Vamos a lograr qué, vamos a erradicar cuál. Sustituyamos el ‘qué’ del primer arranque por un deseo socialmente deseable, no sé, el pleno empleo; reemplazemos el ‘cuál’ del segundo por un lastre colectivamente detestable, se me ocurre, la corrupción; y así, con un semblante impostado que transmita un aire de buena voluntad y un poco de aditamento retórico para adornar, un estadista puede construir un discurso con el que recogerá el aplauso unánime de buena parte de la población. Vacío, puro vacío. Cualquier propuesta pergeñada a partir de una serie de ‘qués’ o ‘cuáles’ no tiene más objeto que acariciar nuestros oídos, que seducirnos para lograr que nuestras defensas se relajen. Cuando el mismo truco se ejecuta por enésima vez, aquella posible ilusión inicial, tras haber atravesado el desierto del tedio, ha mutado en desafecto. Nadie se cree nada y se da por descontado que lo que se dice no tiene valor. A esto, con cierta generosidad, lo llamamos política. No es más que un error conceptual que viene forzado por la costumbre: de tanto verlo así hemos llegado a asumir que ‘política’ solo pueda ser así. Asumida esa forma de hacer y hastiados de tanta promesa incumplida, la desafección política llega sola tirando por el camino de enmedio con ‘qués’ y ‘cuales’ aun más grandes. La política, sin embargo, se cimenta en los ‘cómos’. Al fin y al cabo, los anhelos de una gran mayoría de la población coinciden en lo sustancial. Nadie, por seguir con los ejemplos, va a negar que sería formidable que hubiera suficientes puestos de trabajo para que nadie tuviera miedo de perder el suyo. Ninguna persona en su sano juicio, salvo que sea beneficiaria, dejará de celebrar el advenimiento de un modelo de gobernanza impermeable a la corrupción. El reto se sitúa en ‘cómo’ conseguirlo, en definir los pasos que habría que dar y diseccionar las dificultades potenciales que a buen seguro surgirían. En ese ‘cómo’ es donde se marcan las diferencias entre unas propuestas y otras, en ese debate es donde habita la política con mayúsculas.
Blog sin más pretensión que la de poner un poco de orden en mi cabeza. Irán apareciendo los artículos que vaya publicando en diversos medios de comunicación y algunas reflexiones tomadas a vuelapluma. Aprovecharé para recopilar artículos publicados tiempo atrás.
lunes, 12 de marzo de 2018
jueves, 8 de marzo de 2018
PONER EL CASCABEL AL GATO
Siempre me dio miedo el miedo, tanto el miedo propio como el ajeno. Me
asusta porque actúa como una fuerza centrífuga que lanza cualquier atisbo de
razón fuera de pista. Me asusta más porque en este momento no hablo de un miedo
teórico, sino de un reflejo que ejerce la labor de piedra angular en el devenir
de nuestros días. Es el miedo el que habla, el que va tomando cuerpo, el que
marca la pauta de nuestro comportamiento social. Miedo a lo conocido por ser de
sobra conocido y a lo desconocido por no conocerlo. Un miedo que poco a poco,
pero inexorablemente, va mostrando sus aristas menos amables. Un miedo que
parte del desasosiego, de la incertidumbre, y que nos arrastra a la periferia
por la que ya caminaron nuestros abuelos.
martes, 6 de marzo de 2018
LA TEORÍA DE CUERDAS Y LOS UNIVERSOS PARALELOS
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| Foto El Norte de Castilla |
jueves, 1 de marzo de 2018
AHORA, AHORA, AHORA, QUINI, AHORA
Existen personas a las que su grandeza les
permite transgredir los límites que en principio marcan su tiempo y sus
hazañas. Son ya para siempre, se han convertido en propiedad de todos. Quini es
una de esas personas. Mirar ahora una foto suya, traslada a toda mi generación
a la infancia, a aquellos tiempos en que la radio era la conexión con el mundo,
a aquellos domingos en los que pasábamos la tarde girando y girando la antena o
ajustando el dial para evitar las malditas interferencias.
Cuesta explicar a los niños de hoy en día que
el Barça era un equipo mucho menor que ahora, un eterno aspirante, la historia
de una pretensión de grandeza que se le escapaba, de vanos esfuerzos por ser
algo más chafados por una fatalidad que siempre se interponía en su camino.
Quini fue la esperanza de que esa maldición concluyese. Cuesta explicar a los
niños de hoy que aquellas ligas las podía ganar la Real Sociedad o el Athletic
de Bilbao.
lunes, 26 de febrero de 2018
FRUSTRACIÓN MAL DIGERIDA
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| Foto El Norte de Castilla |
Raramente nuestras decisiones o nuestras acciones nos afectan solo a nosotros. Lo habitual es que lo que hagamos o dejemos de hacer, lo que nos pase o nos deje de pasar, produzca un efecto en las personas que tenemos cerca. Un hecho cierto que no suele dejar a nadie indiferente; más bien al contrario, ser consciente de ello puede servirnos como estímulo o convertirse en un chantaje. Somos así, ¡qué se va a hacer!, seres sociales que, en este largo proceso evolutivo, hemos sido capaces de llegar hasta aquí porque hemos encontrado soluciones colectivas a los problemas que se han ido planteando. Problemas que, en no pocos casos, han sido provocados por el propio ser humano que no ha encontrado límite para realizar todas las aberraciones imaginables sobre otros humanos. En esta realidad colectiva se asientan las reflexiones sobre el concepto y el sentido de la ‘libertad’. Si lo que hiciésemos no afectase a nadie, la libertad no tendría ni término que se refiriese a ella, no haría falta.
jueves, 22 de febrero de 2018
POSICIÓN FETAL
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| Imagen tomada de publico.es |
La realidad demoscópica es tozuda. La tendencia general en esta parte del
planeta que llamamos ‘occidente’ camina en dirección al pasado, y no
precisamente a lo mejor del pasado. En este embarrado escenario en el que la
incertidumbre, una incertidumbre que bien podría ser un eufemismo del miedo, se
ha convertido en la banda sonora que nos acompaña, se manejan con soltura las
opciones que llamamos ‘de derechas’, y no precisamente lo mejor de las
derechas. No es de extrañar.
En estas, en periódicos y revistas se suceden sesudos artículos o en los
anaqueles de las bibliotecas aparecen profundos libros proponiendo reflexiones sobre
qué ha ocurrido. En todos ellos existe un denominador común que nos muestra un
reflujo social auspiciado por ese miedo en busca de una mayor seguridad.
domingo, 18 de febrero de 2018
EL CENTÍMETRO CUADRADO, LA DÉCIMA DE SEGUNDO
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| Foto El Norte de Castilla |
Táctica y estrategia son dos términos que en el lenguaje coloquial se suelen utilizar de forma indiferenciada, como si ambas palabras fueran sinónimas. Pero no es tan así. Lo explicó perfectamente Mario Benedetti en un poema titulado, precisamente, ‘Táctica y estrategia’, unos versos que le sirven para explicar a la mujer que ama cuáles son unas y cual la otra para conseguir el objetivo de que ella sienta lo mismo por él. Táctica es mirarla, aprenderla, quererla, hablarla, escucharla y serle franco. Su estrategia, «más profunda y más simple» nos dice el poeta, consiste en «que un día cualquiera/ no sé cómo ni sé/ con qué pretexto/ por fin me necesites». La estrategia, al fin, tiene más recorrido, se nutre de una visión global y requiere la suma de varias acciones bien paralelas bien concatenadas. La táctica es más concreta, se refiere a una acción determinada y define el método con el que se decide llevarla a cabo, la manera en que se va a ejecutar.
jueves, 15 de febrero de 2018
MÁS HICIERON ELLOS
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| Imagen tomada de diariodesevilla.es |
Quiso el azar que una noticia recentísima haya venido a apostillar la
reflexión expuesta en el artículo que publiqué en este mismo espacio la pasada semana. Entonces, mis letras incidían en la necesidad de que la política penal
tuviese un componente que sirviera para resarcir a las víctimas por el daño
recibido pero que no podían ser estas las que, en función de una ira y una
rabia naturalmente humanas, marcasen las pautas de lo escrito en los códigos.
Que de avanzar por ese camino llegaríamos al lugar en que la venganza se
convertiría en la dovela central del edificio del derecho. Un territorio
embarrado del que logramos -lograron nuestros antepasados- salir tiempo atrás.
domingo, 11 de febrero de 2018
EMPUJAR Y VOLVER A EMPUJAR
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| Foto El Norte de Castilla |
Empujar la enorme piedra
por la ladera con la
intención de subirla
hasta la cima. Una vez
logrado el objetivo, la piedra, cosas
de la gravedad, rueda cuesta
abajo hasta el pie de la montaña.
Y vuelta a empezar. Así una y otra
vez; así la sangre se pudre y el sudor
se derrama en una labor tan estéril
como absurda; así el ciego Sísifo gastaba sus días. Un mito de la
Grecia Clásica que sirvió de referencia
a Albert Camus para reflexionar
sobre el (sin)sentido de la
existencia. En ese subir la piedra
sabiendo que la propia naturaleza
impondrá su caída, en esa obligación
de emprender de nuevo la subida,
se muestra la consciencia de
lo absurdo de la vida. No es de extrañar
que la reflexión del filósofo
nos enfrente al abismo de nuestra
existencia, «No hay sino un problema
filosófico realmente serio:
el suicidio».
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