miércoles, 7 de octubre de 2026

LA INEFICACIA DEL CETERIS PARIBUS

 

Foto: EFE / Borja Sánchez

Las personas que -por provecho dinerario, anuencia indolente o asimilación sistémica- alegan que “el desahucio es legal” se refugian en una legislación que, a su entender, se ampara en el derecho natural. Les resulta obvio que, si alguien ha comprado cien pisos, suyos son; si suyos son, ningún límite impedirá obrar a su antojo. Quien enuncia la frase pretende, entiendo, sacralizar la propiedad, cerrar el debate. En realidad, apunta una de las causas del problema. Una, porque el debate de la vivienda, siempre subyacente, eclosiona cuando se confabulan varios motivos. Ahí ya no sirven los paños calientes, ante un problema de primer orden, el remedio deber ser global, y, por tanto, complejo. Suena ridículo que, tras el efecto del caso de María del Carmen Abascal, pretendamos que la reparación de 25000 desahucios anuales se logre con 25000 soluciones particulares. Ella se ha convertido en detonante, el mapa es otra cosa.  

El gobierno, no solo a este respecto, y no solo el central, ha implementado medidas bien caracterizadas con la locución latina “ceteris paribus”, expresión utilizada en economía para referirse a los análisis de los efectos de una medida “permaneciendo constante todo lo demás”. Simplifica el análisis, pero a la realidad le caracteriza su complejidad. Da igual si hablamos de alquiler, subvención para la gasolina… Lo afectado nunca queda quieto. Cualquier medida, como acción, acarrea una reacción. En la mayoría de los casos, las medidas paliativas concluyen con redistribuciones a la inversa, de abajo a arriba. Lo saben, lo cuelan -porque suena bien- para que callemos y olvidemos seguir el rastro. Lo urgente se impone a lo importante. El asunto se olvida… hasta que vuelve a estallar.

En demasiados temas, y me temo que en algunos por llegar, cuando ya los pasados carecen de solución, los futuros continúan a la espera. Mientras un derecho se trate como bien de inversión, quedará inexorablemente sujeto a la especulación. En vivienda y en lo que se abra el abanico.

Por cierto, mientras (el derecho a) la vivienda se imponga como asunto de debate, no cabrán esencialismos. Tal vez ahí radique la decisión de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones: ‘o mal o peor’. Así estamos.

Artículo publicado en El Norte de Castilla el 6-10-2026