jueves, 29 de mayo de 2014

PARTICIPAR PARTICIPANDO

Un voto rara vez es el resultado de una comparación entre programas electorales, es, casi siempre, la asociación entre una imagen y una idea, el resultado de una transmisión empática, un juego simbólico entre el elector y la cosa elegida. Desde otro punto de vista, un voto puede ser un deseo o un compromiso, un encargo o una disposición. Puede ser una carta a unos reyes magos que no existen, una seña de identidad, una intención de certificar una pertenencia, una reafirmación; pero, también, puede ser una manera de expresar una voluntad.
Cada cual, cuando decide a quién votar, incluso cuando decide si votar, lanza un mensaje en una botella. Contar los mensajes es fácil, interpretarlos es harina de otro costal. Contar se contaron el domingo y está todo dicho, los números son los que son; interpretaciones, sin embargo, se hicieron después casi tantas como bocas se abrieron, aunque buena parte de ellas tengan dos elementos como denominador común: existe un amplio sector de la sociedad que anhela un cambio profundo y que exige una mayor participación.

jueves, 22 de mayo de 2014

¿QUIÉN QUIERE QUE SE SALVE?

Hace poco más de tres semanas a Miguel Arias Cañete le sacaron un billete para Bruselas que tenía que tomar sí o sí, dejando de esta manera libre su asiento en el Ministerio de Agricultura. Inmediatamente después conocimos el nombre de quien iba a ocupar la silla vacante, Isabel García Tejerina. Supimos al instante que la nueva ministra era vallisoletana y por estos lares se le dio máxima relevancia a este dato del DNI. Siempre hemos dado excesiva importancia al paisanaje en la arena política, se asume de forma natural que un alto cargo privilegie a los de su terruño, debe ser un vestigio de una mentalidad caciquil tatuada a fuego a lo largo de muchas generaciones.

lunes, 19 de mayo de 2014

YO, TARZÁN; TÚ, JANE

Los ingredientes eran escasos: unos pocos verbos sin conjugar, un puñadito de sustantivos y algún pronombre. Suficiente material para que Tarzán pudiera comunicarse con los humanos, amén de arrancar las sonrisas de varias generaciones de niños. Ese uso primario del lenguaje puede servir para salir del paso, para transmitir una información básica, pero poco más. Si lo que se pretende es transmitir un sentimiento profundo, una información compleja o aportar matices sobre cualquier tema, necesitamos el cemento con el que amalgamar las palabras para construir oraciones. Ese ungüento se forma, en buena medida, con las preposiciones, esas palabras modestas, sin apenas valor cuando las tomamos fuera de su contexto. Busco en el diccionario la definición precisa (palabra invariable que introduce otros elementos de la oración) y pienso que el Valladolid de esta temporada ha sido un equipo sin preposiciones, un equipo cuyo juego colectivo no ha pasado del ‘Yo, Tarzán; tú, Jane’.

jueves, 15 de mayo de 2014

EL HUESO Y EL CALDO

Muchas de las películas de John Ford entran dentro de la categoría de westerns, pero si hay algo que las ha convertido en obras de arte imperecederas es que el viejo Oeste no era más que un decorado, una excusa para acercarse a lo que de verdad le importaba: el ser humano expuesto a situaciones límite en un medio hostil. ‘El hombre que mató a Liberty Valance’, por ejemplo, bien pudo haber sido ideada como una película de romanos o ‘La diligencia’ como una road movie ambientada en los años cuarenta, esencialmente hubieran sido las mismas. Los valientes se hubieran seguido comportando como valientes y los cobardes como cobardes; quien tiene el poder hubiera utilizado las mismas estrategias y quienes no lo tienen se habrían aferrado a las mismas emociones. Al fin y al cabo, es muy poco lo que cambia en la historia de la humanidad salvo el decorado que va evolucionando.

lunes, 12 de mayo de 2014

UN BOTE, UN BARCO...

Sin pamplinas. La palabra esperpento suele ir asociada a Ramón María del Valle-Inclán, pero antes de que el gallego la emplease referida a su obra, la palabra ya existía. Sin ser consciente, la persona que muy antaño acuñó el término nos dotó del instrumento que define implacablemente la página que el Valladolid perpetró ayer en Sevilla. Un esperpento, una historia sin héroes arquetípicos de esos que acuden puntuales a última hora para enfrentarse al mal, un relato sin antihéroes de esos que se autorredimen acudiendo impuntualmente a tiempo a donde nadie les espera, una novela sin villanos de esos que conocen perfectamente el mal para poder llevarlo a cabo. Un esperpento, un cuento amorfo de un equipo que, teniendo el objetivo en la mano, lo ha dejado escurrir como escurre el agua del mar que se arroja en un agujero abierto en la playa.

viernes, 9 de mayo de 2014

jueves, 8 de mayo de 2014

SE HACE GRANERO

Las palabras esdrújulas siempre me atrajeron por la rotundidad con la que resuena su acento, por otra parte, siempre disfruté jugando con los dobles sentidos de los términos por la capacidad de provocación o descubriendo nuevas palabras inexistentes que se formaban solapando dos que sí tenían vida. Pero este mismo juego puede servir para explicarnos mucho mejor la naturaleza de algunas cosas. Filantrópico y antropófago son palabras hermosas por su contundente sonoridad, la primera eleva al infinito al simple generoso de a pie, la segunda nos traslada en un viaje en el tiempo hasta aquellos tebeos de la infancia en los que un grupo de negros (los malos siempre son de allí) danzaban alrededor de una enorme caldera de barro en la que se cocía a un explorador. Dos palabras que fundidas en un crisol forman una tercera, filantropófagos, que no aparece en ningún diccionario, pero que define a la perfección todo un mundo de instituciones vinculadas a las grandes empresas que afirman pretender erradicar las injusticias del orbe; sin embargo que en realidad solo buscan apuntalar un sistema y hacer negocio en él hasta las últimas consecuencias. Un negocio que consiste en sumar pobres y multiplicar, aunque sea por un solo euro al día. Un grano no hace granero pero cuatro mil millones ayudan al compañero.

EL EMPATE RELATIVO

Una de esas leyendas apócrifas que labran el mito de algunos genios se refiere a Albert Einstein cuando, tras formular su teoría de la relatividad (aunque él nunca la denominó así), su reputación había trascendido más allá del ámbito en el que trabajan los investigadores. Durante aquella época, el físico recorrió diversas universidades de los Estados Unidos desgranando los vericuetos de tan revolucionaria teoría. Un día de tantos, a caballo entre dos ciudades, su chófer le espetó: «Tiene usted mucha cara, le pagan barbaridades de dinero y lo único que hace es repetir siempre la misma copla, ahora que ya le he oído, yo también podría hacerlo». Einstein le tomó la palabra y aceptó la propuesta: «La próxima conferencia la impartirá usted». Dicho y hecho, antes de llegar, intercambiaron sus ropas y se caracterizaron convenientemente. El chófer expuso palabra tras palabra todo lo que había oído al genio tantas veces.

domingo, 4 de mayo de 2014

LOS DOS GOLES DE RUKA

Existen expresiones que aparentemente no dicen nada pero que cobran sentido porque encierran en sí toda la experiencia vital de quien las escucha. Son frases con un contenido obvio, de apariencia hueca, pero que retumban en el receptor, porque en alguna de sus alacenas interiores encuentra la definición precisa. Una expresión del cariz de ‘la vida es así’ puede ser un buen ejemplo. Ese ‘así’ puede valer para un roto y para un descosido, en esencia no dice nada, pero cuando llega a nuestros oídos nos cuenta todo. Al fin y al cabo, ¿qué es la vida más que la suma de las cosas que caben en ella? La vida es lo que es, lo que nos permite gozar y lo que nos arrastra a sufrir, una secuencia ilógica de acontecimientos que tenemos que digerir, un espacio en el que las causas y las consecuencias no siempre llevan el mismo camino.

jueves, 1 de mayo de 2014

SINGFROGS SQUARE

No, no estaba abandonada. Que no nos quieran quitar hasta la memoria. Allí, por ejemplo, conocí a la madre de mi hijo. Y ese día, como el anterior, como los siguientes, la plaza de Cantarranas hervía. Es cierto que tanta vida generaba algún efecto indeseado, pero no más que en tantos otros lugares donde la gente convive en la calle. La diferencia es que las personas que se agrupaban en la plazuela no parecían dignas de ocupar un espacio en el centro de esta ciudad, vestían mal y se cortaban pocas veces el pelo. Mala publicidad para quien pretende especular con el jugoso pastel de los metros cuadrados. Había que poner en marcha una maquinaria para expulsar a esa gente ‘molesta’ y se optó por una ya conocida: la criminalización de las personas, la estigmatización del espacio. La socióloga británica Ruth Glass o la escritora canadiense Jane Jacobs describieron estas prácticas cuyo fin último es expulsar a la clase obrera del centro para que, posteriormente, sea ocupado por esa clase media con pretensiones. En Valladolid se siguió el catón. En Cantarranas no se bebía más que en Paraíso, ni se movía más droga que en Coca, ni había más altercados que en San Miguel; pero sí había más policía, más multas, más denuncias, más expedientes. A la plaza la vaciaron.