Leo, escucho, observaciones a
vuelapluma -y algún análisis más elaborado a buen seguro compuesto cuando, aún
sin recuento, se conocía el resultado-; observaciones, digo, al respecto del
resultado de las elecciones autonómicas de Aragón. En buena parte se apunta un
fiasco del PP y, como consecuencia, atribuyen a Jorge Azcón, su candidato, el
yerro al servirse de su facultad presidencial para anticipar los comicios. Y me
sorprenden. Su partido debería, entiendo, dar palmas con las orejas; por el
momento elegido… y por el resultado.
En primer lugar, porque, aun
habiéndose disipado su cuenta de votos, de esperar, podría haber empeorado. En
segundo, y más importante, porque los números salidos de las urnas alientan el
anhelo y alimentan la posibilidad de alcanzar el objetivo compartido por el
grupo -los grupos- sociológico que les apoya, les apoyó y/o les considera el
hermano débil por decadente, o decadente por débil.
Yo no sé si la estrategia de Azcón,
como la de Guardiola en Extremadura o, en su momento, la de Mañueco aquí, se proyectó
considerando provechosa la tesitura convalidada por las urnas. Ni sabría
discernir qué iguala al PP con VOX, cuál les sitúa como cómplices en la
diferencia, cuándo ejercen de los gatopardianos Príncipe de Salina y su sobrino
y cuánto ciertamente les distancia. Pero más allá de los nombres, egos y
necesidades de quienes viven amparados a la sombra del PP, todo apoyo recabado responde
a un objetivo coincidente, comparte un común desprecio de sobra conocido.
Mañueco y Guardiola comprobaron que,
asumiendo un gradito de debilidad, desguazaban al PSOE. Un precio ridículo. VOX
resta al PP (y más allá) y el PP palía la merma arañando votos a su izquierda
(ojo, la izquierda del PP es derecha). Podrán ser pocos, pero valiosísimos si
se considera que suponen el tesoro de una transferencia entre bloques, la
eterna clave electoral española: todo cae adonde lo indefinido decide. La otra
transferencia es generacional, el balance entre los que por edad se van y los
que por edad llegan. Veremos (veréis o verán) si estos noveles votantes
fidelizan su voto en años posteriores o si están respondiendo a una moda.
Artículo publicado en El Norte de Castilla el 10-02-2026
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