astracanadas englobadas en el infamante título de ‘Veinticinco años de paz’ que fueron ideadas y dirigidas por Manuel Fraga para que sirvieran como un panegírico del régimen franquista. Con los cuerpos aún calientes del fusilado Julián Grimau y de Francisco Granados y Joaquín Delgado pasados por el garrote vil, con el Siniestro Tribunal de Orden Público recién parido, el entonces ministro de Información y Turismo hizo suyo el encargo de ofrecer ante la ciudadanía (la propia y la exterior) una cara amable de la dictadura. Barrida durante la guerra la España republicana, silenciados en la posguerra los rescoldos de oposición, se hacía necesario esgrimir una sonrisa y dirigir un verbo conciliador que escondiera los cadáveres bajo la alfombra.

LA LEY DE LA FRONTERA

A orillas de ese Mediterráneo que cantara Serrat suena un vals. Pablo y Anna, los novios, giran y giran arrobados mientras los invitados aplauden y vitorean la unión que se escenifica. La pareja no se diferencia de tantas otras en idéntico trance, pero el escenario y los figurantes explican que son otra cosa distinta de la mayoría. Ambos, no hay más mérito que el azar, son hijos de dos familias de potentados: los Lara y los Brufau, y solo por eso ya llaman la atención. La lista de invitados se pudo realizar copiando de la revista Forbes el listado de los 30 apellidos ‘ilustres’, las 30 familias que se reparten España. Para completar, simplemente hubo que añadir el nombre de alguno de esos capataces que tan bien defienden sus fincas. Dos de ellos, Rajoy y Mas, llevan tiempo peleando a banderazos por discusiones sobre dónde fijar la frontera de la responsabilidad de cada cual. Cuentan sus versiones a quien les quiera oír. Pero en la boda se ríen de estas cuitas con las que entretienen al personal, con las que evitan que el populacho mire al salón donde están los dueños de verdad de todas las tierras, las de allá y las de acá.   

sábado, 26 de octubre de 2013

AROMA VIEJO, NUEVA ERA



No hace tanto, ya corría este milenio, a una de mis tías (como no quiero que se enfade no diré cuál) le dijeron que un periódico de Valladolid había publicado un artículo mío en el que hacía alguna referencia a su pueblo y el mío. Me llamó para decirme que lo quería leer, que si se lo podía mandar. Le dije que no se preocupase, que se lo mandaría a José Luis (un vecino con internet) por correo electrónico y que él ya se encargaría de hacérselo llegar. No te preocupes, me dijo ella, ya me paso yo a buscarlo. Y añadió ¿cuánto tardará en llegar? Evité la carcajada y le dije que nada, que se pasase cuando quisiera, que ya estaba allí. Mi tía se río con mi respuesta más de lo que yo hubiera hecho con la suya y sentenció: Mira que nunca vas a cambiar, siempre con tus bromas, lo que quieres es que vaya para que José Luis se ría de mí. Oye, pues no hubo manera de convencerla de que le hablaba en serio.

jueves, 24 de octubre de 2013

APRENDER A SER ESPAÑOL

Dos versiones de un mismo artículo, una más burra que otra.

Una noche cualquiera, Adolfo Infante paseaba con su marido por las calles de Palencia, tamaño afrenta no podía quedar impune y ya hubo quien les dio la tunda que se merecían. Denunciaron, pobres incautos, los hechos a la policía y esta emitió un informe clarificador. No fue una agresión homófoba, fue, vamos a decirlo claro, una gamberrada propia de dos alegres borrachines, Asunción, Asunción, echa otra de vino al porrón, y a mí, como  ya recordara el prócer Aznar, nadie me tiene que decir cuánto vino tengo que beber. Adolfo, como la mujer del boticario del pueblo de Gila al ver asesinado a su marido, ‘se enfadó el tío asqueroso’ y a posteriori recibió la misma respuesta que aquella: ‘Si no sabe aguantar una broma, márchese del pueblo’.

lunes, 21 de octubre de 2013

ÁLVARO, HAZLO ANDAR

Cuentan los que de la cabeza entienden, si es que de ese adorno que remata el cuello entiende alguien, que uno de sus mecanismos internos sirve para que nos evadamos de la realidad cuando esta nos presenta un panorama desolador. Así andaba la mía viendo el partido de ayer, buscando la evasión por el doble camino que niega la realidad: zigzagueando para no ver lo que ocurría y recreando universos paralelos. Recordaba el homenaje de los futbolistas del Pucela a Sisi (historia del Valladolid) y, a la par, me preguntaba qué tiene que ocurrir (o qué pasa) con la cantera (lo que debiera ser el futuro) para que, estando lesionado (eso dicen) el mediapunta con los galones de titular y con una lesión el llamado a sustituirle, el puesto sea encomendado a un jugador dotado para otros menesteres. 

jueves, 10 de octubre de 2013

EL MINUTO DE GLORIA


El vacío ocupa cada vez más espacio. Lo aparente se consolida como alternativa a la realidad. Las cosas dejaron de ser lo que eran para convertirse en lo que parecen ser. Se cuenta que Arquímedes afirmó que con un punto de apoyo sería capaz de mover el mundo. Un punto de apoyo, un fulcro, un algo que multiplique la fuerza ejercida. No hay nada más ineficaz que aplicar fuerza sobre una palanca sin sustento, apoyarla en ese vacío que se abre campo. Se dilapida el esfuerzo propio y se corre el riesgo de dar con la barra de la palanca a quien está al lado.

domingo, 6 de octubre de 2013

NI LA ILUSIÓN QUEDA

Mete la mano en el bolsillo con la triste esperanza de que haya alguna monedilla desnortada en el fondo, algún miserable euro extraviado con el que poder decir que sí al vendedor de los cupones. Lo hacemos casi como recurso porque sabemos que el bolsillo esta roto, que aunque hubiera estado allí, siquiera por un despiste, ya nos habría abandonado. Bien, pues no sabiendo ni cómo ni por qué, esta vez la mano dentro del bolso intuye que algo metálico y circular se ha quedado enganchado entre los hilillos del roto. Una sonrisa, un atisbo de ella, es la única respuesta a la sorpresa. Con esa pinza que se recrea entre el pulgar y el índice, y que en su sencillez esconde una de las claves de la evolución de los humanos, levanta la moneda de la misma manera que el sacerdote exhibe la forma después de consagrar.

viernes, 4 de octubre de 2013

LLÁMALE JUAN

Escribí este artículo en 2004, la vergüenza de lo que ha ocurrido en Lampedusa me lo ha traído de nuevo a la mente. Los muertos de Lampedusa son nuestros muertos, esta vez nos ha estremecido por su magnitud como un chaparrón en una tarde de verano, pero son ya muchos años en los que no ha dejado de llover aunque sea finamente.


La Tierra es Tierra y gira alrededor del Sol. El hambre es hambre y su dueño recobra su dignidad rebelándose ante él. Las decisiones de un hambriento no pueden ser juzgadas, son y punto. En otros momentos esas hambrunas parieron revueltas que gestaron revoluciones que segaron el cuello de reyes entretenidos en sus guerras, eran épocas en que la extrema pobreza y la riqueza extrema convivían en la misma plaza, a cuatro metros de La Bastilla. Los reyes siguen entretenidos en sus guerras, pero sus cuellos gozan de inmunidad, los estómagos estáticos vagan a muchos kilómetros con la única esperanza de ingresar en nuestros castillos de prosperidad. Vienen, los que pueden, porque el neón de nuestras calles anuncia prosperidad como la luz roja a un lado de la carretera pregona sexo a precio tasado. Retan a la contingente muerte del estrecho porque huyen de la muerte inexorable. Pero no todos superan el reto y el estrecho de nuestra estrecha mente, de nuestro estrecho desarrollo, se cobra su diezmo en vidas. El mar se empeña en mostrarnos las rostros de algunos, unas horas atrás jóvenes, escupiéndolos en nuestras jetas. Veo sus fotos y recuerdo que hace no mucho los emigrantes se llamaban Juan, Luis, Antonio, Miguel... Miro sus caras, les llamo Juan, Luis, Antonio, Miguel... lloro y siento que nuestra dignidad exige rebelarnos de una puta vez.

Publicado en "El Día de Valladolid" en junio de 2004

jueves, 3 de octubre de 2013

UN PALO


Los dulces, además de no amargar a nadie, aportan grandes dosis de energía al cuerpo que los ingiere. Por ello, y por su facilidad para ser transportados, nunca faltaban en el equipaje de nuestros andarines primeros antepasados. Con un poco de miel y la pulpa de la fruta tenían materia prima más que suficiente. El hallazgo de la caña de azúcar abrió una nueva era en las artes de la repostería, hasta el punto de que su nombre en latín ha llegado hasta nuestros días, canna melis, caramelo. Estas pequeñas golosinas no se fabricaron de forma industrial hasta mediados del siglo XIX, eso ocurrió, como no, en USA. El genio hispano no falta en esta pequeña historia: en 1958, Enric Bernat clavó un palo en lo ya inventado, había nacido el chupachups

sábado, 28 de septiembre de 2013

EL PUCELA CREE

En la ‘Fábula de los tres hermanos’, Silvio Rodríguez se refiere sucintamente a la forma con que tres jóvenes abordan sus caminos vitales con objetivos que nunca terminan por conseguir. Del mediano dice que ‘para nunca equivocarse o errar, iba despierto y bien atento al horizonte pero no podía ver la piedra, el hoyo que vencía a su pie y revolcado siempre se la pasó'. Así era la Teología y ese parecía ser su destino, buscar a un hipotético Dios mirando al horizonte desdeñando la realidad. En el siglo XVI, un grupo de profesores de distintas universiades españolas y portuguesas, agrupados bajo el epígrafe de Escuela de Salamanca por la influecia de Francisco de Vitoria, pretenden bajar la mirada al suelo sin despegarla del cielo, aunar la filosofía humanista que florecía en el norte de Europa con la teología tomista más arraigada en la península.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Programa "Espacio Abierto" de Radio Televisión Castilla y León


Intervención de Joaquín Robledo en el debate sobre el Toro de la Vega en el programa "Espacio Abierto" de Radio de Televisión Castilla y León, el 19/09/2013.


jueves, 19 de septiembre de 2013

CONTARLA PARA VIVIR

Como el gallo que canta en cuanto detecta el primer rayo de luz, Luis Miguel Dominguín se levanta presto de la cama ansiando encontrar a alguno de sus amigos. Ella, Ava Gardner, el animal más bello del mundo, se revuelve entre las sábanas, le busca con la mirada difusa de quien se despierta antes de lo previsto, y le pregunta que a dónde va con tanta prisa. Él, con la sonrisa fanfarrona del cazador que cree haber abatido una pieza única, responde: '¿Dónde voy a ir?, ¡a contarlo!'. Al fin y al cabo, el mundo de las apariencias es tan viejo como el propio mundo. Parece que produce menos placer conseguir algo que hacerlo saber o, incluso, que se crea que lo hemos hecho sin que ello sea cierto o sin contar cómo.
En el deporte de élite se alcanza la gloria con el triunfo, pero la leyenda consiste en llegar un poco más allá, en superar barreras que nunca antes se superaron, en traspasar límites. Christopher Horner consiguió lo primero venciendo en la Vuelta Ciclista a España y entró en el segundo listado al hacerlo con casi cuarenta y dos tacos. Admirable de no ser porque su logro está envuelto por la turba de esa sospecha que rodea a todo lo relacionado con el ciclismo: el dopaje.

martes, 17 de septiembre de 2013

NO DEBE HABER

En la comarca de Las Merindades la Cordillera Cantábrica va dejando de ser para convertirse en páramo, podríamos decir que ese territorio es la puerta burgalesa de la meseta, la entrada a esa Castilla que, como escribiera Antonio Machado, es ancha y plana como el pecho de un varón. Allí, al norte, mirando con un ojo a Cantabria y con el otro al País Vasco, sigue en pie uno de esos pueblos con más historia que habitantes: Espinosa de los Monteros. Un pueblo cuyo nombre se asignó a uno de los cuerpos de la Guardia Real, el encargado de la custodia nocturna de las alcobas de los monarcas castellanos. La razón hay que buscarla mil años atrás. Cuentan que en aquel momento el conde Sancho García heredó de su padre el gobierno de Castilla. Doña Aba, su madre,  acordó con un caudillo musulmán, conspiraron (quizá conspirar solo sea un eufemismo) y urdieron un plan para traicionar al conde. Una dama de compañía de Doña Aba conoció las intenciones de esta y, lejos de mantener el silencio por el que le pagaban, decidió traicionar a la traidora. La dama le contó a su marido, mayordomo real y natural de Espinosa de los Monteros, la confidencia que había escuchado y este le fue con el cuento a Sancho García, quien, de esta forma, pudo abortar el magnicidio y continuar en el trono. El conde, agradecido por el gesto, se dirigió al hombre: «Leal me fuiste, Sancho Peláez. Desde ahora guardarás mi sueño. Y que guarden también los hijos de Espinosa en los siglos venideros el sueño de todos los monarcas que Castilla tenga».

jueves, 12 de septiembre de 2013

PASEO POR REINOSA

Nuestros abuelos nos parecían del Pleistoceno, nuestros padres de la Edad Media, nosotros, ya éramos modernos. Así vista, lo que el ojo nos mostraba, la historia parecía lineal. Cada generación daba dos pasos hacia delante. Llegamos a Europa, esa quimera, empezaron a caer fondos del cielo, donde antes había caminos de cabras aparecieron carreteras, donde carreteras, autovías, a veces todo a la vez. Nos hincharon la economía, hinchamos los carrillos, la burbuja estaba en marcha. Las ciudades mejoraron su apariencia, todos los centros se embellecieron, ningún alcalde de grandes ciudades era desbancado de su trono (hay que ser muy tonto para perder elecciones cuando el dinero llueve).

jueves, 5 de septiembre de 2013

ROMA SURGIÓ…

Septiembre es el mes más temido por los estudiantes, en él se centrifugan las últimas esperanzas de vencer en el mismo campo en que tres meses atrás se había salido derrotado. Es el corolario de un verano grisáceo porque la obligación impone techo cuando la ventana dice luz. Los moratones de aquella batalla, además, siguen ocupando espacios de piel. Lo peor es que este esfuerzo tardío, muchas veces denodado, no siempre desagua en el río del desquite. Muchas veces el trance del verano se multiplica, septiembre, en vez de pomada, es otro nuevo puñetazo. Salvo que seas el gobierno.
Cuentan que un examinando decidió jugarse en verano todo a una carta. Eligió, entre todas, la lección referida a la civilización romana y rehusó estudiar el resto del temario. Llegada la fecha, folios en blanco, boli en mano, esperó la voz del profesor. Este, antes de desear suerte a toda la clase, les dio a conocer el tema que habrían de desarrollar, el Antiguo Egipto. Nuestro protagonista empezó a escribir: El Antiguo Egipto fue una civilización que surgió a orillas del Mediterráneo como la romana, civilización esta que surge de la expansión de la ciudad de Roma… y así hasta llenar diez hojas. Suspendió, parece que era obvio, pero no lo sería tanto si el examen fuera firmado por el gobierno.

domingo, 1 de septiembre de 2013

OMAR: NOUVELLE CUISINE

Ni son horas, ni mi memoria da para recordar su nombre, ni señalar el medio en el que aparecía la cita, pero lo leí, palabra. Un cardiólogo, reputado según la revista que lo publicaba, recomendaba a los hombres invertir el orden de los factores en una cena romántica porque, en estas tesituras, sí se ve afectado el producto. Afirmaba el galeno que la sangre es la que es y, siguiendo el patrón clásico, no puede atender a tanto requerimiento. La digestión, ale, sangre ‘pallá’ obliga a un ímprobo esfuerzo a nuestro organismo. El sexo posterior, sangre ‘pacá’, reivindica su cuota alícuota, y así, como el ejercito nazi peleando en Stalingrado y solicitado por Normandía, nuestro cuerpo termina encallando. Infarto, que lo llaman. La solución pasa por armonizar tanto afán, por dejar de lado el guion convencional y dedicar el primer rato de la cita al  sexo. Una vez concluida la sesión, la sangre vuelve a su sitio y está dispuesta para pelear en la siguiente batalla, la de digerir los alimentos de la cena. Baile, copita y a dormir. Ya digo, según el cardiólogo de cuyo nombre no consigo acordarme.

domingo, 25 de agosto de 2013

GOTA, IMPAGO, DERROTA

En la Edad Media, cuando apenas nadie podía comer carne, los reyes y los miembros de su corte la comían como si no fuera a haber un mañana. El ácido úrico navegaba del estómago a las articulaciones y allí, en los dedos de los pies, cristalizaba produciendo a los monarcas y sus ‘casi iguales’ unos dolores malamente llevaderos. Por entonces ya se conocía la gota, pero los médicos de la época culpaban a otros males de tales síntomas y recomendaban comer más carne. Más ácido úrico, más dolores, persistencia en el tratamiento, más carne y así, sucesivamente, hasta que reventaban.

domingo, 18 de agosto de 2013

DESPUÉS DE LAS FIESTAS

Una de esas estadísticas realizadas a ojo de buen cubero nos dice que a los museos acuden los que llegan de fuera ya que están ansiosos por conocer la ciudad que eligieron para pasar unos días. Los propios de la tierra, sin embargo, siempre posponen la visita porque hay más días que longanizas. Al final, los días pasan y las longanizas terminan por despedir olor a rancio. Algo de ese efecto museo debe sufrirlo el Real Valladolid, muchos aficionados locales han pensado que tiempo tendrán más adelante, y han decidido que ahora es momento de disfrutar de las fiestas del pueblo, que ‘pa’ eso lo tenemos. Un conflicto que viene de nuevas, el fútbol, antaño, tenía su tiempo a partir de septiembre, las fiestas en agosto. La avaricia (y la cortedad de miras) de los ‘amos del cotarro’ no tiene límites ni en el calendario y así las temporadas se suceden sin respetar el periodo de siesta. 

sábado, 29 de junio de 2013

LA CAVERNA DE WERT

No son palabras inocentes, ni ocurrencias lanzadas al aire; frases como la del ministro Wert son, como en el platónico mito de la caverna, haces de luz que sirven para que veamos solo las sombras que quiere que se reflejen, mientras fuerzan a la realidad a tomar otros caminos. Dice Wert que el estudiante que no obtenga una nota media de un 6,5 no está bien encaminado. Lo dice para justificar un hachazo a las becas y nos centramos en ese 6,5 proyectado en la pared del fondo de la caverna. Ipso facto, ese estudiante genérico, en el imaginario de muchos, se convierte en un manirroto responsable de los desfases en las cuentas públicas, pareciera, de no ser por ‘tan pesada carga’, que la Universidad nadaría en la abundancia. Pero resulta que no, que el debate no es el 6 y medio porque la Universidad sigue abriendo las puertas al que con un 5 puede pagar. Ah, decimos, si lo puede pagar, allá él si suspende o repite cinco veces. Ahí está, sin embargo, la realidad que no muestra la sombra proyectada: el alumno que puede pagar financia solo el 20% del coste, el 80% restante sale, también, de los bolsillos del que ha sido expulsado por razones económicas. O sea, familias que no llegan a mileuristas pagan impuestos que financian una Universidad a la que no pueden ir sus hijos. Pero el daño previsto cuando se pronuncia la frase ya está hecho, ha funcionado como una carga de profundidad que abate las defensas y se incrusta en eso que mal llamamos sentido común.

miércoles, 19 de junio de 2013

PRÍNCIPE SAGAZ PERDER MEMORIA

Príncipe Sagaz galopar en grande caballo de hierro, cabalgar más rápido que rayo, avanzar más deprisa que eco en la montaña. Tan, tan, tan veloz que viento de máquina que refresca golpear en su neurona y Príncipe Sagaz perder recuerdo de sus antepasados.
Cuando caballo parar, Príncipe bajar y hablar para alcachofa que guarda palabras y pedir a Presidente Solohabloteleplana potenciar inversiones como grandes caballos de hierro. Decir Príncipe: más grandes caballos, más trabajos para gente pueblo. Presidente asentir, reír y callar porque sí tener memoria pero no interesar recordar. Pueblo, antaño, crecer más que río en otoño. Mucho trabajo, mucha choza, mucho camino para pequeños caballitos surcar país, mucho nido para pájaros sin pájaros…pueblo comer pan hoy, pero menos que hambre mañana. Príncipe decir que más pan hoy porque no recordar que así mañana más hambre.

jueves, 13 de junio de 2013

ESPERANDO A UN CÍNICO

La noticia pasará de puntillas, parecerá una de tantas, se liquidará en un breve y, media hora más tarde, nadie recordará haberla leído. Juan López-Dóriga, el director de la Agencia Española de Cooperación Internacional, deja el cargo. Pero tras lo anodino de la información, se esconde una realidad insobornable: si en todas las partidas con algo de contenido social ha habido una tijera encargada de recortar la silueta hasta dejarlas en los huesos, en la materia de la que hablamos directamente se ha arrancado la hoja y de ella solo queda el poco papel que se enreda en el muelle de los cuadernos. La destitución, la dimisión o lo que haya sido esto, no es, por tanto, un cambio sin más, sino la consecuencia del sibilino vaciado de un área escondiendo esta miseria moral en el maremágnum de recortes.


jueves, 6 de junio de 2013

JESÚS ‘EL FERRETA’, TRISTE POESÍA

‘¿Qué es violencia?’. Dicen, mostrando la foto que publica un periódico, que violencia es un contenedor quemado o un puñado de personas gritando con rabia en la calle. Dicen sin mirar alrededor, Jesús. Dicen, sin ser conscientes de las consecuencias de sus actos, o peor, siéndolo y resultándoles indiferentes. Saben que son los amos y el telediario les da la razón, van ganando la guerra. Han sabido extender el miedo bajo cuyas fauces habita la resignación, después la nada. La rebeldía sigue siendo un camino sin explorar, porque nadie se aventura en él yendo solo, sintiéndose poco acompañado.

domingo, 2 de junio de 2013

EL ÁRBOL DE LA VIDA

Cuando Terrence Malick decidió que ‘El árbol de la vida’ era un título idoneo para la película que tenía entre manos, lo hizo sin asociar ese título a ninguna otra cinta anterior. The tree of life sonaba rotundo y definía de un trazo la idea que plasmaba en este poema visual que cuenta la peripecia vital de Jack O`Brien. Malick nos muestra la infancia del protagonista sacudida por dos vientos y de sentidos opuestos: el vendaval paterno quería dotar a Jack de herramientas para poder sobrevivir en una sociedad cruel; la brisa materna solo pretendía acariciar el rostro con la ternura cotidiana. Años después, Jack, ya adulto, es incapaz de encontrar el viento que le marque el sentido al que ha de dirigir las velas de su vida. Camina a trompicones buscando esas respuestas que den sentido a su torpe deambular, pensando que así podrá reconciliarse con su padre que es la única manera de reconciliarse consigo mismo para poder cerrar el pasado. 

jueves, 30 de mayo de 2013

AQUÍ ME TIENES, ESPAÑA

Él oye el sonido del teléfono y traslada el auricular a su oído con la calma propia de quienes han aprendido a someter todos los movimientos a una disciplina gestual.
-Sí, dígame.
Del otro lado del hilo le llega la voz cadenciosa de una mujer que, por el tono lastimero, denotaba una angustia que hacía presagiar una situación desesperada.
-Buenos días. ¿Es usted José María? 
Un sonido gutural le sirve para dar razón a la pregunta retórica de su interlocutora y que da pie a que esta vaya perdiendo el miedo y entrando en conversación.
-Me alegro de hablar de nuevo con usted, no sé si me recuerda, mi nombre es España y ahora, más que nunca, le necesito.

lunes, 27 de mayo de 2013

VERDUGO REMOLÓN

A José Luis, a pesar de su timidez, no le faltaban recursos para encontrar novia. De hecho más de una chica estuvo tentada de dar ese ‘sí’ a su propuesta de relación, pero en el último momento todas salieron por patas en cuanto mentaba su trabajo: parecía que ninguna quería compartir lecho y vida con quien trata a diario, aunque sea profesionalmente, con cadáveres. Carmen no tenía mejor suerte, ser hija de un verdugo era una peste que alejaba a los hombres de su vera. Amadeo, el padre de Carmen, el verdugo, se topa con José Luis. Al fin y al cabo ambos trabajan con la muerte y en un Madrid provinciano estaban condenados a cruzarse. Amadeo debería recibir un piso, pero este, ya mayor, era consciente de que nunca podría disfrutar de ese beneficio porque se jubilará antes de la entrega. Entre una cosa, ayudar a su hija a encontrar marido, y otra, no perder el piso, José Luis es el denominador común. Si el joven se casase con su hija y aceptase la plaza de verdugo que quedará vacante tras su jubilación, mataría dos pájaros de un tiro: tendría yerno y piso. José Luis no veía muy claro el paso de trasladar cadáveres a fabricarlos él mismo, pero Amadeo le aseguró que sería poco más que un verdugo nominal, que no tendrá que matar a nadie. Oída así, la propuesta no le parece tan mal y, aun a regañadientes, acepta. Pero a las penas de muerte las carga el diablo y José Luis recibe una orden de ejecución. Quiere dejar el nuevo empleo aunque eso suponga perder el piso y el sueldo. 

jueves, 23 de mayo de 2013

CUATRO LETRAS


¡En qué pocas letras somos capaces de esconder tantísimas historias! En tan pocas como cuatro, las que forman la palabra tren. No hay cuatro letras mejor aprovechadas, cuatro letras que aprietan los botones de la memoria y la fantasía, cuatro letras que alimentaron sueños, que acercaron a padres e hijos, que permitieron que los pueblos no fueran tan pueblos, ni las ciudades tan inaccesibles. Cuatro letras que dieron besos, que nos llevaron a la consulta del médico o al internado dos veces por trimestre. Cuatro letras con las que podría empezar cuarenta relatos, unos de trenes perdidos, otros de trenes cogidos por casualidad. Podría contar cómo aquel día tuve que dormir en una parada de metro -porque las dos de la mañana del martes ya es miércoles- o hacerme el dormido porque el dinero en pesetas no me llegaba más que para Medina del Campo.

lunes, 20 de mayo de 2013

NO NOS PODEMOS QUEJAR


Sucedió una mañana de otoño del año 29 del siglo pasado, al menos así se ha transmitido de generación en generación hasta haber tomado cuerpo como leyenda urbana. John D. Rockefeller Jr se sentó, como cada día a esas horas, en un café donde, además de desayunar, un limpiabotas le daba lustre a sus ya de por sí lustrosos zapatos. Pero esa mañana había algo excepcional en la luz de la cara de ese hombre que se arrodillaba frente al magnate. Así, el hombre, sin poder reprimir el impulso, levantó la mirada y, entre betún, cepillo y trapo, se encumbró de palabra al privilegiado espacio onírico en el que, desde la perspectiva del limpiabotas, habitaban los Rockefeller. No nos podemos quejar de cómo nos van las cosas en la bolsa, dice dirigiéndose de tú a tú, al potentado. ¿A qué se refiere? le pregunta este atónito. A que invierto todo lo que gano en acciones, incluso he pedido un préstamo para comprar más, y en las últimas semanas no dejan de subir, nos vamos a hacer de oro, contestó aquel, satisfecho en este nuevo estatus. Todo lo que gana, barruntaba el segundo de los Rockefeller, todo lo que gana lo dedica a comprar acciones y además ha pedido un crédito ¿quién se las va a comprar a él si no hay un escalón más bajo en esta pirámide? Inmediatamente llamó a sus agentes y dio orden de vender todas las acciones que tuviera en empresas que no fuesen controladas por él. Pocas semanas después los mercados de valores se desplomaron como se desploma un castillo de naipes cuando el viento le sacude. Rockefeller se limpió el polvo de la chaqueta y siguió adelante; del limpiabotas solo se supo que tuvo que dar mucho betún para ponerse al día con el banco, si es que en alguno de sus días lo logró.

El Real Valladolid bastante tiene con sobrevivir, este año la cosecha no ha ido mal, el cerdo ha engordado en condiciones, y se ha garantizado los cocidos del próximo año. Sucede que esta celebración ha coincidido, tanto en el tiempo como en el espacio, con una fiesta absolutamente ajena, la de un F.C. Barcelona que ha jugado como tomando café sentado en el confortable sofá del hotel de su propiedad. Sin nervio, sin tensión. El Pucela ha querido ser cómplice y le ha guiñado el ojo como diciendo: «No nos podemos quejar...». En estas, el Barcelona se ha apropiado de todo lo que ganan los blanquivioletas cuando Jaime se ha apartado ante un tirito de Pedro, y del dinero de un préstamo solicitado por Marc Valiente y depositado en propia puerta. Un crac, como el del 29, que debería servir para aprender a no dejarnos embaucar. No somos ellos, a nosotros la vida nos cuesta mucho más.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 22-05-2013



jueves, 16 de mayo de 2013

HACE DOS AÑOS

Hace dos años era nada y era todo. De golpe la calle dejó de ser solar y recobró la vida, la plaza era, de nuevo, ágora. La política, esa peste de la que había que huir según los que siempre vivieron de ella, empezó a ser tema cotidiano de conversación con el peluquero, con la quiosquera, en el ascensor. Bob Dylan nos preguntaba que cuántas veces puede un hombre volver su cabeza fingiendo simplemente que no ve. Súbitamente se sufría por los efectos secundarios de la ingenuidad, haber regalado la política a unos pocos, haberla dejado en manos de unos personajes que se fueron convirtiendo en casta. Y así, con la desfachatez de quienes se saben impunes, regalaron el país para quedarse con las mordidas. No fueron muchos los que se lo llevaron crudo, pero fueron pocos, muy pocos, los que mantuvieron la dignidad, los que denunciaron que ‘la ley’ venía dictada desde arriba para que se sirviesen de ella como de un guante blanco. Regalaron el país mientras fingían emocionarse con sus símbolos, estos patriotas de pulsera rojigualda lloraban ante la bandera mientras entregaban en bandeja a sus paisanos.

domingo, 12 de mayo de 2013

EL BOSQUE DEL MIEDO


El verano de dos mil once miraba de frente a su fin, las puertas de los colegios estaban ya entreabiertas y mi periplo en bicicleta por Portugal había concluido esa misma tarde sabatina en las calles de Valença do Minho. Las pocas pedaladas que aún habría de dar servirían para cruzar el puente que atraviesa el río fronterizo que da nombre a la ciudad que despedía y poner pie en la gallega Tuy. Una vez allí podría tomar algún tren que me devolvería a casa. Pero resulta que el tren esperado no salía hasta las siete de la mañana del día siguiente y no pasaba por la estación situada en la ciudad sino en otra que, aun perteneciendo al mismo municipio, estaba ubicada en la parroquia de Guillarey. Ni el tiempo de espera, ni la distancia suponían, a priori, ningún inconveniente. La espera se lleva bien cuando es sábado por la noche y la distancia era de cinco escasos kilómetros, apenas nada para quien viene de recorrer casi mil a golpe de pedal. Pero ese estrambote escondía una sorpresa, unos cientos de metros que atravesaban un bosque en el que las copas de los árboles de un lado de la carretera besaban a las del otro. La oscuridad era absoluta, solo la luz del foco de la bici me permitía vislumbrar el borde de la carretera. Pudieron ser tres o cuatro minutos los que tardé en atravesarlo, pero hubo tiempo más que de sobra para comprender las innumerables leyendas sobre meigas que en Galicia se han parido. La Santa Compaña acechaba tras cada árbol, entendí lo que era el miedo a la nada, el irracional. El miedo es un resorte del instinto de supervivencia del que no nos hemos despegado ni siquiera cuando la razón ofrece argumentos para no tenerlo. 

jueves, 9 de mayo de 2013

BUSCO AYUDA PARA ENCONTRARME

Aunque solo sea por justificarme, primer vericueto que tomamos al ser pillados en cualquier renuncio, diré que perderse es la consecuencia lógica de llevar caminando tanto tiempo en este desierto llamado España. Quiero mirar hacia delante, pero solo veo un frente de dunas que, como las puertas que describía Sabina en calle Melancolía, niegan lo que esconden; eufemismos que suenan a ‘sí’ donde dicen que ‘no’. Lo peor, con todo, es que sé que tras ese frente no habrá vegetación sino más frentes. A veces, eso sí, un golpe de calor me hace perder la consciencia y creo estar en medio de un oasis, pero siempre hay un jarro de agua que me devuelve a la arenosa realidad.

domingo, 5 de mayo de 2013

DE MENÚ: PECHUGA DE PAVO

A la generalización del uso de cualquier avance le acompaña siempre un elenco de servidumbres que, en muchos de los casos, exigen otros nuevos avances. Nadie (o casi) discute que el coche aporta posibilidades que sin él no podríamos imaginar. Pero su uso generalizado, además de las contraindicaciones obvias, ha modificado hasta la estructura de las ciudades. Ahora los espacios de ocio, las áreas industriales, las grandes superficies comerciales, los hospitales...están completamente a desmano. En estas grandes ciudades, los diseños se plantean con la certidumbre de que, quien más, quien menos, tiene un coche disponible. Las menos grandes, efectos del mimetismo, imitan a sus hermanas mayores. El coche ha pasado de herramienta a arquitecto urbanista, de opción a necesidad. Otro tanto ha pasado con la alimentación. La industria ofrece una serie de productos que han arrinconado en el frigorífico a los que antaño eran la sota, el caballo y el rey. El bocadillo de chorizo (sin cortar en lonchas) ha ido perdiendo protagonismo ante la invasión de la mortadela o el pan de molde. Las meriendas de la chavalería actual se parece mucho a la dieta que nos (im)ponían nuestras madres cuando estábamos enfermos. Masticar la carne de animales engordados de forma artificial exige mucho menos esfuerzo del que nuestro organismo puede realizar. A los dientes, por ejemplo, no se les pide el trabajo para el que se han ido preparando a lo largo de miles de generaciones de homo sapiens, tienen mucho tiempo para bailar y terminan en cualquier lugar de esa pista llamada boca. Las ortodoncias se ven obligadas a recolocar unas piezas desubicadas por los desmanes de la pechuga de pavo.