martes, 1 de diciembre de 2009

PAN PARA HOY Y HAMBRE PARA MAÑANA

En los bloques de pisos viven personas. Construir más cuando el número de habitantes permanece estancado implica que o bien no se llenen o si lo hacen es porque otras zonas se vacían. Valladolid, no sólo, ha aumentado de forma significativa su superficie edificada. Hoy la ciudad es más ancha y más larga. Se construyen nuevos barrios que, como todo lo nuevo,  de inicio, reluce pero...
El crecimiento ha sido tan vertiginoso que no nos ha dejado tiempo para pensar. Hemos depositado en manos de promotores inmobiliarios el diseño de nuestras ciudades y éstas no han crecido en función del interés de las personas que las habitamos (y las que las habitarán, pues los efectos son para hoy y para mañana) sino que ha sido un crecimiento basado en el lucro empresarial. Una ciudad, su funcionamiento diario, es un mecanismo complejo que hay que mantener y este modelo de ciudad extensa, más allá de nuevas inauguraciones y sensación de novedad, provoca una serie de costes que ineludiblemente habremos de pagar incluso los que ven esa compulsión constructora como algo que directamente no les afecta. Me quiero centrar en tres aspectos.

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL INTERESADO DESPRESTIGO DE LA POLÍTICA

Son dos anécdotas de sobra conocidas pero ilustran a la perfección lo que quiero contarles. La primera de ellas tiene como protagonista al dictador Franco, le sitúa en su despacho, frente a él un alto cargo de su gobierno se lamentaba de las vicisitudes a las que se veía sometido.

Son dos anécdotas de sobra conocidas pero ilustran a la perfección lo que quiero contarles. La primera de ellas tiene como protagonista al dictador Franco, le sitúa en su despacho, frente a él un alto cargo de su gobierno se lamentaba de las vicisitudes a las que se veía sometido. El tirano, con su voz atiplada, le aconsejó: Haga usted como yo, no se meta en política. Ahí es nada para quien se adueñó ‘manu militari’ de España y la sometió durante cuarenta años a sus designios. En la segunda, el protagonista es un discípulo de aquel, el inefable Manuel Fraga. Cuando le preguntaron por su concepción de la política replicó diciendo que era algo tan feo que hasta las suegras se llamaban así. Curiosa apreciación cuando viene de alguien que, lustro arriba, lustro abajo, lleva medio siglo sin apearse del caballo. Vienen a cuento porque la política está cada día más desprestigiada. Los innumerables casos de corrupción que estamos conociendo sumados a los comportamientos poco edificantes de muchos representantes políticos, han contribuido a ello. Las personas del común sienten cada día más desapego por la política como corolario de la actitud de estos representantes.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El dueño de las llaves, el guardián de los secretos

En la segunda mitad de los ochenta, los que aún eran niños pudieron seguir una serie de animación en la única televisión que por entonces emitía. Dicha serie popularizó a un personaje: el Amo del Calabozo, el tutor de los protagonistas, el encargado de mantener el equilibrio aunque para ello no siempre hiciese lo que le pedían sino lo que entendía como más conveniente. Él era quien hablaba con todos y a cada cual le daba los consejos o recomendaciones pertinentes, era quien escuchaba los lamentos, ponía oídos a las dudas, atemperaba los enfados y reducía los calentones.

domingo, 1 de noviembre de 2009

SABER ESTAR, SABER LLEGAR

Los más viejos del lugar recordamos a Pilar corriendo y recogiendo medallas. Pareciera que toda su vida se hubiera encauzado a través del atletismo cuando, en realidad, llegó a este deporte demasiado tarde para lo que suele ser habitual y con la vida demasiado encauzada. Para entonces se había licenciado en filología hispánica, trabajaba como profesora de lengua y literatura, había cumplido los veintisiete y era madre de dos hijos.
Diez años antes, jugaba al baloncesto en el Medina SF a pesar de la oposición de su padre que no veía ‘decente’ que una chica tan joven viajase tanto. Con este club llegó a actuar en la primera división. Allí estuvo hasta los 24 años aunque su periplo fue guadianesco: un año jugaba, otro se apartaba de la competición por estar embarazada. Dejó definitivamente el baloncesto cuando no consiguieron el ascenso a la división de honor.

sábado, 31 de octubre de 2009

TIEMPO DE REBAJAS

Como las golondrinas avisan de la pronta llegada de la primavera, los anuncios de subvenciones nos indican la cercanía de unas elecciones. El caso es que de unos meses a esta parte suenan acordes celestiales que luego no son más que ruido de tambores. Dos mil quinientos euros por hijo, doscientos y pico mensuales para los jóvenes que alquilen una vivienda... Guiños de cara a la galería pero que no resisten el menor análisis desde la perspectiva de quienes apostamos por un modelo socialmente más justo. En realidad, el método elegido, la subvención directa, no garantiza la cobertura indispensable para que sea eficaz. Vayamos por partes. Somos conscientes de que hay un problema de conciliación de la vida laboral con la familiar, sabemos que para muchas madres y padres traer un hijo al mundo les supone un quebranto económico. ¿Eso se soluciona con un cheque? Rotundamente no. El dinero del estado tiene que ser invertido en la creación de una red de escuelas infantiles, hoy prácticamente inexistente, que de cobertura a los niños y niñas de 0 a 3 años. De esta forma estaríamos creando un modelo que se puede mantener en el tiempo (no de una medida de gracia potestativa), que repercutiría más en quien más lo necesita (los precios van en función de los ingresos y la subvención es la misma para quien trabaja en precario que para el dueño de un banco) y sería la fuente de un derecho social por fin reconocido. 

Por otro lado, el problema de la vivienda en España es un mal enquistado. Se ha construido de forma disparatada y los precios han alcanzado niveles de vértigo. Pero eso, lejos de resolver algo o de ser el único problema, ha generado otro: miles de viviendas vacías y miles de personas sin posibilidad de acceder a una de ellas, ya no comprando, en alquiler. España es una rara avis en el concierto de los países europeos. La relación entre compra y alquiler está equilibrada mientras aquí, con menor poder adquisitivo, el número de personas que viven en alquiler es absolutamente minoritario y está mal visto socialmente. Se habla de la cultura española de la propiedad cuando en realidad la cultura es el poso que queda tras años de hábito en unas prácticas. Si las rentas de un alquiler están muy próximas a las letras de una hipoteca es razonable que la gente compre, cuanto más se separen esos valores más personas optarán por alquilar. ¿Hay alguna medida ensayada y contrastada? La respuesta es sí. La creación de un parque de viviendas públicas de alquiler a precio tasado. Frente a esta posibilidad el Gobierno decide subvencionar a los menores 30 años con una cantidad fija (tanto da el nivel económico de estos jóvenes, como sus necesidades de vivienda o la ciudad en la que vivan). Este tipo de medidas repercuten de forma negativa en lo que, se supone, es el objetivo deseado: lejos de facilitar  el alquiler lo que hace es incrementar el precio. Las personas de las edades subvencionadas no van a notar mejoría alguna (se lo quedará el propietario de las viviendas) y los que la sobrepasen tendrán que pagar más. Flaco favor, por ejemplo, a quien esto suscribe. En materia de vivienda, intervenir sólo sobre la demanda permitiendo que la oferta campe a sus anchas, es garantía de incremento de precios. pero anunciarlo pomposamente en la tele reporta beneficios electorales.

Podría extenderme con el acceso a la salud bucodental o a otras iniciativas de diversos gobiernos de Comunidades autónomas pero en el fondo es reparar en el mismo círculo. Cuando el estado tiene que garantizar derechos y tiene medios para hacerlo debemos reprocharle las políticas timoratas que, a cambio de pan para hoy, no ofrece garantías para mañana. Podría haber una cobertura pública pero han decidido que los recursos públicos acaben en manos de las empresas privadas. Vamos, que toman las partituras de Mozart, las arreglan como Luis Cobos y suena lo que suena

jueves, 29 de octubre de 2009

TEJIENDO BRAZADAS

Buena parte del camino entre la capital y Sardón discurre paralelo y contracorriente a la línea de agua que es, a la par, el eje que vertebra el campo de cigarras castellano y su excepción. Ese tramo adolescente del Duero acompañó las fantasías de la niña que habría de hacer del agua, troceada en ocho calles, la línea por la que transita su vida. Esos escasos treinta kilómetros eran la frontera, una puerta entre la jaula y la libertad que Henar Alonso-Pimentel franqueaba siempre que estaba en su mano acudir al pueblo que adoraba. La niña Henar practicaba todos los deportes porque todos le gustaban aunque lo suyo, creía, era el baloncesto. Nada extraño para una chica tan alta y con tal capacidad de coordinar, en la tierra y en el aire, los movimientos de su cuerpo. Sin embargo, una prima le invitó a una piscina cubierta y el agua, también, se enamoró de su sincronía. Tenía apenas diez años. Poco después ganó una prueba de cincuenta metros mariposa. Parecía que el noviazgo se consolidaba pero, como en toda historia de amor que se precie, surgieron esas pruebas que rompen o cuajan una pareja. Una neumonía rompe, durante un año, la incipiente relación. El señor Alonso-Pimentel, por otra parte, no aprueba -ni impide, eso sí- la decisión de su hija. Prefiere que se dedique a un deporte de equipo.

EL TRIENIO LITUANO

Fue el momento en que el CB se quiso hacer grande y puso para ello el mejor de los pilares: Arvydas Sabonis, junto a él fueron llegó Homicius al que luego sustituyó Tikhonenko. Tres años duró el intento, un trienio en el que, con Javier Casero al frente de la nave,  el CB Valladolid consiguió un sexto, un séptimo y un octavo puesto con unas excelentes actuaciones de Reyes, hasta el punto de encontrar plaza en la selección española en la que jugó ocho veces. Miguel Ángel lo quita valor ‘en realidad jugué porque (el seleccionador Antonio) Díaz Miguel se aburría, antes de que acabasen las eliminatorias finales llamaba a una selección B y se pasaba el día entrenando. 
Pero la realidad volvía a imponerse a las expectativas, Sabonis fue a Madrid y la plantilla se desmanteló. Miguel Ángel volvió a la capital pacense. ‘La oferta económica era muy buena y podía volver a casa ‘pero el regreso no fue, al menos al principio, como lo hubiera deseado, fue el peor año de mi carrera’. Estuvo allí dos años más, en el primero de ellos consiguieron un hito en la historia del deporte cacereño, acabar en el quinto lugar de la clasificación. En Cáceres comenzó a jugar de tres (alero alto) siguiendo la estela de Andrés Jiménez ‘ahí te das cuenta de que estás entre tres y cuarto y cuatro menos diez, te falta cuerpo para ser un cuatro pero no tienes la destreza para ser un tres’. De Cáceres fue a Vitoria, a un Tau que empezaba a ser lo que es. Consiguió una Recopa de Europa (por mor de los enfrentamientos entre la FIBA y la ULEB ese año se denominó Copa de Europa). En aquel equipo lanzaba sus primeros tiros a canasta un barbilampiño Jorge Garbajosa.
Sin salir del norte fue a Torrelavega, al Caja Cantabria. Se salvaron por un punto de disputar el play-off por evitar el descenso pero ‘desde el punto de vista deportivo fue mi mejor año’. El entrenador de ese año fue un antiguo compañero en el Forum: Quino Salvo. Nueva escala en Valladolid bajo el manto de Gustavo Aranzana. Terminada la temporada 99-00, Miguel Ángel emprende su última aventura, esta vez sus maletas viajaron a León. El año empezó muy bien pero, a partir de una gripe no volvió a ser el mismo ‘tenía molestias contínuas y estaba cansado y cascado’. Lo dejó en este punto. Cierto es que jugó un mes más, fue en Salamanca y por un compromiso adquirido.
Hoy, después de trabajar tres años en el campo de las inversiones artísticas, es el responsable comercial en Castilla y León y Cantabria del Biotecnology Institut, una empresa que ofrece sistemas de implantes dentales. El gusanillo del baloncesto lo mata jugando algún torneo de veteranos. Junto con Mike Hansen y Mateu, pretenden crear un equipo de veteranos del CB Valladolid.
Muchos kilómetros, tantos que, ante la falta de raíces físicas, tuvo un asiento más humano: se enamoró muy joven y Cuca, su mujer, le ha acompañado en todas estas plazas ‘a cambio ahora vivimos en su ciudad, en Palencia, me gusta porque es muy tranquila, me recuerda a Cáceres y estamos a un paso de Valladolid’.
‘Tenemos tres hijos, Alejandro tiene dieciséis años, Álvaro trece y el Alonso seis’. Los dos primeros juegan al Baloncesto, el mayor ha estado esta temporada en el equipo Junior del Baloncesto Valladolid y está muy ilusionado porque hará la pretemporada en el primer equipo con Porfi Fisac. Su hermano juega el infantil de CB Palencia y el pequeño, de momento, da guerra en casa.
La descendencia de los Reyes de la estirpe de Miguel Ángel parece asegurada. Tendrán que seguir preparando maletas.

CUESTIÓN DE COJERAS

Sin que sirva de precedente les voy a contar una anécdota personal. Llevaba varios años sufriendo algún calambrazo en la rodilla, precisamente la izquierda. Una sensación incómoda y molesta pero fugaz y asumible. No le di ninguna importancia ya que ocurría de tanto en tanto, pasaban meses entre un ataque y otro, y duraba lo suficientemente poco como para no incordiar mi ritmo de vida habitual.  

Hasta este mes de marzo. Las molestias persistían de forma continuada y decidí acudir a mi médico. De ahí al traumatólogo quien, tras las pruebas pertinentes me planteó las ventajas y los inconvenientes de una operación. Al final pensé que la artroscopia podía paliar el problema y decidí que se llevase a cabo la citada intervención. Estaba ya en la lista de espera.

Pasados unos días recibí una llamada telefónica. Una señora, amablemente, me conminaba a acudir a dos clínicas privadas que tienen un concierto con la sanidad pública. Sus argumentos: lo harán tan bien como en el Clínico y le podrán operar en breve. Cuando le mostré mi interés por ser atendido exclusivamente por la sanidad pública le tornó la voz y me dijo, más áspera, que, si esa era mi elección, tendría que esperar varios meses para que fuera posible. Bien, le dije, esperaré. Está usted en su derecho, apostilló como si le hubiera dicho algo incomprensible pero que ella no podía evitar. Vamos, como si, teniendo billete de tren para ir a Cádiz, le hubiera planteado que mi decisión era llegar caminando a la Tacita de Plata. Usted mismo, remató.

Me quedé con mal cuerpo. Y sin entender nada. Si convenimos que la atención sanitaria es un derecho y los poderes públicos se vanaglorian del sistema público de sanidad ¿cuál es la trayectoria que ha facilitado al secuestro de alguno de los servicios por parte de la privada? Me dirán, con razón, que el derecho sigue existiendo y que la operación, en uno u otro sitio, se va a realizar. Cierto, pero me preocupa. Si una clínica privada puede ofrecer un servicio que, posteriormente, la Junta le retribuiría ¿por qué no lo puede ofrecer directamente el SACYL? El centro privado tiene la necesidad de presentar cuentas de resultados y el carácter de empresa les obliga a obtener beneficios, los convenios que tienen con la Junta les producen dichos beneficios. Si ellos lo hacen ¿por qué no es la propia Junta la que invierte el dinero que les paga a estos centros en mejorar la calidad de la atención?

Los conciertos sanitarios, como los educativos, detraen dinero público –de todos- para fortalecer empresas privadas y eso es un contrasentido dado que el fin de los impuestos es la redistribución. Este tipo de prácticas fortalecen a los inversores privados al ponernos a todos como clientes de sus empresas. Los centros públicos van perdiendo peso y, como en todo fenómeno de erosión, se van debilitando las bases sobre las que se asientan. En primer lugar las ideológicas: la consciencia social del valor de un derecho. Posteriormente las económicas... y al final resulta que se tomó esta decisión porque no había más remedio. Y nos quedamos sin dinero ni capacidad de respuesta social contundente. Aún queda pero el camino ha comenzado.

Sólo valoramos lo que tenemos cuando lo necesitamos y cuando lo perdemos suele ser tarde para que la reacción sea eficaz. Quizá falte en nuestra sociedad una “cultura de lo público”, una mezcla entre la reclamación de un derecho y el uso correcto de éste. Para que un servicio público sea eficiente es necesaria la complicidad de todos y, por tanto, debemos usarlo de forma sensata, de esta forma todas las personas -al menos las que no tenemos capacidad para afrontar las minutas de un centro privado- nos beneficiaríamos.

La exigencia ha de ser máxima pero mesurada. La privada podrá aportar un confort que es imposible, e injusto, reclamar a la pública pero en las prestaciones no puede haber merma. Hay radica el límite. Nuestra obligación, como ciudadanos es esperar lo que es razonable, lo cual no implica callar cuando hay que esperar más de lo justo por una mala gestión.


A ver hasta cuándo cojeo. A ver si la sanidad pública refuerza sus piernas. 

miércoles, 28 de octubre de 2009

ENTRE TRES Y CUARTO Y CUATRO MENOS DIEZ: MIGUEL ÁNGEL REYES

Los deportistas de élite son árboles que arraigan en el aire. Tienen siempre preparadas las maletas para trasladar su residencia de una ciudad a otra, además, entre semana, su constante trajín les impide asentar el día a día: Van, juegan, vuelven. Días duros dentro de años intensos pero que merecen muy mucho la pena ‘lo que se siente en una cancha es una experiencia que no se va a repetir en ninguna otra actividad de tu vida, el placer de jugar no se puede comprar’.
A Miguel Ángel Reyes se le iluminan los ojitos mientras va extrayendo recuerdos del baúl. En su caso, este  traqueteo le trajo a Valladolid desde Cáceres. Sus doscientos y pico centímetros no pasaron inadvertidos para los hermanos Moratinos y este chico que jugaba en el Colegio de San Antonio se le abrieron las puertas a un sueño: el de ser profesional del Baloncesto. Corría el año 1985. Un año después debutaba en la Liga ACB, enfrente el OAR Ferrol del mítico Anicet Lavodrama. A pesar de lo dicho, la incorporación al equipo profesional fue progresiva y hasta dos temporadas después no se consideró jugador del primer equipo ni estuvo seguro de que convertiría en profesión a su afición. Retrotraerse a esos años es recordar a un cuarteto de pivots que siguen en la memoria de cualquier buen aficionado: Silvano Bustos, Mike Phillips y el gran Juanito de la Cruz, ‘del  Lagarto me impresionó su ambición, podría pensarse que venía con una carrera hecha pero tenía las ganas de un juvenil’. En aquella época su entrenador era Mario Pesquera y recuerda la enorme presión a la que se veían sometidos. Después llegó la corta etapa de Pepe Laso, ‘sólo estuvo un año pero fue el mejor de mi carrera, me dio plena confianza al igual que a otros jóvenes como Lalo García’. 

CÓMO CREAR UNA ESCUELA SIN PROPONÉRSELO

El azar es un chico travieso que disfruta cambiando la letra de los planes bien trazados. Por eso, cuanto más cerrados los tengamos, más sencillo lo tendrá. Manu Martín, salmantino de origen, se fue haciendo hombre en Rentería. Jugaba al balonmano casi por obligación. A principios de los setenta el fútbol era un monocultivo, había poco margen para otra cosa. A pesar de ello, en Guipúzcoa, el Balonmano iba construyendo su propio hueco. Varios colegios se empeñaron en sembrar contra la corriente deportiva hegemónica. El Sagrado Corazón de Rentería era uno de esos y, aunque le tiraba más el pie que la mano, el niño Manu tuvo que elegir entre balonmano y balonmano. Eligió y no le fue mal. 
Tras despuntar en el colegio se incorporó al J.D.Arrate de Eibar en el que se terminó de formar como jugador. Sus planes le llevaban a estudiar INEF y seguir haciendo carrera en su tierra de adopción que, en realidad, era ya la suya. Pero se le cruzó la mili. Iba a ser un año de paréntesis mientras esperaba la plaza en el INEF y, después, vuelta a la normalidad. Primera parada León. Maniobras y espera de destino. José Carlos Muñoz aparece entonces en su vida. Le convence para que juegue en el recién nacido ACD Michelin. Suponía bajar una categoría pero existía un proyecto, una idea, un sueño que, con quebrantos, dura hasta hoy. Manu Martín es uno de sus cimientos. Vino a Valladolid, sólo quien viene de fuera sabe lo duros que suelen ser los primeros pasos en esta ciudad, para completar la dichosa mili e hizo escuela y vida. El equipo ascendió a la máxima categoría y pospuso la vuelta. Lo merecían, dice en dos palabras que resumen causa y efecto: la fuerza del colectivo permitió el logro y el logro reforzó al colectivo. Lo merecían los gestores del club, lo merecían sus compañeros, lo merecía él mismo y siguió un año más a pesar de los esfuerzos de Juancho Villarreal por llevarle de nuevo a Guipúzcoa, al Bidasoa de Irún.

jueves, 1 de octubre de 2009

¡CÓMO ESTÁ LA ARISTOCRACIA!

Cuentan las malas lenguas apócrifas que una cena (probablemente en los postres de otra cumbre iberoamericana) el expresidente argentino Carlos Ménem se levantó y espetó a sus colegas: ¿Saben ustedes por qué Estados Unidos es el único país de toda América en el que no se ha producido un golpe de estado? Ante el silencioso estupor de la concurrencia, Ménen risotada en ristre, clamó: ¡Porque no tienen embajada de Estados Unidos! 

José María Aznar, años depués, con el tic de los acomplejados, se ufanaba de haberse alistado (alistado de ponerse en la lista, no de hacerse listo) en el club de los que mandaban, lo que es un eufemismo. Se arrastró ante el que de verdad impone su poder a cambio del sueño del secuaz: fumar unos puros en compañía del jefe y poder hacerse unas fotos con los pies en su mesa. Como todos los que se vanaglorian de colaborar con los matones, olvidó que la imposición por la fuerza, poder duro lo llaman, es limitada en el tiempo y  se parece mucho a un boomerang.  Boomerang que, en su retorno al punto de origen, nos golpeó a todos y a él le dejo sin gobierno y con un prurito de rencor, un reconcomio justiciero que le dura hasta hoy. En el entretanto de su gobierno, como veía a un hombre poderoso al mirarse al espejo, comprendió que los confines de España le quedaban muy cerca y él aspiraba a más. Los enemigos de su amigo eran sus enemigos y puso parte de su empeño en derrocar a un presidente de otro país. Vocazas o fanfarrón pero presidente electo en varios procesos en los que se dieron todas las garantías (hubo control de los procesos electorales por instituciones internacionales). Lo que dicen las hemerotecas es que el gobierno español apoyó ese fallido golpe de estado. Estados Unidos tenía la embajada temida por Ménem y Aznar hizo de la española un adosado.

Tras años criticando a los nacionalismos periféricos hemos descubierto que el nacionalismo identitario español vive. Parte de la sociedad española se ha envuelto en ese difuso mensaje de superioridad que regodea a todo nacionalista y le conduce a apoyar lo propio sin racionalidad ninguna. El PP ha sembrado sin descanso este nacionalismo porque son sabedores de que la siega les será propicia. Políticamente para su partido y económicamente para los suyos por que el nacionalismo es un artefacto cultural inventado, utopías compensatorias de las frustraciones de las clases populares, propuestas por élites que obtenían de ello beneficios (pág 16, Mater Dolorosa, Álvarez Junco). El PSOE, ante el temor a perder votos, en vez de contrarrestar un discurso falaz y dañino,  ha optado por competir en la carrera de falso patriotismo. Como todo nacionalismo, el español, se alimenta de mitos y uno de ellos asume que los diversos pueblos de la América de habla hispana tienen una deuda permanente de gratitud con nosotros y que hemos de tutelar lo que allí ocurre para que su discurrir sea en nuestro propio beneficio. Son, así vistos, estados menores de edad, repúblicas bananeras.  

Y en estas otra Cumbre Iberoamericana. Un presidente, el venezolano, torpe en la medida de los tiempos, cuestiona la labor de Aznar. A deshora y en exceso. Una mesa encargada de dirigir la reunión. Y un jefe de estado no electo, a sus aristocráticas maneras, entra en ebullición. Soberbio, pendenciero, maleducado, fuera de sí. Ordena callar a otro jefe de estado (repito, éste sí, electo). Y los corifeos unánimemente claman que que eso es defender a España que estaba siendo atacada. Vuelta al nacionalismo, a tomar la parte por el todo. Criticar a J.M. Aznar no es criticar a España, más si la crítica se ceba en un hecho real, criticar a las empresas multinacionales de matriz española no es criticar a España, porque el capital no tiene más patria que el propio beneficio de los dueños y en base a tal beneficio actúan a su antojo y sin miramientos despojando a los más débiles de lo poco que les queda.

Yo no me sentí defendido por el ataque testicular del señor Borbón. Más nos valdría ser conscientes de que  algo se mueve en América Central y del Sur. Quizá tardemos en darnos cuenta de que aunque nos autoproclamemos madre patria ellos han crecido  lejos y tienen vida propia y a sus jefes de estado los pueden votar o botar. Al de aquí no le podemos votar.

Coda 1: Volvemos a J.M. Aznar. Visitó Valladolid la semana pasada y su encuentro con el alcalde de la ciudad dejó otra perla para la historia. El alcalde le vino a decir, con esa media sonrisa que se le pone ante su valedor, que estuviera tranquilo, que en Valladolid lo tenía todo controlado.  Así estamos y esa es su mentalidad. Vasallaje.


Coda 2: Volvemos al nacionalismo del PP. Asamblea de la FEMP. Propone a su candidata para presidir el foro de los municipios. Su nombre: Regina Otaola, la alcaldesa con menor número de votos del mundo. Su mérito, ser alcaldesa de un municipio vasco donde el 90% de los habitantes no pueden votar porque su opción política defiende la independencia. Pero en esta maraña no se diferencia la opinión del delito. En esa situación hay que reconocer el valor de la señora Otaola pero su representación es un fraude.

lunes, 21 de septiembre de 2009

CON DIEGO EN ZARA...GOZAMOS

Allá por 2009, Diego Costa jugaba en el Valladolid. Ahora le llama Del Bosque para la selección, ahora lleva un temporadón en el Atleti, ahora le descubren en la capital del reino (el único lugar del mundo según ellos) pero en octubre de ese año se publicó lo siguiente....

La eterna maldición que recae sobre los equipos pobres consiste en no tener tiempo para saborear las delicias. Apenas un jugador destaca, compra el billete para viajar a otros lares de más postín. La bendición, rara avis, se asienta en la capacidad de las directivas para convertir en oportunidad esta desgracia.
Ayer en la Romareda, mientras ningún aficionado vallisoletano echaba de menos a Sergio Asenjo, Diego Costa nos regaló, amén de entrega y buen juego, tres puntos. Los que se rasgaban las vestiduras por la pérdida del cancerbero palentino tienen su réplica: en un mercado tan distorsionado como el futbolístico es posible encontrar respuesta a las necesidades cuando se tiene claridad para conocer las propias carencias y talento para soslayarlas. Supongo que el brasileño caminará por la misma senda maldita y será flor de un día en Zorrilla, razón de más para disfrutar con su juego y valorar la insistencia del club en traerle, lo que manifiesta el buen hacer de la dirección deportiva pucelana.

sábado, 13 de junio de 2009

NUESTRO PEQUEÑO

Pasada la etapa de obnubilación que se produce tras cualquier separación, ambos protagonistas se percatan de que hubiera sido mejor haber dado el paso unos meses antes, cuando aún la podredumbre no había horadado la convivencia de forma irreversible.
En su conflicto con Víctor, José Luis Mendilibar, por el contrario, ha acudido al juzgado a presentar la demanda de separación en el momento preciso. Mantener por más tiempo una relación tensa con la esperanza de que una conjunción astral remiende el roto hubiera acrecentado la pérdida de respeto y el desarraigo del grupo. Bajo el mismo techo no hay espacio para los dos y han decidido que sea el entrenador quien se quede con la casa. El club, como juez, no ha sorprendido por lo previsible de la sentencia, aunque la institución, como parte, ha adolecido de ingratitud, se ha echado de menos un poco de tacto. Si tiene que salir que salga que no pasa nada, pero está mal que sea a hurtadillas.
Víctor se va, pero su trayectoria le garantiza un hueco dentro de la categoría de eterno en el santoral blanquivioleta. Nos mostró que el fútbol es un juego donde la inteligencia y el talento pueden imponerse al poderío físico, tanto por la eficacia como, sobre todo, por la permanencia en las retinas de los espectadores. Ahora que los pequeños se han adueñado del fútbol, irradiando la alegría que este deporte nunca debió perder, se despide de nosotros el que más se parece a ellos.
Para el aficionado llega ahora el tiempo de la melancolía. Recodaremos su último gol como la última vez que se hace el amor antes de la ruptura, con la pena de no saber que era el último.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 13-06-2009

lunes, 1 de junio de 2009

ER FURBOL ES ASÍN

Me acosa, tenaz, el eco de Víctor Jara en mi cabeza. Así, mientras veo el partido, tarareo repetida e inconscientemente una melodía del cantautor al que el felón chileno le cortara las manos y la lengua.
«La vida es eterna en cinco minutos». Cinco minutos interminables han desembocado en la salvación de un equipo que, por la más estúpida carencia de ambición, ha estado a punto de lastimar el orgullo de su afición. Atrás queda ese debate que mataron hace semanas sobre si era conveniente aspirar a más. Insisto, de haberlo intentado no nos hubiésemos visto en este trance.
«Suena la sirena de vuelta al trabajo». La desidia tiene estas cosas. Cuando ya habían dado por concluida su labor se topan con la realidad. Faltaba algo más, un punto salvador, y ellos con esas pintas vacacionales. Han vuelto al trabajo, cabizbajos, para gritar que, cuando quieren, pueden. La respuesta al porqué no pudieron, al porqué no quisieron, mancilla la imagen de un grupo tan conformista como lo es, a veces, la ciudad que lo alberga.

miércoles, 27 de mayo de 2009

HOMENAJE

Hoy, cuando se avista el ocaso del curso, se cierne la noche más larga sobre el Real Valladolid. No es momento para indagar en las causas que nos han traído a esta situación sino de soplar todos en la misma dirección para que el domingo, a las nueve, tengamos excusa para festejar. Muchas aficionadas y aficionados se merecen ese premio que llegará, sin duda. Mantenerse en primera está en las piernas y las cabezas de los jugadores y os deben ese último esfuerzo. Su batalla es la nuestra y su éxito nuestra fiesta. Es la justa compensación tras un año en el que las ilusiones han viajado en una montaña rusa. Hemos comprobado que pueden y lo harán. No hay motivos para esperar buenas noticias de otros estadios. Estaremos sólo pendientes de Sevilla y desde donde partirá la alegría hacia Pucela.

domingo, 24 de mayo de 2009

DOS TAZAS DE MARCHA

Hace unas semanas el Real Valladolid abandonó al fútbol, ayer el fútbol le pagó con la misma moneda. La temporada se estaba convirtiendo en un esperpento del que no esperábamos un fatal desenlace pero que, tras el partido de ayer, puede terminar en tragedia. El gol de Bilic castiga más por lo que no se supo hacer en los anteriores partidos que por lo que no se pudo en éste. Un gol que llegó tras una pésima gestión del ánimo por parte del entrenador local quien, cuando el equipo acababa de lograr el empate, cuando el Sporting podría venirse abajo, cuando Pucela cantaba y Gijón lloraba, decide, en vez de apuntillar a un rival abatido, retroceder un paso y ordena jugar con dos medios centros de contención dando entrada a Jesús Rueda. Decía Mendilibar que les iba la marcha, haciendo referencia a la mejoría del juego de su equipo cuando ve las orejas al lobo. Pues ya tienen marcha, se juegan la permanencia y no deben esperar ayudas externas.

Coda: Las vísperas se han ensuciado con mensajes cruzados entre aficionados de los dos clubes. La mecha no la encendió ningún simpatizante, sin embargo ambas hinchadas han defendido de forma irracional las insensatas decisiones de sus directivas. Imaginemos que hay una guerra y nadie va.

lunes, 18 de mayo de 2009

UN TRAJE AL QUE SE LE DESCOSEN LAS COSTURAS



Se admitían apuestas sobre el tiempo que iba a pasar hasta que el Real Valladolid atinase con una portería rival. Algunos, los más pesimistas, habían perdido la esperanza de poder contemplar dicho milagro en lo que restaba de temporada. Quienes apostaron a que ayer iba a ser el día, ganaron la porra. Al cuadro pucelano le ha costado setecientos diez minutos marcar un gol y, por esas cosas del fútbol, sólo siete repetir. Entonces nos las prometíamos muy felices. Estábamos asistiendo a una resurrección blanquivioleta. Ocho partidos después volvíamos a disfrutar de ese juego que antaño les permitió superar el umbral de puntos a partir del cual se produjo la despresurización de la plantilla.
El Valladolid dominaba en el marcador y mandaba en el campo. Había sido capaz de remontar un gol accidental del Racing y manejaba el partido con insolencia. Los cántabros tiritaban en defensa; a tenor de la impericia de la retaguardia pareciera que por su área pululaban aquellos topillos que, hartos de cereal castellano, habían emigrado al norte para desviar la trayectoria del balón y así confundir a su cuarteto de zagueros. Pero ni por esas. El equipo es un traje mal zurcido y en cuanto salta un punto se descosen las costuras. Cualquier adversidad sume al equipo en un profundo desconcierto que le deja a merced del rival y en un permanente estado de indefensión. Ayer fue una rigurosa decisión arbitral, la expulsión de Bea, la que marcó el principio del fin. A partir de ese instante el Pucela se diluyó a orillas del Cantábrico y las sonrisas cómplices de los aficionados retornaron albaúl de los recuerdos del que, por una hora, habían salido. Esta vez, además, no pudimos buscar el auxilio en las manos de un desacertado Sergio Asenjo.

lunes, 11 de mayo de 2009

EL DÍA DE LA MARMOTA

En sus últimos años, Camilo José Cela recibió multitud de homenajes -de esos que sirven más para alimentar el ego del oferente que para ensalzar la valía del perceptor- en los que pronunciaba un discurso de agradecimiento por ‘tamaño agasajo’. Cansado o porque tanto le daba arre que so, les largaba el mismo discurso, cobraba y aquí paz y después gloria. Ganas me quedan de seguir el ejemplo y hacer un corta y pega del artículo publicado el lunes pasado. La sensación, compartida con la mayoría de la afición albivioleta, es una especie de ‘déjà vu’. Parecemos émulos de Bill Murray apresados en el día de la marmota reviviendo una y otra vez lo que ya sabíamos que iba a pasar.

lunes, 4 de mayo de 2009

EL SEISCIENTOS Y LOS SANTOS INOCENTES

Una de las paradojas que plantea la relatividad del volumen se muestra con el número de ocupantes de los coches. En los actuales, tan modernos y aparentemente espaciosos ellos, mal caben cinco personas. Pero pocas décadas atrás podíamos viajar casi cómodamente el doble de personas en aquel milagro automovilístico llamado seiscientos. Seiscientos también se llama el número de minutos que lleva el Real Valladolid sin oler el aroma de la red y, de la misma forma, los ocupantes de las causas son muchos y viajan plácidamente. Diez horas consecutivas sin marcar, se dice pronto, que son el corolario desesperante de un equipo que cae en picado hacia un objetivo -la permanencia- conseguido mucho tiempo atrás.

lunes, 27 de abril de 2009

NO HAY NATA PARA ADORNAR EL PASTEL



Los gurús de la ‘nouvelle cuisine’ pretenden que sus platos entren por los ojos antes de acariciar el paladar; los que tiramos más hacia la gastronomía clásica disfrutamos del preámbulo de una buena fabada con la vista y el olfato. La temporada del Real Valladolid corre el riesgo de parecer mala porque, tras una buena preparación y una cocción adecuada, la presentación final puede despedir un hedor a languidez que nos haría olvidar los buenos ratos pasados. El partido de ayer ha sido uno más de esta retahíla que nos aboca a un fin de año plomizo. Cinco partidos consecutivos sin mojar, mal de muchos consuelo de tontos, pensará alguno en idéntico trance, dos empates a nada en los dos últimos partidos disputados en el verde de Zorrilla y poco, muy poco, que llevarse a la boca.

viernes, 24 de abril de 2009

FUERON PORQUE HABÍA QUE IR



Aquellos que estudiamos en los años previos a la LOGSE recordamos con un poco de humor -y algo más de mala baba- las notas de los exámenes de esa asignatura que entonces se llamaba Lenguaje. Se acostumbraba a restar puntos por cada falta de ortografía y, a resultas de lo cual, la calificación de algún compañero bajaba del cero.
La primera parte del partido de anoche, con aquel método evaluativo, se parecería bastante a uno de esos exámenes con mala nota en el que, además, se debería restar algún puntejo por la pésima ortografía. Un menos tres, menos tres habría sido un resultado justo. Empate al fin y al cabo, pero un resultado que hubiera reflejado de mejor forma las miserias de insulares y peninsulares durante esos insufribles tres cuartos de hora cuyo único valor fue la posibilidad de confraternizar, entre bostezo y bostezo, con la gente de esta sección. Sorprendió la falta de tensión competitiva de un Real Valladolid que, liberado del miedo al abismo, debería mostrar mayor osadía y ningún nerviosismo. Pues bien, vimos todo lo contrario, un equipo pusilánime y despistado. Los primeros quince minutos del buen lateral Pedro López ilustran lo que digo. Erró en cada ocasión que pudo. Parecía que el despiste venía de antes y había salido al campo con las chanclas en vez de con los borceguíes.

lunes, 20 de abril de 2009

EMPATE A CERO, ACERO INDUSTRIAL

El Valladolid traspasa en abril la frontera que yo cruzaré en agosto, la de los cuarenta. En ambos casos podemos decir que nos quiten lo ‘bailao’ aspirando a seguir sonriendo durante lo que nos quede. Pero mientras el que suscribe comienza la primavera con tareas pendientes y esperanzas abiertas, el Valladolid cierra el invierno con los deberes hechos y los sueños rotos. De aquí al final quedan siete partidos en los que disfrutaremos del fútbol a pelo: sin miedo a nadie y sin ilusión por nada. Siete encuentros en los que no deberá tener cobijo la especulación que tanto daño hace, a la economía y al fútbol. El final de temporada se tendría que convertir en un necesario homenaje a la grada y en una sementera de nuevos aficionados.
Pero eso será, si es, de aquí en adelante porque lo que ayer sufrimos en Zorrilla fue fútbol de garrafón, malo mientras se toma y padrastro de una amarga resaca. Frente a frente se colocaban dos de los porteros que aspiran a defender los palos de los mejores equipos europeos y, salvo una parada inverosímil de Asenjo, volvieron a casa con los guantes impolutos. El Villarreal del ‘triste con dos eles’ Pellegrini boqueaba como un pez fuera del agua. Su grupo trabaja con eficacia pero los jugadores que han de marcar las diferencias ya han jugado sus cien mejores partidos. La historia última del equipo amarillo ha sido admirable sin embargo su plantilla necesita un rearme generacional y el margen de error en este deporte siempre es grande salvo para los que pueden tirar impúdicamente de chequera. Espero que el tiempo me desmienta porque el Villarreal se ha ganado muchas simpatías pero da la sensación de que el reloj de esta Cenicienta marca las doce menos diez. El Real Valladolid adoleció de falta de definición para romper el partido en la primera parte. Hay días, el de ayer es un claro ejemplo, en los que los blanquivioletas parecen tener que elegir entre comer o beber. Cuando consiguen hilvanar un buen juego no aparece el remate, si se busca el remate se pierde el juego. En esas estábamos cuando los castellonenses se encontraron con un premio inmerecido: el Valladolid perdía a un jugador y el Villarreal se aprestaba a lanzar un penalty. Fallado el lanzamiento, el Valladolid se conformó, lógicamente, con mantener la igualada. Era menos de lo que se esperaba pero más de lo que podría haber sido. Bostezamos, concluyó el partido y volvimos a casa con los síntomas previos a la resaca. Primer partido de la temporada en que el Valladolid perpetra un empate a cero. Acero industrial, como bien añadió Luismi.

lunes, 13 de abril de 2009

LO MALO NO ES PERDER, SINO LA CARA QUE QUEDA



Comentan los expertos en teología futbolística que Dios es del Madrid. Hoy tienen un motivo más para defender tal aserto. Redivivo este domingo, en vez de a sus apóstoles, se ha aparecido a los del Bernabéu. El resucitado se gusta más en su versión de Medinaceli que tallado por Gregorio Fernández. También es cierto que esta liturgia milagrosa se venía celebrando domingo tras domingo y no nos ha cogido por sorpresa.
Resulta decepcionante para sus rivales acabar derrotados sin poder explicar el porqué. Hoy el Valladolid se ha sumado a la lista de agraviados. Equipos que plantan cara ante la aparente inofensividad de los blancos y que mueren del mordisco de una araña. El único argumento madridista es una fe inquebrantable en el escudo que portan. Fe del carbonero que mueve marcadores a la par que erosiona su antigua grandeza almacenada en color sepia de viejo álbum.

domingo, 5 de abril de 2009

MENDILIBAR, QUÉ BUENO QUE VINISTE

La Primera División es una gran ciudad que se conforma con zonas industriales, barrios periféricos y un centro histórico con sus callejones y recovecos junto a las grandes avenidas llamadas FC Barcelona y Real Madrid. Al Real Valladolid ayer le tocaba pasear por una de ellas para goce y disfrute de una afición que ha demostrado su ejemplaridad y su deseo de ver fútbol del bueno. Sólo así se entiende que el regalo de Guardiola (Liga de Campeones y partidos internacionales mediante) fue reprobado por un público que deseaba ver en el campo a Messi por más que ésto redundase en contra del equipo local. Los aplausos al argentino y a Iniesta atestiguan ese gusto por lo exquisito.
El Barça dosificó el repertorio que esta temporada le ha encumbrado a los altares de la excelencia y no sirve la coartadade lo atiborrado de su calendario, la única razón que propició la merma del juego culé fue la respuesta del cuadro albivioleta. Habrá veces que jugando menos se logre más, pero hoy los chicos de Mendilibar han puesto un precio muy alto a los 3 puntos que los azulgranas han arrancado de Zorrilla. Cabe recordar que hace tres años, el Real Valladolid deambulaba cabizbajo por los arrabales del fútbol. En este tiempo el proyecto del club se ha asentado y en la parte deportiva el mérito tiene nombre propio: José Luis Mendilibar. Podremos discutir algunas de sus decisiones, cuestionarle la capacidad para modificar a su favor el ritmo de los encuentros mediante los cambios. Podremos y lo seguiremos haciendo, pero ante todo hay que reconocer que ha sido el alma de la reconstrucción, que su nombre ya está grabado en las páginas doradas de la historia de este club y que la afición le debe agradecer, entre otras cosas, este paseo orgulloso por las mejores avenidas de la primera división.
El Real Valladolid ha perdido, pero ha muerto orgulloso en el área del Barcelona, hasta el último suspiro nos alimentamos con la posibilidad del empate y el propio rival rindió tributo tras el silbido final: sus abrazos tras el partido indican el valor que dan al triunfo.
En el debe local debemos anotar la nula aportación de los jugadores de banda hasta la aparición de Escudero. Sesma no ha aportado nada y Aguirre el doble, nada de nada. La salida del zurdo argentino fue una bendición que arrastró a la grada a la vez que nos siembra una duda: ¿por qué ha jugado tan poco a lo largo del año? Es el caso más claro de disfunción entre calidad y rendimiento en la plantilla. Nos quedaremos sin disfrutarle.

domingo, 29 de marzo de 2009

KANUTÉ O LAS LEYES DE LA PALANCA

Cuando se escribe la historia suelen marcarse en rojo las fechas en las que ocurren los acontecimientos más relevantes, a la vez que se esconden en renglones secundarios los hechos verdaderamente trascendentes que dan lugar a ellos. El Sevilla presume de los títulos conseguidos durante el último trienio, alardea de currículo y tiñe de oro las fechas en las que sus estanterías se adornaron con trofeos de prestigio, pero el día clave en el despegue de los de Nervión sólo lo podremos encontrar en oscuras hemerotecas: aquella mañana en que Kanoute selló el contrato que le unía a este club. Debería ser fiesta en el calendario sevillista. Ayer, como tantas veces, ha ganado el partido solito. En las escuelas de delanteros tendrían que rayar los soportes en los que se guardan sus partidos, su juego es un compendio de todas las virtudes éticas, técnicas y tácticas con que se forja un atacante. Valdrían los tres goles con los que ha asaeteado al valladolid para elaborar el material para un curso: tres goles con cuatro toques al balón. Los precisos para hundir a un equipo que durante media hora se creyó capaz de tumbar a los sevillistas. Hasta que el malí hundió el puñal al filo del descanso. Y ahí terminó la batalla.

lunes, 16 de marzo de 2009

EL VALLADOLID SÍ TIENE "GETA" Y FE



Paradojas de la vida. Primer partido, tras el perro invierno, que acaba de día y primer partido en el que casi me duermo. Cuando sólo un equipo quiere jugar es imposible que el espectáculo alimente los ojos y los del sur de Madrid se acercaron a Zorrilla a evitar el fútbol. Sorprende a quien no les ha visto que un equipo con esa nómina se vea tan apurado, pero el corsé al que les somete su entrenador no se adapta a la morfología de la plantilla. Gavilán, Albín, Granero y compañía deambulan como almas en pena por el verde que debería ser de la esperanza y empieza a ser de la congoja. En unos meses han pasado de soñar en conseguir un título europeo a temer la vuelta a la caverna, de ser una llama de ilusión a un equipo raquítico que no hace honor a su nombre: juegan con poca jeta y ninguna fe.
Frente a tan poco, el Valladolid ha obtenido los tres puntos. Parece sencillo pero no solía ser así y es la mejor noticia. El cuadro pucelano acostumbraba a perder -a lo sumo empatar- estos partidos enrevesados. No sabían ganar cuando no podían desplegar su juego combinativo, sólo vencían si jugaban mucho mejor que el rival. Ganar así deja un buen regusto: el de saber que, cuando el buen fútbol no llega, el oficio rinde cuentas en el saldo.

lunes, 9 de marzo de 2009

LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN DEL PORTERO

En estos tiempos en los que impera la interconexión planetaria, las fronteras se han ahuecado, los capitales fluyen sin control y las mercancías vienen y van, hemos visto proliferar las marcas de origen para certificar la procedencia de los productos y avalar un plus de calidad sobre otros similares. Se resalta el origen pero se olvida que la distinción no depende sólo de este factor, sino del acervo de conocimientos acumulados por generaciones de productores. Un buen producto es hijo de décadas de buen hacer pero en poco tiempo se puede arruinar lo que tanto había costado crear. Años atrás, un portero con la marca de la Real Sociedad garantizaba seguridad, el equipo que se hacía con los servicos de un cancerbero de la escuela donostiarra aseguraba su portería. La factoría guipuzcoana forjaba porteros y no tenía empacho en exportarlos: en la recámara aparecía uno mejor. Cuando el Betis fichó a Esnaola, Urruti se asentó como titular. Cuando éste emigró a Barcelona para jugar en el Espanyol y en el Barça, la salvaguarda de la portería realista se le encomendó a un joven llamado Luis María, Arconada para la historia.

lunes, 2 de marzo de 2009

UN BUEN TRIUNFO Y UNA REFLEXIÓN
















Cuando más falta hacía, quizá cuando menos lo esperábamos, volvemos a entornar esa muesca de sonrisa hija del miedo reciente. Tras una temporada con pocos sobresaltos, sólo aquellos derivados de los cortocircuitos que se produjeron en los partidos que pudieron haber significado un paso al frente hacia mayores expectativas, en los estómagos de los aficionados aleteaban los murciélagos de la zozobra. Los equipos de abajo han despertado de su letargo y vienen arreando sin remisión. La tardía hora fijada para el inicio del encuentro ha aumentado el desasosiego de los aficionados y ha podido servir como espuela para el equipo. Cuando el partido arrancó, los jugadores ya veían los puestos de descenso sin necesidad de prismáticos. Aquellos dubitativos Mallorca, Recreativo y Osasuna mordían y habían arrancado un buen botín que exigía aún más a los blanquivioletas. Como siempre cuando la nobleza obliga extrajeron del baúl la mejor versión de sí mismos y así despejaron las brumas que aturdían a la afición devolviendo la mesura al sinfín de profetas del apocalipsis que pueblan nuestras calles.
Enfrente se encontraba un equipo que da la sensación de estar más pendiente de sobrevivir que del motivo de su razón de ser. Las noticias que informan sobre el Valencia atañen cada vez menos a la faceta deportiva ya que se centran en su crítica situación financiera. Lleva años padeciendo una enfermedad autoinmune -ha sido atacado por la parte de su propio organismo que debía defenderle- y los síntomas empiezan a aflorar. El nombre del club atrae recuerdos de tiempos mejores pero su futuro, al no haber sido tratado a tiempo, empieza a peligrar. Con esta derrota cierra su semana más negra, una semana que ha oscurecido al fútbol español y que nos conduce a una reflexión: lejos quedan los años en que equipos como el Alavés o el Espanyol disputaban finales continentales, hemos presumido de liga de las estrellas y nuestro fútbol se está estrellando cuando cruza los Pirineos. Ya no somos los más guapos, se ha vivido por encima de las posibilidades y la crisis descabalará, en parte, el orden establecido. Comienza un tiempo de reubicación, la liga será peor pero los clubes que mejor comprendan y se adapten a la dinámica que se avecina obtendrán un protagonismo hasta ahora insospechado. Hago la reflexión pensando en un Real Valladolid cuya política de austeridad le ha mantenido a flote y en unas condiciones óptimas para encarar los años venideros. Otros, no sólo el Valencia, embargaron su futuro pensando que las vacas nunca adelgazarían. Hoy están raquíticas.
Del partido en sí mismo quiero destacar la sobresaliente actuación de Justo Villar quien aporta más cuanto más lejos juega de Zorrilla; el portero fue tan decisivo en Mestalla como ya lo había sido en el Manzanares y muestra que, sin la presión de los impacientes, los silbidos de los inconscientes y el desdén de algunos informadores, hay vida más allá de Asenjo.

lunes, 16 de febrero de 2009

MEMORIA DE PEZ O FALTA DE ASPIRACIONES

Cuando aprendía a jugar al tute, los abuelos de Rasueros me apremiaban a sentarme con ellos para echar la partida: cuando hayas pagado unos cántaros de vino ya verás como dominas el naipe. Bien sabían que cuando el yerro se paga, la enseñanza no se olvida. No hace aún dos meses el Valladolid permitía que le remontaran dos goles en Soria. La lección fue explicada con nitidez, pero no la debieron asimilar. La resaca navideña condujo al olvido y de aquel partido nadie extrajo su jugo. Hoy se ha vuelto a repetir. el Almería, sin otro argumento que el deseo, ha tumbado al Valladolid en la lona de la vergüenza. El equipo pucelano en la segunda parte parecía un híbrido con la memoria de un pez y la ausencia de convicción de una oveja bobalicona. O eso, o no han pagado los pertinentes cien cántaros de vino requeridos lo que nos arrastra una reflexión de mayor enjundia. Estas derrotas se producen cuando mejor pintan las cosas, cuando la palabra descenso debería haberse alejado de nuestro vocabulario, cuando el nivel de las aspiraciones debería haberse elevado unos metros. Me rebelo contra este equipo como metáfora de la pobreza de espíritu que, de cuando en vez, asola esta tierra.

lunes, 9 de febrero de 2009

TARDE CON AROMA DE COCIDO EN LA LUMBRE

Cuando las vacas eran vacas, antes de que la burocracia las encarcelase, cuando la cocina no se deconstruía, el cocido bullía en la lumbre y se jugaba al fútbol así. Con los ingredientes justos y de sobra conocidos, sin exquisiteces ni luces de neón, se elaboraba un mismo sabor que se ofrecía día tras día y cada día parecía distinto. Ayer Zorrilla disfrutó con uno de esos espectáculos que retrotraen a aquellos días en que éramos algo más jóvenes. Un partido recio, sin alardes pero sin concesiones, un muestrario de valores del viejo fútbol. Hubo algún detalle esporádico de calidad -los taconazos de Goitom- pero el resto se resume en orden, disciplina, esfuerzo y pierna dura. Un espectáculo al que acompañó, además, la grada. El Athletic es un clásico, con el Barça y el Madrid conforma el trío de equipos que han participado en todas las ediciones de la liga, y su afición merece que siga siendo así. El ambiente previo en la ciudad y el colorido del estadio muestran la verdadera dimensión del mayor espectáculo del mundo cuando lo entendemos simplemente como lo que es: un espectáculo. La pasión que retroalimenta a jugadores y aficionados tiene que ser condimento para el gozo y no excusa para la violencia que tantas veces lastra la imagen del fútbol.

FIN DE TRAYECTO, NUEVO CAMINO

Dicen que una crisis es una oportunidad y es cierto pero hay dos cuestiones que abordar. Por un lado, qué hacer en el entretanto con el sufrimiento que se genera y por otro qué camino seguir para aprovechar la enseñanza y qué rumbo tomar para estar en mejor situación más adelante.

Muchas de las personas que hasta ayer trabajaban hoy ya no lo hacen. Otras muchas tienen que vivir con menos. En nuestras vidas se ha acomodado un vecino hasta ayer desconocido: el miedo. No es tanto lo que ahora nos pasa cuanto la incertidumbre que genera el desconocer sobre qué bases se asentará el mañana más próximo. La vida que discurría dura pero plácida ha estallado para muchos de nosotros en mil pedazos. Y nos ha encontrado inermes. No tenemos buena defensa porque estábamos acostumbrados a mirar hacia arriba, a pensar que el ascensor nunca frenaría y que los que estaban abajo en época de bonanza eran seres ajenos a nosotros. Olvidábamos que nuestra sociedad está hilvanada con hilos de agua y que nuestro futuro depende de las decisiones que tomen otras personas a las que no les interesamos. Hemos construido nuestras vidas sobre un vacío, un modelo económico que se asemeja a cualquier juego de azar.  El ritmo de los despidos avanza inexorable y cada día más personas sufren el drama de la intemperie económica. Una situación en la que no sirve el sálvese quien pueda. Somos parte del mismo problema y hemos de plantear soluciones colectivas. Hablan de reanimar la economía con los mismos parámetros que nos han traído a este fracaso pero se equivocan, el tiempo viejo ha muerto y si revive volverá a ser a costa de la mayoría de las personas. 

El crecimiento del que nos hablaban durante los últimos decenios era un envase de aire. Un crecimiento que ha enriquecido a muy pocos a cambio de un colapso que pagaremos la mayoría. Una época en la que el crecimiento del beneficio de las empresas repercutió poco o nada en los derechos de los trabajadores, mudos en muchos casos, que ahora sufrirán la presión de las empresas que saben que mano de obra hay en exceso.

Han retorcido el idioma para llamar libertad a esto. Pero es mentira, no podemos ser libres si las principales decisiones sobre nuestras vidas están en manos de otras personas. La libertad de mercado hace libre al mercado, pero esclaviza a los que lo padecen. En sus mejores sueños han ofrecido una calidad de vida digna para la sexta parte del planeta a costa de esquilmar los recursos que la Tierra nos ofrece. No da más de sí, esto es lo que había. Se han privatizado las decisiones vendiéndolas al mejor postor y nos queda muy poco en manos de todos. Hasta el Presidente del Gobierno tiene que suplicar a los bancos y eso que ha puesto en su mano parte del patrimonio público. Nos queda tan poco que es hora de revertir la situación empezando por frenar el deterioro de las joyas de la corona: la sanidad y la educación públicas. Hemos de estar atentos y no admitir recortes porque son parte de nuestro patrimonio y porque garantizan derechos que no podemos perder. A partir de ahí se abre la hora de la audacia. Hemos de ir enterrando poco a poco este pasado ilusorio para crear unas condiciones de mayor dignidad, si no es por solidaridad tendrá que ser por egoísmo. La crisis servirá de poco si pretendemos recrear un mundo como del que venimos. El planeta ofrece recursos que garantizarían una vida digna a todas -sí, a todas- las personas que en él habitamos y éste ha de ser el objetivo irrenunciable. La codicia nos ha cegado y nos ha llevado a competir en una guerra de barro en la que teníamos los ojos cegados. La competencia como paradigma de la calidad de vida ha mostrado su lado corvo. La organización política, económica y social tiene que modificarse en lo sustantivo, como sociedad tenemos que armarnos de instrumentos que propicien una vida distinta, una vida mejor. Una vida digna como soporte de la libertad, como corolario de la justicia.


Publicado en "Delicias al día"