jueves, 17 de diciembre de 2015

CUANDO NOS DUELE LA BARRIGA

Las elecciones vienen a ser como la aplicación de la medicina preventiva. Cada cuatro años se realiza una revisión completa, una especie de análisis de sangre, de orina y demás para saber en qué situación se encuentra el cuerpo y, llegado el caso, qué medicina se le prescribe. De estas que se celebrarán el próximo domingo, las dudas que surgen se refieren tan solo a qué tipo de mal se padece y qué solución se aplicará: nadie duda que alguna enfermedad existe. Hasta el partido en el gobierno, que de natural tiende a exponer las virtudes de su logro, no habla de la salud del paciente, sino que reconoce la enfermedad de este cuando se refiere, a secas, a la recuperación que parece apuntar. No digamos para el resto, para los que han pasado años postulándose, la enfermedad era grave y ha empeorado.
Por eso, la prueba evidente de que algún mal nos afecta es el carácter quejica que se le pone a este cuerpo. No sé ustedes, pero al menos yo, cuando tengo el más mínimo dolor, pienso que algo muy grave me pasa, que algún tumor anda creciendo en algún punto del cuerpo y que me queda poco en este mundo. En esos ratos me vuelvo completamente egoísta, toda mi atención se centra en ese punto interno de dolor en que incuba mi futuro asesino. España, de un tiempo a esta parte, también se ha convertido en un país quejica; como cualquier enfermo, pasa el tiempo, demasiado tiempo, mirando hacia dentro. De política internacional, por ejemplo, en la preparación de este análisis del domingo, poco se habla. Como si parte del bienestar, o del malestar, no dependiese de las relaciones sociales que uno tiene en el entorno en que se mueve. Omitir ese debate evita explicar el justo punto que un gobierno puede o no puede hacer, nos resta la posibilidad de saber qué decide el parlamento por voluntad de los parlamentarios y qué por imposición de los socios, qué tanques queremos comprar y cuáles nos obliga el hecho de participar en la OTAN. Este enfermo tampoco mira afuera para abordar la situación de los millones de personas empobrecidas de otros países, las situaciones de los refugiados y todos esos dramas cotidianos en los que urge implicarse.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 17-12-2015

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