miércoles, 6 de mayo de 2026

LA FIESTA EN PAZ

 

Foto: Reuters

Hace apenas una semana, este nuestro ‘Norte’ titulaba ‘La mitad de los jóvenes ve con buenos ojos las políticas autoritarias y una dictadura’ un artículo en el que daba cuenta de una encuesta de la Fundación SM cuyo objeto de estudio fueron los españoles de 15 a 29 años. Partamos de una obviedad: la otra mitad no hace ojitos a ese mantra que crece adquiriendo forma de profecía autocumplida. Y de otra evidencia: las encuestas, así, “tomadas de una en una -arrogándome palabras de José Agustín Goytisolo- son como polvo, no son nada”, una simple fotografía, estática por definición, que solo adquiere valor observada rodeada de otros sondeos idénticos previos, transformándose en fotograma para componer la película de la evolución.

Sorprende que sorprenda el desarrollo del guion. Marx dejó escrito -y esta indicación se admite por marxistas y no marxistas como utensilio sociológico básico- que “no es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia”. Las necesidades, reales o percibidas, subordinan -o adecúan- el pensamiento de cada momento. Y la vida actual traza sus caminos sobre agua, delinea vías inestables, efímeras, estructuras carentes de solidez que amenazan con desvencijarse y arrastrarte en la caída. Hasta la palabra carece de valor, la única verdad admitida sentencia que ya ni la verdad existe. Tal vez no existió nunca, pero circulaban mentiras tomadas como certezas. Dado que casi siempre se está dispuesto a ceder algo de lo que se dispone de nacimiento a cambio de solventar las carencias, insisto, reales o percibidas, parece poco precio la permuta de aceptar mano dura -que se suele entender para los demás- recibiendo lo mismo que ansiaba Jarcha medio siglo atrás “su pan, su hembra -entiéndase compañía y afecto- y la fiesta en paz”. Un cobijo, al fin y al cabo.

Sumemos que la vida actual se desarrolla en un mundo en el que la hidalga Europa languidece vestida de chaqué observando que se imponen los que se amparan en el uso de la fuerza, interna y externa. Y la chavalería toma nota y, sin pretenderlo, homenajea al director argentino recientemente fallecido Adolfo Aristarain, buscando ‘un lugar en el mundo’.

Artículo publicado en El Norte de Castilla el 5-05-2026

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