martes, 13 de enero de 2026

NI GRANJA, NI TORRE, NI HERMOSA

 

Foto: Alberto Simón-Factoría 9

 

Prosigue la escalada del Pucela; escalada, sí, porque de la misma forma que los pobladores del Botxo profesan un incongruente y disparatado alarde de humildad cuando jactanciosos ponderan la modestia de Jesús quien «pudiendo haber nacido en Bilbao, lo hizo en Belén», los blanquivioletas, semana tras semana, pudiendo elevarse hacia la cúspide, optan por trepar hacia abajo, por encumbrarse al subsuelo, por subir como les sale de..., dejémoslo aquí.

 

Esta vez en Leganés, esta vez en apenas 300 segundos. En apenas cinco minutos, y contemplando el encuentro disputado –es un decir– en aquellas tierras que no tanto tiempo atrás surtían de pepinos a la capital, recordé a mi tía Ana Mari. Ella se estableció junto a su marido, mi tío Ricardo, en Zarzaquemada, un distrito de expansión leganense que recogió la emigración procedente de Andalucía, Extremadura –como ella, pacense de la frontera con Córdoba– y Castilla –como él, abulense del límite con Salamanca o Valladolid–, para asentar en un terreno periférico la mano de obra requerida por la metrópoli, enterrándose así, bajo el asfalto, aquellas huertas pepineras. Mi tía, cuando en los veranos se acercaba al pueblo, destacaba en el entorno familiar por la suavidad de su acento, por envolver las 'eses' con la seda del ceceo, por confrontar involuntariamente su dulzura dialectal frente a la reciedumbre del 'perfecto', ejem, castellano. Con ese tono meloso, nos refería su origen en Granja de Torrehermosa, el pueblo de las tres mentiras, subrayaba: ni es granja, ni refulge su torre, ni es hermosa. Por mi parte, como 'el Ovejas' en la serie 'El pueblo', «ni confirmo, ni desmiento»; la visita aún se mantiene el catálogo de materias pendientes. Tenga o no sentido el lacerante aserto, en este punto –recuerdo, a los 300 segundos– mi cabeza se desplazó del partido de Butarque a mi tía leganense. ¡En qué gran mentira se ha convertido, o tal vez ya lo fuese y no quisiéramos creerlo, este equipo! La indecente acción que provocó el primer penalti, esa 'mano' de Alejo, carecía de sentido en tiempos preVAR, te cazaban casi siempre. Ahora, con las camaritas de omnipresentes testigas, la penalización resulta inexorable. ¿Dónde habitaba la concentración requerida a un profesional? Después, Jaouab, al desubicarse, se autoinflige un gol; mancilla el ejercicio de la defensa al olvidar la atención al balón y el emplazamiento de su portería. ¿Dónde reposaban los recursos técnicos y tácticos requeridos a este nivel? En general, y a lo largo del partido –de tantos partidos–, cuando el Pucela se adueñaba del balón, la intentona se topaba con la verdad del fútbol: poseer la pelota sin capacidad para dotar de sentido al juego engaña a la vista, aparentemente amenaza, pero la circunstancia se torna inofensiva, se transforma en un juego de sistematismo protocolario.

Entre las mentiras cabe resaltar la labor de un colegiado reprobado en las tres ocasiones en las que tomó una decisión. Carne de pescuezo al por mayor.

Mentira, tras mentira, tras mentira. En Granja de Torrehermosa, que ahora se enfrenta a la amenaza de la instalación de una macroplanta de biogás, al menos, se alza una torre. No sé a qué se puede agarrar el Pucela...

Artículo publicado en El NOrte de Castilla el 12-01-2026

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