jueves, 23 de marzo de 2017

VOZ DE ULTRATUMBA

Valdeón-Maíllo. Imagen tomada de salamanca24horas.com
Una infausta tarde del pasado septiembre, Rosa Valdeón, vicepresidenta en ejercicio de la Junta, ‘ex’ de varias cosas más, escribió, sin ser consciente de que lo hacía, la penúltima página de su carrera política. No arruinó su carrera -que al fin y al cabo ahí está, que el pasado no se puede mover- simplemente la truncó. Un golpe de volante fue el prematuro coitus interruptus que le privó del placer de un futuro político que se presagiaba dorado.
Ahora, en plena refriega interna del Partido Popular, cuando siente que podría haber sido ella la elegida, escribe el epílogo con la sangre que mana de esas heridas del alma aún abiertas de par en par. Pasó lo que pasó, no lo niega, pero no todo lo que inmediatamente se publicó que pasó. Así, la última página de su biografía, la diferencia entre uno y otro relato,  fue dictada a sus amanuenses -clama Valdeón- por el coordinador general del PP Fernando Martínez-Maíllo con la delicadeza de quien coloca veneno en un vaso. Cuando el relato real tuvo eco, el cuerpo político de la protagonista ya no era más que un conjunto de restos mortales.

Valdeón, queriendo o sin querer, ha señalado la luna desnudando al rey; no tiene sentido quedarse pasmados mirando el dedo de su refriega particular. La ex vicepresidenta, sensu contrario, ha puesto de manifiesto que si Maíllo y ella hubiesen sido amigos no nos hubiésemos enterado de nada de lo que sucedió en aquella carretera. En resumen, por si alguien no lo sabía, que en la cúpula del PP hay quien considera las administraciones públicas como el instrumento desde el que colmar sus ansias personales de poder; que la información, la cierta y la incierta, en vez de seguir los canales procedentes en los tiempos correspondientes, fluye en función de intereses particulares, ya no de partido, sino de facciones dentro de él; que el gallinero está vigilado por raposos; que el estado de derecho, en medio de un silencio atronador, sufre recortes del mismo o mayor tamaño que los presupuestarios.

Especular con cómo hubiera sido la sucesión de Herrera de haber seguido activa Rosa Valdeón no conduce a sitio alguno, es un juego intrascendente. Lo sustantivo es saber en qué manos estamos. Y la ex, desde ultratumba, lo ha dejado clarito. 

Publicado en "El Norte de Castilla" el 22-03-2017

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