miércoles, 1 de julio de 2026

RETORNO PARA MIRAR ADELANTE

 

Foto: Rodrigo Jiménez

Calor. Exceso de calor. Mataría -metafóricamente, aclaro como necesidad en estos tiempos en que ningún nivel de burrada puede dejar de tomarse en serio-, mataría, digo, a quienes asocian ‘calor’ con ‘buen tiempo’. En mi cabeza, la correspondencia siempre fue otra: la establecida entre ‘verano’ y ‘pueblo’. Las visitas en otra época del año se convierten en leves digresiones, silencios de apenas unas horas, comas en la oración del año, pausas breves para dar y recibir esas sonrisas que, pese a mantenerse presentes desde la infancia, necesitan apuntalarse.  

 

En verano muda la consideración. El regreso -porque no se trata de un viaje sino de un retorno- no se encamina a un lugar, se ramifica hacia diversos tiempos del atrás. Cada rostro con el que topas, cada rutina en la que te acomodas, cada fecha que transcurre, la fiesta de tal o cual pueblo, lanza una mirada hacia atrás en la que te reconoces. Una mirada que, pensaba, te acercaba al pasado; que, en realidad, te aleja del presente, te muestra el camino transitado. Por ti mismo y por el barco en el que viajamos, por este mundo en el que zozobran todos los círculos concéntricos. Un apego que me posibilita conocer raíces, un arraigo al que impido refugiarme en la identidad.  

 

No sé si por más o menos días, tornaré a ese tiempo de viejas reglas, de decoros añejos. Veré a mi madre y me acordaré del día que un concursante en la televisión ignoraba una respuesta que ella conocía. ¿A qué van a la tele si no saben algo que sé hasta yo?, -preguntaba-. Por dinero o por salir en la tele, -respondió mi hermano-. Pues yo -sostuvo ella- ni por todo el oro del mundo iría a quedar como una ignorante delante de toda España. 

 

Por más o menos días, como Rantés, el protagonista de la película de Eliseo Subiela ‘Hombre mirando al sudeste’, me quedaré quieto, con la mirada perdida en el infinito, intercambiando información siquiera conmigo mismo. Llorando las sucesivas Venezuelas. La vida, la muerte, la vida. Aprendiendo que la naturaleza no sorprende porque sorprende despiadadamente con inusitada frecuencia. El presente espera.   

Publicado en El  Norte de Castilla el 30-06-2026