miércoles, 11 de febrero de 2026

NI TAN MAL

 

Foto: EP


Leo, escucho, observaciones a vuelapluma -y algún análisis más elaborado a buen seguro compuesto cuando, aún sin recuento, se conocía el resultado-; observaciones, digo, al respecto del resultado de las elecciones autonómicas de Aragón. En buena parte se apunta un fiasco del PP y, como consecuencia, atribuyen a Jorge Azcón, su candidato, el yerro al servirse de su facultad presidencial para anticipar los comicios. Y me sorprenden. Su partido debería, entiendo, dar palmas con las orejas; por el momento elegido… y por el resultado.

En primer lugar, porque, aun habiéndose disipado su cuenta de votos, de esperar, podría haber empeorado. En segundo, y más importante, porque los números salidos de las urnas alientan el anhelo y alimentan la posibilidad de alcanzar el objetivo compartido por el grupo -los grupos- sociológico que les apoya, les apoyó y/o les considera el hermano débil por decadente, o decadente por débil.

Yo no sé si la estrategia de Azcón, como la de Guardiola en Extremadura o, en su momento, la de Mañueco aquí, se proyectó considerando provechosa la tesitura convalidada por las urnas. Ni sabría discernir qué iguala al PP con VOX, cuál les sitúa como cómplices en la diferencia, cuándo ejercen de los gatopardianos Príncipe de Salina y su sobrino y cuánto ciertamente les distancia. Pero más allá de los nombres, egos y necesidades de quienes viven amparados a la sombra del PP, todo apoyo recabado responde a un objetivo coincidente, comparte un común desprecio de sobra conocido.  

Mañueco y Guardiola comprobaron que, asumiendo un gradito de debilidad, desguazaban al PSOE. Un precio ridículo. VOX resta al PP (y más allá) y el PP palía la merma arañando votos a su izquierda (ojo, la izquierda del PP es derecha). Podrán ser pocos, pero valiosísimos si se considera que suponen el tesoro de una transferencia entre bloques, la eterna clave electoral española: todo cae adonde lo indefinido decide. La otra transferencia es generacional, el balance entre los que por edad se van y los que por edad llegan. Veremos (veréis o verán) si estos noveles votantes fidelizan su voto en años posteriores o si están respondiendo a una moda.

Artículo publicado en El Norte de Castilla el 10-02-2026

 

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