sábado, 4 de junio de 2011

«IU se ha abierto para que todo el que quiera entrar tenga sitio»

Robledo deja su cargo en la coalición para dedicarse a la docencia y a la escritura



Ahora que Izquierda Unida conseguirá que su voz se oiga con mayor nitidez en las distintas administraciones locales, el coordinador provincial de la coalición, Joaquín Robledo, siente que su misión está cumplida. El profesor y colaborador de El Norte segura que su marcha responde a motivos personales y profesionales y se compromete a seguir de cerca el devenir de la vida política provincial, aunque sea desde la barrera. «Seguiré militando y colaborando y, lo que venga, vendrá. Soy más de beber de las fuentes que me voy encontrando, de caminar sin mapas». 


-Dimite por motivos personales, porque el bolsillo se lo está pidiendo a gritos o porque es hora de dejar paso a savia nueva.
-Nada es tan radical. Durante tres años he dedicado mucho tiempo a la coalición y he tenido apartadas otras alternativas personales y laborales. Tras los cambios electorales, he creído el momento de dejarlo.
-Pretende centrarse en la docencia y en la escritura ¿El reciente premio Cossío a la Cooperación y Proyección Exterior ha sido un espaldarazo para su vocación?
-Ha sido una casualidad. La decisión la había adoptado meses atrás, porque escribir siempre me ha gustado y los años te inclinan más hacia la reflexión que hacia la acción.
-¿Novelas o periodismo?
-Trataré de combinar ambas cosas. Querría seguir en los medios para hacer lo que más me atrae: contar lo que veo en la calle.
-Sea sincero: ¿entraba en sus cálculos lograr tres concejales en el Ayuntamiento de Valladolid?
-Sin lugar a dudas. Siempre he pensado que una organización como IU tiene que estar en la calle y trabajar en los movimientos sociales, porque la representación y los votos no son el absoluto, pero cuando un partido como el PSOE se desmorona, es evidente que parte de los descontentos van a mirar hacia nosotros. Si a eso le sumas un buen trabajo como el que se ha hecho en estos años..., yo incluso llegué a pensar que alcanzaríamos el techo electoral de 1995.
-¿La templanza de Manuel Saravia va a sacar de sus casillas a León de la Riva?
-También eran templados los anteriores portavoces, Gutiérrez, Anta y Sánchez. Hay una idea equivocada sobre los políticos de IU, porque el sosiego y la reflexión son la marca de la casa. Por otro lado, León de la Riva es como es y es capaz de sacarse a sí mismo de sus casillas.
-¿Cómo valora los resultados obtenidos por IU en los comicios?
-Para nuestra coalición han sido buenos, porque abren nuevas perspectivas de trabajo, pero habrá pocos cambios. El PP seguirá siendo una organización hegemónica que controlará todos los resortes de poder, como en los últimos 24 años.
-¿En qué ha variado IU de Valladolid en estos tres años en los que usted ha sido su coordinador?
-Se ha abierto mucho más. No es algo que ponga en mi haber, sino una decisión de la organización en la que todos hemos trabajado . Hemos buscado abrirnos para que todo el que quiera entrar encuentre su sitio.
-IU tiene la llave del gobierno en muchas alcaldías del alfoz. ¿Duele tener que apoyar al PSOE cuando la distancia parece insalvable?
-No tiene por qué. Trataremos de que nuestros programas salgan adelante siempre que sea posible.

Publicado en "El Norte de Castilla" el 04-06-2012

lunes, 30 de mayo de 2011

Feliz mientras llora


Contaban por Valencia, al menos hasta principios del siglo recién muerto, que, cuando llegaba el invierno, nunca faltaba un aragonés viejo con un niño en su mano recorriendo las calles anejas al mercado. La pobreza era un miembro perenne de la mayoría de los hogares en aquellas comarcas del sur del Ebro y los niños, bendita inocencia, la vadeaban entre juegos y pequeñas responsabilidades sin ser conscientes de que ese nudo en el estómago es la menos mala de sus consecuencias.

Pero para sus padres esos niños, sobre todo si tenían una buena camada de hermanos mayores, eran un estómago más, hambre sobre hambre. Vagaban entre la muchedumbre lo hacían buscando acomodo en algún comercio para sus hijos. Muchas veces lo conseguían pero, de la misma manera que hay más días que longanizas, en toda Valencia no se encontraban tiendas suficientes para cada muchacho. Llegado el caso se acercaban a la escalinata de la Lonja, el padre señalaba con el dedo la veleta de los Santos Juanes y susurraba al oído del vástago, mira como se menea el pájaro. Mientras el niño miraba embelesado lo que sus ojos nunca antes vieron, el viejo, un poco más viejo y con los ojos ahogados, emprendía una huida sin retorno con la ciega esperanza de que alguien cumpliera lo que para él era imposible. La necesidad es incompatible con las disquisiciones y no admite componendas y, al fin y al cabo, de abrazos no se vive. Un hijo es sangre de mi sangre y, en estas circunstancias, es mejor romper el alma de un tajo que morir un poco cada día.